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Alergias e intolerancias alimentarias: qué son y en qué se diferencian

Te sienta mal un alimento y no sabes si es alergia, intolerancia o casualidad. Saberlo cambia el riesgo, la prueba que necesitas y lo que pones en el plato.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/202611 min de lecturaVer fuentes

La alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunitario: puede bastar una traza y aparece en minutos. La intolerancia es un problema de digestión que depende de la cantidad; molesta, pero no pone en riesgo la vida. Las dos las confirma un médico con historia clínica y pruebas validadas. Los test de IgG y la biorresonancia no sirven.

Mujer leyendo con gesto atento la etiqueta de un envase en el pasillo de un supermercado

Puedes comer

  • Todo lo que ya comes sin que te siente mal, mientras no haya diagnóstico.
  • Verdura, hortaliza y tubérculo, salvo el alimento concreto que te hayan diagnosticado
  • Carne, pescado, marisco y huevo frescos, si no son tu alérgeno
  • Legumbre, arroz, pasta, pan y patata como base del plato
  • Fruta, también con malabsorción de fructosa, en la cantidad que toleres
  • Lácteos con intolerancia a la lactosa: la mayoría tolera 12 g de una vez, un vaso grande de leche [1].
  • Productos envasados con la etiqueta leída, donde los 14 alérgenos van destacados [2]
  • Lo que alergología te devuelva a la dieta tras una prueba

Qué evitar

  • El alimento al que tienes una alergia diagnosticada, también en trazas y en los «puede contener».
  • Productos sin etiqueta legible y granel sin información de alérgenos
  • Retirar un alimento por tu cuenta antes de las pruebas, porque pueden salir normales.
  • Quitar grupos enteros de alimentos «por si acaso», sin una prueba detrás
  • Alcohol y ejercicio intenso en las horas cercanas a comer, si tienes alergia a las LTP [3].
  • Las listas de alimentos que salen de un test de IgG [4]
  • Enzimas y suplementos que prometen arreglar lo que te sienta mal, sin diagnóstico detrás. Cualquier suplemento lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista .

Cambios que ayudan

  • Lácteos

    En lugar de retirar todos los lácteos, reparte la leche en varias tomas y prueba el yogur y el queso curado, porque llevan menos lactosa.

  • Fruta

    En lugar de quitar la fruta por la fructosa, elige las piezas que menos llevan y tómalas lejos de las comidas grandes, porque cuenta la cantidad de cada vez.

  • Pan y gluten

    En lugar de pasarte al sin gluten porque el pan te sienta mal, pide antes las pruebas de celiaquía, porque sin gluten pueden salir normales aunque lo seas.

  • La compra

    En lugar de llenar el carro de productos «sin» por si acaso, compra los alimentos de siempre, porque sin diagnóstico no aportan nada y suelen costar más.

Hábitos que ayudan

  • Lleva encima el autoinyector si te lo han indicado, y enseña en casa a usarlo [5].
  • Apunta qué comiste, cuánto y cuánto tardó en sentarte mal
  • Avisa en el restaurante al reservar y repítelo al llegar
  • Fotografía la etiqueta de los productos que te sirven y revísala de vez en cuando, porque cambian la receta.
  • En los viajes, el autoinyector va en el equipaje de mano, con tu alérgeno escrito en el idioma del sitio.

Alergia e intolerancia se usan como sinónimos, y a consulta llegan mezcladas. Hay quien ha retirado ocho alimentos por un test comprado en una farmacia. Hay quien tiene una alergia diagnosticada y no lleva encima el autoinyector. Y hay quien lleva dos años sin fruta porque un día le sentó mal una manzana.

La propia normativa europea las junta. El anexo del reglamento de etiquetado que obliga a declarar los alérgenos se titula «sustancias o productos que causan alergias o intolerancias» [2]. En la práctica son dos cosas distintas, con mecanismos, especialistas y riesgos muy diferentes.

¿Qué es una alergia alimentaria?

