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Kéfir en niños: ¿es seguro y a qué edad se puede ofrecer?

El kéfir está en todas las neveras del súper y te preguntas si tu hijo puede tomarlo, desde cuándo y si el casero vale igual.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20267 min de lecturaVer fuentes

Un niño puede tomar kéfir desde los 12 meses si es comercial, natural y sin azúcar. Antes del año, mejor yogur natural sin azúcar, en pequeñas cantidades desde los 9 o 10 meses [1]. El casero no, porque lleva entre un 0,5 % y un 2 % de alcohol [2]. Con alergia a la leche, ninguno de los dos.

Un padre ofrece a su hija pequeña un vasito de kéfir con unas fresas en la mesa del comedor.

Puedes comer

  • Leche materna o fórmula, exclusiva hasta los 6 meses y principal hasta los 12.
  • Yogur natural entero sin azúcar, en pequeñas cantidades desde los 9 o 10 meses.
  • Kéfir comercial natural, sin azúcar ni edulcorantes, a partir de los 12 meses.
  • Queso fresco o tierno pasteurizado y bajo en sal, en pequeñas cantidades.
  • Fruta madura chafada o en trozos seguros, para suavizar la acidez del yogur.
  • Copos de avena finos o cereales integrales sin azúcar, en desayunos y meriendas.
  • Agua como única bebida para la sed, además de la leche.
  • Legumbres, huevo, pescado y carne, fuentes importantes de hierro desde los 6 meses.

Qué evitar

  • Kéfir casero hecho con nódulos, porque su alcohol no se puede controlar en casa.
  • Kéfir de sabores, con frutas o azucarado, por los azúcares libres.
  • Kéfir de agua casero, que fermenta con azúcar y levaduras y también produce alcohol.
  • Leche de vaca como bebida principal antes de los 12 meses, porque sobrecarga el riñón y desplaza el hierro.
  • Kéfir y lácteos de leche cruda sin pasteurizar, por el riesgo de infecciones graves.
  • Natillas, petit y yogures bebibles azucarados, que acostumbran el paladar al dulce.
  • Probióticos en gotas o en polvo: no tienen indicación general [5]. Si se usan, lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista.
  • Kéfir y cualquier lácteo si sospechas alergia a la proteína de la leche, hasta que lo diagnostique el médico.

Cambios que ayudan

  • Kéfir casero elaborado con nódulos

    En lugar de kéfir casero elaborado con nódulos, yogur natural entero sin azúcar, porque evitas el alcohol que puede contener.

  • Kéfir comercial azucarado o con sabores

    En lugar de kéfir comercial azucarado o con sabores, kéfir comercial natural sin azúcar con plátano maduro machacado, porque evitas azúcares libres.

  • Kéfir de agua casero

    En lugar de kéfir de agua casero, agua fresca con rodajas de naranja o fresa, porque hidrata sin fermentaciones descontroladas.

  • Kéfir antes de los 12 meses

    En lugar de kéfir antes de los 12 meses, leche materna o fórmula adaptada, porque cubren las necesidades nutricionales prioritarias.

Hábitos que ayudan

  • Respeta su saciedad y no le hagas terminar el yogur si ya no quiere.
  • Introduce los alimentos nuevos de uno en uno, con dos o tres días entre cada uno.
  • Guarda el kéfir y el yogur abiertos en la nevera y termínalos en pocos días.
  • No uses los postres ni los lácteos como premio o consuelo.

Es una duda que llega a menudo a consulta. Suele aparecer al ver el kéfir en la nevera del súper, o cuando alguien regala unos nódulos para hacerlo en casa. Detrás está su fama de alimento bueno para la flora intestinal, que invita a dárselo a los hijos en lugar del yogur de siempre.

Lo que le sienta bien a un adulto no siempre le conviene a un niño pequeño. Con el kéfir, lo que cambia la respuesta es cómo se fermenta y la edad del niño. Por eso no es lo mismo el que compras que el que haces en casa.

¿Qué es el kéfir y en qué se diferencia del yogur?

El kéfir es una leche fermentada originaria del Cáucaso. Se hace añadiendo a la leche unos nódulos o granos de kéfir, una masa de polisacáridos y proteínas donde conviven bacterias lácticas, bacterias acéticas y levaduras.

El yogur se elabora solo con dos bacterias, Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Su fermentación es solo láctica, no produce alcohol y da una acidez limpia.

En el kéfir tradicional, las levaduras añaden una segunda fermentación. Consumen parte del azúcar de la leche y producen gas y alcohol, entre un 0,5 % y un 2 % en volumen según una revisión de estudios sobre el kéfir [2].

Hay otra diferencia. Los cultivos vivos del yogur ayudan a digerir la lactosa a quien le cuesta, y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria lo reconoce [3]. El kéfir no tiene esa alegación autorizada en la Unión Europea.

