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Dieta sin gluten: celiaquía, sensibilidad al gluten y qué comer

Te hincha el pan, te han hablado de la celiaquía o te preguntas si quitar el gluten te sentaría mejor. Es normal tener dudas.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20268 min de lecturaVer fuentes

Una dieta sin gluten deja fuera el trigo, la cebada, el centeno, la espelta y sus derivados, y se basa en arroz, maíz, patata, legumbres, fruta, verdura, carne, pescado, huevo y lácteos. Solo la necesitas si te diagnostican celiaquía o sensibilidad al gluten no celíaca. Si sospechas celiaquía, no quites el gluten antes de las pruebas: podrían salir normales [1].

Dos amigas en la terraza de un bar de tapas compartiendo tortilla de patatas, gambas a la plancha y aceitunas.

Puedes comer

  • Cereales sin gluten: arroz, maíz, polenta, quinoa, trigo sarraceno y mijo; sus harinas y copos, etiquetados «sin gluten».
  • Tubérculos: patata, boniato y yuca.
  • Legumbres: lentejas, garbanzos y judías, secas o en conserva sin trazas en la etiqueta.
  • Verdura y fruta frescas, de todo tipo.
  • Carne, pescado, marisco y huevos frescos, sin rebozar ni empanar.
  • Leche, yogur natural y queso: los lácteos sin aditivos no llevan gluten.
  • Aceite de oliva, frutos secos naturales y aguacate.
  • Pasta y pan etiquetados «sin gluten», cuando te hagan falta.
  • Para picar: fruta, frutos secos o un yogur.

Qué evitar

  • Trigo en todas sus formas: pan, pasta, cuscús, sémola, harina, pan rallado y bollería normales.
  • Cebada, centeno y espelta, y lo que se hace con ellos, como la malta.
  • Cerveza normal: se elabora con cebada.
  • Rebozados, empanados y salsas espesadas con harina, salvo que sepas con qué están hechos.
  • Embutidos, salsas, caldos y postres envasados sin la mención «sin gluten».
  • Lo que diga «puede contener trazas de gluten» o «de trigo».
  • Freír en el mismo aceite que algo rebozado o usar la tostadora compartida.
  • Bollería y galletas sin gluten como base: son productos de consumo ocasional, no un sustituto diario.

Cambios que ayudan

  • El pan de cada comida

    En lugar de pan de trigo, patata, arroz o una arepa de maíz sin gluten, porque acompañan igual sin depender de un producto especial.

  • La pasta

    En lugar de pasta de trigo, pasta sin gluten o arroz, porque se cocinan igual y admiten las mismas salsas.

  • El cuscús

    En lugar de cuscús de trigo, quinoa, polenta o cuscús de maíz etiquetados sin gluten, porque tienen una textura parecida.

  • Espesar y rebozar

    En lugar de harina de trigo, harina de maíz etiquetada sin gluten, porque espesa las salsas y reboza igual.

Hábitos que ayudan

  • Lee la etiqueta cada vez, aunque ya conozcas el producto: las recetas cambian.
  • Apunta los sitios donde ya te han cocinado sin gluten y vuelve a ellos sin miedo.
  • Cuando viajes, lleva una tarjeta que explique en el idioma del lugar que no tomas gluten.

La palabra es la misma, gluten, pero detrás hay tres problemas distintos. La celiaquía, la sensibilidad al gluten no celíaca y la alergia al trigo se diagnostican de forma diferente y requieren pautas alimentarias distintas.

Por eso conviene saber cuál es el tuyo antes de cambiar la compra. Quitar el gluten a ciegas puede esconder una celiaquía o dejarte con una dieta más cara y menos variada de lo necesario.

¿Qué diferencia hay entre celiaquía, sensibilidad al gluten y alergia al trigo?

Las tres tienen que ver con el trigo, pero funcionan de forma distinta. La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune. En personas con predisposición genética, el gluten del trigo, la cebada y el centeno daña la mucosa del intestino delgado [1]. Ese daño se detecta con anticuerpos en sangre y con una biopsia, según la guía europea de celiaquía [1]. Se trata retirando el gluten por completo y de por vida [1]. Puedes consultar «Celiaquía en niños».