Una alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunitario contra una proteína de un alimento. Para el resto de la gente, esa proteína es inofensiva. En la forma más conocida, el cuerpo fabrica anticuerpos de tipo IgE contra ella. La siguiente vez que llega, esos anticuerpos disparan la liberación de histamina y de otras sustancias, y aparecen los síntomas.

Tres rasgos la separan de todo lo demás.

  • La reacción se produce casi siempre frente a proteínas. Leche, huevo, pescado, marisco, frutos secos, cacahuete, legumbres, trigo, frutas y verduras pueden desencadenar una reacción frente a alguna de sus proteínas.
  • Basta muy poca cantidad. Una miga, una traza o el aceite donde se frió el alimento pueden desencadenarla.
  • Es rápida. Los síntomas aparecen casi siempre en las dos primeras horas, y muchas veces en minutos.

Lo que se nota va desde picor en la boca, ronchas o labios hinchados hasta vómitos, dolor abdominal, tos, ahogo y bajada de tensión. Hablamos de anafilaxia cuando se afecta la piel y además la respiración, la tensión o el digestivo. También cuando aparecen de golpe ahogo, cierre de garganta o bajada de tensión, aunque la piel esté bien. Es una urgencia [5].

La alergia alimentaria mediada por IgE afecta hasta al 10 % de la población, sobre todo a los más jóvenes [6].

¿Qué es una intolerancia alimentaria?

Una intolerancia no la provoca el sistema inmunitario. Es un problema de digestión o de absorción, y el mecanismo más frecuente tiene dos versiones.

  • Falta o baja una enzima. Pasa con la lactosa. Si la lactasa del intestino no da abasto, la lactosa no se rompe, llega al colon y allí la fermentan las bacterias.
  • El transporte se satura. Pasa con la fructosa y con el sorbitol. El intestino los absorbe hasta cierto punto, y lo que sobra fermenta igual.

Por los dos caminos el resultado se parece: gas, hinchazón, ruidos, dolor y a veces diarrea, unas horas después de comer. Molesta mucho y condiciona el día. Pero no pone en riesgo la vida, y no se dispara con una traza. Depende de cuánto.

Ese «cuánto» es lo que más cambia la vida de quien lo tiene. Según la autoridad europea de seguridad alimentaria (EFSA), no hay un umbral de lactosa único, porque la tolerancia varía mucho entre personas [1]. Aun así, la gran mayoría de quienes no digieren bien la lactosa tolera 12 g de una vez con pocas molestias o ninguna [1]. Es más o menos lo que lleva un vaso grande de leche, de unos 250 ml. Cuánto toleras tú y dónde se esconde la lactosa lo explica la guía de la intolerancia a la lactosa.

Con la fructosa y el sorbitol pasa lo mismo, con otras cifras. Las tienes alimento por alimento en la guía de la intolerancia a la fructosa y en la guía de la intolerancia al sorbitol. Puedes consultar «Alergias al introducir alimentos en bebés».

Hay una excepción que conviene conocer. La intolerancia hereditaria a la fructosa es un error congénito del metabolismo, y no va de cantidades. Suele dar la cara en la infancia, al empezar a tomar fruta, aunque a veces se diagnostica ya de adulto. La lleva una unidad de metabolopatías . Si es tu caso, lo que sigue sobre umbrales no te sirve.

¿En qué se diferencian una alergia y una intolerancia?

La diferencia cabe en una frase. En la alergia el problema es contra qué reacciona tu cuerpo; en la intolerancia, qué cantidad tolera tu cuerpo.

