Puedes comer
- Proteína en cada comida: pescado blanco, pollo, pavo, huevo, lomo de cerdo y jamón serrano sin grasa.
- Arroz, pasta, pan blanco, patata y boniato cocidos. En remisión, también integrales si te sientan bien.
- Plátano maduro, melocotón escurrido, manzana y pera asadas o en compota. En remisión, toda la fruta que toleres.
- Verdura bien cocida y sin piel: zanahoria, calabaza, calabacín, judía verde tierna, punta de espárrago.
- Hasta tres raciones de lácteos al día, mejor naturales y sin azúcar: yogur, kéfir y quesos frescos o curados. Solo se limitan en brote si te aumentan la diarrea cada vez [2].
- Aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos molidos si los toleras.
- Pescado azul una o dos veces por semana.
- Legumbre en remisión, si la toleras: triturada o pelada al principio (hummus, puré de lentejas) y después entera.
- Agua, caldo y, si hay diarrea, suero de rehidratación oral a lo largo del día.
Qué evitar
- En brote, la fibra insoluble: salvado, cereales integrales, pieles y pepitas [2].
- En brote, las verduras que dan más gas: col, coliflor, brócoli, alcachofa, cebolla y pimiento crudos.
- En brote, la legumbre entera con piel.
- Las comidas copiosas y muy grasas: fritos, rebozados, nata, salsas y bollería.
- Ultraprocesados con emulgentes como la carboximetilcelulosa (E466) [1].
- El alcohol, en brote y fuera de él.
- Chicles, caramelos y bebidas «sin azúcar» con sorbitol u otros polialcoholes.
- El picante y el café, solo si te aumentan las deposiciones.
Cambios que ayudan
Cereales y pan
En lugar del pan y la pasta integrales durante el brote, pan blanco, arroz y pasta normales, porque lo que molesta en brote es la fibra insoluble del salvado.
Fruta
En lugar de la fruta cruda con piel, manzana o pera asadas, compota o plátano maduro, porque la cocción ablanda la fibra y la misma fruta se tolera mejor.
Verdura
En lugar de ensalada y crucíferas enteras, zanahoria, calabaza y calabacín cocidos y pasados por el pasapurés, porque así retiras piel y pepitas sin quitar la verdura.
Grasas y cocciones
En lugar de fritos y rebozados, horno, papillote, vapor o plancha. Para cocinar, mejor aceite de oliva. Las preparaciones muy grasas suelen sentar peor.
Hábitos que ayudan
- Si fumas, déjalo: el tabaco es un factor de riesgo de la enfermedad que puedes cambiar [1].
- Muévete: camina a buen ritmo, nada o pedalea, y añade fuerza si has perdido músculo [1].
- Come despacio y mastica mucho, sobre todo si tienes una estenosis [1].
- Pide en tu analítica, al menos una vez al año, hierro, ferritina, B12, ácido fólico y vitamina D [1].
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica. El sistema inmunitario inflama la pared del tubo digestivo, casi siempre al final del intestino delgado (el íleon) y en el colon.
Cursa a brotes, con diarrea, dolor abdominal, fiebre, cansancio y pérdida de apetito y de peso. Entre brote y brote hay periodos de remisión en los que se hace vida normal.
La alimentación hace tres cosas aquí. Sostiene el peso y la masa muscular, corrige las carencias que deja la inflamación y hace los síntomas más llevaderos.
La comida de cada día no apaga la inflamación ni sustituye al tratamiento de tu digestivo. Hay pautas nutricionales que sí tratan el brote, pero las decide tu equipo, y cualquier pauta que leas, esta incluida, se coordina con él.
¿Qué se puede comer con la enfermedad de Crohn?
En remisión, lo mismo que cualquier otra persona. Los especialistas españoles en enfermedad inflamatoria intestinal recomiendan una dieta mediterránea, con fruta y verdura frescas, aceite de oliva, cereales, proteína magra y pocos ultraprocesados [2]. No hay una lista de alimentos que haya que retirar por tener Crohn.
