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Dieta para bajar el colesterol: qué comer y qué cambiar

Te ha salido el colesterol alto en una analítica, no notas nada y te han dicho que cuides la alimentación. Nadie te ha explicado cómo.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/202612 min de lecturaVer fuentes

Para bajar el colesterol, lo que más influye en sus niveles es cambiar la grasa que comes. Menos embutido, bollería, quesos curados y fritos; más aceite de oliva virgen extra, pescado, legumbre, verdura, fruta y cereal integral. El huevo cuenta mucho menos de lo que se cree. Cuánto baja depende de cada persona.

Hombre de unos 60 años con gafas troceando verdura en una tabla junto a una ventana luminosa

Puedes comer

  • Verduras y hortalizas: en la comida y en la cena, crudas o cocinadas; la mitad del plato.
  • Fruta: dos o tres piezas al día , entera mejor que en zumo
  • Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias y guisantes, cuatro o cinco veces por semana [1]
  • Pescado: blanco y azul, y el azul dos veces por semana [1]; también marisco y conservas al natural.
  • Carne y huevo: hasta tres raciones de carne a la semana, priorizando pollo, pavo y conejo sin piel; huevo, dos o tres a la semana; clara con libertad.
  • Cereales y tubérculos: avena, cebada, pan, arroz y pasta integrales, patata y boniato.
  • Lácteos: leche y yogur desnatados o semidesnatados sin azúcar, y quesos frescos o tiernos.
  • Grasas: aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos sin sal y semillas de lino, chía o sésamo.
  • Para picar: fruta, yogur natural, un puñado de frutos secos, crudités con hummus o tostada con sardinas.
  • Cocciones: horno, vapor, plancha, papillote, hervido, guiso con poco aceite y microondas

Qué evitar

  • Embutidos grasos, salchichas, bacon, patés, vísceras y carnes procesadas o ahumadas: lo menos posible, por su grasa saturada y su sal.
  • Bollería, galletas, bollos blandos y tartas, donde suelen ir el aceite de palma, el de coco y grasas hidrogenadas.
  • Quesos curados, nata, mantequilla, manteca y salsas de nata o mayonesa
  • Fritos y rebozados
  • Carne roja: lo menos posible; prioriza la carne blanca, la legumbre, el pescado o el huevo.
  • Bebidas azucaradas, refrescos y zumos envasados
  • Azúcar, miel y siropes añadidos; baja poco a poco y da sabor con canela, cacao puro, vainilla o cardamomo.
  • Alcohol, sobre todo si además tienes los triglicéridos altos
  • Sal: baja la cantidad y recupera el sabor con pimentón, pimienta, tomillo, orégano, curry, ajo, limón o vinagre.

Cambios que ayudan

  • Bocadillo y fiambre

    En lugar de embutido graso en el bocadillo, prueba atún al natural o hummus, porque reduces la grasa saturada sin renunciar al bocadillo.

  • Desayuno

    En lugar de galletas o bollería, toma avena con leche o yogur, porque la avena aporta fibra soluble que dificulta la absorción del colesterol.

  • Lácteos

    En lugar de queso curado, elige queso fresco o tierno, porque puedes mantener el queso en tus comidas y darle sabor con tomate o albahaca.

  • Cocción

    En lugar de freír o rebozar, cocina al horno, a la plancha o al vapor, porque añades menos grasa sin cambiar el alimento.

Hábitos que ayudan

  • Muévete al menos 30 minutos al día a intensidad moderada, aunque no te sobre peso [2].
  • Si fumas, déjalo; es el cambio que más baja tu riesgo cardiovascular
  • Haz la compra con la lista hecha; la grasa saturada de la semana se decide en el súper.
  • Lee los ingredientes de los productos envasados y busca aceite de palma, de coco y grasas hidrogenadas.

El colesterol alto no duele, no se nota y no avisa. Aparece en una analítica de rutina, alguien te dice «cuida la alimentación» y te vas a casa con un consejo que no te dice qué comer.

Lo primero que hace casi todo el mundo es quitar el huevo. La duda de si hace falta quitarlo es de las que más nos plantean en consulta con ese papel en la mano, y el huevo es de lo que menos mueve la analítica. Lo que sí la mueve se decide en la compra de toda la semana.

