Puedes comer
- Moluscos: berberechos, almejas, mejillones y chirlas, de las fuentes con más hierro hemo.
- Carne y aves: ternera, pollo, pavo y conejo, con hierro que se absorbe bien.
- Pescado: sardinas, atún, caballa y merluza
- Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias y soja, la base del hierro vegetal de la semana.
- Fruta con vitamina C: naranja, mandarina, kiwi, fresas y melón, de postre o en ensalada.
- Hortalizas: pimiento rojo y verde crudo, tomate y brócoli, junto a las legumbres.
- Frutos secos y semillas: pistachos, almendras, avellanas, pipas de calabaza y sésamo
- Huevo entero, cocido o en tortilla
- Avena y quinoa, con una fruta cítrica en el desayuno o la merienda.
Qué evitar
- Café y té durante las comidas principales o justo al terminar: sus polifenoles reducen la absorción del hierro vegetal; tómalos al menos una hora después .
- Lácteos (leche, yogur, queso) como postre de platos con legumbres o carne: el calcio frena la absorción del hierro; resérvalos para el desayuno o la merienda.
- Chocolate y cacao puro junto a platos ricos en hierro vegetal: contienen polifenoles que dificultan la absorción del mineral.
- Suplementos de hierro comprados por tu cuenta sin analítica previa: el hierro que sobra se acumula y un suplemento puede tapar una pérdida de sangre que hay que estudiar; la dosis la pauta tu médico .
- Cereales integrales con salvado añadido crudo sin remojo previo: el exceso de fitatos bloquea parte del hierro no hemo.
- Vino tinto en las comidas: sus polifenoles frenan la absorción del hierro vegetal, y el alcohol no aporta nada a una pauta para la anemia.
- Espinacas o acelgas como única fuente de hierro de una comida: su ácido oxálico retiene buena parte del hierro que contienen.
- Infusiones (poleo, manzanilla, té verde) inmediatamente después de comer: espera al menos una hora tras la comida.
Cambios que ayudan
El postre tras las legumbres
En vez de un café con leche o un yogur, toma una naranja, dos mandarinas o un kiwi. La vitamina C mejora la absorción del hierro vegetal; el calcio y el café la frenan
El aliño de ensaladas y verduras
En vez de vinagre solo, añade zumo de limón natural o tiras de pimiento rojo crudo, porque su vitamina C facilita la absorción del hierro de hojas y semillas
El picoteo entre horas
En vez de galletas o snacks refinados, elige un puñado de pistachos o semillas de calabaza con fruta fresca, porque aportan hierro y vitamina C juntos sin azúcares añadidos
El desayuno
En vez de café con leche y galletas, prueba tostadas con tomate y huevo o jamón y una naranja, porque sumas hierro y vitamina C en la misma comida; el café, mejor a media mañana
Hábitos que ayudan
- Separa el café o el té al menos una hora de las comidas principales. La guía de la Sociedad Británica de Gastroenterología recoge que el efecto del té sobre el hierro desaparece en unos 60 minutos [2].
- Pon a remojo y cocina bien las legumbres: el remojo prolongado y la cocción reducen los fitatos naturales y facilitan que tu intestino capte el hierro vegetal.
- Pide revisión analítica completa a tu médico antes de tomar nada: la hemoglobina y la ferritina son las que marcan si necesitas tratamiento con hierro o basta con cuidar la alimentación .
- Si tienes reglas muy abundantes, regístralas en un calendario: anotar los días y la intensidad ayuda a tu ginecóloga o ginecólogo a valorar el origen de la pérdida de hierro.
- Toma el hierro que te han pautado como te indique tu médico, con agua y lejos de la leche, el café y el té, que frenan su absorción .
Subir un tramo de escaleras te deja sin aliento. El cansancio no se alivia al dormir. Notas la piel y las mucosas más pálidas de lo normal. Una analítica confirma que la hemoglobina o la ferritina están bajas. Entonces es frecuente buscar alimentos que lo solucionen rápido o plantearse tomar suplementos por cuenta propia.
Una anemia ferropénica ya instaurada no se resuelve solo cambiando la cesta de la compra. La alimentación mejora la absorción del hierro. También te ayuda a llevar el tratamiento médico con menos molestias digestivas y evita que las reservas vuelvan a vaciarse una vez recuperadas.
¿Qué es la anemia ferropénica y por qué no basta con comer mejor?
La anemia ferropénica aparece cuando se agotan las reservas de hierro y la médula ósea no puede fabricar suficiente hemoglobina. Esta proteína de la sangre transporta el oxígeno. La Organización Mundial de la Salud habla de anemia cuando la hemoglobina baja de 120 g/L en mujeres adultas no embarazadas [3]. Esa misma organización considera que, en una mujer adulta sana, una ferritina sérica por debajo de 15 µg/L indica que las reservas de hierro están agotadas [4]. Si todavía no sabes por qué tienes la hemoglobina baja, su guía explica qué datos ayudan a interpretarla.
