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Tos y resfriados en niños: qué dar de comer y qué no hace falta

Tu hijo tose de noche, apenas prueba la cena y en casa ya no duerme nadie. La alimentación puede ayudarle a pasarlo mejor, sin prometer milagros.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20267 min de lecturaVer fuentes

Con tos o resfriado, ofrécele líquidos a menudo y tomas pequeñas, sin forzarle a comer. Puedes ofrecerle agua, su leche habitual, pecho, caldos o purés. La leche no aumenta los mocos [2]. La miel puede aliviar la tos desde los 12 meses [3]; antes, nunca [4]. Si moja muchos menos pañales, acude hoy a urgencias [1].

Paraguas, gorro y bufanda de niño colgados en el recibidor y un taburete con una infusión y mandarinas

Puedes comer

  • Líquidos a menudo: agua, leche, el pecho o el biberón de siempre, en tomas cortas y frecuentes.
  • Caldos y sopas templados: de verduras, de pollo o de pescado, con fideos, arroz o estrellitas.
  • Purés y cremas: de calabaza, zanahoria, patata o calabacín, con un chorrito de aceite de oliva.
  • Lácteos: leche, yogur natural y queso fresco; entran bien y aportan proteína aunque coma poco.
  • Fruta fácil de tragar: plátano, pera o manzana madura, mandarina, compota sin azúcar añadido o fruta chafada.
  • Hidratos blandos: arroz caldoso, pasta pequeña, pan tierno, patata cocida o sémola.
  • Proteína tierna: huevo revuelto o en tortilla, pescado blanco desmigado, pollo guisado, lentejas en crema.
  • Miel, solo a partir de los 12 meses: un poco sola o en leche templada antes de dormir.

Qué evitar

  • Obligarle a terminarse el plato: el apetito vuelve solo cuando se pone bueno.
  • Miel antes de los 12 meses, tampoco en infusiones, en el chupete ni en galletas o papillas que la lleven.
  • Quitar la leche y los lácteos por los mocos: no los aumentan y le quitas proteína, calcio y líquido.
  • Zumos en grandes cantidades como remedio: mejor agua y la fruta entera o chafada.
  • Refrescos y bebidas azucaradas para que beba algo: mejor agua, leche o caldo templado.
  • Frutos secos enteros: nunca antes de los 5 años. Desde el inicio de la alimentación complementaria, ofrécelos molidos o en crema. Si tose mucho, evita también palomitas y trozos duros: pueden causar atragantamiento.
  • Fritos y comidas copiosas si tiene fiebre o vomita con la tos: pesan y se toleran peor.
  • Jarabes para la tos por tu cuenta: consúltalo con su pediatra.

Cambios que ayudan

  • La leche en pleno catarro

    En vez de quitarle la leche por los mocos, sigue con leche, yogur o queso fresco, porque no aumentan la mucosidad y le dan proteína y líquido cuando come poco

  • El plato que no quiere masticar

    En vez de insistir con el filete o la verdura en trozos, prueba la misma comida en crema, en sopa o en tortilla, porque se traga mejor con la garganta irritada

  • El vaso de zumo «para las defensas»

    En vez de un zumo tras otro, prueba la fruta chafada o en gajos y agua, porque también aportan líquido y no le quitan el hambre

  • El refresco para que beba algo

    En vez de refrescos, prueba agua, leche o caldo templado en tomas pequeñas, porque hidratan sin azúcar añadido

  • El plato lleno que no se acaba

    En vez de servir la ración de siempre, pon dos o tres cucharadas y repite si pide, porque un plato pequeño se acepta mejor

  • La miel en un bebé

    En vez de miel antes del año, ofrece más tomas de pecho o de biberón y límpiale la nariz antes de comer, porque la miel no es segura a esa edad

Hábitos que ayudan

  • Ofrécele de beber cada poco, aunque sean sorbos: con fiebre y mocos pierde más líquido de lo que parece.
  • Límpiale la nariz con suero fisiológico antes de las tomas y de dormir: con la nariz despejada come y bebe mejor.
  • Mantén la casa sin humo de tabaco: el humo irrita las vías respiratorias.
  • Deja que descanse y que coma cuando se despierte con hambre, sin horarios rígidos esos días.
  • Fíjate en los pañales o en las veces que hace pis: es la pista más sencilla para saber si bebe bastante.

La tos y los mocos son lo que más se ve en la consulta de pediatría cuando llega el frío. Aunque de noche asuste, la tos es un mecanismo de limpieza: arrastra hacia fuera la mucosidad que molesta en las vías respiratorias. Los niños pequeños no saben escupir y se tragan esos mocos, que acaban saliendo con las heces sin más problema.

La alimentación no acorta un catarro, pero sí ayuda a que lo pase mejor: bien hidratado, con algo en el estómago y sin pelearse con la comida. Aquí tienes qué ofrecerle, qué mitos puedes dejar de lado y cuándo hay que ir al pediatra.