¿Qué significa tener el colesterol alto si no notas nada?

Significa que en la analítica hay más colesterol en la sangre del que les conviene a tus arterias. Y eso no duele. La hipercolesterolemia no da síntomas; por eso se mide, y por eso pasa años sin que nadie la note.

El colesterol circula por la sangre en dos tipos de lipoproteínas. El LDL, el que se conoce como «colesterol malo», lo lleva del hígado a los tejidos y es el que se deposita en la pared de la arteria. El HDL hace el viaje de vuelta. Lo que la alimentación cambia sobre todo es el LDL.

Hay una parte que no depende de la dieta. Algunas personas tienen el colesterol alto por genética, lo que se llama hipercolesterolemia familiar. Ahí la alimentación acompaña, pero no basta sola. Tu médico valora si es tu caso, sobre todo si en tu familia directa ha habido un infarto joven. La menopausia, el hipotiroidismo y el exceso de peso también lo empujan hacia arriba.

Lo que sí está en tu mano es mucho. La guía europea de dislipemias sitúa entre las medidas con más efecto sobre el LDL cuatro cosas que se deciden en la compra [2]. Son evitar las grasas trans, bajar la grasa saturada, subir la fibra y perder peso si sobra. Si quieres entender qué mide cada cifra, mira la guía de colesterol LDL y HDL.

¿Qué sube el colesterol: la grasa o el huevo?

Sobre todo la grasa de toda la semana. Durante años se señaló al huevo porque es de los alimentos con más colesterol. Pero lo que más sube el colesterol en sangre es el tipo y la cantidad de grasa que comes, mucho más que el colesterol que aporta un alimento concreto.

La Organización Mundial de la Salud recomienda bajar la grasa saturada al 10 % de las calorías del día [3]. Y, sobre todo, recomienda sustituirla por grasa poliinsaturada o por grasa monoinsaturada de origen vegetal [3]. También vale cambiarla por hidratos que vengan con su fibra, como el cereal integral, la verdura, la fruta y la legumbre [3]. Con el colesterol ya alto, la cifra baja por debajo del 7 % de las calorías [2].

Esa grasa está sobre todo en el embutido, el queso curado, la bollería y los fritos, los mismos que encabezan la lista de lo que conviene limitar. La palabra clave es «sustituir». Lo que sale del plato deja sitio a otra cosa, y así el cambio se sostiene.

Del huevo, lo concreto. Con el colesterol alto, dos o tres huevos a la semana, contando también los de una tortilla o un rebozado. Para la población general, la referencia es hasta cuatro a la semana. Un consumo de hasta un huevo al día también puede encajar en un patrón de alimentación saludable. La clara no tiene colesterol y puedes usarla con libertad. La yema tampoco es el enemigo, porque lleva vitaminas A, D y E. Puedes consultar «Colesterol alto en niños».

El colesterol de la dieta no desaparece del mapa, pero pasa a segundo plano. La recomendación sigue siendo no pasar de 300 mg al día, sobre todo con el colesterol alto [2].

Cómo se hace la compra y se monta el plato

Hay tres movimientos, por orden de lo que más cambia la analítica.

1. Cambia la grasa sin quitarla. Usa aceite de oliva virgen extra para cocinar y para aliñar; en la ensalada basta una cucharada sopera . Las grasas que interesan están en el pescado azul, el aguacate, los frutos secos sin sal y las semillas.

2. Sube la fibra, un cambio que pocas personas incorporan. La guía europea de dislipemias pide entre 25 y 40 g de fibra al día [2]. Para la fibra soluble, el criterio es de 3 a 10 g al día. En la práctica sale de la legumbre, la avena o la cebada del desayuno, la fruta entera, la verdura y los cereales integrales. La fibra soluble dificulta la absorción del colesterol. Además sacia, y eso ayuda a que el resto del cambio aguante.

3. Baja el azúcar y las bebidas azucaradas. El azúcar sube los triglicéridos y el peso, que van en el mismo paquete de riesgo. El azúcar añadido no debería pasar del 10 % de las calorías del día [2]. Para hacerte una idea, ponerle azúcar a un yogur son unos 5 g, y una lata de refresco, unos 30 g.

