Puedes comer
- Lácteos y derivados: hasta tres raciones al día de yogur natural, leche, queso fresco o kéfir, mejor sin azúcar. Aportan calcio de alta biodisponibilidad y proteína de calidad.
- Pescado azul y blanco: sardinas con espina, boquerones, salmón y merluza; el azul aporta además omega-3 y vitamina D.
- Legumbres enteras: lentejas, garbanzos, alubias y derivados de la soja tradicional como tofu o tempeh, por su fibra soluble y proteína vegetal.
- Verduras y hortalizas variadas: brócoli, col, espinacas, judías verdes y ensaladas en cada comida, ricas en potasio, folatos y antioxidantes.
- Fruta fresca entera: dos o tres piezas al día, con piel limpia cuando sea posible para aprovechar su fibra.
- Frutos secos y semillas: nueces, almendras, sésamo y chía en raciones de un puñado, por sus minerales y grasas insaturadas.
- Cereales integrales y tubérculos: avena en copos, arroz integral, pan de grano entero y patata o boniato cocidos para una energía estable.
- Aceite de oliva virgen extra: como grasa principal para aliñar y cocinar, por su ácido oleico y sus polifenoles.
Qué evitar
- Bebidas alcohólicas: suman riesgo cardiovascular, empeoran el sueño y en muchas mujeres coinciden con más sofocos.
- Café por la tarde: si te quita el sueño o notas que coincide con tus sofocos, pásalo a la mañana o cámbialo por descafeinado.
- Platos muy picantes o muy calientes: si notas que te desencadenan un sofoco, espácialos; si no, no hace falta quitarlos.
- Bollería, fritos y ultraprocesados: concentran grasas saturadas y harinas refinadas que empeoran el colesterol.
- Sal y alimentos muy salados: moderarlos ayuda a controlar la tensión arterial.
- Refrescos azucarados y dulces: sacian poco y desplazan alimentos con más nutrientes.
- Dietas de menos de 1.200 kcal sin supervisión: aceleran la pérdida de músculo y disparan el hambre después .
- Suplementos de isoflavonas o plantas: no se recomiendan para aliviar los sofocos [4]. Algunos interactúan con medicamentos; si te planteas tomar un suplemento, lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista.
Cambios que ayudan
La cena de compensación
En lugar de cenar solo fruta o un yogur desnatado, prueba una crema de calabacín con una tortilla de dos huevos y una rebanada de pan integral, porque sacia y evita el picoteo nocturno
El snack entre horas
En lugar de galletas o barritas de cereales, prueba un puñado de nueces y almendras con una mandarina, porque aporta fibra, grasas insaturadas y algo de calcio
La sal de mesa
En lugar de usar el salero sin moderación y las salsas comerciales, prueba aceite de oliva virgen extra con hierbas aromáticas y zumo de limón, porque da sabor con menos sal
Los yogures azucarados
En lugar de un yogur de sabores o azucarado, prueba un yogur natural o un kéfir sin azúcar con semillas de chía, porque no lleva azúcar añadido y conserva el calcio y la proteína
Hábitos que ayudan
- Entrena la fuerza dos o tres días por semana: con pesas, gomas o tu propio peso, ayuda a conservar músculo y hueso.
- Camina a diario al aire libre: suma actividad y un rato de sol, que es de donde sale la mayor parte de la vitamina D.
- Si fumas, pide ayuda para dejarlo: el tabaco suma riesgo cardiovascular y acelera la pérdida de hueso.
- Vístete por capas y duerme en un dormitorio fresco: no reduce los sofocos, pero te deja más cómoda cuando llegan.
- Cuida el horario de sueño: acostarte y levantarte a horas parecidas ayuda a descansar aunque haya sudores nocturnos.
La menopausia es el momento en que la regla se retira. Se confirma tras doce meses seguidos sin sangrado. Suele llegar en torno a los cincuenta años, cuando bajan los estrógenos y la progesterona. Es una etapa de cambios: la grasa tiende a ir al abdomen y el hueso pierde densidad más deprisa. También tiende a subir el colesterol LDL. Muchas mujeres tienen sofocos que alteran el descanso y el ánimo.
El equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta repasa qué comer para proteger tus huesos, cuidar tu corazón y conservar músculo sin restricciones innecesarias. Si buscas el panorama general de la alimentación en cada etapa de la vida de la mujer, lo tienes en la guía de nutrición y salud de la mujer.
¿Por qué cambia el peso y la grasa se acumula en el abdomen?
Si el pantalón aprieta en la cintura aunque comas igual que siempre, los cambios hormonales pueden influir. Con la bajada de estrógenos, la grasa tiende a pasar de las caderas y los muslos al abdomen, alrededor de los órganos. La declaración científica de la Asociación Americana del Corazón sobre la transición menopáusica describe ese cambio. Lo señala como uno de los que más pesan en el riesgo cardiovascular [2].
A eso se suma la pérdida de músculo que llega con la edad y con menos actividad. El músculo es el tejido que más energía gasta en reposo. Por eso las mismas raciones de hace diez años pueden dar ahora otro resultado. Comer mucho menos acelera la pérdida de músculo. Ayudan los platos que sacian —verdura, legumbre y proteína de calidad— y moverse más.
El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) señala qué protege más en esta etapa [3]. Incluye un patrón de alimentación saludable, la actividad física y dejar el tabaco y el alcohol. Esas medidas ayudan frente a la obesidad, el riesgo vascular, la osteoporosis y la pérdida de músculo.
¿Qué alimentos empeoran los sofocos?
Ningún alimento concreto ha demostrado empeorar ni aliviar los sofocos en estudios bien hechos. Los sofocos y los sudores nocturnos nacen de un desajuste del hipotálamo, la zona del cerebro que regula la temperatura. Sucede cuando bajan los estrógenos.
The Menopause Society revisó en 2023 la evidencia sobre tratamientos no hormonales [4]. No recomienda evitar desencadenantes, las técnicas de enfriamiento ni cambiar la dieta como tratamiento de los sofocos: no han demostrado reducirlos. Sí recoge como útil perder peso cuando sobra y la terapia cognitivo-conductual, un tipo de terapia psicológica [4].
Muchas mujeres notan sus propios desencadenantes: una copa de vino, un café por la tarde, un plato muy picante o una cena copiosa. Si te pasa, tiene sentido espaciarlos y observar si cambia algo. No hace falta retirar nada que no te siente mal. Si los sofocos te quitan el sueño o te condicionan el día, coméntalo con tu médico. Hay tratamientos hormonales y no hormonales que sí funcionan.
¿Qué nutrientes necesitan tus huesos en la menopausia?
En los años que siguen a la última regla, el hueso pierde densidad más deprisa por la caída de estrógenos. Como referencia general, la EFSA establece 950 mg de calcio al día para adultos desde los 25 años. Si tienes osteoporosis, la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM) recomienda de 1.000 a 1.200 mg al día [1]. Es mejor obtenerlo de la comida que de pastillas.
Para cubrir esas necesidades puedes combinar un vaso de leche, dos yogures, una lata de sardinillas con espina, legumbres, almendras o sésamo. Si no tomas lácteos, hay bebidas vegetales enriquecidas en calcio. Para aprovechar el calcio hace falta vitamina D. La piel la fabrica con el sol, así que ayuda salir a diario un rato al aire libre.
Si una analítica muestra déficit, tu médico puede pautar un suplemento. La misma guía de la SEIOMM sitúa la dosis habitual entre 800 y 1.200 UI al día [1]. Si ya tienes osteopenia u osteoporosis, tienes la pauta completa en la guía de alimentación para la osteoporosis.
¿Cuánta proteína necesitas para no perder músculo?
La sarcopenia es la pérdida de masa y fuerza muscular que llega con la edad. Empieza a notarse a partir de los cincuenta. El músculo es el tejido que más energía gasta y uno de los que más ayudan a controlar el azúcar en sangre.

Si tienes osteoporosis, la guía de la SEIOMM recomienda de 1 a 1,5 g de proteína por kilo de peso y día [1]. En una mujer de 65 kilos con osteoporosis, son entre 65 y 98 g al día. Si tienes enfermedad renal, la cantidad la fija tu nefrólogo.
También cuenta el reparto. Incluye una ración de proteína en el desayuno, la comida y la cena, en lugar de concentrarla toda en la comida. Sirven dos huevos, una lata de atún o sardinas, un filete de pescado o pollo. También un plato de legumbre, un yogur o un trozo de queso fresco. El ejercicio de fuerza es la medida principal para conservar músculo: sin ese estímulo, la proteína sola no construye músculo.
