Puedes comer
- Cereales y tubérculos: arroz, pasta y patata.
- Carnes y pescados: pollo, pavo y pescado blanco; según te siente, pescado azul.
- Fiambres magros: jamón cocido y pechuga de pavo.
- Huevo: escalfado, duro o en tortilla francesa poco hecha.
- Lácteos: leche desnatada o semidesnatada, yogur desnatado y queso fresco.
- Verduras: hervidas, al horno o en puré si crudas te pesan; ajo y cebolla bien pochados si los toleras.
- Fruta: madura, al horno o en compota.
- Legumbres: bien cocidas y, si te sientan mal, pasadas por el pasapurés.
- Bebidas: agua, caldos suaves desgrasados, zumos no cítricos e infusiones de manzanilla, melisa o hierba luisa.
- Cocciones y grasa: hervido, vapor, horno y papillote, con aceite de oliva para cocinar y aliñar.
Qué evitar
- Grasas: fritos, rebozados, guisos grasos, salsas con nata, bollería y chocolate.
- Cortes grasos de carne, y embutidos grasos como chorizo, salchichón o sobrasada.
- Lácteos: leche entera, nata y quesos curados.
- Ácidos: tomate, cítricos y fruta poco madura.
- Alcohol: evítalo. Bebidas con gas: evita las que te sienten mal.
- Café, también descafeinado: evítalo. Té: retíralo si te molesta y vuelve a probarlo cuando mejores.
- Verduras flatulentas o crudas, si te repiten: alcachofa, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, pimiento, pepino, cebolla y ajo crudos.
- Condimentos fuertes: picante, escabeches, especias y caldos concentrados.
- Temperaturas extremas: nada muy frío ni muy caliente.
- Las partes quemadas de los alimentos hechos a la plancha o a la parrilla.
Cambios que ayudan
Grasas y frituras
En lugar de freír o rebozar, cocina al horno, al vapor o en papillote, porque la grasa retrasa el vaciado del estómago.
Desayuno
En lugar del zumo de naranja en el desayuno, fruta madura o en compota, porque madura o cocida pierde buena parte de su acidez.
Verduras
En lugar de retirar la verdura que cruda te pesa, tómala hervida o en crema, porque lo que suele molestar es la textura.
Caldos y sal
En lugar de la pastilla de caldo concentrado, caldo suave desgrasado hecho en casa, porque en la pastilla se cuela mucha sal sin que se note.
Hábitos que ayudan
- Come despacio y mastica bien.
- Cena al menos dos o tres horas antes de acostarte; si luego tienes hambre, que no sea algo sólido.
- Si fumas, déjalo; el tabaco es de los desencadenantes más claros [2].
- Si te sobra peso, bajarlo poco a poco forma parte de los consejos para la dispepsia [2].
- Busca un rato al día para bajar revoluciones; el estrés mantenido suele empeorar los síntomas.
La gastritis es la inflamación del revestimiento del estómago. Puede ser aguda, si dura unos días, o crónica, si se alarga meses o años. Se nota como dolor o ardor en la boca del estómago, náuseas y a veces vómitos.
Con lo que comes puedes aliviar las molestias del estómago mientras se recupera y evitar lo que lo empeora. Quitar la causa ya es otra cosa. Si detrás hay una infección por Helicobacter pylori, que es lo más frecuente, la trata tu médico [1] [3].
¿Por qué tengo gastritis?
La causa más frecuente es una bacteria, Helicobacter pylori, que se transmite de persona a persona. El consenso español la señala como la causa principal de la gastritis crónica, la úlcera péptica y el cáncer gástrico, y calcula que afecta a cerca de la mitad de la población mundial [3].
Tener la bacteria no significa notarla. La infección inflama siempre el estómago, haya síntomas o no, y solo una parte de quienes la tienen llega a notarla o a tener complicaciones [1]. Por eso a mucha gente le diagnostican gastritis en una endoscopia hecha por otro motivo.
No es la única causa. También están detrás:
- Tomar de manera continuada antiinflamatorios como la aspirina o el ibuprofeno.
- El alcohol en exceso y el tabaco.
- El estrés o la ansiedad mantenidos, que empeoran los síntomas.
