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Obesidad: qué puede hacer la alimentación y qué no

Te han dicho mil veces que perder peso es cuestión de voluntad, y lo has intentado con más de un plan que no duró.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20266 min de lecturaVer fuentes

Si existe riesgo elevado de diabetes, perder gradualmente un 5–10 % en un año puede ser un objetivo inicial realista y reducir ese riesgo [1]. La pauta, el movimiento y cualquier tratamiento se ajustan a cada persona. Revisa las opciones con tu equipo antes de cambiar la pauta.

Pareja cocinando juntos un guiso de verduras en los fogones, uno removiendo la olla y otro cortando zanahorias.

Puedes comer

  • Verduras y hortalizas en comida y cena, frescas, salteadas, al vapor o en crema.
  • Fruta entera, dos o tres piezas al día, mejor de temporada.
  • Pescado blanco y azul, huevos, aves, tofu y otros derivados vegetales en cada toma.
  • Legumbres varias veces por semana, como lentejas, garbanzos o alubias.
  • Cereales integrales y tubérculos en raciones moderadas, como arroz integral, avena, pan integral, patata o boniato.
  • Aceite de oliva virgen extra para cocinar y aliñar, aguacate y un puñado de frutos secos naturales.
  • Agua como bebida principal, e infusiones o café sin azúcar.
  • Lácteos sin azúcar, como yogur natural, kéfir o queso fresco, o alternativas de soja si no tienes alergia.

Qué evitar

  • Planes restrictivos y desequilibrados, sin seguimiento [2].
  • Refrescos y bebidas azucaradas de consumo habitual.
  • Suplementos para bajar de peso por tu cuenta.
  • Ajustar la medicación por cómo cambia la báscula.

Cambios que ayudan

  • Bebidas

    En lugar de refrescos azucarados, prueba agua, porque así reduces el azúcar añadido en la bebida.

  • Desayuno

    En lugar de elegir por la publicidad, compara ingredientes de dos opciones habituales, porque puedes decidir con el envase delante.

  • Cocción

    En lugar de freír siempre, alterna horno, vapor o plancha, porque te permite variar cómo preparas los mismos alimentos.

Hábitos que ayudan

  • Anota las dudas sobre tu tratamiento para la próxima revisión.
  • Busca una actividad que encaje con tus posibilidades.
  • Reserva un rato para comer sin prisas ni pantallas.

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¿Cuál es tu relación con los medicamentos GLP‑1?

136 opiniones · meta 500Otra situación

Después de varios intentos de bajar de peso, quizá te preguntes qué puede cambiar esta vez. En consulta podemos revisar lo que te ha resultado difícil y cómo encaja la alimentación en tu día.

La obesidad tiene causas diversas y necesita seguimiento [3][4]. El tratamiento se adapta a la salud y las circunstancias de cada persona, con apoyo nutricional y, cuando corresponde, otras intervenciones.

¿Qué es la obesidad y por qué se considera una enfermedad crónica?

La Organización Mundial de la Salud describe la obesidad como una enfermedad crónica en la que interactúan factores biológicos, sociales y ambientales [3]. La guía española destaca que puede reaparecer y necesita seguimiento a largo plazo [4]. La obesidad tiene causas y efectos diversos; no se explica por una sola conducta [3].

El índice de masa corporal (IMC) relaciona el peso con la estatura y sirve para clasificar la obesidad en grandes grupos de población. Tiene límites, porque no distingue la grasa del músculo ni dice dónde se acumula.

Para entender qué puede y qué no puede decir una cifra, consulta las guías de infrapeso, normopeso, sobrepeso y obesidad y composición corporal.

Por eso el objetivo es la salud a largo plazo. En personas con riesgo elevado de diabetes, perder gradualmente entre un 5 y un 10 % del peso en un año puede reducir ese riesgo [1]. Habla con el equipo de qué objetivo resulta adecuado para ti.

Y como la obesidad tiende a reaparecer, el seguimiento se mantiene en el tiempo [4].

¿Por qué la obesidad no es cuestión de fuerza de voluntad?

Uno de los mayores obstáculos es el estigma. Se da por hecho, sin base científica, que un peso elevado es fruto de la desgana o de la falta de autocontrol. La guía española de obesidad lo desmiente.

La guía describe la obesidad como una enfermedad crónica y multifactorial y pide evitar el estigma de atribuirla a una falta de voluntad [4].

Cuando disminuye la grasa corporal, bajan los niveles de leptina, la hormona que frena el apetito. La guía relaciona esta adaptación con el aumento del hambre [4]. Por eso el seguimiento necesita atender también al entorno y las circunstancias de cada persona.

A esto se suma el entorno. Hay ultraprocesados baratos y muy calóricos a cualquier hora, jornadas sedentarias y estrés continuado. Culpar a la persona solo genera sufrimiento y retrasa que pida ayuda.

