Puedes comer
- Verdura y hortalizas en la comida y en la cena, de varios colores, crudas o cocinadas.
- Fruta, dos o tres piezas al día, entera mejor que en zumo.
- Entre fruta y verdura, al menos 400 g al día [2].
- Legumbre tres o cuatro veces por semana, en guiso, ensalada, hummus o crema.
- Pescado azul dos veces por semana (sardina, caballa, boquerón, salmón) y blanco el resto.
- Frutos secos y semillas, un puñado al día, crudos o tostados y sin sal.
- Aceite de oliva virgen extra como grasa preferente para cocinar y aliñar.
- Avena, arroz y pan integrales, patata y boniato.
- Cúrcuma, jengibre, ajo, orégano y pimentón para dar sabor y gastar menos sal.
- Agua como bebida; café, té e infusiones, sin azúcar.
Qué evitar
- Bollería, galletas, snacks salados, precocinados y carnes procesadas de diario.
- Bebidas azucaradas y zumos envasados. Los azúcares libres, por debajo del 10 % de la energía del día [2].
- Alcohol: cuanto menos, mejor; en artritis reumatoide y en gota puede acompañarse de brotes [3].
- Sal, menos de 5 g al día [2]; el sabor lo ponen las especias, el limón y el vinagre.
- Carne roja y embutido, como algo ocasional y no como base de la semana.
- Fritos y rebozados de diario; mejor horno o papillote.
- Quitar gluten, lácteos o solanáceas sin un diagnóstico que lo pida.
- Tomar suplementos para tratar la enfermedad sin que los paute tu médico o tu dietista-nutricionista.
Cambios que ayudan
Cena de un día de brote
En lugar del precocinado o la pizza, legumbre de bote enjuagada con verdura congelada salteada, porque se hace en lo que tarda en calentarse el horno.
Picoteo
En lugar de galletas, bollería o snacks salados, fruta, un yogur natural o un puñado de frutos secos, porque llenan el mismo hueco sin ultraprocesado.
El bocadillo
En lugar de embutido, sardinas o caballa en conserva, huevo duro o hummus, porque sumas pescado azul o legumbre sin tener que cocinar.
La bebida de las comidas
En lugar de refresco o zumo envasado, agua, agua con gas con limón o té frío sin azúcar, porque ahí se concentra buena parte del azúcar libre del día.
Hábitos que ayudan
- Muévete cada día dentro de lo que te permita el dolor; el ejercicio es seguro en las enfermedades reumáticas [3].
- Si quieres cambiar de peso, hazlo con tu equipo sanitario [3].
- Si fumas, pide ayuda para dejarlo [3].
- Protege el sueño, porque el dolor y el cansancio empeoran cuando duermes mal.
- Cocina más cantidad y congela raciones para los días de brote.
«Dieta antiinflamatoria» es una de las etiquetas más repetidas y peor explicadas de la alimentación. Debajo cabe casi todo, desde retirar gluten y lácteos hasta ayunos y zumos verdes.
Quien la busca no suele hacerlo por curiosidad. Llega con una artritis, una psoriasis, migrañas, fibromialgia o una EPOC. Y con la sensación de que la comida tiene que poder hacer algo. Puede hacer algo, y en consulta lo primero que hacemos es poner en claro qué.
¿Qué es exactamente una dieta antiinflamatoria?
Es un patrón de alimentación, no una lista de alimentos concretos. Cuando en consulta hablamos de comer «antiinflamatorio», describimos algo muy parecido a la dieta mediterránea de toda la vida. Verdura y fruta todos los días, legumbre varias veces por semana, pescado (también azul), frutos secos y cereales integrales. El aceite de oliva virgen extra es la grasa principal. Hay poca carne roja, poco embutido y pocos ultraprocesados. No hay una cantidad de alcohol segura para la salud (OMS): cuanto menos, mejor. Y ninguna en el embarazo, la lactancia, la infancia, si vas a conducir o si tu medicación no lo permite.
Ningún documento oficial define «la dieta antiinflamatoria», y ninguna sociedad científica la ha protocolizado. Lo que sí hay es evidencia acumulada sobre el patrón mediterráneo y sobre los marcadores de inflamación que se miden en sangre. En eso se apoya todo lo que sigue.
La palabra «inflamación» mezcla además dos cosas distintas. Una es la inflamación crónica de bajo grado. Es silenciosa, se mide con analíticas y acompaña a enfermedades como la artritis reumatoide o la psoriasis. La otra es lo que mucha gente llama «tener el vientre inflamado», que es distensión abdominal y un asunto digestivo. Si lo tuyo es lo segundo, te servirá más la guía de vientre hinchado y distensión abdominal.