¿Qué dar de comer a un niño con tos y mocos?

Lo mismo que come siempre, en versión más fácil. Con mocos y tos, masticar cansa, la nariz tapada le quita el gusto a la comida y tragar puede molestar. Funcionan mejor los platos blandos, templados y con líquido: sopas y caldos con fideos o arroz, y purés de verdura con patata. También puedes ofrecer tortilla francesa, pescado blanco desmigado, yogur y fruta madura o chafada.

No hace falta un menú especial ni «alimentos para las defensas». Un niño que come variado a lo largo de la semana tiene lo que necesita, y unos días de comer menos no cambian eso. Si quieres ideas para cuando vuelva el apetito, en el menú semanal infantil de 3 a 12 años tienes siete días de comidas y cenas con la lista de la compra.

Un detalle práctico: si la tos es de las que acaban en vómito, ofrécele raciones pequeñas y deja pasar un rato después de comer antes de acostarle. Que un golpe de tos fuerte arrastre la comida es frecuente y no significa que algo le haya sentado mal.

¿Qué hago si mi hijo no quiere comer cuando está resfriado?

Ofrecer, sin insistir. Es normal que el apetito baje mientras duran la fiebre y los mocos, y vuelve solo cuando se recupera, a veces con más hambre de la habitual durante unos días. Lo que no ayuda es negociar, premiar o alargar la comida: un niño que asocia estar malo con peleas en la mesa come peor también cuando ya está bien.

Lo que sí funciona son las tomas pequeñas y frecuentes, los platos que ya conoce y le gustan, y dejar que decida cuánto. Si un día solo quiere yogur, leche y plátano, vale. Esos días lo que se vigila no es cuánto come, sino cuánto bebe.

¿Cuánto tiene que beber un niño resfriado?

Más a menudo que de costumbre, sin forzar cantidades. La guía británica NICE recomienda ofrecer líquidos con regularidad a los menores de cinco años con fiebre [1]. En los bebés que toman pecho, recomienda mantener la leche materna. Con fiebre y mocos se pierde más agua de lo que parece, y un niño con la nariz tapada bebe peor porque le cuesta respirar mientras traga.

Cuentan el agua, la leche, el caldo, la sopa, el yogur y la fruta jugosa. Si es un bebé, ofrécele el pecho o el biberón más veces, aunque cada toma sea más corta. Y la pista más fácil de ver en casa son los pañales o las veces que hace pis: si moja muchos menos de lo normal, mira el apartado de cuándo hay que ir al médico.

¿La leche da más mocos?

No. Es uno de los mitos más repetidos. Una revisión publicada en Archives of Disease in Childhood repasó estudios sobre leche y mucosidad desde los años cuarenta [2]. No encontró pruebas de que la leche aumente la producción de mocos. Esa misma revisión explica de dónde viene la confusión: la textura de la leche deja en la boca y la garganta una sensación más espesa, que se toma por más mocos [2].

Quitarle la leche mientras está resfriado no le quita mocos y sí le quita una de las cosas que mejor acepta cuando no tiene hambre: proteína, calcio y líquido en el mismo vaso. Si la toma bien, sigue ofreciéndosela. El yogur y los fermentados también valen; si te lo planteas, aquí explicamos a qué edad se puede ofrecer el kéfir a los niños.

¿Desde qué edad se puede dar miel a un niño para la tos?

Desde el año, y puede aliviarla algo. Una revisión Cochrane de ensayos en niños con tos aguda concluye que la miel probablemente alivia la tos más que no darle nada o que un placebo, y que probablemente la acorta frente al placebo [3]. La guía NICE sobre la tos aguda la recoge como opción de autocuidado a partir del año [4]. Un poco de miel sola o disuelta en leche templada antes de dormir es la forma más sencilla; después, a lavarse los dientes.

Un niño comparte una comida con una persona adulta junto a un vaso de agua.

Antes de los 12 meses, nunca: ni sola, ni en infusiones, ni untada en el chupete, ni en galletas o papillas que la lleven. La misma guía NICE lo desaconseja por el riesgo de botulismo del lactante [4], una intoxicación poco frecuente pero grave frente a la que el intestino de un bebé todavía no está preparado.

¿El zumo de naranja ayuda a pasar antes el resfriado?

El zumo de naranja es un líquido más y, si le apetece, bienvenido. Lo que no es, es un medicamento. La fruta y la verdura de un día normal cubren la vitamina C que necesita un niño. La naranja entera o en gajos aporta fibra y sacia más que un vaso de zumo, que a veces le quita el hambre para la cena.

Si le cuesta tragar, la mandarina en gajos o la fruta chafada entran igual de bien. Y si pide zumo, que sea como algo ocasional, no a vasos para «subir las defensas».

¿Una mala alimentación puede empeorar la tos?