La alergia al trigo es una reacción del sistema inmunitario mediada por anticuerpos IgE, los mismos de otras alergias [2]. Puede dar desde picor de boca o urticaria hasta asma o una reacción grave, y la diagnostica alergología. Lo que exige es retirar el trigo [2]. Si además hay que evitar otros cereales, lo decide alergología.

La sensibilidad al gluten no celíaca es lo que queda cuando se han descartado las otras dos. Aun así, los síntomas aparecen al comer gluten y mejoran al retirarlo. Suelen ser gases, hinchazón, diarrea y, a veces, dolor de cabeza o cansancio. No tiene una prueba propia y se diagnostica por exclusión [2]. Si quieres ver cómo encaja con el resto de reacciones a los alimentos, la guía de alergias e intolerancias alimentarias las compara una a una.

¿Por qué no hay que quitar el gluten antes de las pruebas?

Porque las pruebas de la celiaquía buscan la huella que el gluten deja en tu cuerpo. Si dejas de comerlo, la huella se borra. Por eso la analítica y la biopsia se hacen mientras sigues comiendo gluten [1]. Si lo retiras antes, pueden salir normales aunque seas celíaco. Te quedas sin diagnóstico y sin el seguimiento que eso implica.

Un análisis genético tampoco lo resuelve. Tener los genes de riesgo es frecuente y no quiere decir que tengas la enfermedad [1]. Sirve sobre todo para descartarla cuando no están.

En consulta vemos a menudo a quien ya lo ha quitado por su cuenta y se encuentra mejor. No pasa nada, pero díselo a tu médico. Puede que te pida volver a comerlo durante un tiempo antes de las pruebas, y eso lo pauta quien las pide [1].

Me sienta mal el gluten pero no soy celíaco: ¿qué puede ser?

Es la pregunta que más nos llega a consulta, y tiene varias respuestas posibles. Cuando la celiaquía y la alergia al trigo están descartadas, el siguiente sospechoso no siempre es el gluten. El trigo lleva también fructanos, unos azúcares que fermentan en el intestino. En personas sensibles producen gases e hinchazón, igual que la cebolla, el ajo o algunas legumbres.

Un ensayo lo puso a prueba con personas que se decían sensibles al gluten. Sin saber qué tomaban, recibieron barritas con gluten, con fructanos o sin ninguno de los dos. Los fructanos provocaron más síntomas que el gluten [3]. Y tras una dieta baja en estos azúcares, muy pocas personas seguían reaccionando al gluten en sí [2].

La sensibilidad al gluten existe, pero merece la pena mirar también los fructanos antes de retirar el gluten sin más. Si tus síntomas se parecen a los del colon irritable, la dieta FODMAP explica cómo se estudian estos azúcares con un plan temporal y guiado. Y si además la leche te sienta mal, repasa la guía de intolerancia a la lactosa.

¿Qué alimentos llevan gluten y cuáles no?

Llevan gluten el trigo en todas sus variedades, la cebada, el centeno y la espelta. También todo lo que se hace con ellos, como pan, pasta, cuscús, sémola, harina, bollería, pan rallado, cerveza y malta. El arroz, el maíz, la patata, la quinoa, el trigo sarraceno y los alimentos frescos sin elaborar no lo llevan de forma natural.

Donde hay que fijarse es en los productos elaborados. Embutidos, salsas, caldos, postres y rebozados pueden llevar harina o trazas. En la Unión Europea, un producto solo puede decir «sin gluten» si tiene 20 mg de gluten por kilo o menos [4]. «Muy bajo en gluten» quiere decir que no pasa de 100 mg por kilo [4].

La avena es un caso aparte. La guía del Colegio Americano de Gastroenterología la admite en la dieta de la mayoría de las personas celíacas si está certificada sin gluten y la toleran [5]. La normal se contamina con facilidad en el campo y en la fábrica. Además, una minoría reacciona a su propia proteína, así que conviene vigilar cómo la toleras [5]. Si quieres tomarla, coméntalo antes con tu digestivo o tu dietista-nutricionista.

