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Alimentación para niños con TDAH: qué ayuda y qué no

Te han dicho que quites los colorantes, que pruebes el omega 3, que el azúcar lo altera. Y desde que toma la medicación, apenas tiene hambre.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20268 min de lecturaVer fuentes

No hay una dieta que trate el TDAH, y las guías pediátricas desaconsejan retirar colorantes o dar omega 3 como tratamiento [1]. La alimentación ayuda a cuidar el peso y el crecimiento cuando la medicación reduce el apetito, con las comidas fuertes en las horas de hambre. El diagnóstico y el tratamiento son de salud mental infanto-juvenil y del pediatra.

Un niño merienda rodajas de manzana y un bocadillo en su mesa de estudio junto al cuaderno y los lápices.

Puedes comer

  • Desayuno y cena reforzados: son las horas en que el estimulante aún no actúa o ya ha pasado [1].
  • Proteína en cada comida: huevo, pescado, pollo, carne, legumbres, lácteos y frutos secos molidos o en crema.
  • Cereales y tubérculos, mejor integrales: pan, arroz, pasta, avena y patata.
  • Legumbres dos o tres veces por semana : proteína, hierro y fibra en el mismo plato.
  • Fruta entera y verdura en la comida y en la cena, empezando por las que ya le gustan.
  • Leche, yogur natural y queso: si come poco, suman calcio y energía sin esfuerzo.
  • Hierro con vitamina C: legumbres, carne o pescado con tomate, pimiento o una naranja de postre.
  • Aceite de oliva, aguacate, frutos secos molidos y pescado azul: mucha energía en poco volumen.

Qué evitar

  • Golosinas, bollería y refrescos azucarados: llenan sin alimentar a un niño que ya come poco.
  • Zumos envasados y bebidas azucaradas entre horas: le quitan el hambre justo antes de comer.
  • Bebidas con cafeína, como la cola, el té o las bebidas energéticas: empeoran un sueño que ya cuesta.
  • Picoteo en la media hora antes de comer: a mediodía suele tener poco apetito y conviene no reducirlo más.
  • Retirar por sistema los seis colorantes con aviso obligatorio en la etiqueta: E-102, E-104, E-110, E-122, E-124 y E-129 [2]. No se aconseja retirarlos como tratamiento general del TDAH [1].
  • Retirar el gluten o la leche «a ver qué pasa»: en el TDAH no tiene base científica demostrada [3].
  • Suplementos «para la concentración» comprados por internet: no los uses por tu cuenta.
  • Cambiar una comida por un batido o una barrita: se pierde una de las pocas ocasiones de comer bien.

Cambios que ayudan

  • Desayuno

    En lugar de cereales de chocolate, pan con aceite y tomate o con huevo, leche o yogur y fruta, porque antes de que actúe el fármaco es cuando más entra.

  • Merienda

    En lugar de bollería al volver del cole, pan con queso o con atún, yogur y fruta, porque a esa hora el efecto baja y vuelve el hambre.

  • Bebidas

    En lugar del zumo envasado o el refresco en la comida, agua, porque las bebidas azucaradas llenan y le quitan sitio al plato.

  • Cena

    En lugar de improvisar la cena, tenla hecha antes de que vuelva el hambre, porque diez minutos de espera deciden si cena o no.

Hábitos que ayudan

  • Come con él y a la misma hora cada día: la rutina ayuda al apetito más que cualquier alimento.
  • Quita las pantallas de la mesa: un niño distraído deja de comer en cuanto se olvida del plato.
  • La comida se ofrece y no se negocia: lo que sobra en el plato no se premia ni se castiga.
  • Mantén una hora fija para acostarse y apaga las pantallas una hora antes.

Casi todas las familias que llegan a consulta con un diagnóstico de TDAH han cambiado ya algo en casa, casi siempre quitando alimentos. Es comprensible. Se busca algo que dependa de la familia y no solo del médico.

Casi nada de esa lista se sostiene. Lo que sí depende de casa es que el niño coma lo suficiente cuando la medicación le quita el hambre, y que su peso y su talla evolucionen adecuadamente.

¿Hay una dieta para el TDAH?