  Alergia alimentaria Intolerancia alimentaria
Qué falla El sistema inmunitario: anticuerpos IgE contra una proteína Una enzima que falta o un transporte que se satura
Cuánta cantidad hace falta Una traza puede bastar Depende de la dosis; casi siempre hay un umbral
Cuándo aparece De minutos a dos horas Horas después
Qué se nota Picor, ronchas, hinchazón, vómito, tos, ahogo, bajada de tensión Gas, hinchazón, dolor, diarrea
Qué riesgo tiene Puede llegar a anafilaxia No compromete la vida
Quién la diagnostica Alergología Médico de cabecera o digestivo
Con qué prueba Historia clínica + IgE específica o prueba cutánea + provocación oral Prueba de hidrógeno espirado, cuando está indicada
Qué se hace después Evitar el alérgeno y llevar adrenalina si está indicada Buscar tu umbral y comer hasta ahí

Se pueden tener las dos a la vez, y no es raro. Alguien con alergia a las LTP puede además digerir mal la lactosa. Entonces el trabajo consiste en que, al juntar las dos listas, lo que queda siga siendo una dieta completa.

¿Sirven los test de IgG que se venden en farmacias?

No. Es la pregunta que más llega a consulta, y la respuesta ahorra años de dieta innecesaria.

Los test de IgG contra alimentos no diagnostican nada. Se venden en farmacias y centros privados y devuelven una lista de veinte o de doscientos alimentos marcados. Mucha gente los retira todos. Las guías europeas de diagnóstico de alergia alimentaria recomiendan no usar la IgG ni sus subclases para diagnosticarla, porque no hay evidencia que las respalde [4].

El daño está descrito [4]. Restricciones innecesarias, una dieta más pobre, gasto y peor calidad de vida. Y el riesgo contrario, dar por bueno un alimento que sí te hace daño.

La IgG contra un alimento, como mucho, indica que lo has comido. Es una respuesta normal del cuerpo.

Tampoco diagnostican nada la biorresonancia, el análisis del cabello, el análisis de sangre al microscopio ni la kinesiología. En Alimmenta no los usamos ni los interpretamos. Si llegas con uno, lo primero que hacemos es dejarlo a un lado.

El déficit de DAO se nombra mucho junto a la migraña y a la histamina de los alimentos. No hemos encontrado ninguna guía de sociedad científica que lo reconozca como diagnóstico con una prueba de DAO en suero validada . Por eso no lo tratamos como una intolerancia más. La relación entre alimentación y migraña sí tiene recorrido, y la cuenta la guía de alimentación y migraña.

Por último, hay molestias que no son ni alergia ni intolerancia. Una comida copiosa, muy grasa, muy rápida o muy tarde da síntomas parecidos sin que haya detrás una IgE ni una enzima. Si tienes el intestino irritable, el mapa es otro. Lo explica la guía de la dieta baja en FODMAP, una dieta temporal en la que la reintroducción permite valorar el resultado.

¿Cómo se diagnostica una alergia alimentaria?

La diagnostica alergología, y el orden de los pasos importa.

Dos personas revisan un cuaderno junto a vasos de agua.
  1. Historia clínica. Qué comiste, cuánto, qué te pasó, cuánto tardó, cuánto duró y si se repitió. Sin esto, ninguna prueba significa nada.
  2. Prueba cutánea o IgE específica en sangre, solo para los alimentos que señala la historia. Un panel de veinte alimentos pedido a ciegas da positivos sin significado, y luego cuesta años deshacerlos.
  3. Prueba de provocación oral controlada, en el hospital, cuando la historia y las pruebas no coinciden. Es la que confirma, y también la que permite reintroducir alimentos en la dieta.

Tener IgE contra un alimento se llama estar sensibilizado, y no equivale a ser alérgico. El diagnóstico sale de la historia clínica junto con la prueba, nunca de la prueba sola [4].

Por eso repetimos tanto una regla. No retires el alimento antes de que te vean, porque retirarlo a ciegas borra justo la información que necesita el alergólogo.

¿Cómo se diagnostica una intolerancia?

La lleva tu médico de cabecera o digestivo. La prueba de referencia es la de hidrógeno espirado. Tomas una dosis del azúcar que se estudia y se mide el hidrógeno, y también el metano, que sale en el aliento durante las horas siguientes.