Cómo evitar la contaminación cruzada en casa y fuera

La contaminación cruzada es el gluten que llega sin que lo pongas. Son las migas en la tostadora, el aceite donde se ha frito un rebozado o la cuchara que ha removido la pasta normal. Importa porque, cuando una persona celíaca sigue con síntomas a pesar de la dieta, lo primero que se busca es una contaminación involuntaria [5].

Un plato de arroz con verduras y huevo junto a un cuenco.

En casa ayuda tener tu propia tostadora, tabla y colador, cocinar primero los alimentos sin gluten y guardarlos tapados. Tampoco se reutiliza el agua de cocer la pasta normal. Fuera, avisa al pedir y pregunta cómo se ha cocinado el plato, no solo qué lleva. Unas patatas sin gluten fritas en el aceite de los calamares dejan de serlo.

Un menú sin gluten con la comida de siempre

Un menú sin gluten se construye con lo que sí puedes comer y casi sin productos especiales. Este ejemplo solo añade pasta sin gluten. Lo demás es verdura, fruta, legumbres, patata, maíz, arroz, pescado, marisco, huevos, carne, aceite y frutos secos.

  • Lunes. Comida: ensalada de canónigos, nueces y pera, y garbanzos salteados con cebolla, pimentón y trocitos de pavo. Cena: crema de setas, y dorada con patata al horno con curry.
  • Miércoles. Comida: alcachofas con pasta sin gluten y pesto, y lubina al papillote con verduras. Cena: ensalada con granada y vinagreta de limón, y arepas de harina de maíz sin gluten con huevo.

El pescado se puede cambiar por otro del mismo tipo. De postre van bien la fruta, los frutos secos o un yogur.

¿Qué errores vemos más en consulta?

Hay tres que se repiten mucho, y los tres tienen arreglo.

Fiarse de «sin trigo». Un producto sin trigo puede llevar cebada, centeno o malta. Y la espelta es una variedad de trigo, aunque a veces se venda como alternativa. Lo que vale es la mención «sin gluten».

Pensar que por un poco no pasa nada. En la celiaquía, incluso cantidades pequeñas de gluten mantienen la lesión del intestino [1]. Por eso cuidamos tanto la cocina como el plato.

Quedarse corto de fibra. Al quitar el pan y la pasta integrales baja la fibra, y los productos sin gluten envasados suelen llevar menos [2]. Se compensa con legumbres, verdura, fruta, quinoa y trigo sarraceno a lo largo de la semana.

¿Una dieta sin gluten adelgaza?

No por sí misma. No hay estudios de calidad que muestren que quitar el gluten haga perder peso a quien no lo necesita retirar [2]. Cuando alguien adelgaza al quitarlo, suele ser porque come menos pan, pasta, bollería y procesados.

Y puede pasar lo contrario. Los productos sin gluten envasados tienden a llevar más grasa y sal, y menos vitaminas del grupo B y hierro que sus equivalentes [2]. Además cuestan bastante más [2]. Algunas personas celíacas ganan peso tras empezar la dieta, en parte porque el intestino vuelve a absorber bien [2].

Si tu objetivo es perder peso y no tienes un diagnóstico, ayuda lo de siempre. En la comida y la cena, la mitad del plato de verdura, un cuarto de proteína y un cuarto de hidratos. Y menos productos envasados, lleven o no gluten.

Comer sin gluten se aprende. Las primeras semanas cuestan más, sobre todo con la compra y al comer fuera, y después se vuelve rutina.

Si tienes un diagnóstico reciente o sospechas que el gluten te sienta mal y no sabes cómo seguir, nuestro equipo de nutricionistas para alergias e intolerancias te acompaña. Trabajamos en coordinación con tu médico, en Barcelona y online, con una pauta ajustada a tu diagnóstico, tus gustos y tu día a día.