- Las comidas copiosas, muy grasas o muy picantes, repetidas.
- Las infecciones alimentarias y algunas víricas.
- Trastornos autoinmunes como la anemia perniciosa.
Nada de esto es culpa tuya. De esa lista hay tres cosas que se pueden mover esta semana: el tabaco, el alcohol y los antiinflamatorios que tomas por tu cuenta. Son las que más cambian el panorama.
¿Es gastritis, reflujo o hernia de hiato?
Se confunden constantemente, y la diferencia importa porque las pautas no son iguales. La pista más útil es dónde arde y cuándo.
- Gastritis. La pared del estómago está inflamada. Duele o arde en la boca del estómago, y suele notarse con el estómago vacío o al rato de comer algo que irrita.
- Reflujo. El contenido del estómago sube al esófago. Arde detrás del esternón, sube hacia la garganta y empeora al tumbarte y después de cenar. Si es tu caso, la pauta está en la dieta para el reflujo gastroesofágico.
- Hernia de hiato. Parte del estómago pasa al tórax por el hiato, el orificio del diafragma por el que baja el esófago. Muchas veces no da síntomas propios, y lo que molesta es el reflujo que facilita. Ahí pesan el horario y la postura, y tiene su propia dieta para la hernia de hiato.
- Gastroenteritis. Se confunde con la gastritis solo por el nombre. La gastritis es inflamación del estómago; la gastroenteritis, del estómago y los intestinos. Por eso añade diarrea, y muchas veces fiebre y malestar general. Suele venir de una infección que se pasa en unos días, y lo primero entonces es hidratarse bien.
Pueden ir juntas, y es lo más común. Una hernia facilita el reflujo en alguien que además tiene el estómago irritado. Las guías clínicas británicas tratan la dispepsia y el reflujo en el mismo documento [2], y buena parte de estas pautas sirven para las tres. Pero si hay Helicobacter detrás, además hay una causa que tratar. Si lo que predomina es una diarrea que no se va, la causa puede ser otra y conviene que la estudie tu médico. Si te diagnostican Crohn, tienes la dieta para la enfermedad de Crohn, con pautas para el brote y para la remisión.
¿Es lo mismo una gastritis que una úlcera?
No. La gastritis es la pared del estómago inflamada; la úlcera es una llaga que ha llegado a romper esa pared. Una puede acabar en la otra si la causa sigue ahí. Las dos comparten causas: la misma bacteria [3] y, justo detrás, los antiinflamatorios.
La diferencia práctica es quién lo diagnostica y con qué. Una úlcera se ve en una endoscopia y su seguimiento es médico. Una gastritis, en cambio, muchas veces se nombra sin haber mirado nada. Para lo que comes, estas pautas sirven igual en los dos casos. Con una úlcera diagnosticada, eso sí, el seguimiento médico no es opcional.
¿La gastritis se quita?
Depende de la causa. Si detrás hay Helicobacter pylori, el consenso europeo sobre esta bacteria es claro. Erradicarla apaga la inflamación y evita que la gastritis progrese a atrofia [1]. Cuando la atrofia ya está instalada, puede revertir en una parte de los casos, no en todos [1].
La bacteria se elimina con un tratamiento que pauta tu médico. Son varios antibióticos y un inhibidor de la bomba de protones, el protector de estómago, normalmente durante catorce días [3] [4]. Por eso, si llevas tiempo con molestias y nadie te ha hecho la prueba del Helicobacter, pedirla es más útil que volver a cambiar el desayuno.
¿Y si no hay bacteria? Entonces lo más habitual es una dispepsia funcional, que son los mismos síntomas sin una lesión que los explique. Ahí no hay nada que erradicar, y la alimentación, los horarios y el descanso pasan a ser la herramienta principal.
¿Qué es bueno para la gastritis?
La evidencia sobre alimentación y síntomas de estómago es escasa y de calidad baja, y conviene decirlo. Un análisis de once estudios encontró que el picante se asocia a más molestias [5]. También vio que comer cuatro o más veces al día se asocia a menos síntomas que comer dos veces o menos [5]. Casi todos esos estudios se hicieron en Asia, y los propios autores piden prudencia antes de convertirlo en norma [5].
