Puedes comer
- Verdura y hortaliza en la comida y en la cena, sea cual sea tu tramo de IMC.
- Fruta entera, mejor que en zumo.
- Legumbres varias veces por semana: lentejas, garbanzos, judías o soja.
- Pescado, huevos y carne, que ponen la proteína en el plato.
- Lácteos, si te sientan bien: leche, yogur o queso fresco.
- Pan, arroz, pasta y patata, también con el IMC alto.
- Aceite de oliva para cocinar y aliñar.
- Agua como bebida de diario.
Qué evitar
- Bebidas azucaradas y zumos a diario: aportan energía y sacian poco.
- Bollería y galletas como desayuno de todos los días.
- Fritos y rebozados como forma habitual de cocinar.
- Alcohol a diario: empeora el sueño y la comida del día siguiente.
- Saltarte comidas para mover el número de la báscula.
- Dietas excesivamente restrictivas que decides seguir por tu cuenta.
- Productos que prometen cambiar el peso sin cambiar la comida.
Cambios que ayudan
La báscula
En lugar de mirar solo el peso, apunta la cintura y la cadera, porque el IMC no dice dónde está la grasa.
La cena que te saltas
En lugar de saltarte la cena para bajar el número, un plato de verdura con huevo o pescado, porque el número de un día no cambia nada de fondo.
Si se mide un menor
En lugar de usar la tabla de adulto con un niño o un adolescente, pide al pediatra sus gráficos por edad y sexo, porque esos cortes son de adulto.
Hábitos que ayudan
- Si decides pesarte, hazlo como máximo una vez a la semana y en las mismas condiciones. La cintura y la cadera te orientan mejor; también puedes usar un cinturón habitual como referencia.
- Duerme y come a horas parecidas; la semana dice más que un día.
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¿Cuál es tu relación con los medicamentos GLP‑1?
Has metido el peso y la talla en una calculadora y te ha salido una palabra. Duele más la palabra que la cuenta. Es de las dudas que más llegan a consulta: qué significa ese tramo y si tiene que preocuparte. Casi siempre, el número solo no basta para responder.
¿Qué mide el IMC y qué no mide?
El índice de masa corporal (IMC) sale de dividir el peso en kilos por la talla en metros elevada al cuadrado. Según la Organización Mundial de la Salud, es un marcador indirecto de la grasa y no la mide directamente [1]. Dos personas con el mismo peso y la misma talla comparten IMC y pueden tener composiciones corporales distintas, con más músculo una y más grasa la otra.
Un ejemplo con 70 kilos y 1,70 m. 1,70 por 1,70 es 2,89, y 70 partido por 2,89 da 24,2. La cuenta no dice de qué está hecho ese peso.
Otras medidas, como el perímetro de cintura, ayudan a leer el resultado [1]. El IMC ordena el peso, y el diagnóstico necesita algo más.
¿Cuáles son los puntos de corte del infrapeso, el normopeso, el sobrepeso y la obesidad?
En adultos, el sobrepeso empieza en un IMC de 25 y la obesidad en 30 [1]. El infrapeso es un IMC por debajo de 18,5 a partir de los 18 años [2]. Entre 18,5 y 24,9 está el peso saludable [3], el tramo que solemos llamar normopeso.
La obesidad se reparte en tres clases: de 30 a 34,9, de 35 a 39,9 y de 40 en adelante [3]. La guía española de obesidad cierra el tercer grado en 49,9 y añade un cuarto a partir de 50 [4].
Si has visto tablas que ponen el infrapeso por debajo de 20, no siguen el corte actual, que es 18,5 [2].
¿Esos cortes valen a cualquier edad, con cualquier cantidad de masa muscular y en cualquier origen?
No del todo. Son cortes de adulto y se leen con tres cautelas.
La edad. En niños y adolescentes estas tablas no valen, y se usan gráficos de IMC ajustados por edad y sexo [3]. A partir de los 65 años, la guía británica de obesidad pide leer el IMC con cuidado [3]. Cuentan las otras enfermedades y lo que la persona puede hacer en su día a día. Y es posible que un IMC algo más alto proteja a esa edad [3].
El músculo. Con mucha masa muscular, el IMC da una idea peor de la grasa [3]. También pasa lo contrario: con poca masa muscular, un IMC entre 18,5 y 24,9 puede esconder un exceso de grasa [4].