Y el plato, para no tener que pesar nada: medio plato de verdura u hortaliza, un cuarto de proteína y un cuarto de cereal o tubérculo, mejor integral. La proteína puede ser pescado, legumbre, huevo, pollo o pavo. Si buscas el patrón completo, es la dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra en el centro, la que más ensayos tiene detrás en prevención cardiovascular.

Si además tienes la tensión alta, elige versiones bajas en sal de las conservas y los fiambres magros, como el jamón cocido o el pavo.

¿Cómo es un menú semanal para bajar el colesterol?

Es el menú de Juana Mª González, dietista-nutricionista y directora técnica de Alimmenta, con desayuno, comida y cena para los siete días. Para quién es: una persona adulta con el colesterol alto y sin otra enfermedad que obligue a ajustar la pauta. Cuándo hay que adaptar este menú: durante el embarazo o la lactancia. También si tienes diabetes tratada con insulina o fármacos que pueden bajar demasiado el azúcar, enfermedad renal o un trastorno de la conducta alimentaria.

Detrás de cada elección está lo de arriba. Hay tres comidas con carne blanca y ninguna roja, dos días de pescado azul y legumbre tres veces. Los cereales son integrales, los lácteos desnatados o frescos, y las grasas se reparten entre frutos secos, semillas, aguacate y aceite.

Día Desayuno Comida Cena
Lunes Leche desnatada · pan integral con aguacate y tomate Lentejas estofadas con zanahoria, puerro, cebolla, ajo, pimiento verde, pimentón, pimienta y comino Ensalada de col rallada fina, zanahoria y manzana con yogur y mostaza · tortilla francesa · pan integral
Martes Yogur con avena y nueces Crema de tomate, cebolla, ajo y pimiento · pollo al horno con patatas Ensalada de pimiento rojo, tomate y cebolla · salmón al horno · pan integral
Miércoles Yogur · café o infusión · tostadas con queso fresco y plátano Guisantes con cebolla y jamón · pavo a la plancha con boniato asado Ensalada de garbanzos, cebolleta, tomate, maíz, aguacate, pimiento rojo, rábanos y atún
Jueves Yogur con avena y arándanos Arroz integral con verduras: zanahoria, coliflor, alcachofa, ajo y puerro Ensalada de endivias, nueces y manzana · calamar encebollado · pan integral
Viernes Leche o yogur con muesli sin azúcar Ensalada de alubias blancas, pimiento asado, cebolleta y aceituna negra con bacalao desalado Crema de verduras: puerro, acelga, zanahoria, judía verde y patata · merluza al horno con aceite, ajo y perejil
Sábado Café con leche o infusión · pan integral con crema de cacahuete y rodajas de manzana roja Coliflor con patata · chicharros al horno con guarnición de pisto de verdura con tomate Ensalada de pasta integral con calabacín y setas salteadas, queso fresco, albahaca y piñones
Domingo Yogur con avena, semillas de lino y chía, arándanos y frambuesas Ensalada de espárragos y atún · paella de verduras y pollo Menestra de verduras con ajo y pimentón · rollitos de jamón cocido y queso fresco con cilantro

La tabla no fija cantidades: oriéntate con el método de la mano y ajústalas a tus necesidades. Entre horas, fruta, un yogur natural sin azúcar o un puñado de frutos secos. Si te faltan ideas para el primer tramo del día, hay nueve desayunos resueltos con la misma lógica.

Si además tienes los triglicéridos altos

Es lo más frecuente, y la pauta se parece pero cambia el orden. Los triglicéridos responden menos a la grasa saturada y mucho más a tres cosas: el alcohol, el azúcar y el exceso de peso.

Cuenco de madera con brócoli, pimientos y tomates junto a una aceitera de aceite de oliva y espaguetis sobre la mesa

Con el azúcar, la guía europea de dislipemias es explícita. Pide limitar mucho los refrescos si tienes los triglicéridos altos o grasa abdominal [2]. Y calcula que tomar de forma habitual entre el 15 y el 20 % de las calorías en fructosa sube los triglicéridos hasta un 30 o un 40 % [2].

