Puedes comer
- Verduras y hortalizas en la comida y en la cena, crudas o cocinadas, frescas o congeladas.
- Fruta entera, todos los días.
- Legumbres como lentejas, garbanzos, alubias y guisantes, secas o de bote.
- Cereales integrales como avena, cebada, arroz y pasta, y también patata y boniato.
- Pescado y marisco frescos o congelados, y pescado azul dos veces por semana.
- Pollo, pavo y conejo sin piel, huevo, y carne roja, poca, una vez por semana.
- Leche y yogur natural bajos en grasa y sin azúcar añadido, y queso fresco o requesón, mejor bajos en sal.
- Frutos secos y semillas sin sal, como nueces, almendras, avellanas, lino, sésamo o chía.
- Aceite de oliva virgen extra para cocinar y para aliñar, y aguacate.
- Ajo, cebolla, puerro, limón, vinagre, pimienta, pimentón, comino, orégano, tomillo, romero y hierbas frescas, para dar sabor sin sal.
Qué evitar
- Embutidos, fiambres, patés y carnes curadas o ahumadas.
- Quesos curados, semicurados y fundidos, y los quesos en lonchas.
- Platos precocinados y congelados listos para calentar, como pizza, lasaña, croquetas, empanadas o palitos de pescado.
- Caldos y sopas de sobre o de pastilla, y las bases de guiso preparadas.
- Salsas industriales como kétchup, mayonesa, mostaza, salsa de soja o salsas para pasta.
- Conservas saladas como aceitunas, encurtidos, anchoas y pescado en salazón o ahumado.
- Aperitivos salados como patatas fritas de bolsa, cortezas, frutos secos salados o galletas saladas.
- Bebidas azucaradas y zumos envasados, también los de verduras y hortalizas.
- Bebidas energéticas.
- Alcohol. No hay una cantidad segura para la salud: cuanto menos, mejor.
Cambios que ayudan
Embutido y fiambre
En lugar de embutido o fiambre, pollo a la plancha, huevo duro, hummus casero o aguacate, porque el embutido es la fuente de sal más constante de la semana.
Conservas de pescado
En lugar del atún o las sardinas en escabeche o en salmuera, elígelos al natural, porque la salmuera y el escabeche llevan sal añadida.
Al cocinar
En lugar de hervir y salar la olla, cocina al horno, al vapor o en papillote y sala al final, en el plato, porque así se nota más el sabor.
Picar entre horas
En lugar de patatas fritas, cortezas o frutos secos salados, frutos secos sin sal, fruta o crudités de zanahoria, porque el picoteo salado suma sal fuera de las comidas.
Hábitos que ayudan
- Muévete al menos 150 minutos a la semana a ritmo moderado, repartidos en cinco a siete días [1] [2].
- Haz fuerza dos o tres veces por semana [1].
- Adapta los ejercicios con tu equipo si hay fragilidad, caídas o síntomas al levantarte.
- Deja el tabaco si fumas. Apenas cambia la tensión, pero es probablemente lo que más reduce tu riesgo cardiovascular.
La tensión alta no duele y no avisa. Sale en una medición de rutina y te vas a casa con un consejo que no explica qué poner en el plato. Lo primero que hace casi todo el mundo es retirar el salero de la mesa, y es justo lo que menos cambia.
Cuando alguien llega a consulta con la tensión alta, casi nunca le falta voluntad. Le falta saber dónde está la sal que no se ve y qué poner en el plato en su lugar. Por ahí empezamos.
¿Desde qué cifras se considera que tienes la tensión alta?
Se habla de hipertensión cuando la tensión medida en consulta es de 140/90 mmHg o más, según la guía europea de hipertensión [1]. Entre 120 y 139 de alto, o entre 70 y 89 de bajo, se habla de tensión elevada [1].
Son los dos números con que se escribe la tensión. El alto es la fuerza con la que el corazón empuja la sangre cuando late, y el bajo, la que queda entre latido y latido.
Esa clasificación sirve para entender de qué te están hablando. A qué número tienes que llegar tú lo decide quien te trata, porque depende de tu edad, de tu riesgo cardiovascular y de lo que tomes. Nosotros trabajamos la alimentación para que ese número baje.
Una medición aislada no diagnostica nada. La tensión alta se confirma con mediciones fuera de la consulta, también en casa [1].
¿Cuánta sal hay que quitar y de dónde sale la que comes?
La guía europea recomienda menos de 5 g de sal al día, equivalentes a unos 2 g de sodio [1]. Las guías de hipertensión también recomiendan reducir el sodio [1] [2].