El consenso europeo sobre pruebas de aliento fija las dosis [7]. Para la intolerancia a la lactosa, 25 g de lactosa; para ver si se absorbe mal, de 25 a 50 g. Para la fructosa, de 20 a 25 g [7]. Con el sorbitol no da una pauta para adultos, y en niños pide aclarar y estandarizar mejor la prueba [7]. Por eso el test de sorbitol no está validado como prueba diagnóstica.

Ese mismo consenso separa dos cosas que se confunden mucho. Malabsorción es que el azúcar no se absorbe, y es lo que mide el aliento. Intolerancia es que, además, te da síntomas. Por eso el registro de síntomas forma parte de la prueba [7]. Las cifras del resultado las interpreta tu médico junto con tus síntomas. Un aliento positivo sin síntomas no es una intolerancia, y no justifica retirar el alimento.

Hay otro dato útil para evitar restricciones innecesarias. Por debajo de 25 g de fructosa no hubo molestias en voluntarios sanos, ni siquiera en quienes absorbían mal la fructosa [7]. Veinticinco gramos es bastante más de lo que lleva una pieza de fruta.

Qué cambia en la compra cuando ya tienes el diagnóstico

Cambia algo distinto según lo que tengas, y mezclarlo complica la vida.

Con una alergia, hay que revisar las etiquetas y evitar las trazas. En la Unión Europea hay 14 sustancias o grupos que causan alergias o intolerancias y que deben declararse siempre, destacados en la lista de ingredientes [2]. Son cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, altramuces y moluscos. En un restaurante también tienen que informarte de ellos [2]. El «puede contener» no está regulado igual. Es voluntario y no dice cuánto.

Si tu alergia es a las LTP, hay una capa más, los cofactores. Las reacciones graves por LTP no son raras, y a menudo las facilita el ejercicio o el alcohol [3]. Por eso el consejo tiene que ser individual, para evitar exclusiones innecesarias y reducir esos cofactores [3]. No hay una cantidad de alcohol segura para la salud (OMS): cuanto menos, mejor; y ninguna en el embarazo, la lactancia, la infancia, si vas a conducir o si tu medicación no lo permite. Si tomas antiinflamatorios a menudo, coméntalo con tu médico . El detalle está en la guía de la alergia a la LTP.

Con una intolerancia, hay que conocer tu umbral. Se trata de saber cuánto toleras, en qué momento del día y junto a qué. Casi nadie tiene que retirar el azúcar entero. Para la fructosa, la guía de la fructosa trae la tabla por alimento y el menú semanal sin fructosa, la semana resuelta. El sorbitol se esconde sobre todo en los productos «sin azúcar» y en los chicles, y lo cuenta la guía del sorbitol.

¿Qué errores vemos más en consulta?

  • La lista que solo crece. Cada vez que algo sienta mal se retira un alimento más, y no vuelve ninguno. A los dos años quedan seis alimentos y los síntomas siguen ahí.
  • Probar en casa si ya se tolera. En una alergia con riesgo de anafilaxia, la reintroducción se hace en el hospital y con medios delante .
  • Confundir sensibilización con alergia. Una IgE positiva a un alimento que comes a diario sin problema no es una alergia.
  • Comer con miedo. A veces el miedo a una reacción hace evitar cada vez más comidas, restaurantes o viajes. Eso se trabaja en consulta, a veces con el equipo de psicología además del de nutrición .

Las guías europeas de manejo de la alergia alimentaria lo dicen desde el otro lado. Recomiendan seguir tomando los alimentos que sí se toleran, para mantener una dieta variada [6]. Y avisan de que las dietas de evitación sin supervisión y alargadas más de la cuenta tienen riesgo nutricional, sobre todo en los más pequeños [6]. Retirar alimentos sin necesidad también tiene un coste.

Una guía no puede decirte cuál de las dos tienes. Eso sale de una consulta médica y de una prueba bien indicada. Lo nuestro viene después, que es donde más gente se pierde. Nos ocupamos de que la dieta que queda tras el diagnóstico siga siendo completa. Si lo tuyo es una intolerancia, buscamos tu umbral. Y devolvemos a la mesa lo que se retiró sin motivo.

