Puedes comer
- Verduras y hortalizas en comida y cena, hasta llenar medio plato; al menos tres raciones al día [1].
- Fruta entera, dos o tres piezas al día y a la hora que prefieras [1].
- Pollo, pavo, pescado, huevos o tofu en comida y cena, para conservar músculo.
- Pan, arroz, pasta o patata en un cuarto del plato; hasta cuatro raciones de cereales al día [1].
- Legumbres al menos cuatro veces por semana, en guiso, ensalada o hummus [1].
- Aceite de oliva virgen extra para cocinar y aliñar, medido con cuchara.
- Frutos secos al natural, hasta un puñado al día [1].
- Yogur natural, kéfir o queso fresco, o su alternativa vegetal sin azúcar, hasta tres raciones al día [1].
- Agua como bebida principal; también infusiones, café o té sin azúcar [1].
Qué evitar
- Bajar de 1.200 kcal al día; en Alimmenta no lo recomendamos. Exige supervisión médica y puede causar carencias de nutrientes.
- Quitar los hidratos por completo, que acaba en ganas de dulce y picoteo.
- Zumos, batidos y licuados en lugar de comidas; sacian poco y concentran azúcar.
- Ultraprocesados, bollería y refrescos azucarados, con muchas calorías y poca saciedad.
- Alcohol, también el del fin de semana, que suma calorías sin saciar.
- Fritos, rebozados y salsas comerciales
- Picar por aburrimiento o estrés; si hay hambre real, fruta o un yogur.
- Saltarte comidas para compensar lo que comiste antes
Cambios que ayudan
Cenas de fruta o ensalada sola
En lugar de cenar solo fruta o ensalada, una crema de verduras con dos huevos y pan integral, porque la proteína sacia y frena el picoteo de la noche.
Quitar los hidratos
En lugar de quitar pan, arroz y pasta, un cuarto de plato de cereal integral o legumbre, porque el plan se sostiene y bajan las ganas de dulce.
Compensar un exceso sin comer
En lugar de saltarte la cena tras una comida copiosa, tu plato habitual de verdura, proteína e hidrato, porque comer con normalidad corta el círculo de restricción y culpa.
Solo cardio
En lugar de encadenar sesiones largas de cardio, caminar y sumar ejercicio de fuerza, porque así el peso que pierdes es más grasa y menos músculo.
Hábitos que ayudan
- Muévete cada día; camina, sube escaleras y deja el coche en los trayectos cortos.
- Acuéstate y levántate a una hora parecida, también el fin de semana.
- Busca una pausa de desconexión al día que no tenga que ver con la comida.
- Come despacio, en la mesa y sin pantallas, para notar la saciedad.
- Pésate como mucho una vez a la semana, en las mismas condiciones, porque el peso oscila a diario. Da más valor a la medida de cintura y cadera, o a cómo te queda un cinturón que uses con frecuencia.
Encuesta anónima · 2-3 minutos
¿Cuál es tu relación con los medicamentos GLP‑1?
Es una de las situaciones que más nos cuentan en consulta. Muchas personas reaccionan recortando todavía más o saltándose cenas, convencidas de que les falta fuerza de voluntad. Casi nunca es eso.
Lo habitual es que haya aspectos que no se tienen en cuenta, como lo que se come sin contar o los fines de semana. O que sea tan estricto que no se sostiene más de unos días.
¿Por qué no bajo de peso si estoy comiendo menos?
La causa más frecuente es que se come algo más de lo que se calcula, sin mala intención. Suman el aceite echado a ojo, lo que se picotea mientras se cocina, las bebidas, las comidas fuera y los fines de semana. Subestimar lo que se come es muy habitual, y basta para que un déficit pequeño desaparezca.
La primera semana el peso suele bajar deprisa, sobre todo por agua y glucógeno (la reserva de azúcar del músculo y el hígado). Pasada esa fase, un ritmo realista ronda medio kilo por semana. Lo explicamos con más detalle en la guía de dieta para adelgazar.
Si la báscula se detiene dos o tres semanas, no has fracasado. A menudo es retención de líquidos por la regla, el estrés o empezar a entrenar. Además, conforme pierdes peso gastas algo menos, porque tu cuerpo tiene menos peso que mover, y el margen del plan se estrecha. Si pasa de un mes siguiendo el plan, revisa los errores que siguen.
¿Reducir mucho las calorías frena la pérdida de peso?
Recortar mucho hace perder peso al principio, pero cuesta muchísimo mantenerlo. Cenar solo una pieza de fruta o lechuga con pavo deja un hambre que acaba en picoteo o en un fin de semana sin control. Esos excesos borran el déficit de toda la semana.
Cuando comes mucho menos de golpe, el cuerpo gasta algo menos en reposo y te mueves menos sin darte cuenta. Es la adaptación metabólica, real pero más pequeña de lo que se suele creer. Pasar hambre de forma continuada también hace perder masa muscular, y con ella parte del gasto diario.