Gran parte de ese sodio entra a través de alimentos procesados [1]. El salero de la mesa es la parte pequeña y visible. La grande ya venía dentro de la bolsa, del bote o de la bandeja. Está en el pan, el embutido, el queso curado, la conserva, la salsa, el caldo de pastilla y el plato precocinado.
Con la tensión alta, el trabajo está más en la compra que en la cocina.
La etiqueta es la herramienta. Por ley, un alimento solo puede anunciar «bajo contenido de sodio o sal» si no pasa de 0,12 g de sodio por cada 100 g o 100 ml [3]. Úsalo como referencia para comparar dos botes en el súper.
Tres gestos que valen más que retirar el salero:
- Compra pan sin sal o bajo en sal.
- Enjuaga un minuto bajo el grifo las legumbres y las verduras de bote.
- Cambia el caldo de pastilla por uno casero de puerro, zanahoria y laurel, que se congela en cubiteras.
Cómo subir el potasio, y cuándo no
El potasio de los alimentos también se valora al organizar la alimentación con hipertensión [1]. La pauta debe adaptarse si hay enfermedad renal o medicamentos que alteran sus niveles.
Eso se consigue comiendo, no con cápsulas: verdura, fruta, legumbre, patata, frutos secos sin sal y lácteos bajos en grasa.
En personas con hipertensión que comen mucha sal y no tienen enfermedad renal moderada o avanzada, puede plantearse subirlo entre 0,5 y 1 g al día [1]. Se hace con más fruta y verdura o con una sal baja en sodio enriquecida en potasio [1].
La sal con potasio no se cambia por tu cuenta. Si tienes enfermedad renal o tomas fármacos que pueden aumentar el potasio, el equipo debe valorar la función renal y vigilar el potasio en sangre antes de indicarla [1]. La guía europea plantea una posibilidad individual, no una prohibición absoluta para todas esas situaciones.
Entre los medicamentos que pueden aumentar el potasio están algunos diuréticos, como la espironolactona, y los IECA o ARA-II, como enalapril o losartán [1]. Comenta tu tratamiento antes de usar una sal enriquecida.
Si tienes enfermedad renal, tu nefrólogo o tu nutricionista te dirá cuánta proteína, potasio, fósforo y los demás iones y minerales te convienen según tu estadio. Puedes consultar la dieta para la insuficiencia renal. En cualquiera de estos casos, no compres sales con potasio por tu cuenta.
¿Qué es la dieta DASH y en qué se parece a la mediterránea?
DASH son las siglas en inglés de «enfoques dietéticos para detener la hipertensión», un plan de alimentación que diseñó el instituto estadounidense del corazón, el pulmón y la sangre [4]. Se basa en objetivos diarios y semanales por grupos de alimentos, sin alimentos especiales ni productos de marca [4].
Estas raciones DASH corresponden a una pauta ilustrativa de 2.000 kcal al día [4]. No son la cantidad automática para una persona mayor sedentaria: las necesidades energéticas y las raciones cambian según actividad y situación clínica. Entre paréntesis se indica qué cuenta como una ración [5]:
- Cereales, de 6 a 8 (una rebanada de pan o media taza de arroz o pasta cocidos).
- Verdura, de 4 a 5 (una taza de hoja cruda o media de verdura troceada o cocinada).
- Fruta, de 4 a 5 (una pieza mediana o media taza de fruta troceada).
- Lácteos naturales bajos en grasa y sin azúcar, de 2 a 3 raciones (una taza de leche o yogur, o unos 40 g de queso).
- Carne, pollo o pescado, 6 o menos (unos 30 g ya cocinados, o un huevo).
- Grasas y aceites, de 2 a 3 (una cucharadita de aceite).
Los frutos secos, las semillas y la legumbre van por semana, de 4 a 5 raciones [4]. Cada ración equivale a unos 40 g de frutos secos, dos cucharadas de semillas o media taza de legumbre cocida [5].
El plan original da cifras de sodio propias [4]. Para esta guía, sigue la referencia general: menos de 5 g de sal al día, unos 2 g de sodio [1].
Leída con ojos de aquí, esa lista es casi la compra mediterránea de toda la vida. Hoy se recomienda un patrón saludable, como el mediterráneo o el DASH, para bajar la tensión y el riesgo cardiovascular [1].
Lo que cambia es de dónde viene la grasa, que aquí aporta el aceite de oliva virgen extra. El patrón mediterráneo completo está en la dieta antiinflamatoria.
¿Cuánto baja la tensión al perder peso, hacer ejercicio y reducir el alcohol?
Bastante, y esto sí tiene números. Según la guía europea, perder una media de 5 kg se asocia a una bajada media de 4,4 mmHg en el número alto y de 3,6 en el bajo [1].