Con el alcohol pasa lo mismo. Es lo primero que conviene reducir o evitar, y no hay una cantidad «buena» que recomendar.

La tercera es el peso. Perder solo del 5 al 10 % del peso de partida ya mejora los lípidos de la analítica [2]. No hace falta llegar a ningún número redondo. Si te sobra peso, ese primer tramo es el que más rinde, y tienes cómo hacerlo en la guía de dieta para adelgazar.

Si en la misma analítica te ha salido alto el ácido úrico, tres de los cuatro cambios coinciden: alcohol, bebidas azucaradas y peso. El resto está en la guía de alimentación para el ácido úrico.

¿Sirven los yogures con esteroles y los suplementos «para el colesterol»?

Los esteroles vegetales tienen un efecto medido, y conviene decir cuál. Los fitoesteroles pueden bajar el colesterol total y el LDL entre un 7 y un 10 % [2]. El efecto varía de una persona a otra y casi no toca el HDL ni los triglicéridos [2]. Y ahí acaba lo que se sabe: no hay estudios que hayan medido si eso se traduce en menos infartos [2].

Por eso la guía europea de dislipemias plantea que su uso puede considerarse [2]. Sería en personas con el colesterol alto y riesgo bajo o intermedio que no necesitan medicación, o como añadido cuando la medicación no llega. Te los pauta tu médico o tu dietista-nutricionista. No son un atajo para no cambiar la compra, y nosotros no recomendamos ninguna marca.

Con la fibra pasa algo parecido. El betaglucano de la avena y la cebada baja el LDL, pero poco: entre un 3 y un 5 % [2]. Es una buena razón para desayunar avena. No lo es para comprar un suplemento.

En cuanto a otros suplementos «para el colesterol», no los tomes por tu cuenta. Si se valora alguno, te lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista.

¿Cuánto tarda en bajar, y puedo dejar la pastilla si baja?

La segunda pregunta primero, porque es la importante. No, ni por tu cuenta ni por indicación nuestra . Ajustar o retirar una estatina, o cualquier otro fármaco, es una decisión médica que se toma con tus analíticas delante. A veces tu médico decide revisar la pauta al ver los cambios. A esa conversación se llega con datos y sin haber dejado nada antes.

Sobre el plazo, no te vamos a dar un porcentaje ni una fecha. Depende de tu punto de partida, de cuánto influye la genética, de tu medicación y de cuánto cambie lo que comes. Lo que sí tiene sentido es acordar con tu médico cuándo se repite la analítica, para no pasar un año sin saber si lo que haces sirve.

Tampoco vas a encontrar aquí cifras objetivo de colesterol total, LDL o triglicéridos. El número al que tienes que llegar depende de tu riesgo cardiovascular global, y eso lo calcula y lo fija quien te trata . Dos personas con el mismo LDL pueden tener objetivos distintos.

¿Qué pasa con la menopausia y el resto de la analítica?

El colesterol casi nunca viene solo, y mirarlo aislado es el error más caro. Los estándares de la Sociedad Española de Arteriosclerosis insisten en controlar el riesgo vascular global [1]. Es decir, colesterol, tensión, azúcar, peso y tabaco a la vez, y no un valor suelto.

Esos mismos estándares describen el patrón de comida con más respaldo, y es el del menú de arriba [1]. Es mediterráneo, con aceite de oliva virgen extra como grasa principal y unas cuatro raciones diarias de cereal integral. Lleva legumbre al menos cuatro veces por semana, y cuatro o cinco raciones al día entre fruta y verdura [1].

Un gran ensayo español siguió durante años a personas de alto riesgo cardiovascular [4]. Quienes tomaron dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra o con frutos secos tuvieron alrededor de un 30 % menos de episodios cardiovasculares mayores que con una dieta baja en grasa [4].

En la menopausia el colesterol sube aunque no cambies nada, porque la bajada de estrógenos empuja el LDL hacia arriba. Es un momento para mirar la analítica, sin dramatizarla. Si tienes enfermedad renal, esta pauta no te sirve sin ajustar. La proteína, el potasio, el fósforo y la sal se ajustan con tu nefrólogo.