Lo que sí hay son intolerancias de cada persona, y se buscan una a una. Retira solo lo que te sienta mal cada vez que lo comes y vuelve a probarlo pasado un tiempo. Mucha gente tolera en remisión lo que no tolera en brote.
Conviene saber hasta dónde llega esto. Un consenso europeo de 2025 no encuentra pruebas suficientes para usar la dieta mediterránea como tratamiento de mantenimiento en el Crohn [3]. Se recomienda porque es una buena manera de comer, no porque frene la enfermedad.
Si estás en brote
En un brote cambian cuatro cosas, y ninguna consiste en dejar de comer.
La textura y la fibra. Se pasa a cocciones suaves y se retira de forma temporal la fibra insoluble, la del salvado, las pieles y las pepitas [2]. Vuelve poco a poco cuando ceden los síntomas.
El volumen. Cinco o seis comidas pequeñas se llevan mejor que tres copiosas.
La proteína. Sube. La guía europea de nutrición clínica sitúa las necesidades en 1,2-1,5 g por kilo de peso y día durante el brote, frente a alrededor de 1 g en remisión [1].
Los líquidos. Con la diarrea se pierden agua y sales. Si las deposiciones son muchas, el suero de rehidratación oral repone las dos cosas mejor que el agua sola.
Evita además las dietas restrictivas [2]. Comer poco y poco variado durante un brote lleva a la desnutrición, que empeora la evolución, las complicaciones y la calidad de vida [1].
¿Hay alimentos que no se pueden comer con Crohn?
No. Las listas cerradas de alimentos que no se pueden comer no salen de ninguna guía de consenso. Salen de sumar las intolerancias de mucha gente distinta.
Lo que sostienen las guías es más corto. Tiene sentido limitar los ultraprocesados con emulgentes como la carboximetilcelulosa, que podrían asociarse a más riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal [1]. Para el resto (lactosa, especias, fritos, alimentos que dan gases o mucha fibra), los datos solo apoyan retirarlos cuando se toleran mal [1].
Retirar alimentos sin motivo puede causar carencias que habrá que corregir después. Si lo que más te molesta es la hinchazón, la guía del vientre hinchado explica qué hincha y qué no.
¿Hay que quitar el gluten y los lácteos?
No por tener Crohn. Sin diagnóstico de celiaquía ni sospecha de sensibilidad al gluten, no hay pruebas consistentes para retirarlo [2] . Y si sospechas celiaquía, no lo quites antes de las pruebas, porque las falsea.
Los lácteos solo se limitan durante el brote si te aumentan la diarrea cada vez que los tomas [2]. Quitarlos por costumbre tiene un coste. La guía europea de nutrición clínica cuenta evitar los lácteos entre los factores de riesgo de densidad ósea baja, es decir, de huesos más frágiles [1].
Si la lactosa te molesta, el yogur y los quesos curados llevan mucha menos, y existe la lactasa en farmacia.
¿Y si he perdido peso y no consigo recuperarlo?
Es muy frecuente en el Crohn. El peso se recupera comiendo más veces y con platos que aporten más energía en menos volumen. Aceite de oliva en crudo sobre el plato, aguacate, huevo, queso y frutos secos molidos si los toleras. Ayuda también no llenarse de agua justo antes de comer.
Hay dos recursos que se deciden con tu equipo y no por tu cuenta. El primero son los suplementos nutricionales orales, fórmulas completas que se añaden a la comida normal cuando hace falta soporte [1]. El segundo es la nutrición enteral exclusiva, que consiste en alimentarse solo de una fórmula durante seis a ocho semanas .
Un consenso europeo la considera eficaz para lograr la remisión en niños y en adultos con Crohn leve o moderado [3]. En adultos es menos eficaz que los fármacos y no es la primera opción.
En brotes leves o moderados se contempla también la dieta de exclusión para la enfermedad de Crohn, con o sin nutrición enteral parcial [1] . Ninguna de las dos se improvisa en casa. Se pautan y se siguen con tu equipo.
Si tomas corticoides, cuenta además con que aumentan la pérdida de proteína [1].
¿Sirven de algo los suplementos?