Las guías clínicas británicas tampoco dan una lista universal. Aconsejan evitar lo que tú notes que te sienta mal, y nombran el tabaco, el alcohol, el café, el chocolate y la comida grasa [2]. No hay una cantidad de alcohol segura para la salud (OMS): cuanto menos, mejor. En el embarazo, la lactancia y la infancia, nada de alcohol. Tampoco bebas si vas a conducir o tu medicación no lo permite.
Traducido a tu plato, tiene sentido repartir las comidas, bajar la grasa y aflojar con el picante. Una lista larga de retiradas «por si acaso» no lo tiene. No limites tu dieta más de lo necesario.
¿Cuántas comidas al día y a qué hora?
Cuatro o cinco comidas pequeñas al día suelen sentar mejor que dos grandes. Es lo que recomendamos en consulta y lo que apunta, con la prudencia de antes, ese análisis de once estudios [5]. Con menos volumen cada vez, el estómago tiene menos ácido y menos presión que gestionar.

Incorpora el desayuno, a la hora que te venga bien, salvo que te siente mal o no encaje con tu día. La hora también cuenta para la cena. Tumbarte con el estómago lleno favorece el ardor, y por eso la cena va temprano y ligera. Si después te entra hambre, mejor algo que no sea sólido, como una infusión templada.
¿Hay que dejar el café, el tomate y la leche?
Son las tres preguntas que más nos llegan a consulta, y cada una tiene su respuesta.
- El café y el té. Evita el café, también el descafeinado. Con el té, prueba tu tolerancia: retíralo si te causa molestias y vuelve a probarlo cuando mejores. Las guías los citan entre posibles desencadenantes [2].
- El tomate y los cítricos. Son ácidos y a mucha gente le molestan, sobre todo crudos y por la noche. Antes de retirarlos del todo, prueba el tomate cocinado y en poca cantidad, y pásalos al mediodía.
- La leche. Desnatada o semidesnatada suele sentar bien, igual que el yogur desnatado y el queso fresco. Lo que suele molestar es la grasa del lácteo. Si prefieres una bebida vegetal, la mejor es la de soja o una con al menos un 3 % de proteína, que se mira en la etiqueta. Ten en cuenta que la soja es un alérgeno.
Si estás en tratamiento para el Helicobacter
El tratamiento lo pauta tu médico y dura normalmente catorce días [3]. Lo que sí podemos hacer desde la alimentación es ayudarte a llegar al final.
Y no es un detalle. Casi todo el mundo completa el tratamiento: en un registro europeo con más de 38.000 tratamientos, solo un 1,7 % no lo hizo [6]. Pero a quien no lo completa le cuesta caro. En ese registro, la bacteria se eliminó en el 89 % de quienes siguieron el tratamiento completo y en el 58 % de quienes no [6]. Dejarlo a medias fue más frecuente con las pautas largas, en los tratamientos de rescate y con los efectos adversos [6]. Ahí es donde la alimentación ayuda esos catorce días.
- Comidas pequeñas y frecuentes, con sabores neutros. Si aparece sabor metálico o náuseas, suelen entrar mejor el arroz, la patata, el pan y la fruta cocida que cualquier cosa con olor fuerte.
- Bebe a menudo y en poca cantidad, sobre todo si hay diarrea, y no fuerces la comida el día que no entra.
- Nada de alcohol durante el tratamiento.
- No te saltes comidas para compensar un día malo; llegar al siguiente sin haber comido lo empeora.
Lo que no se decide en casa es saltarse una toma porque ese día sienta fatal. Eso se le cuenta a quien te lo ha pautado, que tiene alternativas si la primera pauta no se tolera [3]. Si esos días te cuesta comer y pierdes peso, un nutricionista digestivo te ayuda a ajustarlo.
Si te han dicho que tienes gastritis atrófica
La gastritis atrófica es una gastritis crónica que, con los años, adelgaza la mucosa del estómago. Suele aparecer en el informe de una biopsia junto a la palabra «precancerosa», y asusta más de lo que le corresponde. La guía europea sobre estas lesiones, actualizada en 2025, aclara tres cosas [7].