Lo que la alimentación puede hacer y lo que no

La alimentación es una parte central del tratamiento, pero no actúa sola. Saber hasta dónde llega evita frustraciones.

Una alimentación adecuada puede ayudarte a:

  • Mejorar el perfil lipídico, incluso sin bajar de peso [2].
  • Reducir el riesgo de diabetes tipo 2 y de enfermedad cardiovascular [2].
  • Ajustarse a las necesidades y preferencias de cada persona, sin convertir un alimento en tratamiento por sí solo.
  • Perder grasa poco a poco sin pasar hambre continua, con alimentos saciantes y ricos en fibra.

Lo que la alimentación sola no puede hacer:

  • Resolver la obesidad de una vez, porque es crónica y pide hábitos que duren.
  • Sustituir el tratamiento con fármacos cuando tu médico lo indica.
  • Abordar el hábito de comer para calmar emociones. Si comes para calmar la ansiedad o la tristeza, hace falta apoyo de psicología.

El NICE, el instituto británico que elabora guías clínicas, desaconseja los planes excesivamente restrictivos y desequilibrados. No funcionan a largo plazo y pueden ser perjudiciales [2].

Cómo se monta la pauta de alimentación

La guía NICE propone un déficit energético, es decir, que la alimentación aporte menos energía de la que gastas [2]. La pauta se adapta a tus necesidades y preferencias. No garantiza conservar todo el músculo ni evita por sí sola que el peso vuelva a subir.

Dos personas revisan un cuaderno junto a una comida y agua.

Una pauta que puedes sostener un año vale más que la que aguantas tres semanas.

En el plato, el reparto más práctico tiene tres partes. La mitad, verduras y hortalizas variadas. Un cuarto, proteína, como pescado, huevos, aves, legumbres o tofu. Y otro cuarto, hidratos de calidad, como arroz integral, patata, pasta o pan integral.

Con las calorías hay un límite de seguridad. En Alimmenta no publicamos ni sugerimos dietas de menos de 1.200 kcal al día. Si piensas hacer una dieta de larga duración, pide la supervisión de un nutricionista o de tu médico [2].

Si te ofrecen atajos, en nuestra guía sobre los planes que prometen adelgazar sin esfuerzo explicamos por qué no se sostienen y qué riesgos tienen.

¿Por qué el ejercicio de fuerza importa tanto en la obesidad?

La guía española incluye el ejercicio de fuerza dentro de una atención adaptada a la persona [4]. Sirven las pesas, las bandas elásticas o el propio peso corporal. Lo que cuenta es que el músculo trabaje contra una resistencia.

Para empezar en casa valen las sentadillas a una silla, las flexiones con las manos en la pared y el puente de glúteo, en dos días no seguidos.

Para la población adulta, la OMS recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y ejercicios de fuerza al menos dos días por semana [5]. Caminar a buen paso, subir escaleras y moverte durante el día suman a la fuerza.

¿Qué errores vemos en consulta?

Estos errores se repiten en consulta. Ninguno tiene que ver con la fuerza de voluntad.

  • Empezar por lo más duro. Un plan muy bajo en calorías el lunes que el jueves ya no se sostiene. Conviene revisar qué cambios puedes mantener.
  • Dejar la fuerza para cuando ya hayas bajado peso. Pregunta desde el principio qué ejercicio es adecuado para ti.
  • Llegar a la cena con un hambre enorme. Anota si comer muy poco durante el día te deja con más hambre por la noche.
  • Medir el avance solo con la báscula. Acuerda con el equipo cómo seguir la evolución del peso y la cintura. La analítica, el sueño o cansarte menos al subir escaleras también cuentan.

Obesidad: tratamiento con y sin fármacos

En algunos casos, el tratamiento de la obesidad incluye fármacos [4].

Son medicamentos de prescripción. Tu médico indica, controla y ajusta estos fármacos, y no deben conseguirse por cuenta propia. Tampoco sustituyen el cambio de hábitos.

Durante el tratamiento, el acompañamiento nutricional permite revisar lo que puedes comer y cómo están cambiando tu fuerza y tu peso. La alimentación y el trabajo de fuerza se revisan durante el tratamiento; cualquier cambio de medicación se decide con quien la prescribe. Lo trabajamos en nuestro acompañamiento nutricional en tratamientos GLP-1.

Si quieres comparar las opciones, consulta nuestra guía sobre Ozempic, Wegovy y Mounjaro. La elección del tratamiento requiere valoración médica individual.

Si llevas años empezando de cero, tiene sentido que alguien lo mire contigo sin juzgarte. Nuestro equipo de dietistas-nutricionistas de pérdida de peso trabaja la alimentación, la fuerza y la relación con la comida, en coordinación con tu médico y con psicología cuando hace falta. Te atendemos en Barcelona y online.

En esa página puedes consultar cómo trabajamos y las modalidades de visita presencial y online.