¿Por qué sube el colesterol en la menopausia?
Los estrógenos ayudan a mantener un perfil de colesterol favorable. Según la Asociación Americana del Corazón, al bajar los estrógenos suben el colesterol total y el colesterol LDL, el que se deposita en las arterias [2]. Esto sucede en torno a la última regla. El riesgo cardiovascular de la mujer se va acercando al del hombre de su edad. Si ya te han dicho que tienes el colesterol alto, mira también la guía de alimentación para el colesterol elevado. Puedes consultar «Colesterol en la menopausia».
La alimentación tiene aquí mucho margen. Las guías de la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Europea de Aterosclerosis recomiendan cambiar grasas saturadas por insaturadas, aumentar la fibra e incluir pescado [5]. Para seguirlas, usa aceite de oliva virgen extra en lugar de mantequilla y toma embutido solo de vez en cuando. Añade avena, legumbre y fruta a diario, y pescado varias veces por semana, sobre todo azul. Puedes consultar «Menopausia e insomnio».

Lee el texto de la infografía
Cambios que puedes notar
- Disminución de la densidad mineral ósea
- Alteraciones en el metabolismo de la glucosa y de las grasas
- Pérdida de masa muscular
- Mayor tendencia a acumular grasa abdominal
- Sofocos, alteraciones del sueño y cambios en el estado de ánimo
¿Qué puede hacer la alimentación por ti?
- Mantener la salud ósea
- Favorecer un perfil cardiovascular saludable
- Contribuir al mantenimiento de la masa muscular
- Ayudar a mantener el peso y a limitar la acumulación de grasa abdominal
- Mejorar la calidad global de la alimentación (saciedad, energía…)
¿Cómo debe ser tu alimentación durante la menopausia?
- Prioriza alimentos de alta calidad nutricional, frescos y mínimamente procesados.
- Introduce de manera adecuada proteínas para contribuir al mantenimiento de tu masa muscular.
- Prioriza grasas saludables como el aceite de oliva, los frutos secos o el pescado azul.
- Asegura el aporte de calcio y mantén unos niveles adecuados de vitamina D. Puedes obtenerlo a través de lácteos, bebidas vegetales enriquecidas, frutos secos o verduras de hoja verde.
- Reduce azúcares y ultraprocesados.
Atención con: Las dietas restrictivas que te hagan pasar hambre o que prohíban determinados alimentos, y con aquellas que no tengan en cuenta tu contexto individual: tus preferencias, tus analíticas, tu nivel de actividad física, tus necesidades energéticas, tu descanso o tu historial de peso.
¿Qué errores vemos en consulta?
En consulta vemos a menudo que, al llegar a la menopausia, muchas mujeres reducen demasiado la cantidad de comida por miedo a ganar peso. La alimentación se queda corta en energía y nutrientes, y cuesta más mantener la masa muscular, justo en la etapa en que más importa conservarla.
Un ejemplo frecuente es cenar solo una pieza de fruta o un yogur para compensar el cambio de cintura. Suele salir al revés. Te acuestas con hambre, duermes peor y acabas picando a media tarde o por la noche. Lo que se pierde comiendo tan poco es, en buena parte, músculo.
La cena puede ser ligera y completa a la vez. Prepara una base de verdura, en crema o salteada. Añade una ración de proteína —pescado blanco, huevo o tofu— y un poco de hidrato, como patata cocida o arroz integral. Sacia, te deja dormir sin hambre y ayuda a cubrir la cantidad diaria de proteína.
¿Hacen falta suplementos de isoflavonas o plantas para la menopausia?
En farmacias y herbolarios abundan los suplementos de isoflavonas de soja, trébol rojo, cimicífuga o mezclas de plantas que se anuncian para los sofocos. The Menopause Society no los recomienda en su posicionamiento de 2023. La evidencia no muestra que funcionen de forma consistente frente a placebo [4].
La soja como alimento es una buena fuente de proteína vegetal y cabe en tu alimentación. Puedes tomarla en forma de tofu, tempeh, edamame o bebida de soja sin azúcar. Tampoco hay que esperar de ella un efecto sobre los sofocos. Si te planteas tomar un suplemento, lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista. Algunos interactúan con medicamentos y otros no se aconsejan si tienes antecedentes de enfermedad de mama o de tiroides .