El ejercicio también cuenta, aunque su efecto sea moderado. Caminar a paso rápido unos 25 a 30 km a la semana puede subir el HDL entre 3 y 6 mg/dl [2]. Es poco espectacular, y es real.

¿Qué errores vemos en consulta?

Son las situaciones que más se repiten cuando alguien llega con el colesterol alto.

  • Quitar el huevo y seguir con el embutido del bocadillo. Es el cambio que menos mueve la analítica, y deja intacto lo que más la sube.
  • Pasarse a productos «light» sin mirar los ingredientes. Muchas galletas y bollos de ese pasillo siguen llevando aceite de palma o de coco.
  • Quitar el aceite de oliva por miedo a la grasa. Es la grasa que conviene conservar, y sin ella el plato pierde sabor y la pauta dura dos semanas.
  • Cambiar la grasa y olvidarse de la fibra. La legumbre y la avena suman su parte, y son lo primero que se abandona cuando hay prisa.

El colesterol alto se trabaja cambiando la compra, sin pasar hambre. Menos grasa saturada, más fibra, más aceite de oliva virgen extra, más pescado y más legumbre. Y tiene una ventaja poco común: la siguiente analítica te dice si el cambio está funcionando.

Si además tienes la tensión alta, sigue con la dieta para la hipertensión arterial, que parte de esta misma base y añade lo que cambia con la sal.

Si lo has intentado y el número no se mueve, o además tomas medicación o tienes el azúcar alto, tiene sentido que alguien lo mire contigo. Nuestro equipo de dietistas-nutricionistas de salud metabólica trabaja con tu analítica delante y con objetivos acordados con quien te trata, en Barcelona y online.

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La alimentación y el ejercicio pueden bajar bastante el colesterol y la tensión. No sustituyen a la medicación cuando el riesgo es alto, y no detectan un infarto.

Estas señales requieren atención médica. Las tres primeras son urgentes:

  • Dolor u opresión en el pecho, el brazo, el cuello o la mandíbula, sobre todo con esfuerzo, o que dura más de unos minutos [5]
  • Falta de aire repentina, habla trabada, boca torcida o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo [5]
  • La tensión es de 180/110 o más y tienes dolor de cabeza intenso, visión borrosa o dolor en el pecho [5]
  • Tienes bultos amarillentos en los tendones o alrededor de los ojos, o un familiar directo con infarto antes de los 55 años si es hombre, o antes de los 60 si es mujer [2]
  • Desde que tomas una estatina tienes dolor muscular intenso y generalizado [2]

Ante cualquiera de las tres primeras señales, llama al 112 ahora mismo: en un infarto y en un ictus el tiempo es lo único que no se recupera. Si tienes bultos amarillentos o infartos precoces en la familia, pide cita con tu médico de cabecera esta semana: puede haber una hipercolesterolemia familiar. Si notas dolor muscular con la estatina, contacta con tu médico esta semana y no la dejes por tu cuenta.

El colesterol y la tensión altos no se notan; por eso se miden. Estas señales son las pocas que sí se notan, y conviene atender cada una en el plazo indicado.

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Fuentes

  1. Mostaza JM, Pintó X, Armario P, et al. Estándares de la Sociedad Española de Arteriosclerosis 2024 para el control global del riesgo vascular. Clin Investig Arterioscler. 2024;36(3):133-194. doi:10.1016/j.arteri.2024.02.001
  2. Mach F, Baigent C, Catapano AL, et al. 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J. 2020;41(1):111-188. doi:10.1093/eurheartj/ehz455
  3. World Health Organization. Saturated fatty acid and trans-fatty acid intake for adults and children: WHO guideline. Geneva: World Health Organization; 2023. ISBN 978-92-4-007363-0. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789240073630
  4. Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J, et al. Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet supplemented with extra-virgin olive oil or nuts. N Engl J Med. 2018;378(25):e34. doi:10.1056/NEJMoa1800389
  5. McEvoy JW, McCarthy CP, Bruno RM, et al. 2024 ESC Guidelines for the management of elevated blood pressure and hypertension. Eur Heart J. 2024;45(38):3912-4018. doi:10.1093/eurheartj/ehae178

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Actualizado el 26 de septiembre de 2026.12 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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