- En la mayoría de los casos no hace falta endoscopia de seguimiento. Es así cuando la atrofia es leve o moderada, está limitada a la parte baja del estómago y no es autoinmune, sin otros factores de riesgo. Ese grupo es la mayoría de lo que se ve en la práctica [7].
- Si hay Helicobacter, se erradica, y cuanto antes. Se recomienda con atrofia y sin ella para reducir el riesgo de cáncer gástrico, y el beneficio es mayor si todavía no hay lesiones instaladas [7].
- La gastritis autoinmune sí lleva seguimiento. La guía propone una endoscopia de control cada tres años, aunque la atrofia sea leve [7]. En su fase avanzada puede faltar vitamina B12 y aparecer anemia perniciosa [7]. Tu médico vigila la B12 en la analítica y pauta el suplemento si hace falta. No te suplementes por tu cuenta: sin analítica no se sabe si te falta. Con nosotros se ajusta la alimentación a tus necesidades.
Ningún alimento revierte la atrofia. Lo que ayuda es quitar lo que la mantiene.
¿Existe la gastritis nerviosa?
Con ese nombre no aparece en las guías clínicas. Lo que existe, y es muy frecuente, es tener los síntomas sin una lesión que los explique, la dispepsia funcional. Ahí el estrés, el sueño y las prisas al comer pesan mucho, aunque el estómago se vea normal.
El estrés mantenido actúa sobre todo cambiando cómo se mueve el estómago y cuánto notas lo que pasa en él. Comer de pie y en diez minutos, cenar a las once y dormir cinco horas empeora los síntomas de cualquier estómago. Y eso sí se puede cambiar esta semana.
¿Qué errores vemos en consulta?
- Cambiar la dieta sin haberse hecho nunca la prueba del Helicobacter. Es el error más caro, porque se pasan meses comiendo arroz hervido con una infección tratable delante.
- Vivir a base de arroz hervido y pechuga durante meses. La dieta se queda pobre, el ardor sigue y ya no hay forma de saber qué sentaba mal.
- Retirar veinte alimentos de golpe. Así no se aprende nada. Retira los alimentos sospechosos una o dos semanas y reintrodúcelos de uno en uno.
- Dejar fuera las legumbres y las verduras por un episodio malo y no volver a probarlas. Antes de retirarlas, se cambia la forma: hervidas, en puré, sin piel.
- Usar la leche como antiácido cada vez que aparece el ardor. Calma un rato y no arregla nada, y si es entera añade grasa a una digestión que ya va lenta.
- Desayunar café solo, en ayunas y de pie. Es la combinación que más aparece cuando repasamos el día de alguien que dice que no come nada raro.
- Confundir «me sienta mal» con «me hace daño». Un alimento que te molesta un día no tiene por qué salir de tu vida. El que te molesta tres veces de tres, sí, al menos por ahora.
- Dejar el protector de estómago en cuanto se está mejor, sin decírselo a nadie, y seguir con el ibuprofeno. Esa pauta la lleva tu médico, que también puede revisar si otro medicamento te está afectando al estómago [2].
- Confundir gastritis con reflujo. Si lo que arde es el pecho y sube hacia la garganta, mira la dieta para el reflujo gastroesofágico. Si te han visto una hernia de hiato, tiene sus propias pautas de horario y postura.
Si comes bien y sigues igual
Pasa, y no significa que lo estés haciendo mal. La alimentación alivia los síntomas y evita lo que los empeora, pero no quita la causa ni sustituye a un tratamiento.
Si llevas semanas comiendo repartido, sin fritos ni picante y cenando pronto, y sigues con dolor o ardor casi todos los días, revísalo con tu médico. Pregunta si te han buscado el Helicobacter y con qué prueba, si algún medicamento que tomas puede estar detrás [2] y si el protector está bien ajustado.
En paralelo, la alimentación se ajusta caso a caso. Con turnos de noche, con poco tiempo para comer o después de meses comiendo cuatro cosas, las pautas generales se quedan cortas. Eso lo trabajamos contigo en la consulta de nutricionista digestivo.
Te lo contamos en vídeo
Tu primer paso esta semana
Apunta qué comes y cómo te sienta
Durante siete días, anota lo que comes y cómo te sienta. Al final de la semana verás qué se repite y tendrás algo concreto que llevar a consulta o a tu médico.

