Puedes comer
- Agua como bebida principal, y más cuanto más calor haga y más sudes.
- Hortalizas de temporada: tomate, pepino, pimiento, calabacín y berenjena, en crudo o en frío.
- Fruta de temporada: sandía, melón, melocotón, nectarina, paraguayo, cerezas y ciruelas.
- Platos fríos con mucha agua: gazpacho, salmorejo y cremas frías de verdura.
- Legumbres frías: en ensalada, en hummus, en hamburguesa o como relleno de verduras.
- Cereales y tubérculos en frío: pan, arroz o pasta, mejor integrales, y patata en ensalada.
- Proteína fácil de comer fría: huevo duro, atún, bonito, pollo, tofu, queso fresco y yogur.
- Grasas de calidad: aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescado azul.
- Aperitivos de verano: aceitunas, tomate aliñado, boquerones en vinagre y altramuces, con moderación por la sal.
Qué evitar
- Refrescos azucarados y zumos como bebida de diario: el agua hidrata igual y sin azúcar.
- Alcohol, también la caña de cada aperitivo: no es una forma de hidratarse.
- Fritos de aperitivo a diario: patatas de bolsa y rebozados, mejor para ocasiones concretas.
- Helados y postres azucarados como costumbre diaria: fruta muy fría a diario y el helado cuando apetezca de verdad.
- Cenas muy tardías y copiosas: cuestan de digerir y el calor ya pone difícil dormir.
- Dietas de choque para llegar a la playa: no se sostienen en septiembre.
- Cápsulas, batidos o alimentos que prometen broncear o proteger del sol: no sustituyen al protector.
- Ensaladas con salsas de bote: aliña con aceite de oliva y vinagre o limón.
Cambios que ayudan
La bebida del aperitivo
En vez de un refresco o la caña de cada día, prueba agua con gas con limón o menta, porque refresca igual sin azúcar ni alcohol
La legumbre en verano
En vez de dejar el guiso hasta octubre, prueba una ensalada de lentejas o garbanzos, porque mantienes la legumbre sin encender el fuego
El picoteo
En vez de patatas fritas, prueba aceitunas, tomate aliñado o bastones de zanahoria con hummus, porque te permiten comer menos fritos y sumar verdura o legumbre al aperitivo
El aliño de la ensalada
En vez de salsa de bote, prueba aceite de oliva con vinagre o limón, porque aporta grasa de calidad y no añade azúcar
El postre diario
En vez de helado cada día, prueba fruta de temporada muy fría o un sorbete casero de fruta triturada y congelada, porque es igual de fresco y es fruta
Hábitos que ayudan
- Lleva siempre una botella de agua y bebe antes de tener mucha sed.
- Protégete del sol con sombra, ropa, sombrero, gafas y crema, sobre todo en las horas centrales del día.
- Guarda en la nevera lo que ya está cocinado y lleva el táper en bolsa isotérmica: con calor, la comida se estropea antes.
- Deja una olla de legumbre cocida en la nevera para montar platos en frío durante la semana.
- Mantén horarios parecidos a los del resto del año, aunque te acuestes más tarde.
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Llega el calor y cambian las ganas: apetece menos cuchara, más fruta fría y cenar tarde en la terraza. Es lógico, y no hace falta pelearse con ello. Lo que no cambia es lo que tu cuerpo necesita: el verano no pide una dieta especial, pide la misma alimentación de todo el año con más agua y platos más frescos.
Aquí tienes lo que de verdad cambia con el calor: cuánto beber y qué platos resuelven el día sin encender el fuego. También, cómo no dejar las legumbres hasta octubre. Y lo que no cambia aunque lo leas cada junio: ningún alimento sustituye al protector solar.
¿Hay que comer distinto en verano?
No. Si durante el año tu alimentación se basa en verdura, hortalizas, fruta fresca, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva, y lo más procesado queda para ocasiones concretas, en verano sigue igual. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda tomar cada día al menos tres raciones de hortalizas y de dos a tres de fruta [2]. La Organización Mundial de la Salud (OMS) fija un mínimo de 400 g diarios entre ambas a partir de los diez años [3]. Son las mismas cifras en enero y en agosto.