Para entender por qué la comida no basta, conviene distinguir dos cosas. La ferritina es el almacén de reserva; la hemoglobina es el vehículo que reparte el oxígeno. Cuando el almacén se vacía y la hemoglobina baja, faltan cientos de miligramos de hierro. El intestino solo absorbe una fracción pequeña del hierro que aporta la comida cada día. Puedes consultar «Miomas y alimentación».
Por eso, toda persona con anemia ferropénica debe recibir tratamiento con hierro pautado por su médico. La guía de la Sociedad Británica de Gastroenterología indica que no hay que esperar a terminar el estudio de la causa [2]. La alimentación es indispensable para apoyar el proceso y mantener las reservas una vez recuperadas, pero no sustituye a ese tratamiento.
¿Cuál es la diferencia entre el hierro hemo y el hierro no hemo?
En los alimentos hay dos formas de hierro: hemo y no hemo. El cuerpo las aprovecha de manera muy distinta.
El hierro hemo está en la carne, las aves, el pescado y el marisco. Forma parte de la hemoglobina y la mioglobina. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, su absorción apenas depende del resto del plato, aunque el calcio sí la reduce [1]. Por eso es la fuente más fiable cuando las reservas están bajas.
El hierro no hemo está en los alimentos vegetales (legumbres, frutos secos, semillas, cereales, verduras) y en el huevo. Se absorbe peor y de forma muy variable. La misma autoridad europea explica que depende de un equilibrio: la vitamina C favorece su absorción; los fitatos y los polifenoles la frenan [1]. Ese equilibrio ayuda a elegir cómo combinar los alimentos.
¿Qué alimentos tienen más hierro y cómo conviene repartirlos?
Para asegurar un aporte regular, conviene variar las fuentes a lo largo de la semana. Puedes combinar alimentos de los dos grupos.
Entre los alimentos de origen animal con más hierro hemo destacan los moluscos bivalvos: almejas, berberechos, mejillones y chirlas. Aportan cantidades muy notables en raciones moderadas. Les siguen las sardinas, el atún y la caballa. También la ternera, el pollo, el pavo y el conejo, que aportan proteína de calidad.
En el grupo vegetal, las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias blancas o pintas y derivados de la soja) son la base del hierro no hemo. También suman los pistachos, las almendras, las semillas de calabaza y el sésamo. Entre los cereales, está la avena. Las espinacas y las acelgas contienen hierro, pero su ácido oxálico retiene buena parte. Cuentan, aunque no como fuente principal del plato. La yema de huevo también aporta hierro; acompáñala de verduras frescas ricas en vitamina C.
¿Qué combinaciones potencian la absorción de hierro vegetal?
Como el hierro no hemo se absorbe peor, la estrategia es acompañarlo de lo que facilita su absorción.

El facilitador con más respaldo es la vitamina C (ácido ascórbico). Convierte el hierro en una forma más soluble, que el intestino capta con más facilidad. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria recoge que ese efecto aumenta con la cantidad de vitamina C de la comida [1]. En la práctica, incluye en la misma comida un alimento rico en vitamina C. Puede ser pimiento rojo crudo en ensalada, un kiwi, una naranja, dos mandarinas o un puñado de fresas de postre.
Un poco de carne o pescado en el mismo plato mejora la absorción del hierro de las legumbres. Es el llamado «factor carne». Un plato de lentejas guisadas con pimiento y tomate, con unas gotas de limón o una fruta cítrica de postre, es el ejemplo clásico.
¿Qué alimentos frenan o bloquean la absorción de hierro?
Algunos compuestos de alimentos saludables se unen al hierro no hemo y dificultan que el intestino lo capte.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria señala varios inhibidores. Entre ellos están los polifenoles del té, el café, el cacao y el vino tinto. También los fitatos de los cereales integrales y las legumbres, y el calcio de los lácteos y los suplementos [1]. El calcio, además, es de los pocos que también reduce la absorción del hierro hemo [1].
La solución no es eliminarlos, sino cambiarlos de hora. La guía de la Sociedad Británica de Gastroenterología recoge que el efecto inhibidor del té desaparece en unos 60 minutos [2]. Separar el café, el té y los lácteos al menos una hora de las comidas principales es una pauta sencilla. Puedes tomar tu café a media mañana o tu yogur en la merienda sin restar hierro a la comida.
¿Qué relación tienen las reglas abundantes y el embarazo con el hierro?
En mujeres en edad fértil, la falta de hierro rara vez se debe solo a comer poco hierro. Pesan más las pérdidas con la regla y el aumento de necesidades en el embarazo.
La guía de la Sociedad Británica de Gastroenterología cita tres factores principales en las mujeres jóvenes: pérdidas menstruales, embarazo y una alimentación con poco hierro [2]. Cuando las reglas son abundantes, la pérdida mensual de hierro puede superar lo que la comida repone. Tu médico o tu ginecóloga deben valorar la causa y el tratamiento.
Durante el embarazo aumenta la necesidad de hierro para sostener el volumen de sangre, la placenta y el crecimiento del bebé. Esto ocurre sobre todo en la segunda mitad. La OMS recomienda suplementar con hierro a todas las embarazadas. En España, tu equipo decide la pauta según tu analítica . Si estás en esa etapa, tienes pautas específicas en nuestra dieta para el embarazo y en nuestra atención especializada en nutrición durante el embarazo. Puedes consultar «Anemia en el embarazo».