La guía británica de obesidad reserva las pautas de 800 a 1.200 kcal a unidades especializadas con seguimiento a largo plazo [2]. Por debajo de 800 kcal se habla de pautas de muy bajo contenido calórico, que exigen supervisión médica [2][3]. En Alimmenta no recomendamos dietas de menos de 1.200 kcal al día. Bajar de esa cantidad exige supervisión médica y puede causar carencias de nutrientes. Por tu cuenta, también cuesta sostenerlas y se favorece el efecto rebote.
¿Qué errores vemos en consulta?
Hay tres errores que se oyen todas las semanas en consulta, y los tres parten de una buena intención.
Quitar los hidratos de golpe
Dejar el pan, el arroz, la pasta, las patatas y las legumbres hace bajar el peso que marca la báscula en pocos días. Lo que se pierde es sobre todo el agua que acompaña al glucógeno. A medio plazo cuesta sostenerlo. Aparecen las ganas de dulce, el picoteo de la tarde y la sensación de estar siempre restringiéndote.
Funciona mejor el método del plato: medio plato de verdura, un cuarto de proteína y un cuarto de hidratos, mejor integrales. Si necesitas recortar calorías, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) aconseja no pasar de cuatro raciones de cereales al día [1].
Cambiar comidas por zumos o batidos
Al exprimir o licuar la fruta se pierde casi toda su fibra, y un vaso lleva varias piezas. Se toman muchos azúcares en pocos segundos y sin masticar, así que el hambre vuelve pronto. Tampoco hace falta «limpiar» el organismo con bebidas, porque el hígado y los riñones ya se encargan. La fruta entera conserva la fibra y sacia más.
Comer sano sin mirar la cantidad
Comer sano ayuda, pero no garantiza adelgazar. El aceite de oliva, los frutos secos, el aguacate o el chocolate negro son buenas opciones con muchas calorías en poco volumen. Aliñar a ojo o picar puñados de frutos secos a lo largo del día suma cientos de calorías sin notarlo.
Con la fruta pasa al revés, porque aporta volumen y pocas calorías a cualquier hora del día. Tomarla de postre o por la noche no engorda más. Para cenas ligeras y completas, mira nuestras ideas de cenas para adelgazar.
¿Hacer ejercicio sin cambiar la alimentación sirve para adelgazar?
Muchas personas piensan que por salir a correr o ir al gimnasio pueden descuidar la comida. La actividad física cuida el corazón, el descanso y el músculo, pero gasta menos de lo que solemos creer. Lo que gastas en una sesión se repone con un par de galletas y un refresco.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda de 150 a 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada [4]. Para que lo que pierdes sea grasa y no músculo, conviene sumar entrenamiento de fuerza dos o tres días por semana [3].
Si convives con un exceso de peso importante, mira también la guía sobre la obesidad. El balance de energía sigue dependiendo sobre todo de lo que pones en el plato.
Si duermes poco o vives con estrés
Dormir poco altera el apetito. La falta de sueño se asocia a menos leptina, la hormona que transmite saciedad, y a más grelina, la que despierta el hambre. Al día siguiente apetecen más los alimentos ricos en grasa y azúcar. Para la mayoría de adultos, el descanso adecuado está entre siete y nueve horas [5].
El estrés mantenido también pesa. Cansa, quita tiempo para organizar las comidas y empuja a buscar comida como alivio rápido, lo que llamamos hambre emocional. Cuidar el sueño y encontrar pausas cuenta para adelgazar tanto como el menú.
¿Qué problemas médicos o medicamentos pueden impedir adelgazar?
Si llevas semanas con un plan ajustado y bien seguido y el peso no varía, conviene descartar factores médicos. El hipotiroidismo sin tratar puede reducir el gasto energético y favorecer la retención de líquidos. Una vez tratado, deja de ser el freno.
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) se asocia a menudo a resistencia a la insulina, es decir, a que esta hormona funcione peor, y a más tendencia a ganar peso [6]. La prediabetes y el síndrome metabólico también merecen revisión médica.
Algunos medicamentos frecuentes pueden favorecer el aumento de peso. Es el caso de los corticoides, ciertos antidepresivos y antipsicóticos o algunos fármacos para la diabetes [3]. No suspendas ni cambies tu medicación por tu cuenta. Coméntalo con tu médico antes de achacar el estancamiento a la pauta.
Cuando el problema es la relación con la comida
Si comer se ha vuelto una fuente constante de angustia, culpa o pensamientos obsesivos, otra pauta no lo resuelve. Es frecuente restringir mucho entre semana, perder el control o darse un atracón el fin de semana y castigarse después con ayunos o ejercicio extenuante. Es el ciclo que alimentan los planes que prometen perder mucho peso en poco tiempo.
Si sientes que la comida controla tus emociones, que comes a escondidas o que no puedes parar una vez empiezas, lo primero es la psicología especializada en conducta alimentaria. Conviene buscar esa ayuda antes de seguir otra pauta. Desde ahí se construye una relación tranquila con la comida y con el cuerpo, sin culpa ni castigos.