Menos de lo que se suele pensar. La guía europea de nutrición clínica en enfermedad inflamatoria intestinal es clara con los más populares [1].

- Probióticos. No se recomiendan en el Crohn, ni en brote ni para prevenir recaídas o la reaparición tras una cirugía [1].
- Omega-3. No deben aconsejarse para mantener la remisión. Es de las recomendaciones más firmes de la guía [1].
- Glutamina. No se recomienda añadirla a la nutrición enteral o parenteral [1].
- Prebióticos. Tampoco se recomiendan, ni en brote ni para mantener la remisión [1].
Lo que sí se suplementa es lo que falta y se ha medido, y lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista con una analítica delante [1]. Si buscabas algo que desinflame, la guía de la dieta antiinflamatoria explica qué se puede esperar de ese enfoque.
¿Qué nutrientes se vigilan en la enfermedad de Crohn?
Los nutrientes que pueden faltar por la inflamación, la diarrea o una cirugía. Se revisan en la analítica también en remisión, y cada carencia se corrige por separado, con tu médico [1] .
- Hierro. La anemia por falta de hierro es de las carencias más frecuentes. Con la enfermedad tranquila, tu médico suele pautar hierro oral. Si hay brote, no toleraste el oral o la anemia es marcada, tu médico suele pautarlo por vena [1] .
- Vitamina D. Se mide si estás en brote, tomas corticoides o se sospecha que falta, y se suplementa con calcio si hace falta [1]. Con corticoides, calcio y vitamina D van siempre juntos [2]. No hay pruebas de que tomarla ayude a salir de un brote [3] .
- Vitamina B12 y ácido fólico. La B12 se vigila tras una cirugía del íleon y se suplementa si falta. El ácido fólico, si tomas sulfasalazina o metotrexato [1].
El pescado azul que tomas cada semana aporta omega-3. Una alimentación rica en fruta, verdura y omega-3 se asocia a menos riesgo de desarrollar la enfermedad inflamatoria intestinal [1]. Es un dato de prevención; con la enfermedad ya diagnosticada, las cápsulas no se recomiendan .
Con la fibra en remisión, ni las pautas bajas ni las altas en fibra han demostrado mantener la remisión [3] . Lo razonable es volver a la cantidad de siempre a medida que la toleras. Para el almidón resistente en suplemento no hay datos en el Crohn [3].
Si tienes una estenosis
Una estenosis es un estrechamiento del intestino, y cambia la pauta. Si hay síntomas de obstrucción, se recomienda una dieta de textura adaptada [1]. Reducir la fibra que da volumen podría bajar el riesgo de obstrucción, aunque no hay datos que lo demuestren [3].
Sin estenosis, en cambio, no hay que limitar la fibra [2]. Por eso dos personas con la misma enfermedad pueden salir de consulta con pautas opuestas.
¿Qué errores vemos en consulta?
- Seguir con la pauta del brote cuando ya estás en remisión. La textura suave sirve para unas semanas. Mantenida meses, deja fuera fruta, verdura y cereales que ya toleras.
- Retirar alimentos por miedo y no volver a probarlos. Uno tras otro, hasta comer siempre lo mismo y quedarse corto de hierro, calcio o proteína.
- Empezar suplementos por tu cuenta. Probióticos o glutamina que nadie ha pautado, mientras falta hierro o vitamina D que nadie ha medido.
¿Y si lo que tengo no es Crohn?
Hay quien llega hasta aquí con síntomas y sin diagnóstico. La enfermedad de Crohn no se diagnostica por los síntomas ni con una dieta de prueba. Hace falta analítica, calprotectina fecal (un marcador de inflamación en las heces), endoscopia y biopsia.
Dolor y diarrea los comparte con el colon irritable, con una gastritis y con una infección, y cada una se trata distinto. Si lo tuyo es ardor o dolor de estómago, empieza por la guía de la gastritis. Si lo que te han diagnosticado es colitis ulcerosa, su guía recoge qué comer según la fase. Sin diagnóstico, lo primero es tu médico.