El origen. En personas de origen surasiático, chino, de otro origen asiático, de Oriente Medio, africano negro o afrocaribeño, los umbrales bajan. El sobrepeso va de 23 a 27,4, y la obesidad empieza en 27,5 [3].
El IMC se construyó con población caucásica y es menos preciso en otros orígenes [4]. También lo es en el embarazo, tras la menopausia, en menores de 18 años y si hay mucha retención de líquido [4]. Y se aplica igual a hombres y mujeres, así que se recomienda leerlo, junto con la cintura, según el sexo, la edad y el origen [4].
Cómo medir la cintura y qué añade
El perímetro de cintura completa el IMC. Se mide de pie, con la cinta paralela al suelo, a medio camino entre la última costilla y la cresta ilíaca (el hueso de la cadera), al soltar el aire [4].
En población caucásica, a partir de 94 cm en hombres y 80 cm en mujeres aumenta el riesgo. A partir de 102 y 88 cm, respectivamente, el riesgo es mayor [4]. La medida es más útil cuando el IMC está por debajo de 35, porque por encima distingue peor la grasa de dentro del abdomen [4].
La guía británica de obesidad propone, por debajo de un IMC de 35, dividir la cintura por la altura [3]. Lo deseable es que la cintura quede por debajo de la mitad de la altura, una relación menor de 0,5 [3]. Sirve para hombres y mujeres, para cualquier origen y también con mucho músculo [3]. De 0,5 a 0,59, el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad cardiovascular es mayor, y desde 0,6, mayor todavía [3].
Si mides 170 cm, la mitad son 85 cm. Si la cinta pasa de 85, el dato importa aunque el IMC esté en el tramo de en medio.
¿El peso y la salud son lo mismo?
No. Para la guía española de obesidad, el IMC es una medida de tamaño y no de salud [4]. Un IMC de sobrepeso no equivale, por sí solo, a estar enfermo. Y una analítica con resultados normales no borra un sufrimiento con la comida.

Por eso, en la primera valoración se mide la tensión en los dos brazos, la glucosa en ayunas, la hemoglobina glucosilada (el resumen de la glucosa de los últimos meses) y el colesterol [4]. Quedarse solo con el IMC, además, empuja a juzgar a la persona por su tamaño [4].
Cuando la valoración completa lo confirma, la obesidad es una enfermedad crónica, ligada a un exceso de grasa que perjudica la salud [4]. Lo que supone y cómo se acompaña está en la guía de obesidad. Si tu objetivo es perder grasa poco a poco conservando músculo, empieza por la dieta para adelgazar.
¿Cuándo un infrapeso o un sobrepeso merecen consulta?
Un IMC por debajo de 18,5 merece una visita médica si tú no lo has buscado [2]. Si además la comida se ha vuelto un miedo o una norma, lo primero es la valoración del apartado siguiente, antes que cualquier pauta para ganar kilos. Cuando sí toca ganar peso y el médico no ha visto otra causa, la pauta está en la dieta para subir de peso.
Un IMC entre 25 y 29,9 no es una urgencia por la cifra. Se cruza con la cintura mientras el IMC esté por debajo de 35 [3], y con la tensión, la glucosa y los lípidos [4]. Con un IMC de 30 o más, el marco es la guía de obesidad enlazada arriba.
En los dos extremos, si el peso baja o sube sin que hayas cambiado nada de lo que comes, el primer paso es tu médico. La alimentación no averigua la causa.
¿Qué vemos en consulta cuando alguien llega con una etiqueta sobre su peso?
Hay tres situaciones que se repiten casi todas las semanas.
- Leer el tramo como un diagnóstico. La calculadora ordena el peso; la valoración la hace alguien que mira el resto.
- Pesarse a todas horas tras ver la etiqueta. El número se vuelve una preocupación diaria y dice poco más que la primera vez.
- Querer ganar kilos sin saber por qué se perdieron. Si el peso bajó solo, la causa la busca el médico antes que nosotros.
Si tienes miedo a comer
Hay conductas que una pauta de comida no arregla. La guía británica de trastornos de la conducta alimentaria pide tenerlas en cuenta [5].
- Un IMC muy bajo o muy alto para la edad.
- Una bajada de peso rápida.
- Restringir la comida cuando ya hay infrapeso.
- Apartarte de las comidas con otras personas.
- Una preocupación por el peso o la figura que ocupa el día.
- Compensar lo comido con vómitos, laxantes o ejercicio para compensar.