No. El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, es decir, de cómo madura el cerebro. Ninguna guía de consenso reconoce un tratamiento dietético para él. La guía británica NICE pide para estos niños lo mismo que para cualquier otro: una dieta equilibrada, buena nutrición y ejercicio regular [1].

Las guías de pediatría van en la misma línea. Sitúan los cambios de dieta entre las intervenciones con muy poca evidencia o con poco o ningún beneficio [4]. El respaldo fuerte lo tienen la medicación aprobada y la formación de los padres en manejo de la conducta, con el colegio dentro del plan [4].

La alimentación, por tanto, no entra en el tratamiento. Sí importa para cuidar el apetito y el crecimiento, porque el TDAH y su medicación cambian cómo come un niño.

¿Los colorantes y el azúcar empeoran el TDAH?

Hay una parte cierta. Desde julio de 2010, la normativa europea obliga a avisar en la etiqueta de seis colorantes [2]. Son la tartracina, el amarillo de quinoleína, el amarillo anaranjado, la carmoisina, el rojo cochinilla A y el rojo allura AC. El aviso dice que «puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños» [2]. Es una precaución para toda la población infantil.

La interpretación exagerada es convertir ese aviso en una dieta. Las guías piden no aconsejar la retirada de colorantes y aditivos como tratamiento general del TDAH [1]. Sobre las dietas de eliminación amplias, en las que se quitan muchos alimentos y se reintroducen, no hay pruebas de eficacia a largo plazo ni de sus posibles daños [1]. A corto plazo, el beneficio que se ha visto es limitado [1].

Si crees que un alimento concreto cambia su conducta, anótalo en un diario de comidas y comportamiento [1]. Si el diario lo confirma, lo siguiente es una derivación a un dietista-nutricionista que lo trabaje junto al pediatra [1]. Retirar alimentos por tu cuenta deja al niño con menos donde elegir.

Con el azúcar pasa algo parecido. Un análisis de siete estudios observacionales encontró una asociación entre el azúcar, las bebidas azucaradas y los síntomas de TDAH [5]. Sus propios autores piden cautela, porque los estudios eran muy distintos entre sí [5]. Asociación no es causa. Aun así, conviene reducir el consumo de golosinas y refrescos por un motivo sencillo. Quitan el hambre justo cuando hace falta.

¿Sirven el omega 3, las vitaminas o los aminoácidos?

Para tratar los síntomas, no. La revisión Cochrane de 2023 reunió 37 ensayos en niños y adolescentes con TDAH [6]. Concluyó, con certeza alta, que los ácidos grasos poliinsaturados, como el omega 3, no mejoran el conjunto de síntomas valorado por los padres frente a placebo [6]. Tampoco mejoraron la falta de atención ni la hiperactividad [6]. Las guías piden no ofrecer estos suplementos para tratar el TDAH [1]. Si hay una indicación por otro motivo, lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista.

La idea de los aminoácidos que «alimentan» los neurotransmisores, como el triptófano o la tirosina, no tiene ensayos que la respalden. Una revisión de 2022 encontró 14 ensayos sobre triptófano en TDAH, y ninguno lo daba como suplemento [7]. Lo retiraban unas horas para estudiar su papel, y la mayoría no medía los síntomas principales [7].

Las dietas sin gluten o sin caseína, la proteína de la leche, figuran entre las terapias sin base científica demostrada [3]. Algunas de esas terapias pueden además hacer daño, como las megadosis de vitaminas [3]. Si una analítica muestra poco hierro o poca vitamina D, se corrige porque está bajo, y lo indica el pediatra.

¿Qué hago si la medicación le quita el hambre?

Es la parte que más nos toca. La pérdida de apetito es el efecto adverso más común de los estimulantes, junto al dolor de tripa, el dolor de cabeza y los problemas de sueño [4]. Aparece con el metilfenidato, la lisdexanfetamina y también con la atomoxetina [3]. Las molestias de tripa y de cabeza de los primeros días suelen pasar pronto [3]. Si además le cuesta ir al baño, en la guía de estreñimiento tienes pautas de alimentación para ello.

Un niño y una persona adulta comparten una comida en una mesa con agua.