Cómo trabajamos la enfermedad de Crohn en consulta
Trabajamos a partir del diagnóstico y del tratamiento que te ha puesto tu digestivo, siempre en coordinación con él. La pauta cambia según estés en brote o en remisión, según dónde tengas la enfermedad, según las cirugías que hayas tenido y, sobre todo, según lo que hayas ido retirando por tu cuenta.
Por eso lo primero suele ser recuperar alimentos que habías dejado. Puedes venir a cualquiera de nuestras sedes de Barcelona o hacerlo por videoconsulta con la misma dietista-nutricionista: es la consulta de nutricionista digestivo.
Cada caso es distinto, y el tuyo también. La extensión de la enfermedad, el tratamiento y lo que toleras hoy no se parecen a los de nadie más.
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Tu primer paso esta semana
Apunta dos semanas qué comes y cómo te encuentras
Antes de retirar nada, anota cada día lo que comes, las deposiciones y cómo te sientes. Con dos semanas delante se ve qué te sienta mal a ti, y puedes enseñárselo a tu digestivo o a tu dietista-nutricionista.
Cuándo hay que ir al médico
La alimentación ayuda a llevar mejor los brotes, a recuperar peso y a corregir carencias. No apaga la inflamación ni sustituye al tratamiento: eso es cosa de tu digestivo.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Haces deposiciones con sangre, con fiebre o el corazón acelerado [4]
- Tienes dolor abdominal intenso, el vientre duro, vómitos y no expulsas gases ni heces [5]
- Tienes fiebre con dolor o un bulto cerca del ano [5]
- El brote no mejora en unos días con el tratamiento que te han puesto [4]
- Has perdido peso rápido o llevas varios días sin poder comer [6]
Las dos primeras son urgencias hoy, sin esperar. Las demás, contacto con tu equipo de digestivo esta semana: en enfermedad inflamatoria intestinal hay vía directa y no hace falta empezar por el médico de cabecera.
Entre brotes se hace vida normal, y la mayoría de los brotes se controlan. Reconocer uno grave a tiempo es lo que evita que se complique.

Trae tus informes y los revisamos contigo en la primera visita
Con tu diagnóstico y tus pruebas delante, repasamos cómo comes un día cualquiera. Te llevas tus primeras recomendaciones y un registro de síntomas para esa semana. En la segunda visita recibes tu pauta.
Cómo podemos ayudarte
Ahora, aplicado a ti
Nutricionista digestivo en Barcelona y onlineMejorar tus síntomas empieza por entender tu digestión
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Fuentes
- Bischoff SC, Bager P, Escher J, et al. ESPEN guideline on Clinical Nutrition in inflammatory bowel disease. Clin Nutr. 2023;42(3):352-379. doi:10.1016/j.clnu.2022.12.004
- Ginard D, Fontanillas N, Bastón-Rey I, et al. Documento de posicionamiento de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GETECCU) sobre el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal en atención primaria. Semergen. 2025;51(3):102334. doi:10.1016/j.semerg.2024.102334
- Svolos V, Gordon H, Lomer MCE, et al. European Crohn’s and Colitis Organisation consensus on dietary management of inflammatory bowel disease. J Crohns Colitis. 2025;19(9):jjaf122. doi:10.1093/ecco-jcc/jjaf122
- Raine T, Bonovas S, Burisch J, et al. ECCO Guidelines on Therapeutics in Ulcerative Colitis: Medical Treatment. J Crohns Colitis. 2022;16(1):2-17. doi:10.1093/ecco-jcc/jjab178
- Adamina M, Bonovas S, Raine T, et al. ECCO Guidelines on Therapeutics in Crohn’s Disease: Surgical Treatment. J Crohns Colitis. 2020;14(2):155-168. doi:10.1093/ecco-jcc/jjz187
- National Institute for Health and Care Excellence. Suspected cancer: recognition and referral (NG12). NICE; 2015, actualizada en 2026. https://www.nice.org.uk/guidance/ng12
Encuesta Alimmenta sobre los GLP‑1
¿Qué opinas de Ozempic, Mounjaro y otros GLP‑1?
Tanto si los tomas o los has tomado como si no te lo plantearías nunca. Anónima, 2-3 minutos.
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