Tu semana de comidas suaves para el estómago
- Menú de 7 días con comidas suaves y repartidas
- 8 recetas y la lista de la compra
- Qué suele molestar y cuándo ir al médico
¿A qué correo te la enviamos?
PDF gratis, en tu bandeja en un momento.
Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
Con la alimentación aliviamos los síntomas y evitamos lo que los empeora. Lo que no podemos es diagnosticar una gastritis ni tratar su causa —muchas veces una infección por Helicobacter pylori—: eso lo hace tu médico.
Busca atención médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Vomitas sangre, o un vómito oscuro como posos de café [8].
- Haces heces negras como el alquitrán, o con sangre [8].
- Te cuesta tragar, te duele al tragar o notas que la comida se queda parada [8].
- Pierdes peso sin buscarlo, con dolor de estómago o vómitos que se repiten [9].
- Notas palidez y más cansancio de lo normal, sin motivo [8].
- El dolor te despierta por la noche, o no cede en dos semanas aunque estés en tratamiento [2].
Si vomitas sangre, haces heces negras o el dolor aparece de golpe y es intenso, ve hoy a urgencias. Si te cuesta tragar, pierdes peso sin buscarlo o notas palidez y más cansancio de lo normal sin motivo, pide cita con tu médico de cabecera esta semana [8]. Si el dolor te despierta por la noche o no cede en dos semanas, coméntalo con tu médico esta semana.
La mayoría de las gastritis no llegan a esto. Saber cuándo consultar es parte de cuidarte.

Trae tus informes y los revisamos contigo en la primera visita
Con tu diagnóstico y tus pruebas delante, repasamos cómo comes un día cualquiera. Te llevas tus primeras recomendaciones y un registro de síntomas para esa semana. En la segunda visita recibes tu pauta.
Cómo podemos ayudarte
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Fuentes
- Malfertheiner P, Megraud F, Rokkas T, et al. Management of Helicobacter pylori infection: the Maastricht VI/Florence consensus report. Gut. 2022;71(9):1724-1762. doi:10.1136/gutjnl-2022-327745
- National Institute for Health and Care Excellence. Gastro-oesophageal reflux disease and dyspepsia in adults: investigation and management (CG184). NICE; 2014, actualizada en 2019. https://www.nice.org.uk/guidance/cg184
- Gisbert JP, Alcedo J, Amador J, et al. V Conferencia Española de Consenso sobre el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori. Gastroenterol Hepatol. 2022;45(5):392-417. doi:10.1016/j.gastrohep.2021.07.011
- Chey WD, Howden CW, Moss SF, et al. ACG Clinical Guideline: Treatment of Helicobacter pylori Infection. Am J Gastroenterol. 2024;119(9):1730-1753. doi:10.14309/ajg.0000000000002968
- Ostadsharif N, Haghighatdoost F, Forooshani MA, et al. Association between dietary habits and risk of functional dyspepsia: a systematic review and meta-analysis of observational data. J Health Popul Nutr. 2026;45:54. doi:10.1186/s41043-025-01223-4
- Huguet JM, Ferrer-Barceló L, Suárez P, et al. Role of compliance in Helicobacter pylori eradication treatment: Results of the European Registry on H. pylori management. United European Gastroenterol J. 2024;12(6):691-704. doi:10.1002/ueg2.12569
- Dinis-Ribeiro M, Libânio D, Uchima H, et al. Management of epithelial precancerous conditions and early neoplasia of the stomach (MAPS III): European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE), European Helicobacter and Microbiota Study Group (EHMSG) and European Society of Pathology (ESP) Guideline update 2025. Endoscopy. 2025;57(5):504-554. doi:10.1055/a-2529-5025
- National Institute for Health and Care Excellence. Suspected cancer: recognition and referral (NG12). NICE; 2015, actualizada en 2026. https://www.nice.org.uk/guidance/ng12
- Katz PO, Dunbar KB, Schnoll-Sussman FH, et al. ACG Clinical Guideline: Guidelines for the Diagnosis and Management of Gastroesophageal Reflux Disease. Am J Gastroenterol. 2022;117(1):27-56. doi:10.14309/ajg.0000000000001538
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