¿La dieta antiinflamatoria funciona?
Funciona para algunas cosas y no para otras, y conviene saber para cuáles. Un análisis de 33 ensayos encontró que la dieta mediterránea baja la proteína C reactiva de alta sensibilidad, la interleucina 6 y la interleucina 17 [1]. En cambio, no cambió la proteína C reactiva estándar, la interleucina 10, el factor de necrosis tumoral alfa ni la capacidad antioxidante total [1]. Mueve parte de los marcadores, y no todos.
Bajar un marcador en sangre y mejorar una enfermedad son dos cosas distintas. EULAR, la sociedad europea de reumatología, apoyó sus recomendaciones de estilo de vida en una revisión de 83 exposiciones dietéticas en siete enfermedades reumáticas. Su conclusión es que faltan pruebas de calidad de que un alimento o un nutriente, por separado, tenga un efecto clínicamente relevante [4]. Lo que encontró fue un beneficio pequeño para algunos componentes de la dieta, con evidencia moderada [4]. También se observó un pequeño beneficio sobre el dolor en la artritis reumatoide [4].
En enfermedades autoinmunes, una revisión de 2026 incluida en las guías italianas sobre dieta mediterránea va en la misma línea. Seguir más de cerca el patrón se asocia a mejor calidad de vida en esclerosis múltiple y en celiaquía, con certeza moderada [5]. En artritis reumatoide la asociación es menor y de certeza baja [5]. Las bajadas de proteína C reactiva fueron inconsistentes [5].
En consulta lo resumimos así. Comer de esta forma es razonable, tiene respaldo y le sienta bien a la gran mayoría de las personas. En algunas enfermedades, como la renal, hay que ajustarlo. Lo que no puede es hacer desaparecer tu enfermedad ni sustituir el tratamiento que te ha pautado tu médico. Las recomendaciones de estilo de vida, después de revisarlo todo, piden una dieta sana y equilibrada [3]. No hay truco detrás.
¿Cuánto tarda en notarse?
No hay un plazo establecido, y quien te dé uno exacto se lo está inventando. Lo que sí se sabe es lo que midieron los ensayos. En el análisis de dieta mediterránea, la interleucina 6 bajó sobre todo en intervenciones de menos de doce semanas y en menores de sesenta años [1]. Son datos de analíticas, y dicen poco de cómo te vas a encontrar.
Los síntomas van más despacio y de forma más irregular, porque dependen de tu enfermedad, de tu tratamiento y de los brotes. Lo que suele notarse antes son cosas menos vistosas, y lo vemos en consulta todas las semanas. Llegar mejor a la tarde, dormir algo mejor, dejar de vivir la comida como una fuente de dudas. Ninguna de las tres sale en una analítica, y las tres cuentan.
Por eso trabajamos con tres meses de cambios sostenidos antes de decidir si una pauta te sirve.
¿Hay alimentos antiinflamatorios?
No en el sentido en que se suelen vender. Ningún alimento apaga por sí solo una inflamación crónica. Tampoco lo ha demostrado, tomado aislado, ninguno de los que salen en las listas de internet, como la cúrcuma, el jengibre, el té verde, las bayas o las semillas de lino. Lo que tiene respaldo es el conjunto, el patrón entero sostenido en el tiempo.
Eso no quiere decir que sobren. La cúrcuma, el jengibre, el ajo o el orégano dan sabor sin sal, y por ahí aportan. El problema llega cuando pasan de la cocina al bote de cápsulas y se toman como medicación. Ninguna especia tiene hoy respaldo para tratar una enfermedad reumática [4]. Si ya tomas algún suplemento, cuéntanoslo: así comprobamos que no interfiera con tus fármacos. Y si quieres empezar con uno, que te lo indique tu médico o tu dietista-nutricionista.
El omega-3 como suplemento es el caso más estudiado, y su efecto es pequeño [4]. Si lo necesitas, lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista. Lo práctico es llevarlo al plato con el pescado azul, las nueces y las semillas de lino.
¿El tomate, el gluten o los lácteos inflaman?
No, salvo que tengas un diagnóstico que diga lo contrario. Es una de las preguntas que más nos llegan a consulta. Las solanáceas (tomate, patata, berenjena y pimiento) no tienen evidencia que las relacione con más inflamación ni con más dolor articular. Además son verduras que aportan y encajan de lleno en el patrón mediterráneo. La dieta alcalina tampoco trata la inflamación.
