Puedes comer
- Proteína en cada comida: pescado blanco, pollo, pavo, huevo, lomo de cerdo y jamón serrano sin grasa.
- Arroz, pasta, pan, patata y boniato, integrales si los toleras. Si hay estenosis con síntomas de obstrucción, tu equipo puede proponerte temporalmente las versiones refinadas [1]. La fruta que toleres. Si la cruda con piel te molesta, pruébala pelada, cocida o triturada.
- La verdura que toleres. Si la cruda te aumenta los síntomas o hay estenosis, pruébala cocida, sin piel o triturada. Lácteos que toleres, como yogur o queso. Valora con tu equipo si la lactosa te aumenta la diarrea [2].
- Aceite de oliva virgen extra, aguacate y frutos secos molidos, si los toleras. Pescado azul una o dos veces por semana.
- Legumbre si la toleras: triturada o pelada al principio y después entera, salvo estenosis o indicación de tu equipo.
- Agua y caldo. Si tienes diarrea intensa o una ostomía de alto débito, consulta con tu equipo para adaptar los líquidos y las sales [1].
Qué evitar
- Si tienes una estenosis con síntomas de obstrucción, tu equipo puede adaptar temporalmente la textura y valorar una pauta baja en fibra que da volumen; fuera de esa situación, no retires la fibra por sistema [1] [3]. Si te producen síntomas, los alimentos que dan gases. Si te produce síntomas o tienes una estenosis, adapta la legumbre entera con piel con tu equipo. Las comidas copiosas y muy grasas, si te sientan mal: fritos, rebozados, nata, salsas y bollería. El consumo habitual de ultraprocesados, dentro de una alimentación poco variada [2].
- Chicles, caramelos y bebidas «sin azúcar» con sorbitol u otros polialcoholes. El picante y el café, solo si te aumentan las deposiciones.
Cambios que ayudan
Hábitos que ayudan
- Si fumas, pide ayuda para dejarlo; comenta con tu equipo cómo abandonar el tabaco.
- Mantén actividad física adaptada a tu estado y consulta si has perdido fuerza o músculo.
- Si tienes una estenosis, mastica bien [2].
- Revisa con tu equipo la analítica y las carencias según tu situación: hierro y otros micronutrientes. La B12 se mira si hay afectación o cirugía del íleon; el folato, si tomas sulfasalazina o metotrexato [1].
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica. El sistema inmunitario inflama la pared del tubo digestivo, casi siempre al final del intestino delgado (el íleon) y en el colon.
Cursa a brotes, con diarrea, dolor abdominal, fiebre, cansancio y pérdida de apetito y de peso. Entre brote y brote hay periodos de remisión en los que se hace vida normal.
La alimentación hace tres cosas aquí. Sostiene el peso y la masa muscular, corrige las carencias que deja la inflamación y hace los síntomas más llevaderos.
La comida de cada día no apaga la inflamación ni sustituye al tratamiento de tu digestivo. Hay pautas nutricionales que sí tratan el brote, pero las decide tu equipo, y cualquier pauta que leas, esta incluida, se coordina con él.
¿Qué se puede comer con la enfermedad de Crohn?
En remisión, la pauta se amplía según lo que toleras y las necesidades que tenga tu caso. Los especialistas españoles en enfermedad inflamatoria intestinal recomiendan un patrón mediterráneo, con fruta y verdura frescas, grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva, hidratos de carbono complejos y pocos ultraprocesados [2].

No hay una lista de alimentos que haya que retirar por tener Crohn.
Lo que sí hay son intolerancias de cada persona, y se buscan una a una. Retira solo lo que te sienta mal cada vez que lo comes y vuelve a probarlo pasado un tiempo. Mucha gente tolera en remisión lo que no tolera en brote.
Conviene saber hasta dónde llega esto. Un consenso europeo de 2025 no encuentra pruebas suficientes para usar la dieta mediterránea como tratamiento de mantenimiento en el Crohn [3]. Se recomienda porque es una buena manera de comer, no porque frene la enfermedad.
Si estás en brote
En un brote cambian cuatro cosas, y ninguna consiste en dejar de comer.
La textura y la fibra. Durante un brote no retires la fibra por sistema. Si tienes una estenosis con síntomas de obstrucción, tu equipo puede adaptar temporalmente la textura y valorar una pauta baja en fibra que da volumen [1] [3]. Vuelve a ampliar la variedad según tolerancia.
El volumen. Si las comidas grandes te molestan, repartirlas en tomas más pequeñas puede ayudarte.
La proteína. Sube. La guía europea de nutrición clínica sitúa las necesidades en 1,2-1,5 g por kilo de peso y día durante el brote, frente a alrededor de 1 g en remisión [1].
Los líquidos. Si tienes diarrea intensa o una ostomía de alto débito, la guía ESPEN recomienda que el equipo controle las pérdidas y el sodio en orina, y que adapte los líquidos. Las soluciones salinas pueden formar parte de esa pauta individual [1].
Evita además las dietas restrictivas [2]. Comer poco y poco variado durante un brote puede favorecer la desnutrición, que empeora la evolución, las complicaciones y la calidad de vida [1].
