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Alimentación complementaria de 6 a 12-18 meses: qué dar y cuándo

Llegan los 6 meses y con ellos las dudas: por dónde empezar, cuándo pasar a los grumos, cuánta leche mantener y qué conviene esperar hasta después del año.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20267 min de lecturaVer fuentes

La alimentación complementaria empieza hacia los 6 meses y acompaña a la leche, que sigue siendo el alimento principal hasta el año. Sin un orden fijo, da prioridad a los alimentos ricos en hierro, introduce los alimentos nuevos de uno en uno y pasa a texturas grumosas no más tarde de los 8-9 meses [1]. Cada bebé lleva su ritmo.

Un abuelo con su bebé en el regazo le ofrece una cucharada de puré de pera sentado en el sofá.

Puedes comer

  • Carne y pescado: pollo, pavo, ternera, pescado blanco y azul pequeño, cocinados y desmigados.
  • Huevo bien cocinado, yema y clara, desde los 6 meses
  • Legumbres cocidas y chafadas: lentejas, garbanzos y alubias, en purés o con tenedor.
  • Verduras cocidas: calabacín, patata, boniato, calabaza, puerro, zanahoria y judías verdes, sin sal.
  • Fruta madura: plátano, pera, manzana cocida o rallada, naranja, mandarina, ciruela y aguacate.
  • Cereales con y sin gluten: arroz, avena, maíz, pasta y pan, mejor en grano o copos.
  • Aceite de oliva virgen extra en crudo, una cucharada sopera al día repartida en los platos .
  • Leche materna o de fórmula a demanda, que sigue siendo su alimento principal.
  • Agua en vaso pequeño durante las comidas

Qué evitar

  • Miel antes de los 12 meses, por el riesgo de botulismo del lactante.
  • Sal añadida, en el plato o en el agua de cocción, hasta el año.
  • Azúcar, panela, siropes, cacao azucarado y edulcorantes
  • Papillas azucaradas, galletas de bebé, bollería y postres lácteos azucarados
  • Frutos secos enteros o en trozos, hasta los 5 años
  • Alimentos duros o redondos: palomitas, uvas y tomates cherry enteros, salchichas en rodajas, manzana y zanahoria crudas.
  • Pez espada o emperador, atún rojo, tiburón (cazón, tintorera) y lucio, hasta los 10 años, por el mercurio.
  • Acelgas, espinacas y borraja el primer año, por los nitratos; si las usas, que sean una parte pequeña del plato.
  • Leche de vaca como bebida, hasta después del primer año

Cambios que ayudan

  • Frutos secos enteros

    En lugar de frutos secos enteros, dáselos molidos o en crema 100 % extendida en capa fina sobre pan o fruta, porque enteros pueden atragantarle.

  • Manzana o zanahoria crudas

    En lugar de ofrecerlas crudas, hornéalas o cuécelas al vapor hasta que se deshagan entre dos dedos, porque crudas y duras pueden atragantarle.

  • Uvas y tomates cherry enteros

    En lugar de enteros, córtalos a lo largo en cuatro trozos, porque su forma redonda puede bloquear la vía respiratoria.

  • Puré fino pasados los 8-9 meses

    En lugar de triturar fino, chafa con tenedor y deja grumos blandos, porque los grumos tardíos se asocian a más problemas con los sólidos [1].

Hábitos que ayudan

  • Siéntalo erguido en su trona, nunca reclinado ni en el cochecito
  • No lo dejes solo mientras come; un adulto atento durante toda la comida.
  • Comed juntos, en un ambiente tranquilo y sin pantallas, para que aprenda por imitación.
  • Mantén un horario aproximado, de 4 o 5 tomas al día, con flexibilidad [1].

Hacia los 6 meses, la leche materna o de fórmula deja de cubrir por sí sola todo lo que tu bebé necesita, sobre todo hierro y zinc [1]. Empieza entonces la alimentación complementaria. Tu bebé descubre sabores y texturas mientras la leche sigue siendo su alimento principal durante todo el primer año.

Es normal que tantos calendarios y consejos contradictorios te abrumen. Muchas de las reglas que se daban hace una generación han cambiado, y es lo primero que repasamos en consulta con las familias.

¿Cuándo empezar la alimentación complementaria?

La Asociación Española de Pediatría recomienda empezar a los 6 meses en los bebés que toman pecho, manteniendo la lactancia a demanda [1]. Sea cual sea su leche, no se empieza antes de las 17 semanas ni después de las 26 [2]. La edad orienta, aunque lo que decide es la madurez de tu bebé [1].

Hay cuatro señales de que está preparado [1]. Muestra interés activo por la comida. Ha perdido el reflejo de extrusión, el gesto de empujar con la lengua todo lo que no es líquido. Coge comida con la mano y se la lleva a la boca. Y se mantiene sentado con apoyo. Si dudas, coméntalo en la revisión de pediatría de los 6 meses. En bebés prematuros se individualiza, y se suele tomar como referencia unos 6 meses de edad corregida [1].

¿Hay un orden para introducir los alimentos?

