Puedes comer
- Verduras, hortalizas y fruta, frescas o congeladas y sin salsas añadidas.
- Legumbres secas, y las de bote si la etiqueta no avisa de gluten.
- Arroz, maíz, quinoa, trigo sarraceno, mijo, patata y boniato.
- Avena, solo certificada sin gluten y si la toleras [2].
- Carne, pescado, marisco y huevo frescos, sin empanar ni adobar.
- Leche, yogur natural y queso, mirando la etiqueta en los de sabores.
- Frutos secos naturales o tostados, y semillas.
- Aceite de oliva virgen extra, ajo, cebolla y hierbas frescas para dar sabor.
Qué evitar
- Trigo en todas sus formas, también espelta, kamut, sémola y cuscús.
- Cebada, centeno y triticale, y la malta que se hace con cebada.
- Avena sin la mención «sin gluten» en el envase.
- Pan, bollería, galletas, pasta y rebozados que no digan «sin gluten».
- Cerveza, salvo la que indica «sin gluten» en la etiqueta.
- Productos a granel o sin etiqueta, porque no puedes saber qué llevan.
- Salsas, caldos de pastilla y embutidos que no aclaren si llevan gluten.
Cambios que ayudan
Cerveza
En lugar de cerveza normal, cerveza con la mención «sin gluten» o agua con gas y limón, porque la cebada de la cerveza lleva gluten.
Espesar salsas
En lugar de harina de trigo para espesar salsas, maicena o harina de arroz con la mención «sin gluten», porque espesan igual.
Pasta
En lugar de pasta de trigo, pasta de arroz, de maíz o de legumbre con la mención «sin gluten», porque se cocina igual y admite las mismas salsas.
Rebozados
En lugar de pan rallado de trigo, pan rallado sin gluten o harina de garbanzo, porque el rebozado queda igual de crujiente.
Hábitos que ayudan
- Avisa de la celiaquía al reservar en un restaurante y vuelve a decirlo al pedir.
- Lleva un táper o algo para picar cuando no sepas qué habrá.
- Guarda tus analíticas de control y llévalas a cada revisión.
El diagnóstico de celiaquía suele traer dos sensaciones a la vez. Alivio, porque por fin hay un nombre para el cansancio o las molestias. Y vértigo, porque el gluten parece estar en todas partes.
Es lo que más se oye en consulta las primeras semanas: «¿y ahora qué como?». La respuesta es más amplia de lo que parece. Casi todo lo que se compra fresco no lleva gluten. Lo que hay que aprender es a leer etiquetas y a organizar la cocina.
¿Qué es la enfermedad celíaca?
La enfermedad celíaca, o celiaquía, no es una alergia ni una intolerancia: es una enfermedad autoinmune. En las personas con predisposición genética, el gluten activa una reacción del propio sistema de defensa contra el intestino delgado.
Esa reacción inflama la mucosa y aplana las vellosidades, los pequeños pliegues por donde se absorben los nutrientes. Por eso pueden faltar hierro, calcio o vitaminas aunque comas bien.
El gluten es una proteína del trigo, la cebada y el centeno, y de sus variedades, como la espelta o el kamut. En qué se diferencia la celiaquía de una alergia o de una intolerancia lo explica la guía de alergias e intolerancias alimentarias.
¿Qué síntomas da en adultos y en niños?
Los síntomas cambian mucho de una persona a otra, y hay quien no tiene ninguno. Los síntomas digestivos son los más conocidos: diarrea que se repite, hinchazón, dolor de barriga o estreñimiento [3].
Muchas veces, lo que aparece está fuera del intestino [3]:
- Anemia por falta de hierro que no se corrige o vuelve
- Huesos con menos densidad de la esperada, lo que se llama osteopenia u osteoporosis, o fracturas repetidas.
- Cansancio que no se va e irritabilidad
- Una erupción en la piel con ampollas y mucho picor, la dermatitis herpetiforme.
- Aftas en la boca que se repiten y defectos en el esmalte de los dientes.
- Reglas que se retiran o transaminasas altas en un análisis
En los niños, además, puede frenarse el crecimiento. Dejan de ganar peso o de crecer, con una talla baja para su edad, o la pubertad se retrasa [3]. En adultos, la falta de hierro es muy habitual en el momento del diagnóstico [4].
Hay grupos en los que conviene pensar en la celiaquía aunque no haya síntomas. Son los familiares de primer grado de una persona celíaca y quienes tienen diabetes tipo 1, enfermedad tiroidea autoinmune o síndrome de Down [3].
¿Cómo se diagnostica la celiaquía?
El primer paso es un análisis de sangre con los anticuerpos antitransglutaminasa de tipo IgA, que se piden junto a la IgA total [1] [3]. La IgA total se mide porque, si está baja, esos anticuerpos pueden salir normales sin serlo, y hay que usar otras pruebas [1].
Si el análisis sale positivo, el especialista en digestivo suele confirmarlo con una biopsia. Se hace durante una gastroscopia, tomando al menos cuatro muestras del duodeno, el primer tramo del intestino delgado [1].