¿Hay alimentos que no se pueden comer con Crohn?
No. Las listas cerradas de alimentos que no se pueden comer no salen de ninguna guía de consenso. Salen de sumar las intolerancias de mucha gente distinta.
Lo que sostienen las guías es más corto. Los especialistas aconsejan limitar el consumo habitual de ultraprocesados dentro de un patrón de alimentación variado [2]. Para el resto (lactosa, especias, fritos, alimentos que dan gases o mucha fibra), los datos solo apoyan retirarlos cuando se toleran mal [1].
Retirar alimentos sin motivo puede causar carencias que habrá que corregir después. Si lo que más te molesta es la hinchazón, la guía del vientre hinchado explica qué hincha y qué no.
Una pauta baja en FODMAP no trata la inflamación. Puede valorarse si la enfermedad está inactiva y persisten síntomas funcionales parecidos a los del colon irritable [3]. La guía FODMAP explica por qué la fase de exclusión es temporal y debe incluir reintroducción.
¿Hay que quitar el gluten y los lácteos?
No por tener Crohn. Sin diagnóstico de celiaquía ni sospecha de sensibilidad al gluten, no hay pruebas consistentes para retirarlo [2]. Si sospechas celiaquía, consulta antes de cambiar la alimentación para que el equipo organice las pruebas [2].
Los lácteos solo se limitan durante el brote si te aumentan la diarrea cada vez que los tomas [2]. Quitarlos por costumbre tiene un coste. La guía europea de nutrición clínica cuenta evitar los lácteos entre los factores de riesgo de densidad ósea baja, es decir, de huesos más frágiles [1].
Si la lactosa te molesta, el yogur y los quesos curados llevan mucha menos, puedes comentar con tu equipo otras opciones sin lactosa.
¿Y si he perdido peso y no consigo recuperarlo?
Es muy frecuente en el Crohn. El peso se recupera comiendo más veces y con platos que aporten más energía en menos volumen. Aceite de oliva en crudo sobre el plato, aguacate, huevo, queso y frutos secos molidos si los toleras. Ayuda también no llenarse de agua justo antes de comer.
Hay dos recursos que se deciden con tu equipo y no por tu cuenta. El primero son los suplementos nutricionales orales, fórmulas completas que se añaden a la comida normal cuando hace falta soporte [1]. El segundo es la nutrición enteral exclusiva, que consiste en alimentarse solo con una fórmula durante el tiempo que paute el equipo [3].
El consenso ECCO considera eficaz la nutrición enteral exclusiva para inducir la remisión con independencia de la edad [3]. En adultos con Crohn activo leve, ESPEN señala que su efecto es inferior al tratamiento farmacológico y no la recomienda como primera línea; puede valorarse si la persona no tolera o rechaza ese tratamiento [1].
La indicación, la fórmula y la duración se deciden con el equipo clínico.
En brotes leves o moderados se contempla también la dieta de exclusión para la enfermedad de Crohn, junto con nutrición enteral parcial, en adultos con Crohn leve o moderado [3].
La guía ESPEN de 2023 admitía la dieta de exclusión con o sin esa nutrición [1], mientras que el consenso ECCO de 2025 considera insuficiente la evidencia para usarla sin ella [3]. Ninguna de las dos se improvisa en casa. Se pautan y se siguen con tu equipo.
Si tomas corticoides, cuenta además con que aumentan la pérdida de proteína [1].
¿Sirven de algo los suplementos?
Menos de lo que se suele pensar. La guía europea de nutrición clínica en enfermedad inflamatoria intestinal es clara con los más populares [1].
- Probióticos. No se recomiendan en el Crohn, ni en brote ni para prevenir recaídas o la reaparición tras una cirugía [1].
- Omega-3. No deben aconsejarse para mantener la remisión. Es de las recomendaciones más firmes de la guía [1].
- Glutamina. No se recomienda añadirla a la nutrición enteral o parenteral [1].
- Prebióticos. Tampoco se recomiendan, ni en brote ni para mantener la remisión [1].
Lo que sí se suplementa es lo que falta y se ha medido. Tu médico o tu dietista-nutricionista decidirán si hace falta suplementar tras valorar los resultados de la analítica [1]. Si buscabas algo que desinflame, la guía de la dieta antiinflamatoria explica qué se puede esperar de ese enfoque.
¿Qué nutrientes se vigilan en la enfermedad de Crohn?
Los nutrientes que pueden faltar por la inflamación, la diarrea o una cirugía. Se revisan en la analítica también en remisión, y cada carencia se corrige por separado, con tu médico [1].
- Hierro. La anemia por falta de hierro es de las carencias más frecuentes. Con la enfermedad tranquila, tu médico suele pautar hierro oral. Si la enfermedad está activa, no toleraste el hierro oral o la hemoglobina está por debajo de 100 g/L, tu médico suele pautarlo por vena [1].