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Tu primer paso esta semana

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Cuándo hay que ir al médico

Si el peso cambia sin buscarlo, conviene investigar la causa antes de ajustar la alimentación.

Pide una valoración médica si notas alguna de estas señales:

  • Te desmayas, te mareas al levantarte o notas palpitaciones mientras sigues una dieta muy baja en calorías. No se puede atribuir la causa a la dieta sin valoración.
  • Pierdes peso sin proponértelo y no sabes por qué [6].
  • Tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso a la vez [7].
  • Se te retira la regla o se vuelve irregular, o aparecen vómitos, laxantes o ejercicio para compensar lo que comes [8].
  • Sientes que pierdes el control con la comida o te preocupan estas conductas [8].
  • Se te hinchan los tobillos o las piernas y también te falta el aire [9].

Qué hacer. Si te desmayas, tienes dolor en el pecho, dificultad grave para respirar, opresión en el pecho o no puedes hablar con normalidad, busca atención urgente ahora: llama al 112 en España [9][10]. Si aparece falta de aire con tobillos hinchados, pide valoración médica [9].

La pérdida de peso no buscada necesita valoración; el médico decide si corresponde una vía urgente según edad, magnitud y otros hallazgos [6]. Si tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso, pide valoración médica sin esperar a modificar la dieta [7]. Si además hay somnolencia, confusión, vómitos, dolor abdominal o respiración profunda, acude a urgencias ahora [11]. Si tienes sed intensa, confusión, vómitos o somnolencia, pide atención urgente hoy, aunque no hayas perdido peso.

Antes de iniciar una dieta de menos de 1.200 kcal, el equipo debe revisar la medicación [2]. Si tienes diabetes y usas insulina u otro fármaco que pueda bajar la glucosa, habla antes con quien lo prescribe.

Si sospechas una bajada grave de glucosa y la persona no responde con normalidad o está inconsciente, no le des comida ni bebida por la boca. Si no hay glucagón disponible o no sabes usarlo, llama al 112; si se administra y no se recupera en diez minutos, también [12].

Si aparecen mareo o palpitaciones durante una pauta restrictiva, detén la pauta y consulta sin esperar a la cita programada; los síntomas requieren valoración y no prueban por sí solos una causa.

Si sospechas un trastorno de la conducta alimentaria por las conductas descritas, pide una valoración médica y derivación especializada sin espera vigilante; si tu salud física está comprometida, requiere atención urgente [8]. Una alteración de la regla también merece valoración, sin atribuirla automáticamente a la pérdida de peso.

Reconocer estas señales sirve para consultar a tiempo. No sustituyas la valoración médica por una nueva dieta.

El equipo de Alimmenta

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En la primera visita hablamos de tu historia de peso, de lo que ya has probado y de tu salud. Trae tus informes y la lista de medicación. Antes de venir puedes leer la guía sobre obesidad y alimentación.

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Recetas para este objetivo

Fuentes

  1. NICE. Type 2 diabetes: prevention in people at high risk. PH38, recommendation 1.13.1; 2012. https://www.nice.org.uk/guidance/ph38/chapter/recommendations.
  2. NICE. Overweight and obesity management. NG246; 2025. https://www.nice.org.uk/guidance/ng246/chapter/physical-activity-and-diet.
  3. WHO. Obesity and overweight. Fact sheet; updated 7 October 2026. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight.
  4. SEEDO et al. Guía española del manejo integral y multidisciplinar de la obesidad en personas adultas (GIRO). 2.ª edición, versión 2.0; noviembre de 2024. https://www.seedo.es/images/site/giro/GUIA-GIRO-2a-edicin_26NOV2024.pdf.
  5. World Health Organization. Physical activity: resumen oficial de recomendaciones para adultos; 2021. https://www.who.int/europe/news-room/fact-sheets/item/physical-activity.
  6. NICE. Suspected cancer: recognition and referral. NG12; updated 2026. https://www.nice.org.uk/guidance/ng12/chapter/recommendations.
  7. American Diabetes Association Professional Practice Committee. Diagnosis and Classification of Diabetes: Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026;49(Suppl 1):S27–S49. doi:10.2337/dc26-S002. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12690183/.
  8. NICE. Eating disorders: recognition and treatment. NG69; 2017. https://www.nice.org.uk/guidance/ng69/chapter/recommendations.
  9. NHS. Shortness of breath. Symptoms and when to seek help. https://www.nhs.uk/symptoms/shortness-of-breath/.
  10. Ministerio de Sanidad. Centros de Atención Urgente Extrahospitalaria: introducción y teléfono 112. https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/ofertaRecursos/hospitales/intro_Urg_Extrahosp.htm.
  11. NHS. Diabetic ketoacidosis. https://www.nhs.uk/conditions/diabetic-ketoacidosis/.
  12. NHS. Low blood sugar (hypoglycaemia). https://www.nhs.uk/conditions/low-blood-sugar-hypoglycaemia/.

Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.6 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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