No adelgazar pese al esfuerzo casi nunca es falta de constancia. Suele haber una pauta demasiado restrictiva, raciones que se escapan o factores físicos y emocionales que requieren una valoración individual.
¿Llevas tiempo sin avanzar y quieres un plan que encaje en tu vida sin pasar hambre? Nuestro equipo de dietistas-nutricionistas especialistas en pérdida de peso te atiende en Barcelona o en consulta online. Revisamos tus hábitos, tu historial y tu analítica para ajustar una pauta que puedas mantener.
El cambio que perdura es el que puedes sostener.
Te lo contamos en vídeo
Tu primer paso esta semana
Apunta tres días todo lo que comes
Incluye el aceite, lo que picas mientras cocinas, las bebidas y un día de fin de semana. Suele aparecer ahí lo que la báscula no explica.

Tu semana de comidas, lista para la nevera
- Menú de 7 días con la lista de la compra
- 8 recetas: cocinas una vez y comes dos
- Qué hacer cuando la semana se tuerce
¿A qué correo te la enviamos?
PDF gratis, en tu bandeja en un momento.
Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
Con la alimentación y el cambio de hábitos podemos ayudarte a perder grasa conservando músculo, y a sostenerlo en el tiempo. Lo que no podemos es averiguar por qué cambia el peso sin motivo aparente: si pierdes o ganas peso sin buscarlo, eso lo mira tu médico antes de tocar la dieta.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Te desmayas, te mareas al levantarte o notas palpitaciones mientras sigues una dieta muy baja en calorías [3]
- Pierdes peso sin proponértelo: la ropa te baila y no has cambiado nada de lo que comes [7]
- Tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso a la vez [8]
- Se te retira la regla o se vuelve irregular desde que perdiste peso [9]
- Sientes que pierdes el control con la comida, o compensas lo que comes con vómitos, laxantes o ejercicio [9]
- Se te hinchan las piernas o la cara en pocos días y te falta el aire al subir escaleras [10]
Si te desmayas, notas dolor en el pecho o el corazón se dispara, urgencias hoy. Si pierdes peso sin buscarlo, tienes mucha sed con orina abundante o se te ha retirado la regla, cita con tu médico de cabecera esta semana. Si te mareas al levantarte con una dieta muy baja en calorías, déjala y pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Si se te hinchan las piernas o notas algo nuevo en el cuerpo que te limita el día a día, ve cuanto antes al médico. Si lo que te pasa es con la comida y no con el peso, hay psicología especializada: conviene buscar esa ayuda antes de empezar una dieta, no después.
Adelgazar despacio y sin sustos es lo normal. Estas señales son poco frecuentes; saber reconocerlas es lo que te permite dejar de vigilarlas.

Cuéntanos qué has probado y lo vemos en la primera visita
Repasamos tu historia de peso, tus horarios y lo que te ha fallado otras veces, y sales con tus primeras recomendaciones. Si tienes una analítica de menos de un año, tráela. A la semana te damos tu pauta, en consulta o por videollamada.
Cómo podemos ayudarte
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Nutricionista para perder peso en Barcelona y onlineMás de 17 años diciendo adiós a las dietas
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Recetas para este objetivo
Fuentes
- Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Informe sobre recomendaciones dietéticas sostenibles y recomendaciones de actividad física para la población española. Revista del Comité Científico de la AESAN. 2022;36:11-70. Referencia AESAN-2022-007. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8783742
- National Institute for Health and Care Excellence. Overweight and obesity management. NICE guideline NG246. London: NICE; 2025 (actualizada en 2026). https://www.nice.org.uk/guidance/ng246
- Lecube A, Azcona C, Azriel S, et al. Guía española GIRO: guía española del manejo integral y multidisciplinar de la obesidad en personas adultas. 2.ª edición. Madrid: Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO); 2025. https://www.seedo.es/index.php/guia-giro
- Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S, et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med. 2020;54(24):1451-1462. doi:10.1136/bjsports-2020-102955
- Lloyd-Jones DM, Allen NB, Anderson CAM, et al. Life’s Essential 8: updating and enhancing the American Heart Association’s construct of cardiovascular health. Circulation. 2022;146(5):e18-e43. doi:10.1161/CIR.0000000000001078
- Teede HJ, Tay CT, Laven JSE, et al. Recommendations from the 2023 international evidence-based guideline for the assessment and management of polycystic ovary syndrome. Eur J Endocrinol. 2023;189(2):G43-G64. doi:10.1093/ejendo/lvad096
- National Institute for Health and Care Excellence. Suspected cancer: recognition and referral. NICE guideline NG12. London: NICE; 2015 (actualizada en 2026). https://www.nice.org.uk/guidance/ng12
- American Diabetes Association Professional Practice Committee. Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026;49(Suppl 1). https://diabetesjournals.org/care/issue/49/Supplement_1
- National Institute for Health and Care Excellence. Eating disorders: recognition and treatment. NICE guideline NG69. London: NICE; 2017 (actualizada en 2020). https://www.nice.org.uk/guidance/ng69
- Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024;105(4S):S117-S314. doi:10.1016/j.kint.2023.10.018
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