Te lo contamos en vídeo

Tu primer paso esta semana

  • Crema de setas

    Sofríe cebolla, añade setas en láminas, cuece 15 minutos en agua y tritura. Una cena ligera y sin harina

  • Quinoa con verduras salteadas

    Quinoa cocida con calabacín, pimiento y zanahoria salteados con un poco de caldo casero o etiquetado sin gluten. Plato único para el táper

  • Pasta sin gluten con brócoli y almendras

    Pasta sin gluten con brócoli, champiñones salteados y almendras tostadas. La salsa se liga con leche, sin harina

Tu menú de 7 días, listo para la nevera

  • Menú de 7 días con la lista de la compra
  • Recetas fáciles para cocinar en casa
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Cuándo hay que ir al médico

Hay una cosa que importa más que cualquier consejo de dieta: no retires el gluten antes de hacerte las pruebas. Si lo haces, la analítica y la biopsia pueden salir normales aunque seas celíaco, y te quedas sin diagnóstico. Primero las pruebas, después la dieta.

Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • Diarrea de semanas, pérdida de peso y anemia que no se corrige con hierro [6]
  • En un niño: deja de ganar peso o de crecer, o la pubertad se retrasa [6]
  • Tienes un familiar de primer grado celíaco y síntomas digestivos [6]
  • Llevas tiempo comiendo sin gluten del todo y los síntomas vuelven o no se van [6]
  • Después de comer te cuesta respirar, te silba el pecho, se te hinchan labios, lengua o garganta, te cambia la voz, te mareas o te desmayas [7]

Si te cuesta respirar, se te hinchan labios, lengua o garganta o te desmayas tras comer, llama al 112 y usa primero la adrenalina si te la han prescrito y la llevas. Después, ve a urgencias aunque parezca que mejoras. Para las demás, si aún no tienes diagnóstico, pide cita con tu médico de cabecera esta semana (si es un niño, con su pediatra), y no quites el gluten hasta que te lo diga. Si ya tienes celiaquía y los síntomas vuelven o no se van, sigue comiendo sin gluten y pide cita con tu médico esta semana. Con el diagnóstico confirmado, el seguimiento va con tu especialista en digestivo y con un dietista-nutricionista, porque la dieta sin gluten bien hecha no es solo quitar el pan.

La celiaquía tratada se lleva muy bien. Lo que complica las cosas es empezar la dieta antes de saber si la tienes.

El equipo de Alimmenta

Cuéntanos qué alimentos te sientan mal

En la primera visita hablamos de tus síntomas, de lo que comes y de lo que ya has quitado. A la semana tienes tu pauta. Si tienes un diagnóstico o un informe, tráelo.

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Mujer leyendo con atención la etiqueta de un envase en el pasillo de un supermercado

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Recetas para este objetivo

Fuentes

  1. Al-Toma A, Volta U, Auricchio R, et al. European Society for the Study of Coeliac Disease (ESsCD) guideline for coeliac disease and other gluten-related disorders. United European Gastroenterol J. 2019;7(5):583-613. doi:10.1177/2050640619844125
  2. Niland B, Cash BD. Health Benefits and Adverse Effects of a Gluten-Free Diet in Non-Celiac Disease Patients. Gastroenterol Hepatol (N Y). 2018;14(2):82-91. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29606920/
  3. Skodje GI, Sarna VK, Minelle IH, et al. Fructan, Rather Than Gluten, Induces Symptoms in Patients With Self-Reported Non-Celiac Gluten Sensitivity. Gastroenterology. 2018;154(3):529-539.e2. doi:10.1053/j.gastro.2017.10.040
  4. Comisión Europea. Reglamento de Ejecución (UE) n.º 828/2014 de la Comisión, de 30 de julio de 2014, relativo a los requisitos para la transmisión de información a los consumidores sobre la ausencia o la presencia reducida de gluten en los alimentos. Diario Oficial de la Unión Europea. 2014. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/ALL/?uri=CELEX:32014R0828
  5. Rubio-Tapia A, Hill ID, Semrad C, et al. American College of Gastroenterology Guidelines Update: Diagnosis and Management of Celiac Disease. Am J Gastroenterol. 2023;118(1):59-76. doi:10.14309/ajg.0000000000002075
  6. Husby S, Koletzko S, Korponay-Szabó I, et al. European Society Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition Guidelines for Diagnosing Coeliac Disease 2020. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2020;70(1):141-156. doi:10.1097/MPG.0000000000002497
  7. Cardona Dahl V, et al. Guía de actuación en anafilaxia: GALAXIA 2022. Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP). 2022. https://www.guiagalaxia.com/

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.8 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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