Es el trabajo de nuestra consulta de nutricionista para alergias e intolerancias, presencial en Barcelona y online.

Lo que aquí es general, en consulta se convierte en tu pauta.

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Podemos ayudarte a comer bien evitando lo que te da alergia, a encontrar tu umbral si tienes una intolerancia y a que no te falte de nada. Lo que no hacemos es diagnosticar una alergia, indicar pruebas ni decirte cuándo puedes reintroducir un alimento. Eso es de alergología, y la parte digestiva, de tu médico de cabecera o de digestivo.

Busca atención médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • Después de comer te cuesta respirar, te silba el pecho, se te hinchan labios, lengua o garganta, te cambia la voz, te mareas o te desmayas [5]
  • Te salen ronchas y además vomitas, o ronchas y además tos o ahogo: dos zonas del cuerpo a la vez, de golpe [5]
  • La reacción apareció al hacer ejercicio, beber alcohol o tomar un antiinflamatorio poco después de comer [5]
  • Has tenido una reacción fuerte alguna vez y no llevas encima autoinyector de adrenalina [5]
  • Pierdes peso, ves sangre en las heces, tienes fiebre o anemia: eso no lo explica una intolerancia
  • Has ido retirando grupos enteros de alimentos y ya casi no queda nada que puedas comer

Ante cualquiera de las dos primeras señales, usa primero el autoinyector de adrenalina si te lo han indicado y llama al 112. En anafilaxia, la adrenalina va antes que cualquier otra cosa, y luego urgencias aunque parezca que mejora [5]. La tercera y la cuarta, cita con alergología, pedida a través de tu médico de cabecera esta semana. Pérdida de peso, sangre o fiebre, médico de cabecera esta semana. Y si la lista de lo que puedes comer no deja de encoger, dietista-nutricionista, para reconstruir la dieta en vez de seguir recortándola.

Con el diagnóstico hecho y el autoinyector encima se come fuera, se viaja y se hace vida normal. Y casi todo el mundo con una intolerancia acaba tolerando más de lo que creía. El objetivo no es evitar, es saber cuánto.

El equipo de Alimmenta

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Fuentes

  1. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on lactose thresholds in lactose intolerance and galactosaemia. EFSA Journal. 2010;8(9):1777. doi:10.2903/j.efsa.2010.1777
  2. Reglamento (UE) n.º 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. Artículos 9, 21 y 44, y anexo II, «Sustancias o productos que causan alergias o intolerancias». Texto consolidado, EUR-Lex. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:02011R1169-20180101
  3. Marinho S, Frleta-Gilchrist M, Hunter H, et al. Diagnosis and Management of Lipid Transfer Protein Allergy — A BSACI Clinical Practice Statement. Clin Exp Allergy. 2025;55(4):307-318. doi:10.1111/cea.70022
  4. Santos AF, Riggioni C, Agache I, et al. EAACI guidelines on the diagnosis of IgE-mediated food allergy. Allergy. 2023;78(12):3057-3076. doi:10.1111/all.15902
  5. SEAIC, SEICAP, SEMES y SEUP. Guía de actuación en anafilaxia: GALAXIA 2022. Capítulos 4, 5 y 6. https://www.guiagalaxia.com
  6. Santos AF, Riggioni C, Agache I, et al. EAACI guidelines on the management of IgE-mediated food allergy. Allergy. 2025;80(1):14-36. doi:10.1111/all.16345
  7. Hammer HF, Fox MR, Keller J, et al. European guideline on indications, performance, and clinical impact of hydrogen and methane breath tests in adult and pediatric patients: EAGEN, ESNM and ESPGHAN consensus. United European Gastroenterol J. 2022;10(1):15-40. doi:10.1002/ueg2.12133

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Escrito y revisado por

Redacción

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Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

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