Sobre el crecimiento, un estudio de seguimiento largo encontró de 1 a 2 cm menos de talla adulta prevista [4]. Pasó sobre todo con dosis altas y mantenidas. El efecto se frenó hacia el tercer año de tratamiento, y después no hubo recuperación [4]. Por eso se vigila de cerca.

Cuando la pérdida de peso preocupa, la guía NICE propone seis estrategias [1]:

  • Preguntar a quien la pauta si conviene tomar la medicación con la comida o después, en vez de antes.
  • Añadir comidas o tentempiés temprano por la mañana o al final del día, cuando el efecto ha pasado.
  • Pedir consejo dietético.
  • Ofrecer alimentos con mucha energía y buena calidad nutricional.
  • Preguntar a quien la pauta si conviene hacer un descanso programado del tratamiento.
  • Preguntar a quien la pauta si conviene cambiar de fármaco.

La primera y las dos últimas las decide quien pauta la medicación. Antes de mover el horario de las tomas, háblalo con esa persona. Las otras tres son nuestras. Se trata de aprovechar las horas con hambre y de que en esas horas haya buena comida delante.

Con medicación, la talla se mide cada 6 meses, y el peso cada 3 meses hasta los 10 años, sobre la gráfica de crecimiento [1]. En España, el protocolo pediátrico propone una revisión al mes o a los dos meses de empezar y después cada 6 meses, con peso, talla y tensión arterial [3].

¿Qué errores vemos en consulta?

Hay tres errores que se repiten en consulta, y ninguno es por falta de ganas.

  • Insistir en la comida del mediodía. Es la hora con menos hambre. Pelear ese plato cansa a todos, y suma más una merienda y una cena bien puestas.
  • Quitar varios alimentos a la vez. Colorantes, gluten y lácteos fuera la misma semana dejan un menú corto a un niño que ya come poco. Y no dicen nada sobre qué funcionaba.
  • Tapar el hambre con picoteo. Galletas o zumos a última hora de la tarde parecen una ayuda. Llegan justo antes de la cena, que es cuando sí tendría hambre.

Si solo come cuatro o cinco cosas

Es frecuente. La variedad llega poniendo un alimento nuevo al lado de uno conocido, en poca cantidad, sin comentarlo y sin exigir que lo pruebe. Importa más que aparezca muchas veces que lo que pase el primer día.

Ayuda ofrecer el mismo alimento en formas distintas, porque la zanahoria cruda en bastones no se parece a la del guiso. También ayuda que participe en la compra y en la cocina, y separar la hora de comer de la hora de hablar del colegio.

Si come menos de diez o quince alimentos distintos y rechaza grupos enteros, cuéntaselo al pediatra. Está entre las señales de alarma. En la alimentación en la etapa escolar tienes el marco general para esta edad.

Cómo queda un día, comida a comida

No hay un menú semanal cerrado, porque el horario depende de qué medicación toma y a qué hora. Este esquema coloca las comidas fuertes donde hay hambre.

Momento Qué ofrecer
Desayuno La comida más completa del día si toma el fármaco después. Leche o yogur, pan con aceite y tomate o con huevo, y fruta
Almuerzo en el cole Algo que se coma con una mano y sin cubiertos. Un bocadillo pequeño, también de crema de frutos secos, y una pieza de fruta
Comida La que menos suele entrar. Plato único y pequeño, con verdura, proteína y cereal o patata juntos, mejor que tres platos grandes
Merienda Una comida importante, porque al volver del cole el efecto empieza a bajar. Yogur, fruta, pan con queso o con atún
Cena La segunda oportunidad del día. Huevo, pescado, legumbre o pollo con verdura y pan. Si tiene hambre al acostarse, un vaso de leche o una fruta

Para el almuerzo y la merienda, en cómo preparar almuerzos saludables a tus hijos están las combinaciones que usamos en consulta. Si con este esquema sigue comiendo poco o perdiendo peso, un nutricionista infantil coordinado con el pediatra puede ayudarte.

Si desde que toma la medicación ha dejado de comer o ha perdido peso, tiene sentido que alguien lo mire contigo. Nuestro equipo de nutricionistas infantiles trabaja coordinado con el pediatra y con salud mental infanto-juvenil, en Barcelona y online.