No. No hay alimentos mejores que otros para empezar y no se deben dar instrucciones rígidas, según la Asociación Española de Pediatría [1]. Puedes empezar por verdura, fruta, cereal, legumbre, carne, pescado o huevo, según las costumbres de tu casa.

Lo que sí hay es una prioridad, el hierro. A partir del sexto mes aumenta el riesgo de anemia por falta de hierro, así que conviene ofrecer cada día carne, yema de huevo, legumbres o cereales enriquecidos [1]. En nuestra guía sobre la anemia y los alimentos ricos en hierro tienes ideas para cada grupo. Los alimentos nuevos entran de uno en uno, con unos días entre cada novedad para observar la tolerancia [1].

¿Cuándo introducir el gluten y los alimentos alergénicos?

Sin retrasarlos. No hay pruebas de que esperar más allá de los 6 meses prevenga la alergia, tenga o no el bebé riesgo de atopia [1]. La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) coincide en que pueden entrar al empezar, como cualquier otro alimento [2]. Huevo, pescado, legumbres o frutos secos molidos entran de uno en uno, como el resto.

El gluten se introduce entre los 4 y los 11 meses, idealmente hacia el sexto y en pequeñas cantidades al principio [1]. Por ejemplo, un trocito de pan o unas cucharadas de pasta o avena. El huevo, siempre bien cocinado, cocido o en tortilla cuajada. Ofrece cada alimento nuevo de día, para ver cómo lo tolera en las horas siguientes.

Cómo pasar de los purés a los grumos y los trocitos

Avanzando pronto. La Asociación Española de Pediatría recomienda aumentar poco a poco la consistencia y ofrecer texturas grumosas lo antes posible, nunca más tarde de los 8-9 meses [1]. Cuando los grumos llegan después de los 9 meses, se han descrito problemas de alimentación a largo plazo y menos consumo de fruta y verdura [1].

Si empiezas con triturados, deja pronto el puré fino y pasa a chafados con tenedor. Hacia los 9 o 10 meses, cuando ya hace la pinza con los dedos, puede coger trocitos blandos que se deshagan al apretarlos. Desde el año come lo mismo que el resto de la familia, con cuidado con los alimentos que pueden atragantarle [1]. Si prefieres que coja la comida con la mano desde el principio, en la guía de baby-led weaning te contamos cómo hacerlo con seguridad. Puedes consultar «Qué puede comer un bebé de 9 meses».

¿Cuándo puede tomar leche de vaca un bebé?

Como bebida, a partir de los 12 meses [1] [2]. Hasta el año, la leche materna o de fórmula es su alimento principal. La Asociación Española de Pediatría recomienda mantener el pecho a demanda, sin reducir tomas [1], y la lactancia puede seguir hasta los 2 años o más [3]. Si toma fórmula, a partir de los 6 meses es la de continuación. Conviene mantener al menos dos raciones de lácteos al día, unos 500 ml [1]. No insistas con los purés si eso le hace tomar menos leche.

Un niño en una trona con alimentos blandos, acompañado por una persona adulta.

Antes del año, la leche de vaca desplaza a la materna o de fórmula y aporta poco hierro. El yogur natural sin azúcar y el queso tierno pueden entrar en pequeñas cantidades desde los 9 meses [1]. Entre los 12 y los 18 meses, la leche entera ya forma parte de sus comidas, sin desplazar al resto. Si das el pecho, en nuestra guía de lactancia materna resolvemos las dudas más habituales.

¿Qué no debe comer un bebé antes del año?

Hay tres motivos para esperar. El riesgo de atragantamiento, algunos contaminantes y los alimentos que no aportan nada. Miel, azúcar, cacao, bollería, galletas y embutidos esperan a después de los 12 meses, y cuanto más tarde y en menor cantidad, mejor [1]. La miel tiene además un motivo de seguridad. Puede contener esporas de Clostridium botulinum, que causan el botulismo del lactante, y por eso la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) la desaconseja antes del año [4].

Por riesgo de atragantamiento no se ofrecen frutos secos enteros, palomitas, uvas enteras, salchichas en rodajas ni manzana o zanahoria crudas [1]. Los frutos secos enteros o en trozos no se ofrecen antes de los 5 años; desde el inicio de la alimentación complementaria, dáselos molidos o en crema [1]. Tampoco se añade sal, porque los riñones del bebé aún no están preparados para manejarla [1].

Por contaminantes, los menores de 10 años no deben tomar pez espada o emperador, atún rojo, tiburón (cazón, tintorera) ni lucio, por su mercurio [5]. Y en el primer año conviene evitar las verduras de hoja verde con muchos nitratos, como la acelga, la espinaca y la borraja. Si se incluyen, que sean menos del 20 % del plato [1].

Si tu bebé rechaza la comida

Respeta sus señales. La Organización Mundial de la Salud recomienda la alimentación perceptiva. Consiste en dar de comer con paciencia, sin forzar ni distraer, respondiendo a sus señales de hambre y saciedad [3]. El reparto es claro. Los adultos deciden dónde, cuándo y qué come; el bebé decide cuánto [1]. Obligar, presionar o premiar interfiere con su propia percepción de la saciedad [1]. Puedes consultar «Cuándo dar agua a un bebé y cuánta necesita».