¿Por qué el kéfir casero no es para niños?

Por el alcohol. No hay una cantidad de alcohol segura para la salud (OMS): cuanto menos, mejor; y ninguna en el embarazo, la lactancia, la infancia, si vas a conducir o si tu medicación no lo permite. En un kéfir hecho en casa no hay forma de saber cuánto lleva.

Durante los primeros años, el hígado metaboliza el alcohol con menos capacidad que el de un adulto. Una cantidad que a ti no te afecta puede tener un efecto mucho mayor en un niño pequeño .

Medirlo en casa es imposible sin un laboratorio. La cantidad depende de cómo se fermente [2]. La temperatura de la cocina, la proporción de nódulos y leche o las horas de reposo la cambian de un lote a otro.

Además, los nódulos que se regalan entre particulares no tienen ningún control higiénico y pueden llevar mohos o bacterias patógenas.

¿A qué edad se puede dar kéfir a un niño?

A partir de los 12 meses, y siempre comercial, natural y sin azúcar. Es el criterio prudente que seguimos en consulta, porque las guías pediátricas no fijan una edad para el kéfir en concreto .

Los primeros seis meses, el bebé se alimenta solo de leche materna o, si no la hay, de fórmula. Entre los seis y los doce meses llega la alimentación complementaria, en la que la leche sigue siendo lo principal.

La leche de vaca no debe ser la bebida principal antes de los 12 meses, aunque se pueden añadir pequeñas cantidades a las comidas [4]. El yogur natural y el queso fresco pueden ofrecerse en pequeñas cantidades a partir de los 9 o 10 meses, según la Asociación Española de Pediatría [1].

Desde el año, el kéfir comercial natural puede entrar como un lácteo más, en cantidades parecidas a las de un yogur. El casero queda fuera a cualquier edad infantil, porque su alcohol varía de un lote a otro [2].

Cómo ofrecerlo las primeras veces

Empieza con unas cucharadas en el desayuno o la merienda, solo o mezclado con fruta madura. Ofrécelo con cuchara o en un vaso abierto, como el resto de lácteos.

Su sabor es más ácido que el del yogur y tiene algo de gas, así que es normal que al principio lo rechace. Vuelve a ofrecerlo otros días sin insistir. Muchos niños necesitan probar un sabor nuevo varias veces antes de aceptarlo.

Cuéntalo como uno de los lácteos del día: hasta 3 raciones, mejor naturales y sin azúcar. Si ese día ya ha tomado yogur, queso y su leche, el kéfir puede esperar a mañana.

¿Tiene beneficios probióticos para los niños?

Se oye a menudo que el kéfir refuerza las defensas, evita resfriados o arregla la barriga. Lo demostrado es bastante menos.

Un recipiente sin marca junto a un cuenco de kéfir y una cuchara.

Los efectos de un probiótico dependen de la cepa concreta y de la dosis probada en ensayos con niños. Por eso la sociedad europea de gastroenterología pediátrica desaconseja usar probióticos sin un beneficio documentado [5]. Que un fermentado lleve bacterias vivas no basta para atribuirle efectos en la salud.

Con el kéfir, casi todos los estudios se han hecho en laboratorio o en adultos, y en niños hay muy pocos. Hoy no hay evidencia de calidad que lo respalde para tratar cólicos o diarreas ni para prevenir infecciones en menores [5]. Puede formar parte de su alimentación como un lácteo más, sin esperar de él un efecto de remedio.

Cómo elegir un kéfir en el supermercado

Muchos envases no son adecuados para un niño pequeño. Mira tres cosas en la etiqueta.

Ingredientes cortos. Leche pasteurizada de vaca, cabra u oveja y fermentos lácticos o cultivos de kéfir, y nada más. El kéfir industrial se hace con cultivos seleccionados y en condiciones controladas, pero la etiqueta no indica su alcohol. Por eso conviene el kéfir natural de marcas de alimentación y no las bebidas fermentadas artesanales .

Sin azúcar ni edulcorantes. La Asociación Española de Pediatría aconseja evitar los azúcares añadidos en los primeros años, para no acostumbrar el paladar a lo muy dulce [1]. Muchos kéfires de frutas o para beber los llevan. Si ves azúcar, dextrosa, jarabe, miel o zumo concentrado en los ingredientes, descártalo.

Leche entera. Salvo que el pediatra diga otra cosa, los lácteos en la primera infancia son enteros. La grasa de la leche aporta energía y lleva vitaminas A y D.

Si tiene alergia o le cuesta digerir la leche

Si le cuesta digerir la leche, el yogur natural suele sentar mejor, porque sus cultivos vivos ayudan a digerir la lactosa [3]. Es útil si hay sospecha de intolerancia a la lactosa, que confirma el médico. Además, se puede ofrecer con cuchara o durante la alimentación complementaria dirigida por el bebé.