En algunos niños y adultos con anticuerpos muy altos, de diez veces el límite normal o más, el especialista puede llegar al diagnóstico sin biopsia [1] [3].
Y la regla que más importa. Todas las pruebas se hacen comiendo gluten. Si lo quitas antes, el análisis y la biopsia pueden salir normales aunque tengas celiaquía [1]. Si ya lo habías retirado, tu médico pautará cómo y durante cuánto tiempo volver a tomarlo [1].
El estudio genético de los marcadores HLA-DQ2 y DQ8 no diagnostica por sí solo. Se reserva para casos dudosos, y sirve sobre todo para descartar: si sale negativo, la celiaquía es muy poco probable [1].
Las primeras semanas después del diagnóstico
La celiaquía se trata comiendo sin gluten toda la vida, también cuando no hay síntomas. El margen es pequeño. El umbral que se acepta para una persona celíaca es de no más de 10 mg de gluten al día, muchísimo menos de lo que lleva una rebanada de pan [4].
Por eso lo decisivo es la etiqueta. Por ley, la mención «sin gluten» solo puede usarse si el alimento tiene 20 mg de gluten por kilo o menos [2]. La mención «muy bajo en gluten» admite hasta 100 mg por kilo, así que en casa nos quedamos con «sin gluten» [2].
Si un producto que no debería llevar gluten, como el arroz o las legumbres, avisa de que «puede contener gluten», déjalo en la tienda.
Casi todo lo que compras fresco ya es sin gluten; lo que se aprende es a leer lo envasado.
La avena merece una línea aparte. Solo es apta la certificada sin gluten, porque la corriente suele contaminarse con trigo o cebada al cultivarla y molerla [2]. Si la toleras, las guías permiten incluirla desde el diagnóstico [4] [5].
En casa, el riesgo está en la contaminación cruzada, el gluten que pasa de un alimento a otro por contacto [4]. Tres gestos ayudan mucho:
- Tostadora propia, o fundas para tostar el pan sin gluten
- Tabla, colador y sartén limpios antes de cocinar lo tuyo
- Aceite de freír nuevo, que no haya freído rebozados con gluten
No hace falta que toda la familia coma sin gluten, pero sí que todos conozcan estas reglas. Y para las mañanas, desayunos sin pan como las tostadas de boniato con guacamole y salmón quitan mucha presión.
Pide también que te deriven a un dietista-nutricionista. Se recomienda esa visita desde el diagnóstico, para aprender la dieta sin gluten, revisar carencias y que no te falte de nada [4].
Qué seguimiento necesitas
Al diagnóstico conviene un análisis de carencias: hierro, ácido fólico, vitamina B12, vitamina D, calcio y otros minerales [4]. Corregirlas es cosa de tu médico. Si tienes anemia, tu médico pauta el hierro. Nosotros ajustamos la alimentación para ayudar a prevenir nuevas carencias.

La densitometría, la prueba que mide la densidad del hueso, se recomienda tras un año sin gluten si hay factores de riesgo. Por ejemplo, un diagnóstico tardío, mucha pérdida de peso, una malabsorción intensa o fracturas por golpes leves [4].
En las revisiones, los anticuerpos sirven para detectar si sigue entrando gluten. Si siguen altos, suele haber una fuente que no has visto. Si salen normales, no garantizan que la dieta sea perfecta [4]. La biopsia de control no se repite de rutina [4].
Tus familiares de primer grado, es decir, padres, hermanos e hijos, tienen más probabilidad de ser celíacos. Conviene que se hagan el análisis aunque no noten nada, y que lo repitan cada pocos años si sale normal [4].
Y si el diagnóstico te pesa, pedir apoyo psicológico no es exagerar. Ayuda a llevar la dieta y a vivirla con más calma [4].
Si tu hijo o tu hija es celíaco: casa y comedor escolar
En la infancia, la dieta es la misma y el objetivo también: que crezca y aprenda como el resto. Con la dieta bien hecha, lo habitual es que el desarrollo no se diferencie del de sus compañeros .
La ley de seguridad alimentaria y nutrición obliga a garantizar menús sin gluten en los comedores escolares, con el diagnóstico acreditado por un informe médico [6].
Cómo se organiza en la práctica:
- Entrega el informe médico a la dirección y pide que llegue a tutoría, cocina y monitores.
- Si cocina una empresa, pide el menú sin gluten por escrito y revísalo.
- Pide que coma con sus amigos, y no en una mesa aparte
- Explícale qué puede comer y cómo decir que no, según su edad
Los cumpleaños y las excursiones piden algo más de previsión. Avisar antes a las otras familias y llevar su propia merienda evita que se quede mirando.
¿Por qué sigo con síntomas si como sin gluten?
Pasa más de lo que parece, sobre todo los primeros meses. El intestino tarda en recuperarse, y en adultos la mejoría puede ir lenta [4]. Lo primero que se revisa es si sigue entrando gluten sin que lo sepas, que es la causa habitual [4].