El riesgo de un trastorno de la conducta alimentaria es más alto entre los 13 y los 17 años [5]. Si hay sospecha, esa guía pide no decidir la ayuda solo por el IMC y derivar enseguida a un equipo especializado adecuado a la edad [5]. En Alimmenta eso se traduce en psicología especializada antes que en una pauta. Si te reconoces, no esperes a que el número «lo merezca».
Si quieres leer con alguien el número, la cintura y cómo comes, nuestro equipo de dietistas-nutricionistas de pérdida de peso lo hace en Barcelona y online, siempre junto a tu médico. Si lo que necesitas es ganar peso, tienes la consulta de ganancia de peso. Y si lo que duele es la relación con la comida, la primera puerta es psicología.
Tu primer paso esta semana
Mide tu cintura una mañana
Con una cinta métrica, mídela como se explica en la guía y compárala con la mitad de tu altura en centímetros. Apunta los dos números para llevarlos a tu próxima visita.

Tu semana de comidas, lista para la nevera
- Menú de 7 días con la lista de la compra
- 8 recetas: cocinas una vez y comes dos
- Qué hacer cuando la semana se tuerce
¿A qué correo te la enviamos?
PDF gratis, en tu bandeja en un momento.
Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
Con la alimentación y el cambio de hábitos podemos ayudarte a perder grasa conservando músculo, y a sostenerlo en el tiempo. Lo que no podemos es averiguar por qué cambia el peso sin motivo aparente: si pierdes o ganas peso sin buscarlo, eso lo mira tu médico antes de tocar la dieta.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Te desmayas, te mareas al levantarte o notas palpitaciones mientras sigues una dieta muy baja en calorías [4].
- Pierdes peso sin proponértelo: la ropa te baila y no has cambiado nada de lo que comes [6].
- Tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso a la vez [7].
- Se te retira la regla o se vuelve irregular desde que perdiste peso [5].
- Sientes que pierdes el control con la comida, o compensas lo que comes con vómitos, laxantes o ejercicio [5].
Si te desmayas, notas dolor en el pecho o el corazón se dispara, urgencias hoy. Si pierdes peso sin buscarlo, tienes mucha sed con orina abundante o se te ha retirado la regla, cita con tu médico de cabecera esta semana. Si te mareas al levantarte con una dieta muy baja en calorías, déjala y pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Si se te hinchan las piernas o notas algo nuevo en el cuerpo que te limita el día a día, ve cuanto antes al médico. Si lo que te pasa es con la comida y no con el peso, hay psicología especializada: esa ayuda se busca antes de empezar una dieta, no después.
Adelgazar despacio y sin sustos es lo normal. Estas señales son poco frecuentes; saber reconocerlas es lo que te permite dejar de vigilarlas.

Cuéntanos tu historia y empezamos por donde te sientas cómodo
En la primera visita hablamos de tu historia de peso, de lo que ya has probado y de tu salud. Trae tus informes y la lista de medicación. Antes de venir puedes leer la guía sobre obesidad y alimentación.
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Fuentes
- World Health Organization. Obesity and overweight. Fact sheet. Geneva: WHO; 2025 (actualizada el 8 de diciembre de 2025). https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
- World Health Organization. Prevalence of underweight among adults, BMI < 18.5 (crude estimate). The Global Health Observatory. Geneva: WHO. https://www.who.int/data/gho
- National Institute for Health and Care Excellence. Overweight and obesity management. NICE guideline NG246. London: NICE; 2025. https://www.nice.org.uk/guidance/ng246
- Lecube A, Azcona C, Azriel S, et al. Guía española del manejo integral y multidisciplinar de la obesidad en personas adultas (GIRO). 2.ª ed., versión 2.0. Madrid: Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO); 2025. ISBN 978-84-09-72397-3. https://www.seedo.es/index.php/guia-giro
- National Institute for Health and Care Excellence. Eating disorders: recognition and treatment. NICE guideline NG69. London: NICE; 2017 (actualizada en 2020). https://www.nice.org.uk/guidance/ng69
- National Institute for Health and Care Excellence. Suspected cancer: recognition and referral. NICE guideline NG12. London: NICE; 2015 (actualizada en 2026). https://www.nice.org.uk/guidance/ng12
- American Diabetes Association Professional Practice Committee. 2. Diagnosis and Classification of Diabetes: Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026;49(Suppl 1):S27. https://diabetesjournals.org/care/article/49/Supplement_1/S27/163926/2-Diagnosis-and-Classification-of-Diabetes
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