Con el gluten pasa algo parecido, y aquí hay una fuente concreta. La junta médica de la National Psoriasis Foundation recomienda la dieta sin gluten en psoriasis solo a quien da positivo en los marcadores de sensibilidad al gluten en sangre [6]. Y lo hace con una recomendación débil [6]. Fuera de ese caso, quitarlo no está indicado. Si sospechas celiaquía, no retires el gluten antes de las pruebas.
Con los lácteos, otro tanto. Retirarlos sin motivo empobrece la alimentación, complica la vida social y deja menos calcio y menos variedad sin nada a cambio. Si sospechas de un alimento, se mira con método. Un diario de síntomas, una retirada acotada con fecha de vuelta y, cuando toca, una prueba médica. Los test de intolerancia por IgG y la biorresonancia no diagnostican nada, y no sirven para decidir qué quitar.
Si lo que buscas es deshinchar la barriga
Entonces te sirve otra guía. Mucha gente llega a «dieta antiinflamatoria» buscando cómo deshinchar el vientre, y son dos problemas distintos. La distensión abdominal tiene que ver con gases, tránsito y fermentación, y a veces con un colon irritable detrás. Se trabaja con otras herramientas, que tienes en la guía de vientre hinchado y distensión abdominal.

Las dos cosas comparten la base. Comer despacio, repartir las comidas, verdura a diario y menos ultraprocesado. A partir de ahí, el objetivo y las pautas cambian.
¿Qué cambia según la enfermedad que tengas?
El patrón es común, y lo que decide la pauta es el matiz. Estas son las cinco situaciones con las que más trabajamos, con lo que la alimentación aporta en cada una.
Artritis y enfermedades reumáticas
Es donde más se ha investigado, y los efectos de la dieta son pequeños [4]. Pesan más mantener un peso saludable y hacer ejercicio, también de fuerza. EULAR pide alcanzar y mantener un peso saludable junto al equipo sanitario [3]. Y subraya que el ejercicio es seguro y mejora el dolor y la discapacidad, sobre todo en artrosis y en espondiloartritis axial [3]. Lo tienes desarrollado en la guía de alimentación en la artritis.
Psoriasis y artritis psoriásica
Aquí la recomendación más firme tiene que ver con el peso. En psoriasis con sobrepeso u obesidad, la junta médica de la National Psoriasis Foundation recomienda con fuerza perder peso con una dieta hipocalórica [6]. En artritis psoriásica recomienda lo mismo de forma débil [6]. Lo desarrollamos en la guía de dieta para la psoriasis.
Migraña
No hay una lista universal de alimentos que quitar. En la migraña se buscan los desencadenantes propios, que cambian de una persona a otra. Sobre todo, ayuda sostener el horario de comidas, la hidratación y el sueño. Saltarse comidas es uno de los disparadores más frecuentes que vemos en consulta. El detalle está en la guía de alimentación y migraña.
Fibromialgia y fatiga crónica
Es donde más listas contradictorias circulan y donde menos hay que quitar. El objetivo es que comer no se convierta en una tarea más. Pautas sencillas, comida real, raciones que se puedan preparar un día malo, y cuidar el peso y la masa muscular. Lo concreto está en la guía de alimentación en la fibromialgia.
EPOC y enfermedad respiratoria crónica
Aquí lo frecuente es comer de menos. Perder peso y masa muscular empeora el pronóstico, y la nutrición forma parte del tratamiento. Se trabaja con comidas pequeñas y frecuentes, más energía en menos cantidad de comida y proteína suficiente. Está en la guía de alimentación en la EPOC. Si necesitas recuperar peso, lo trabajamos en la consulta de ganancia de peso.
¿La dieta antiinflamatoria adelgaza?
Puede acompañar una pérdida de peso, aunque no está pensada para eso. Al cambiar ultraprocesados, bebidas azucaradas y fritos por verdura, legumbre y pescado, mucha gente pierde peso sin proponérselo. Y en varias de estas enfermedades, el peso es justo donde la alimentación más aporta. Lo recomiendan las guías de reumatología [3] y, con más fuerza, las de psoriasis [6].
Lo que no es honesto es vender el patrón antiinflamatorio como un método para adelgazar rápido. Si lo que buscas es perder peso, tu guía es la de dieta para adelgazar, que explica el ritmo y cómo se sostiene. Las dos cosas encajan. Se puede seguir este patrón y perder grasa a la vez, con la pauta ajustada.
Un día de comida antiinflamatoria
Así se ve un día cualquiera con este patrón, sin pesar nada y sin comprar nada raro.