Un rechazo no es definitivo. Pueden hacer falta entre 10 y 15 ocasiones para que acepte un alimento nuevo [1]. Retíralo sin darle importancia y vuelve a ofrecerlo otros días, con otras preparaciones. Si no come, mantén una actitud neutra.

¿Qué errores vemos en consulta?

Tres situaciones se repiten casi todas las semanas en consulta con familias de bebés de esta edad.

  • Alargar el puré fino. Por miedo a que se atragante, el triturado llega a los 10 u 11 meses. Después cuesta más que acepte grumos, justo lo que conviene evitar.
  • Medir el día en cucharadas. Contar lo que come genera tensión en la mesa. En esta etapa importan más la variedad y que siga tomando su leche.
  • Confundir una arcada con un atragantamiento. La arcada es ruidosa y forma parte de aprender a masticar. El atragantamiento es silencioso y pide actuar ya .

Si tienes dudas sobre cómo organizar sus menús, asegurar el hierro o gestionar una alergia ya diagnosticada, nuestro equipo de dietistas-nutricionistas infantiles te acompaña en consulta presencial en Barcelona o por videoconsulta.

Cada bebé tiene su ritmo, y acompañarlo con paciencia y calma también es parte de alimentarlo.

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Acompañamos la introducción de alimentos, la variedad y las rutinas, y ayudamos cuando comer se ha vuelto una batalla. Lo que no hacemos es valorar el crecimiento ni el desarrollo de un niño: eso lo hace pediatría, en sus revisiones.

Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • El bebé está decaído y no responde como siempre o moja muchos menos pañales [6]
  • Se atraganta con tos que no para, se pone morado o deja de emitir sonido [7]
  • Tras probar un alimento nuevo le cuesta respirar, vomita de golpe o se le hinchan la cara, los labios o la lengua [8]
  • Tras probar un alimento nuevo le salen ronchas, sin ningún otro síntoma [8]
  • Vomita con sangre, hace heces con sangre o el vómito es verdoso [9]
  • En una revisión, pediatría ve que su peso o su talla se salen de su curva [10]

Si se atraganta y no puede toser, llorar ni respirar, llama al 112 ahora y empieza las maniobras. Si tras un alimento le cuesta respirar o se le hinchan los labios o la lengua, llama también al 112. Si le ves sin fuerzas y no responde como siempre o moja muchos menos pañales, ve hoy a urgencias. Ve hoy a urgencias también si vomita de golpe o se le hincha la cara tras un alimento, vomita con sangre o verde o hace heces con sangre. Si solo le salen ronchas, sin ningún otro síntoma, llama hoy a su pediatra. Si su peso o su talla se salen de su curva, sigue la valoración que te indique su pediatra.

Que un bebé coma poco unos días, o rechace algo nuevo diez veces, es lo normal. Las señales descritas arriba no lo son.

El equipo de Alimmenta

Traed vuestras dudas sobre sus comidas a una primera visita en familia

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Fuentes

  1. Gómez Fernández-Vegue M; Comité de Lactancia Materna y Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. Asociación Española de Pediatría; 2018. Disponible en: https://static.aeped.es/recomendaciones_aep_sobre_alimentacio_n_complementaria_nov2018_v3_final_0d83dbbd5a.pdf
  2. Fewtrell M, Bronsky J, Campoy C, et al. Complementary Feeding: A Position Paper by the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2017;64(1):119-32. doi:10.1097/MPG.0000000000001454
  3. World Health Organization. WHO guideline for complementary feeding of infants and young children 6–23 months of age. Ginebra: World Health Organization; 2023. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240081864
  4. Martín de Santos MR, Herrera Marteache A, Lorente Toledano F, et al. Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre el botulismo infantil. Revista del Comité Científico de la AESAN. 2011;(14):9-26. Disponible en: https://zenodo.org/records/807611
  5. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Recomendaciones de consumo de pescado por presencia de mercurio. 2019. Disponible en: https://www.aesan.gob.es
  6. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Fever in under 5s: assessment and initial management (NG143). 2019. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng143
  7. Van de Voorde P, Turner NM, Djakow J, et al. European Resuscitation Council Guidelines 2021: Paediatric Life Support. Resuscitation. 2021;161:327-87. doi:10.1016/j.resuscitation.2021.02.015
  8. Prieto-Moreno A, Puente-Crespo Y, Cardona V, et al. Anaphylaxis Management in the GALAXIA 2022 Update. J Investig Allergol Clin Immunol. 2023;33(6):486-7. doi:10.18176/jiaci.0962
  9. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Gastro-oesophageal reflux disease in children and young people: diagnosis and management (NG1). 2015, actualizada en 2019. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng1
  10. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Faltering growth: recognition and management of faltering growth in children (NG75). 2017. Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng75

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.7 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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