Si tienes exceso de peso, es la palanca más grande que tienes. La referencia es un índice de masa corporal, el peso dividido por la altura al cuadrado, entre 20 y 25 [2]. Cómo se trabaja sin pasar hambre está en la dieta para adelgazar.
El ejercicio aeróbico regular ayuda a bajar la tensión [1]. Empieza con una actividad que puedas sostener y consulta cómo adaptarla si tienes fragilidad, caídas o síntomas al levantarte; la cifra de bajada individual no se puede prometer.
Las guías de hipertensión recomiendan reducir el alcohol o evitarlo [1] [2]. Si tomas medicación, estás embarazada o necesitas conducir, consulta las indicaciones que correspondan; no uses una cifra de consumo como garantía de seguridad.
¿Y el café, el té y las demás bebidas?
Aquí cambiamos lo que decíamos, y conviene decirlo en voz alta. El café no está desaconsejado. La guía europea dice que tomar café no se asocia a un riesgo mayor de hipertensión en la población general, y que incluso podría asociarse a un riesgo menor [1].
Sobre el té y la enfermedad cardiovascular, los datos no son concluyentes [1]. Si tu tensión no está controlada, habla con tu médico sobre el café.
Lo que sí sube la tensión, y de forma aguda, son las bebidas energéticas con mucha cafeína y taurina [1]. Conviene limitar los refrescos y los zumos de fruta envasados por otra razón: el azúcar libre, que conviene dejar por debajo del 10 % de las calorías del día [1].
Con el agua embotellada, mirar el sodio de la etiqueta y elegir una de mineralización débil es un gesto razonable.
¿Cambia el manejo de la tensión arterial en mayores?
La edad por sí sola no obliga a seguir otra dieta ni a retirar la medicación. La guía europea distingue situaciones: con 85 años o más, o con hipotensión ortostática sintomática previa, puede aceptarse un objetivo de tensión menos estricto [1].
En fragilidad moderada o grave, o esperanza de vida prevista inferior a tres años, recomienda especial cautela e individualización [1]. El mareo aislado no confirma hipotensión ortostática. No cambies fármacos por tu cuenta.
La recomendación de reducir sal para la población general no se aplica automáticamente igual si hay diuréticos, mareo al levantarse, caídas u otros problemas; revisa la pauta con tu médico.
Tampoco significa cambiar la sal por otra con potasio sin valoración. Antes de usar una sal con potasio, consulta con tu médico si tienes enfermedad renal o tomas medicación que puede aumentar sus niveles [1].
¿Qué errores vemos en consulta?
- Compensar con caldo de pastilla o salsa de soja. Es la misma sal con otro nombre.
- Contar el zumo de verduras de brik como verdura. Suele llevar sal añadida.
- Cambiar el jamón por fiambre de pavo. Es más magro, pero también lleva sal añadida.
Y la pregunta que llega al final de la visita: no, esto no sustituye a tu medicación. Cambiar lo que comes puede hacer que tu médico se plantee revisar la pauta cuando vea los números, pero ajustar o retirar un fármaco es decisión suya.
Tres cenas sin sal en menos de quince minutos
Las tres usan alimentos de la lista de arriba, y ninguna lleva sal en la olla.