- Desayuno. Avena con yogur natural, fruta y un puñado de nueces. O pan integral con aceite de oliva y tomate, y café o té sin azúcar.
- Media mañana. Una fruta, un yogur o un puñado de almendras.
- Comida. Medio plato de verdura, un cuarto de legumbre o pescado y un cuarto de arroz integral o patata, con aceite de oliva virgen extra en crudo.
- Merienda. Fruta y unos frutos secos, o una tostada integral con hummus.
- Cena. Crema o ensalada de verdura y un segundo ligero de pescado, huevo o legumbre, con pan integral.
El método del plato (media verdura, un cuarto de proteína y un cuarto de hidrato integral) resuelve casi todas las dudas de ración sin contar nada. Los días de brote, la cena sale de lo que ya tienes en el armario y el congelador.
¿Qué errores vemos en consulta?
Casi siempre son los mismos cuatro, y los cuatro se pueden deshacer.
- Llegar con media despensa retirada. Gluten, lácteos, solanáceas, legumbre, cereales. Sumadas las listas de internet, no queda casi nada. La primera consulta suele consistir en devolver comida a la mesa.
- Sustituir el tratamiento por la dieta. Ninguna forma de comer reemplaza a un antiinflamatorio, a un inmunosupresor ni a un biológico. Dejar la medicación por tu cuenta es la decisión que peor acaba.
- Comprar suplementos antes de mejorar la compra semanal. Los suplementos no sustituyen los cambios en la alimentación. Suponen mucho dinero antes de haber cambiado lo que se cena cinco días por semana.
- Ponerse objetivos demasiado ambiciosos en un día malo. En una enfermedad que va a brotes, el plan tiene que funcionar el día en que no puedes con nada. Si solo funciona el domingo con tiempo, no es un plan.
Lo que funciona es cambiar una cosa cada vez, y dejar que se asiente antes de pasar a la siguiente.
El patrón, en cinco minutos de vídeo
Ver «¿Qué es la alimentación antiinflamatoria y cómo puede mejorar tu salud?» en YouTube (5:11).
Si te quedas con una idea, que sea esta. Lo que tiene respaldo es el patrón entero sostenido en el tiempo. El alimento de la semana y el bote de la estantería no lo tienen. Y lo que más aporta la alimentación en estas enfermedades es lo que menos se cuenta: el peso, la masa muscular, el descanso y llegar al día de brote con la nevera resuelta.
Si llegas con exclusiones acumuladas, con informes de varios especialistas o con una medicación que hay que tener en cuenta, tiene sentido hacerlo con acompañamiento. Nuestro equipo de dietistas-nutricionistas de nutrición antiinflamatoria trabaja a partir de tu diagnóstico y de tu tratamiento, en Barcelona y online.
Convives con una enfermedad que tiene días buenos y días malos. La pauta que sirve es la que encaja en los dos.
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Cuándo hay que ir al médico
«Antiinflamatorio» describe un patrón de alimentación, no un tratamiento. Con la comida podemos acompañar tu tratamiento, cuidar el peso y la masa muscular y darte una base estable para los brotes. Lo que no podemos es diagnosticar tu enfermedad, frenar su curso ni sustituir la medicación que te han pautado.
Aquí están las señales de la migraña, la artritis y las enfermedades autoinmunes, la fibromialgia y la fatiga crónica, y la EPOC, ordenadas por urgencia. En la guía de cada una tienes solo las suyas.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Un dolor de cabeza que llega a su máxima intensidad en menos de cinco minutos, el peor que recuerdas [7]
- Dolor de cabeza con fiebre, rigidez en el cuello o confusión [7]
- Pierdes fuerza, visión o habla, o alguien nota que has cambiado de carácter [7]
- Te falta el aire estando en reposo, tienes los labios o las uñas azulados, o estás confuso o muy somnoliento [10]
- Tienes una articulación caliente, roja e hinchada, con fiebre [8]
- Estás con el ánimo muy bajo, sin esperanza, o se te pasa por la cabeza hacerte daño [9]
- Llevas dos días o más con más ahogo, más tos, o el esputo ha cambiado de color o cantidad [10]
- Se te hinchan una o más articulaciones y no baja en seis semanas [8]
- Te levantas con las manos o los pies rígidos más de media hora [8]
- El dolor aparece al toser, al agacharte o al hacer esfuerzo, o cambia de forma según la postura [7]
- Tomas analgésicos para la cabeza más de diez días al mes [7]
- El cansancio es nuevo, va a más en semanas y viene con fiebre, sudores nocturnos o pérdida de peso [11]
- Tienes debilidad muscular, no solo cansancio: se te cae lo que coges o no puedes subir escaleras [9]
- El dolor se concentra en una zona nueva, o te despierta por la noche de forma distinta a lo habitual [9]
- Pierdes peso sin buscarlo, tienes fiebre que no se va o sudores por la noche [11]
- Se te hinchan los tobillos y es nuevo [10]
- Pierdes peso y masa muscular sin buscarlo [10]
Qué hacer. Ante cualquiera de las cuatro primeras señales, llama al 112 o acude a urgencias ahora. Si tienes una articulación caliente y roja con fiebre, acude a urgencias hoy, porque hay que descartar una infección en la articulación. Si se te pasa por la cabeza hacerte daño, llama al 024 o acude a urgencias hoy.