¿Qué errores vemos en consulta al tomar suplementos de hierro?
Sentir cansancio constante lleva a menudo a comprar suplementos de hierro por iniciativa propia, pero hacerlo sin analítica tiene inconvenientes.
El organismo no tiene una vía activa para eliminar el hierro que sobra, y un exceso mantenido puede dañar los tejidos. La Sociedad Británica de Gastroenterología recoge que las molestias digestivas son claramente más frecuentes con el hierro oral que con placebo. Entre ellas figuran náuseas, dolor de estómago, estreñimiento y diarrea [2]. Y un suplemento tomado sin diagnóstico puede ocultar una pérdida de sangre que conviene estudiar.
Por estos motivos, el tipo de hierro, la dosis y la duración los decide tu médico a partir de una analítica . El dietista-nutricionista te ayuda a encajar la toma en tu día a día, según la pauta médica. Puede separarla de lácteos, café y té, y ajustar la fibra y los líquidos. Así se tolera mejor el tratamiento y se evita abandonarlo . La misma guía británica no recomienda añadir vitamina C a la toma del comprimido de forma sistemática [2].
Con anemia ferropénica, sigue el tratamiento que pauta tu médico. Al cocinar, puedes aprovechar mejor el hierro de los alimentos y evitar interferencias innecesarias.
¿Te han diagnosticado anemia, tienes reglas abundantes o notas una fatiga constante que no remite? Nuestro equipo de dietistas-nutricionistas para la salud de la mujer puede ayudarte a organizar tus menús y mejorar la absorción del hierro. Atendemos en Barcelona y online.
Cada analítica y cada tolerancia digestiva son distintas. La pauta útil es la que se adapta a tu situación concreta y te permite recuperar la energía paso a paso.
Te lo contamos en vídeo
Tu primer paso esta semana
Ensalada templada de lentejas con pimiento y naranja
Lentejas cocidas de bote enjuagadas, pimiento rojo picado fino, tomate, atún al natural y aliño de aceite de oliva y limón, con dos mandarinas de postre
Mejillones al natural con limón y ensalada de canónigos
Una lata de mejillones al natural con un buen chorro de limón, sobre canónigos con tiras de pimiento rojo crudo y semillas de calabaza, y pan con tomate
Salteado de garbanzos con espinacas y huevo
Garbanzos cocidos salteados con ajo y espinacas tiernas, con un huevo escalfado encima y rodajas de tomate aliñado con limón
Cuándo hay que ir al médico
La alimentación ayuda a mantener las reservas de hierro y mejora la absorción. Lo que no hace la alimentación es corregir una anemia ya instalada —eso necesita tratamiento— ni averiguar de dónde se está perdiendo el hierro, que es la pregunta importante.
Pide cita médica sin esperar si notas alguna de estas cosas, recogidas, entre otras, en las guías de la Sociedad Británica de Gastroenterología y del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) británico:
- Te falta el aire estando quieta, te duele el pecho o te desmayas
- Sangras entre reglas, después de las relaciones, o tienes que cambiar de compresa o tampón cada hora durante varias horas [5]
- Tienes anemia por falta de hierro y ya has pasado la menopausia [2] [5]
- La anemia no se corrige con el tratamiento, o vuelve en cuanto lo dejas [2]
- Estás pálida, muy cansada, con palpitaciones o se te cae mucho el pelo
Falta de aire en reposo, dolor en el pecho o desmayo: urgencias hoy. Lo demás, médico de cabecera esta semana: una anemia ferropénica después de la menopausia siempre se estudia para descartar un sangrado digestivo.
La anemia por falta de hierro es muy frecuente y se corrige bien. Lo que importa es encontrar de dónde viene.

Cuéntanos cómo es tu ciclo
En la primera visita hablamos de tu ciclo, de tus síntomas y de lo que comes. A la semana tienes tu pauta. También miramos qué te ha dicho tu médico para que todo encaje.
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Fuentes
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for iron. EFSA Journal. 2015;13(10):4254. doi:10.2903/j.efsa.2015.4254
- Snook J, Bhala N, Beales ILP, et al. British Society of Gastroenterology guidelines for the management of iron deficiency anaemia in adults. Gut. 2021;70(11):2030-2051. doi:10.1136/gutjnl-2021-325210
- World Health Organization. Guideline on haemoglobin cutoffs to define anaemia in individuals and populations. Ginebra: WHO; 2024. https://www.who.int/publications/i/item/9789240088542
- World Health Organization. WHO guideline on use of ferritin concentrations to assess iron status in individuals and populations. Ginebra: WHO; 2020. https://www.who.int/publications/i/item/9789240000124
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Suspected cancer: recognition and referral. NICE guideline NG12. 2015 (última actualización 2026). https://www.nice.org.uk/guidance/ng12
Encuesta Alimmenta sobre los GLP‑1
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Tanto si los tomas o los has tomado como si no te lo plantearías nunca. Anónima, 2-3 minutos.
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