Con alergia a las proteínas de la leche de vaca, sospechada o confirmada, ni el kéfir ni el yogur sirven. Tampoco los de cabra u oveja, porque sus proteínas se parecen mucho . Los sustituyen la fórmula o la pauta que indique el pediatra o el alergólogo.

¿Qué errores vemos en consulta?

Son situaciones que vemos a menudo, también en familias que cuidan mucho lo que comen sus hijos.

  • Dar kéfir casero porque es natural, sin saber cuánto alcohol lleva ese lote.
  • Comprar el kéfir de frutas pensando que es igual que el natural, cuando lleva azúcar añadido.
  • Ofrecerlo como remedio cuando hay diarrea o resfriados, algo que el kéfir no ha demostrado.
  • Llenar el día de lácteos antes del año, hasta quitar sitio a los alimentos con hierro.

Un yogur natural sin azúcar con fruta madura cubre casi todo lo que muchas familias buscan en el kéfir, y sin la duda del alcohol.

Si quieres organizar la alimentación complementaria de tu bebé o saber cómo encajar los lácteos en su día, te acompañamos desde el servicio de nutricionista infantil, en Barcelona y online. Cada niño lleva su ritmo, y la pauta se adapta a vuestra casa.

Tu primer paso esta semana

  • Kéfir comercial natural con copos de avena

    Desayuno a partir de los 12 meses, dejando reposar los copos para facilitar la masticación

Portada de la guía en PDF: Sus primeros bocados: guía práctica para empezar con BLW

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Acompañamos la introducción de alimentos, la variedad y las rutinas, y ayudamos cuando comer se ha vuelto una batalla. Lo que no hacemos es valorar el crecimiento ni el desarrollo de un niño: eso lo hace pediatría, en sus revisiones.

Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • El bebé está decaído y no responde como siempre, moja muchos menos pañales, o tiene fiebre y menos de tres meses [6]
  • Se atraganta con tos que no para, se pone morado o deja de emitir sonido [4]
  • Tras probar un alimento nuevo le cuesta respirar, vomita de golpe o se le hinchan la cara, los labios o la lengua [7]
  • Tras probar un alimento nuevo le salen ronchas, sin ningún otro síntoma [7]
  • Vomita con sangre, hace heces con sangre o el vómito es verdoso [6]
  • En una revisión, pediatría ve que su peso o su talla se salen de su curva [6]

Si se atraganta y no puede toser, llorar ni respirar, llama al 112 ahora y empieza las maniobras. Si tras un alimento le cuesta respirar o se le hinchan los labios o la lengua, llama también al 112. Si le ves sin fuerzas y no responde como siempre, si moja muchos menos pañales o si tiene fiebre y menos de tres meses, ve hoy a urgencias. También si vomita de golpe o se le hincha la cara tras un alimento, si vomita con sangre o verde, o si hace heces con sangre. Si solo le salen ronchas, sin ningún otro síntoma, llama hoy a su pediatra. Si su peso o su talla se salen de su curva, sigue la valoración que te indique su pediatra.

Que un bebé coma poco unos días, o rechace algo nuevo diez veces, es lo normal. Las señales anteriores no lo son.

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Fuentes

  1. Comité de Lactancia Materna y Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. AEP; 2018. Disponible en: https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna/nutricion-infantil/documentos/recomendaciones-aep-sobre-alimentacion-complementaria
  2. Rosa DD, Dias MMS, Grześkowiak ŁM, et al. Milk kefir: nutritional, microbiological and health benefits. Nutr Res Rev. 2017;30(1):82-96. doi:10.1017/S0954422416000275
  3. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to live yoghurt cultures and improved lactose digestion pursuant to Article 13(1) of Regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal. 2010;8(10):1763. doi:10.2903/j.efsa.2010.1763
  4. Fewtrell M, Bronsky J, Campoy C, et al. Complementary Feeding: A Position Paper by the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2017;64(1):119-132. doi:10.1097/MPG.0000000000001454
  5. Szajewska H, Berni Canani R, Domellöf M, et al. Probiotics for the Management of Pediatric Gastrointestinal Disorders: Position Paper of the ESPGHAN Special Interest Group on Gut Microbiota and Modifications. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2023;76(2):232-247. doi:10.1097/MPG.0000000000003633
  6. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Faltering growth: recognition and management. NICE guideline NG75. 2017. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng75
  7. Prieto-Moreno A, Puente-Crespo Y, Cardona V, et al. Anaphylaxis Management in the GALAXIA 2022 Update. J Investig Allergol Clin Immunol. 2023;33(6):486-487. doi:10.18176/jiaci.0962. Guía completa: https://www.guiagalaxia.com/

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.7 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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