Con una agudización respiratoria de dos días, contacta con tu neumólogo o tu médico de cabecera hoy o mañana. En EPOC, esperar cuesta caro.
Para el resto, pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Si es la cabeza, te derivará a neurología si hace falta. Si una articulación lleva más de seis semanas hinchada, la derivación es a reumatología dentro de las seis semanas siguientes. En artritis, empezar pronto cambia el pronóstico.
La mayoría de los días de una enfermedad crónica no se parecen a esta lista. La alimentación puede ayudarte a estar mejor, y lo hace mejor cuando llega junto al tratamiento y no en su lugar.

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Si tu analítica tiene menos de un año, puedes enviárnosla por correo antes de venir. Repasamos contigo cada valor, tu medicación y tus hábitos, y tu pauta escrita llega en la segunda visita.
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Nutricionista para la salud metabólica en Barcelona y onlineLa alimentación como parte de tu tratamiento
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Fuentes
- Keshani M, Rafiee S, Heidari H, et al. Mediterranean Diet Reduces Inflammation in Adults: A Systematic Review and Meta-analysis of Randomized Controlled Trials. Nutr Rev. 2026;84(9):1776-1790. doi:10.1093/nutrit/nuaf213
- Organización Mundial de la Salud. Alimentación sana. Nota descriptiva. Ginebra: OMS; 2026. Disponible en who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
- Gwinnutt JM, Wieczorek M, Balanescu A, et al. 2021 EULAR recommendations regarding lifestyle behaviours and work participation to prevent progression of rheumatic and musculoskeletal diseases. Ann Rheum Dis. 2023;82(1):48-56. doi:10.1136/annrheumdis-2021-222020
- Gwinnutt JM, Wieczorek M, Rodríguez-Carrio J, et al. Effects of diet on the outcomes of rheumatic and musculoskeletal diseases (RMDs): systematic review and meta-analyses informing the 2021 EULAR recommendations for lifestyle improvements in people with RMDs. RMD Open. 2022;8(2):e002167. doi:10.1136/rmdopen-2021-002167
- Gianfredi V, Baldini L, Deledda A, et al. Effects of the Mediterranean diet on inflammation, quality of life, and mortality in autoimmune diseases: a systematic review featured in the Italian National Guidelines «La Dieta Mediterranea». Nutrition. 2026;143:113026. doi:10.1016/j.nut.2025.113026
- Ford AR, Siegel M, Bagel J, et al. Dietary Recommendations for Adults With Psoriasis or Psoriatic Arthritis From the Medical Board of the National Psoriasis Foundation: A Systematic Review. JAMA Dermatol. 2018;154(8):934-950. doi:10.1001/jamadermatol.2018.1412
- National Institute for Health and Care Excellence. Headaches in over 12s: diagnosis and management. NICE guideline CG150. London: NICE; 2012 (actualizada en 2025). Disponible en nice.org.uk/guidance/cg150
- Combe B, Landewé R, Daien CI, et al. 2016 update of the EULAR recommendations for the management of early arthritis. Ann Rheum Dis. 2017;76(6):948-959. doi:10.1136/annrheumdis-2016-210602
- Macfarlane GJ, Kronisch C, Dean LE, et al. EULAR revised recommendations for the management of fibromyalgia. Ann Rheum Dis. 2017;76(2):318-328. doi:10.1136/annrheumdis-2016-209724
- Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease. Global Strategy for the Diagnosis, Management, and Prevention of Chronic Obstructive Pulmonary Disease: 2025 Report. GOLD; 2024. Disponible en goldcopd.org/2025-gold-report
- National Institute for Health and Care Excellence. Suspected cancer: recognition and referral. NICE guideline NG12. London: NICE; 2015 (actualizada en 2026). Disponible en nice.org.uk/guidance/ng12
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