Lo que cambia es el formato. Con calor apetecen más los platos fríos y crudos, y el mercado ayuda: tomate, pepino, pimiento, calabacín, berenjena, melocotón, nectarina, sandía, melón, cerezas o ciruelas están en su mejor momento. Es buena época para ordenar hábitos, porque hay más tiempo para comprar y cocinar, no para empezar una dieta.
Y desconfía del mensaje que vuelve cada verano con otro nombre: no mezclar tal alimento con tal otro, la fruta que adelgaza o el batido que prepara el cuerpo. Ningún alimento hace en julio lo que no hacía en marzo.
¿Cuánta agua hay que beber cuando hace calor?
Más que en invierno, y sin obsesionarse con el número. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera adecuados unos 2 litros diarios de agua total en mujeres y 2,5 en hombres [1]. Esto incluye lo que bebes y el agua de los alimentos. Son cifras para una temperatura y una actividad física moderadas [1]. Con calor, sudor o ejercicio, la necesidad sube. En personas mayores y durante el embarazo o la lactancia, conviene adaptar la pauta a cada caso.
Para beber, la AESAN lo dice sin rodeos: el agua debe ser la bebida principal, y el zumo no sustituye a la pieza de fruta [2]. Los refrescos azucarados añaden azúcar que no necesitas, y el alcohol no es una forma de hidratarse.
La comida también hidrata. Un gazpacho, un salmorejo, una ensalada de tomate y pepino o una rodaja de sandía son en su mayor parte agua. Lleva siempre una botella, bebe antes de tener mucha sed y ofrece agua a menudo a niños y a personas mayores, que la piden menos de lo que la necesitan .
¿Qué vitaminas necesitas en verano?
Las mismas que el resto del año, y se consiguen comiendo. La idea de que el verano pide un refuerzo de vitaminas para combatir el cansancio es más publicitaria que clínica: si comes suficiente fruta, verdura, legumbres y cereales integrales, las cubres. Lo que sí cansa en verano es dormir mal por el calor, beber poco y saltarse comidas.
Dónde encontrar cada una, sin complicarte:
- Vitamina A y carotenos: los carotenos, como el betacaroteno, son pigmentos de la zanahoria, la calabaza, el pimiento rojo o el tomate. También están en verduras de hoja verde como las espinacas. El cuerpo transforma parte de ellos en vitamina A. La leche entera, la yema de huevo y el hígado la aportan ya formada
- Vitamina C: pimiento, tomate, kiwi, fresas, naranja y papaya. Un gazpacho o una ensalada con pimiento ya suman
- Vitaminas del grupo B: cereales integrales, legumbres, frutos secos, lácteos, huevos, carne y pescado
- Vitamina E: aceite de oliva, frutos secos y semillas
Con la vitamina D pasa algo distinto: la piel la fabrica con el sol, y el verano suele ser la época en que el cuerpo produce más vitamina D. Eso no es motivo para tomar el sol sin protección. Si tu médico sospecha un déficit, lo comprobará con una analítica y decidirá contigo qué hacer . Si sigues una alimentación vegana, necesitas un suplemento de vitamina B12 durante todo el año. Tu médico o dietista-nutricionista te ayudará a elegir la pauta .
¿Hay alimentos que protejan la piel del sol o ayuden a broncearse?
No. Ningún alimento sustituye al protector solar ni te broncea desde dentro. Los carotenos de la zanahoria o del tomate forman parte de una buena alimentación todo el año, pero no evitan una quemadura ni hacen más seguro el moreno. Lo mismo vale para las cápsulas y los batidos que se anuncian cada junio.

La OMS recomienda estas medidas para protegerte del sol [4]:
- Busca la sombra y limita el sol de las horas centrales del día
- Usa ropa que cubra, sombrero de ala ancha y gafas de sol con filtro para rayos UVA y UVB
- Aplica crema de amplio espectro en la piel que no cubre la ropa, y no la uses para pasar más rato al sol
- Empieza a protegerte cuando el índice ultravioleta llega a 3 o más; la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lo publica cada día
Lo que sí hace la alimentación es cuidar la piel como cuida el resto del cuerpo. Toma agua suficiente, fruta y verdura a diario, aceite de oliva, frutos secos y pescado azul, y proteína en cada comida. Es la misma dieta de siempre, no un plan de bronceado.