Si la dieta está bien hecha, hay otras causas que valora tu médico [5]:
- Un síndrome del intestino irritable que convive con la celiaquía
- Intolerancia a la lactosa secundaria al daño del intestino, que puede mejorar cuando la mucosa se recupera.
- Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO) u otras intolerancias, como a la fructosa.
- Otras causas digestivas que necesitan pruebas, como la colitis microscópica
Cuando hay colon irritable asociado y el intestino ya se ha recuperado, a veces se prueba una dieta baja en FODMAP. La fase de exclusión dura de 2 a 6 semanas, con fecha de fin desde el primer día. Después, reintroduce los alimentos con un dietista-nutricionista [4].
Muy pocas personas no mejoran pese a todo. Se habla entonces de celiaquía refractaria, y la lleva un especialista en digestivo [4].
¿Qué errores vemos en consulta?
- Llenar el carro de productos «sin gluten» ultraprocesados. Las galletas sin gluten siguen siendo galletas. La base es verdura, fruta, legumbre y cereales sin gluten.
- Relajarse porque «no noto nada». El intestino puede reaccionar al gluten aunque no haya síntomas.
- Pedir en el bar la tortilla o las patatas fritas sin preguntar. La freidora compartida con rebozados es una fuente de gluten muy frecuente.
Y una pregunta que llega a menudo a consulta: si esto se pasa con los años. La celiaquía acompaña toda la vida, pero con la dieta bien hecha el intestino se recupera y se hace vida normal .
La sección para personas recién diagnosticadas de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España reúne consejos para la compra, los restaurantes y los viajes, además de su lista de productos aptos.
Si las primeras semanas se te hacen cuesta arriba, o sigues con molestias pese a la dieta, podemos revisarla contigo. Nuestro equipo de nutricionistas para alergias e intolerancias trabaja en Barcelona y online, coordinado con tu médico.
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Tu primer paso esta semana
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Si ya tienes el diagnóstico, separa en una balda lo que dice «sin gluten» y aparta lo que no lo dice. Así sabes con qué cuentas desde el primer día.
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Cuándo hay que ir al médico
Hay una cosa que importa más que cualquier consejo de dieta: no retires el gluten antes de hacerte las pruebas. Si lo haces, la analítica y la biopsia pueden salir normales aunque tengas celiaquía, y te quedas sin diagnóstico. Primero las pruebas, después la dieta.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Diarrea de semanas, pérdida de peso y anemia que no se corrige con hierro [3].
- En un niño: se queda parado de peso o de altura, o la pubertad se retrasa [3].
- Tienes un familiar de primer grado celíaco y síntomas digestivos [3].
- Llevas tiempo comiendo sin gluten del todo y los síntomas vuelven o no se van [4].
Si aún no tienes diagnóstico, pide cita con tu médico de cabecera esta semana (si es un niño, con su pediatra), y no quites el gluten hasta que te lo diga. Si ya tienes celiaquía y los síntomas vuelven o no se van, sigue comiendo sin gluten y pide cita con tu médico esta semana. Con el diagnóstico confirmado, el seguimiento va con tu especialista en digestivo y con un dietista-nutricionista.
La celiaquía tratada se lleva muy bien. Lo que complica las cosas es empezar la dieta antes de saber si la tienes.

Cuéntanos qué alimentos te sientan mal
En la primera visita hablamos de tus síntomas, de lo que comes y de lo que ya has quitado. A la semana tienes tu pauta. Si tienes un diagnóstico o un informe, tráelo.
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Fuentes
- Al-Toma A, Zingone F, Branchi F, et al. European Society for the Study of Coeliac Disease 2025 updated guidelines on the diagnosis and management of coeliac disease in adults. Part 1: diagnostic approach. United European Gastroenterol J. 2025;13(10):1855-1886. doi:10.1002/ueg2.70119
- Comisión Europea. Reglamento de Ejecución (UE) n.º 828/2014 de la Comisión, de 30 de julio de 2014, relativo a los requisitos para la transmisión de información a los consumidores sobre la ausencia o la presencia reducida de gluten en los alimentos. 2014. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32014R0828
- Husby S, Koletzko S, Korponay-Szabó I, et al. European Society Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition guidelines for diagnosing coeliac disease 2020. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2020;70(1):141-156. doi:10.1097/MPG.0000000000002497
- Al-Toma A, Branchi F, Zingone F, et al. European Society for the Study of Coeliac Disease (ESsCD) 2025 updated guidelines on the diagnosis and management of coeliac disease in adults. Part 2: management, follow-up, and complex disease courses. United European Gastroenterol J. 2026;14(2):e70195. doi:10.1002/ueg2.70195
- Rubio-Tapia A, Hill ID, Semrad C, et al. American College of Gastroenterology guidelines update: diagnosis and management of celiac disease. Am J Gastroenterol. 2023;118(1):59-76. doi:10.14309/ajg.0000000000002075
- Jefatura del Estado. Ley 17/2011, de 5 de julio, de seguridad alimentaria y nutrición, artículo 40.5. Boletín Oficial del Estado; 2011. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2011-11604
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