La meta es sencilla. Que tu hijo llegue al final del día habiendo comido, que su peso y su talla sigan sus curvas de crecimiento y que la cena deje de ser una batalla.

Te lo contamos en vídeo

Tu primer paso esta semana

  • Apunta tres días sus horas de hambre

    Anota a qué hora toma la medicación y a qué horas pide comida o come a gusto. Con esas horas delante, coloca ahí la comida más completa del día.

Cuándo hay que ir al médico

Con la alimentación podemos sostener el apetito, el peso y el crecimiento de un niño con TDAH, y hacer que las comidas dejen de ser un conflicto. Lo que no podemos es diagnosticar ni tratar el TDAH. Eso lo hace salud mental infanto-juvenil junto al pediatra, y la medicación la pauta y la ajusta quien la ha recetado.

Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • Pierde peso, o lleva meses sin crecer lo que le toca [8]
  • Ha cambiado de golpe su forma de comer: se salta comidas, cuenta calorías, esconde comida o va al baño justo al acabar [9]
  • Come menos de diez o quince alimentos distintos y rechaza grupos enteros
  • Está pálido, cansado, le cuesta concentrarse o se queda sin aire jugando

El cambio brusco en la forma de comer no espera y no se vigila desde casa: pediatra esta semana, y derivación a salud mental infanto-juvenil. Lo demás, pediatra, y de ahí a dietista-nutricionista infantil si procede.

Casi todos los niños pasan etapas de comer raro, y se resuelven solas. Las señales de arriba son las que sí piden una consulta.

El equipo de Alimmenta

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En la primera visita hablamos de lo que come y de lo que os preocupa, y os lleváis las primeras recomendaciones. Traed las últimas medidas del pediatra si las tenéis. La pauta para toda la casa llega a la semana, en consulta o por videollamada.

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Fuentes

  1. National Institute for Health and Care Excellence. Attention deficit hyperactivity disorder: diagnosis and management. NICE guideline NG87. London: NICE; 2018 (actualizada en 2019). https://www.nice.org.uk/guidance/ng87
  2. Reglamento (CE) n.º 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, sobre aditivos alimentarios. Anexo V. DOUE L 354, 31 de diciembre de 2008. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32008R1333
  3. Escofet Soteras C, Fernández Fernández MA, Torrents Fenoy C, et al. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Protoc diagn ter pediatr. Madrid: Asociación Española de Pediatría; 2022;1:85-92. https://static.aeped.es/09_2f84b18fdb.pdf
  4. Wolraich ML, Hagan JF, Allan C, et al. Clinical practice guideline for the diagnosis, evaluation, and treatment of attention-deficit/hyperactivity disorder in children and adolescents. Pediatrics. 2019;144(4):e20192528. doi:10.1542/peds.2019-2528
  5. Farsad-Naeimi A, Asjodi F, Omidian M, et al. Sugar consumption, sugar sweetened beverages and attention deficit hyperactivity disorder: a systematic review and meta-analysis. Complement Ther Med. 2020;53:102512. doi:10.1016/j.ctim.2020.102512
  6. Gillies D, Leach MJ, Perez Algorta G. Polyunsaturated fatty acids (PUFA) for attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) in children and adolescents. Cochrane Database Syst Rev. 2023;4(4):CD007986. doi:10.1002/14651858.CD007986.pub3
  7. Dinu LM, Phattharakulnij N, Dommett EJ. Tryptophan modulation in individuals with attention deficit hyperactivity disorder: a systematic review. J Neural Transm (Vienna). 2022;129(4):361-377. doi:10.1007/s00702-022-02478-5
  8. National Institute for Health and Care Excellence. Faltering growth: recognition and management of faltering growth in children. NICE guideline NG75. London: NICE; 2017. https://www.nice.org.uk/guidance/ng75
  9. National Institute for Health and Care Excellence. Eating disorders: recognition and treatment. NICE guideline NG69. London: NICE; 2017 (actualizada en 2020). https://www.nice.org.uk/guidance/ng69

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.8 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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