- Vitamina D. Se mide si estás en brote, tomas corticoides o se sospecha que falta, y se suplementa con calcio si hace falta [1]. Si tomas corticoides, el calcio y la vitamina D se administran a la vez [2]. No hay pruebas de que tomarla ayude a salir de un brote [3].
- Vitamina B12 y ácido fólico. La B12 se administra si se han resecado más de 20 cm del íleon distal o si se confirma un déficit. El ácido fólico, si tomas sulfasalazina o metotrexato [1].
El pescado azul puede formar parte de una alimentación variada si lo toleras. Tomarlo como alimento no equivale a usar cápsulas para mantener la remisión [1].
Con la fibra en remisión, ni las pautas bajas ni las altas en fibra han demostrado mantener la remisión [3]. Lo razonable es volver a la cantidad de siempre a medida que la toleras. Para inducir la remisión, no hay evidencia del almidón resistente en suplemento en el Crohn [3].
Si tienes una estenosis
Una estenosis es un estrechamiento del intestino, y cambia la pauta. Si hay síntomas de obstrucción, tu equipo puede indicar una textura adaptada [1]. Reducir la fibra que da volumen podría bajar el riesgo de obstrucción, aunque no hay datos que lo demuestren [3].
Sin estenosis, en cambio, no hay que limitar la fibra [2]. Por eso dos personas con la misma enfermedad pueden salir de consulta con pautas opuestas.
¿Qué errores vemos en consulta?
- Seguir con la pauta del brote cuando ya estás en remisión. Si necesitaste una textura suave temporal, revísala al mejorar: mantener restricciones puede dejar fuera alimentos que ya toleras.
- Retirar alimentos por miedo y no volver a probarlos. Uno tras otro, hasta comer siempre lo mismo y quedarse corto de hierro, calcio o proteína.
- Empezar suplementos por tu cuenta. Probióticos o glutamina que nadie ha pautado, mientras falta hierro o vitamina D que nadie ha medido.
¿Y si lo que tengo no es Crohn?
Hay quien llega hasta aquí con síntomas y sin diagnóstico. La enfermedad de Crohn no se diagnostica por los síntomas ni con una dieta de prueba. La valoración médica combina la historia y la exploración con pruebas según el caso; pueden incluir análisis, calprotectina fecal, endoscopia, biopsias o imagen [2].
Dolor y diarrea los comparte con el colon irritable, con una gastritis y con una infección, y cada una se trata distinto. Si lo tuyo es ardor o dolor de estómago, empieza por la guía de la gastritis. Si lo que te han diagnosticado es colitis ulcerosa, su guía recoge qué comer según la fase.
Sin diagnóstico, lo primero es tu médico.
Cómo trabajamos la enfermedad de Crohn en consulta
En consulta revisamos el diagnóstico, el tratamiento y lo que has dejado de comer. Organizamos una pauta según la fase de la enfermedad, las cirugías y tu tolerancia, coordinados con tu digestivo.
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Cuándo hay que ir al médico
La alimentación ayuda a llevar mejor los brotes, a recuperar peso y a corregir carencias. No apaga la inflamación ni sustituye al tratamiento: eso es cosa de tu digestivo.
Si notas alguna de estas señales, no esperes a cambiar la dieta:
- Haces seis o más deposiciones con sangre al día, con fiebre o el corazón acelerado (ECCO, guía de terapéutica en colitis ulcerosa, 2022, criterios de Truelove y Witts)
- Tienes dolor abdominal intenso, el vientre duro, vómitos y no expulsas gases ni heces (ECCO, 2022)
- Tienes fiebre con dolor o un bulto cerca del ano (ECCO, 2022)
- El brote no mejora en unos días con el tratamiento que te han puesto (ECCO, 2022)
- Has perdido peso rápido o llevas varios días sin poder comer (NICE NG12, 2015, act. 2026)
Qué hacer. Las tres primeras son urgencias hoy, sin esperar. Las demás, contacto con tu equipo de digestivo esta semana: en enfermedad inflamatoria hay vía directa, no hace falta empezar por el cabecera.
En resumen. Entre brotes se hace vida normal, y la mayoría de los brotes se controlan. Reconocer uno grave a tiempo es lo que evita que se complique.

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En la primera visita hablamos de tu diagnóstico, de tu tratamiento y de lo que te sienta mal. A la semana tienes tu pauta. Trae los informes de digestivo y las analíticas que tengas.
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Fuentes
- Bischoff SC, Bager P, Escher J, et al. ESPEN guideline on Clinical Nutrition in inflammatory bowel disease. Clin Nutr. 2023;42(3):352-379. Texto completo (10.1016/j.clnu.2022.12.004)
- Ginard D, Fontanillas N, Bastón-Rey I, et al. Documento de posicionamiento de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GETECCU) sobre el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal en atención primaria. Semergen. 2025;51(3):102334. Texto completo (10.1016/j.semerg.2024.102334)
- Svolos V, Gordon H, Lomer MCE, et al. European Crohn’s and Colitis Organisation consensus on dietary management of inflammatory bowel disease. J Crohns Colitis. 2025;19(9):jjaf122. Texto completo (10.1093/ecco-jcc/jjaf122)
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