Si haces todo esto y tu cuerpo no responde igual
Pasa, y no significa que lo estés haciendo mal. Cada mujer vive esta etapa de forma distinta, con sus horarios, su historia de peso y sus síntomas. Una pauta general se queda corta cuando hay colesterol alto, osteopenia, sofocos que no te dejan dormir o muchos intentos de adelgazar detrás.
Eso lo trabajamos contigo, en Barcelona u online, en la consulta de nutricionista para la menopausia.
Te lo contamos en vídeo
Tu primer paso esta semana
Yogur natural o kéfir con semillas de sésamo y chía
Desayunos y meriendas con calcio y proteína en un minuto
Latas de sardinillas o boquerones en aceite de oliva
Cenas rápidas con proteína, omega-3 y el calcio de la espina
Tarro de almendras tostadas sin sal y nueces
Tentempié entre horas con magnesio, vitamina E, fibra y grasa insaturada

Tu semana de comidas para huesos y músculo
- Menú de 7 días con calcio y proteína
- 8 recetas y la lista de la compra
- Lo que dice la evidencia sobre peso, sofocos y ejercicio
¿A qué correo te la enviamos?
PDF gratis, en tu bandeja en un momento.
Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
La alimentación y el ejercicio cuidan el hueso y el corazón, y bajan el riesgo cardiovascular, que es lo que más cambia en esta etapa. No sustituyen al tratamiento hormonal cuando está indicado: esa decisión la toma tu ginecóloga o tu médico.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Sangras después de llevar doce meses sin regla, aunque sea una mancha
- Dolor u opresión en el pecho, falta de aire o palpitaciones que no se van
- Te notas un bulto en el pecho, o un cambio en la piel o el pezón
- Te has roto un hueso con un golpe leve, o has perdido estatura
- La menopausia te ha llegado antes de los 45 años
- Llevas semanas con el ánimo muy bajo, o con ansiedad que no puedes manejar
Si tienes dolor u opresión en el pecho o falta de aire, llama al 112 ahora mismo. Si tienes palpitaciones que no se van, sin dolor ni falta de aire, contacta hoy con tu médico. Si sangras tras doce meses sin regla o notas un bulto o un cambio en el pecho, pide cita con tu médico de cabecera o con ginecología esta semana. Hazlo aunque sea una mancha o tomes tratamiento hormonal. Si crees que acabas de romperte un hueso, ve hoy a urgencias. Si has perdido estatura, pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Una fractura con un golpe leve se estudia siempre. Si llevas semanas con el ánimo muy bajo o con ansiedad, pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Si la menopausia te llegó antes de los 45 años, coméntalo con tu médico o con ginecología en las próximas semanas: se estudia siempre.
La menopausia no es una enfermedad y la mayoría de sus síntomas se manejan bien. Estas señales son las que sí piden una consulta, no la etapa entera.

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Fuentes
- Riancho JA, Peris P, González-Macías J, et al. Guías de práctica clínica en la osteoporosis postmenopáusica, glucocorticoidea y del varón (actualización 2022). Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM). Rev Osteoporos Metab Miner. 2022;14(1):13-33. doi:10.4321/S1889-836X2022000100003
- El Khoudary SR, Aggarwal B, Beckie TM, et al. Menopause transition and cardiovascular disease risk: implications for timing of early prevention. A scientific statement from the American Heart Association. Circulation. 2020;142(25):e506-e532. doi:10.1161/CIR.0000000000000912
- Bretón Lesmes I, Aguilera García CM, Díaz Perales A, et al. Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre los riesgos nutricionales de la mujer durante la menopausia, perimenopausia y posmenopausia. Revista del Comité Científico de la AESAN. 2025;42:141-205. Versión en inglés: doi:10.2903/fr.efsa.2026.FR-00102
- The North American Menopause Society. The 2023 nonhormone therapy position statement of The North American Menopause Society. Menopause. 2023;30(6):573-590. doi:10.1097/GME.0000000000002200
- Mach F, Baigent C, Catapano AL, et al. 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J. 2020;41(1):111-188. doi:10.1093/eurheartj/ehz455
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