No hay un alimento que provoque la tos de un catarro ni otro que la quite. Algunos alimentos pueden dispararla en el momento: los secos o desmenuzables, como las galletas o el pan tostado. También pueden hacerlo los muy ácidos o picantes si tiene la garganta irritada. No hace falta retirarlos: basta con ofrecerlos otro día.

Otra cosa es la alimentación de todos los días. Una dieta variada, con fruta, verdura, legumbre, pescado, aceite de oliva y agua como bebida, es la base que recomendamos a cualquier niño, con catarros o sin ellos. Pero conviene ser honestos: no tenemos pruebas sólidas de que cambiar la alimentación haga que un niño se resfríe o tosa menos, y desconfiamos de quien lo prometa.

¿Cuánto dura la tos de un resfriado?

Más de lo que parece razonable. La guía NICE sobre la tos aguda explica que suele deberse a un virus, se resuelve sola y puede durar hasta tres o cuatro semanas [4]. Es frecuente que un niño siga tosiendo un par de semanas después de que desaparezcan la fiebre y el malestar. Si come, juega y duerme, no quiere decir que su alimentación esté fallando.

Consulta con el pediatra antes de dar jarabes para la tos o mucolíticos. Lo que sí está en tu mano es que, cuando pase el catarro, vuelva a comer variado y a su ritmo, sin compensar los días de poco apetito con raciones dobles.

Con tos y resfriado, la alimentación hace un trabajo modesto pero útil: que beba, que coma algo que le siente bien y que la mesa no sea una pelea más. Si te quedas con tres cosas: líquidos a menudo, tomas pequeñas sin forzar y miel solo a partir del año.

Si los catarros se encadenan y come menos variado, o si comer se ha vuelto una batalla, podemos ayudarte. Nuestro equipo de nutricionistas infantiles te ayuda a ordenar sus comidas, en Barcelona y online, en coordinación con su pediatra.

Cada niño es distinto, y cada casa también. Lo que sirve es la pauta que encaja en la vuestra.

Entonces, ¿qué le preparo esta noche?

Tres cenas que se tragan bien con mocos y tos, y que están listas en un rato.

  • Sopa de fideos con huevo

    Caldo de pollo o de verduras con fideos finos y huevo duro picado. Templada, se bebe y se come a la vez

  • Crema de calabaza y patata

    Con un chorrito de aceite de oliva y un poco de queso fresco desmenuzado por encima

  • Tortilla francesa con pan tierno

    Con un yogur o una pera madura de postre. Es blanda, se prepara rápido y ya la conoce

Cuándo hay que ir al médico

Acompañamos la introducción de alimentos, la variedad y las rutinas, y ayudamos cuando comer se ha vuelto una batalla. Lo que no hacemos es valorar el crecimiento ni el desarrollo de un niño: eso lo hace pediatría, en sus revisiones.

Pide ayuda sin esperar a cambiar la dieta si pasa alguna de estas cosas. Las recogen la guía NICE sobre la fiebre en menores de cinco años y las guías de reanimación pediátrica del Consejo Europeo de Resucitación (ERC):

  • El bebé está decaído y no responde como siempre, moja muchos menos pañales, o tiene fiebre y menos de tres meses [1]
  • Se atraganta con tos que no para, se pone morado o deja de emitir sonido [5]

Atragantamiento con asfixia: 112, ahora. Bebé decaído, con pocos pañales mojados o fiebre antes de los tres meses: urgencias hoy.

Que un bebé coma poco unos días, o rechace algo nuevo diez veces, es lo normal. Las señales anteriores no lo son.

El equipo de Alimmenta

Traed vuestras dudas sobre sus comidas a una primera visita en familia

En la primera visita hablamos de lo que come y de lo que os preocupa, y os lleváis las primeras recomendaciones. Traed las últimas medidas del pediatra si las tenéis. La pauta para toda la casa llega a la semana, en consulta o por videollamada.

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Fuentes

  1. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Fever in under 5s: assessment and initial management (NG143). NICE; 2019. https://www.nice.org.uk/guidance/ng143
  2. Balfour-Lynn IM. Milk, mucus and myths. Arch Dis Child. 2019;104(1):91-93. doi:10.1136/archdischild-2018-314896
  3. Oduwole O, Udoh EE, Oyo-Ita A, et al. Honey for acute cough in children. Cochrane Database Syst Rev. 2018;(4):CD007094. doi:10.1002/14651858.CD007094.pub5
  4. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Cough (acute): antimicrobial prescribing (NG120). NICE; 2019. https://www.nice.org.uk/guidance/ng120
  5. Van de Voorde P, Turner NM, Djakow J, et al. European Resuscitation Council Guidelines 2021: Paediatric Life Support. Resuscitation. 2021;161:327-387. doi:10.1016/j.resuscitation.2021.02.015

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.7 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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