Tortilla de calabacín y cebolla con ensalada. Calabacín y cebolla pochados a fuego lento con aceite de oliva virgen extra, dos huevos y, al lado, tomate con orégano. La cebolla bien pochada endulza la tortilla y se nota menos que falte la sal.
Garbanzos enjuagados con espinacas y pimentón. Un bote de garbanzos escurrido y enjuagado un minuto bajo el grifo, salteado con espinacas, ajo laminado, un poco de pimentón y un chorro de aceite. Una cena rápida; consulta si la legumbre te conviene cuando hay restricción de potasio.
Merluza al papillote con verdura y limón. Un lomo de merluza sobre juliana de puerro, zanahoria y calabacín, con rodajas de limón, eneldo y aceite, cerrado en papel de horno. Doce minutos a 200 °C, sin sal y sin sartén que fregar.
Si prefieres tener la semana entera resuelta, con su lista de la compra, tienes el menú semanal sin sal para la hipertensión.
Si además tienes el colesterol o el ácido úrico altos, a menudo se presentan junto con la hipertensión y se trabajan a la vez. Tienes la dieta para bajar el colesterol y la dieta para el ácido úrico alto.
Los pasos para medirte bien la tensión en casa están en la guía de la presión arterial de la Fundación Española del Corazón.
Si llevas meses intentándolo y el número no se mueve, o si también tienes el azúcar alto o medicación por medio, tiene sentido que alguien lo mire contigo. Nuestro equipo de dietistas-nutricionistas de salud metabólica trabaja con tus datos delante y con objetivos acordados con quien te trata, en Barcelona y online.
Te lo contamos en vídeo
Más vídeos
Tu primer paso esta semana
Mídete la tensión en casa
Con un aparato validado de brazo, tras cinco minutos de reposo en una silla, y apunta lo que marca. Así verás si lo que cambias en el plato se nota en el número.
Tu menú de 7 días, listo para la nevera
- Menú de 7 días con la lista de la compra
- Recetas fáciles para cocinar en casa
- Escrito por dietistas-nutricionistas
¿A qué correo te la enviamos?
PDF gratis, en tu bandeja en un momento.
Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
Una cifra aislada no diagnostica una urgencia. La tensión muy alta junto con síntomas nuevos necesita valoración.
- Dolor u opresión en el pecho, el brazo, el cuello o la mandíbula, sobre todo con esfuerzo, o que dura más de unos minutos [1]
- Falta de aire repentina, habla trabada, boca torcida o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo [1]
- La tensión es de 180/110 o más y tienes dolor de cabeza intenso, visión borrosa o dolor en el pecho [1]
- Tienes bultos amarillentos en los tendones o alrededor de los ojos, o un familiar directo con infarto antes de los 55 años si es hombre, o antes de los 60 si es mujer [6]
- Desde que tomas una estatina tienes dolor muscular intenso y generalizado [6]
Qué hacer. Ante cualquiera de las tres primeras señales, llama al 112 ahora mismo: en un infarto y en un ictus el tiempo es lo único que no se recupera. Si tienes bultos amarillentos o infartos precoces en la familia, pide cita con tu médico de cabecera esta semana: puede haber una hipercolesterolemia familiar. Si notas dolor muscular con la estatina, contacta con tu médico esta semana y no la dejes por tu cuenta.

Cuéntanos tu analítica y lo que ya te han dicho
Dinos qué valores te preocupan, qué medicación tomas y si has tenido algún episodio cardiaco. Atención al paciente te ayuda a elegir entre consulta presencial en Barcelona u online. Si quieres empezar por información general, lee la guía de dieta para el colesterol.
Cómo podemos ayudarte
Ahora, aplicado a ti
Nutricionista para el colesterol y el corazónCuidar el corazón empieza por lo que pones en el plato cada día
4,9 en Google · 5,0 en Doctoralia · 2.072 opiniones

Sigue leyendo

Dieta para bajar el colesterol: qué comer y qué cambiar
Te ha salido el colesterol alto en una analítica, no notas nada y te han dicho que cuides…

Dieta para adelgazar: cómo perder grasa y no recuperarla
Has probado dietas que funcionaron un mes y luego volvió todo, y ahora no sabes por dónde empezar…

Alimentación después de un infarto: qué cambiar y qué decide tu médico
Sales del hospital tras un infarto con papeles, medicación nueva y una duda: qué puedes comer ahora y…

Dieta DASH y dieta cardiosaludable: cómo llevarlas al plato
Te han recomendado comer para cuidar el corazón y ahora tienes dos nombres delante: DASH y dieta mediterránea.…

Triglicéridos altos: qué papel tiene la alimentación
Te han dicho que tienes los triglicéridos altos y no sabes si debes quitar el pan, la fruta…

Colesterol LDL y HDL: diferencias y qué hacer
Has recibido una analítica con varias cifras de colesterol y quieres saber cuál mirar y qué puedes cambiar.
ConsultaNutricionista para la diabetes y la prediabetes en Barcelona y online
Comer con glucosa alta, con medicación o con miedo a empeorar, con una pauta que cabe en tu…
Pide cita →
Todo sobreColesterol, hipertensión y corazón
Qué cambiar en la compra y en el plato cuando salen altos el colesterol, los triglicéridos o la…
Recetas para este objetivo
Fuentes
- [1] McEvoy JW, McCarthy CP, Bruno RM, et al. 2024 ESC Guidelines for the management of elevated blood pressure and hypertension. Eur Heart J. 2024;45(38):3912-4018. Texto completo ESC 2024
- [2] Gorostidi M, Gijón-Conde T, de la Sierra A, et al. Guía práctica sobre el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial en España, 2022. Sociedad Española de Hipertensión – Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA). Hipertens Riesgo Vasc. 2022;39(4):174-194. Guía completa SEH-LELHA 2022
- [3] Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. Reglamento (CE) n.º 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos, anexo: declaraciones nutricionales. Texto del acto de 20/12/2006. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A32006R1924
- [4] National Heart, Lung, and Blood Institute. DASH Eating Plan. Bethesda: NHLBI, National Institutes of Health; actualizado el 25/02/2026. https://www.nhlbi.nih.gov/health/dash-eating-plan
- [5] National Heart, Lung, and Blood Institute. Following DASH. Bethesda: NHLBI, National Institutes of Health; actualizado el 25/02/2026. https://www.nhlbi.nih.gov/health/dash/following-dash
- [6] Mach F, Baigent C, Catapano AL, et al. 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J. 2020;41(1):111-188. Guía completa ESC/EAS 2019
Encuesta Alimmenta sobre los GLP‑1
¿Qué opinas de Ozempic, Mounjaro y otros GLP‑1?
Tanto si los tomas o los has tomado como si no te lo plantearías nunca. Anónima, 2-3 minutos.
Escrito y revisado por