¿Cómo se comen legumbres cuando hace calor?
Frías. Es el grupo de alimentos que más se abandona en verano, porque se asocia al cocido y al potaje. La AESAN recomienda tomar al menos cuatro raciones de legumbres a la semana e ir hacia un consumo diario [2]. Un bote de garbanzos, lentejas o alubias cocidas, bien escurrido y enjuagado, resuelve una comida en cinco minutos sin encender el fuego.
Ideas que funcionan con calor:
- Ensalada de legumbre como plato único: lentejas o garbanzos con tomate, pepino, pimiento y cebolla, más huevo duro, atún o tofu, y una vinagreta de aceite de oliva
- Hummus: para untar en pan, mojar bastones de zanahoria o pepino, o acompañar verdura asada fría
- Verduras rellenas: tomates, pimientos o calabacines con legumbre salteada y enfriada
- Legumbre salteada y fría: con verdura, pimentón y comino, para el táper del trabajo o de la playa
- Hamburguesas de legumbre: de alubia, garbanzo o lenteja, a la plancha, y comidas frías o templadas
- Tortilla de guisantes o de habas: se toma fría y aguanta bien de un día para otro
Si la legumbre te sienta pesada, empieza por raciones pequeñas, prueba las lentejas rojas o el hummus y mastica despacio: la tolerancia suele mejorar con el hábito.
¿Cómo no descuidar el peso en vacaciones?
Sin convertir el verano en una prueba. Las vacaciones son para descansar y comer con otras personas, y un helado o una cena fuera no deshacen nada. Lo que sí suma en dos meses es el picoteo continuo: aperitivo diario con fritos y cerveza, refrescos a todas horas y cenas muy tardías y copiosas.
Tres ideas que no piden fuerza de voluntad. Que el aperitivo sea más a menudo aceitunas, tomate aliñado o boquerones en vinagre que patatas fritas. Los altramuces y las aceitunas llevan mucha sal, así que tómalos con moderación si tienes la tensión alta . Que el agua sea la bebida de la mesa. Y que la cena sea ligera y fresca: verdura, una proteína y pan. Si quieres organizar la semana sin pensar, tienes un menú semanal saludable y fácil de preparar y, si buscas perder algo de peso, un menú semanal bajo en calorías.
Si tu objetivo es adelgazar, el verano no es mejor ni peor momento que otro. Lo que funciona es un déficit moderado que puedas sostener también en septiembre, con proteína suficiente y ejercicio de fuerza . Lo explicamos paso a paso en la dieta para adelgazar. Las dietas de choque para llegar a la playa no están en esa lista.
El verano no pide otra dieta: pide la de siempre, con más agua, más platos fríos y legumbre también en julio. Y el sol se gestiona con sombra, ropa y crema, no con zanahorias.
Si quieres aprovechar el verano para ordenar tu alimentación o perder peso sin pasarlo mal, nuestro equipo de dietistas-nutricionistas especializados en pérdida de peso te acompaña en Barcelona y online.
Cada persona come en una casa, con unos horarios y unas vacaciones distintas. Lo que funciona es la pauta que encaja en tu verano.
Entonces, ¿qué como hoy sin encender el fuego?
Tres platos de verano que se montan en diez minutos con lo que hay en la nevera y la despensa.
Ensalada de garbanzos con atún y pimiento
Garbanzos cocidos de bote, tomate, pimiento, cebolla, atún y vinagreta de aceite de oliva. Plato único
Gazpacho con huevo duro y pan
Un buen vaso de gazpacho, un huevo duro y una rebanada de pan: hidrata y llena
Hummus con bastones de verdura
Hummus con zanahoria, pepino y pimiento en bastones, y pan de pita para acompañar

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Cuándo hay que ir al médico
Con la alimentación y el cambio de hábitos podemos ayudarte a perder grasa conservando músculo, y a sostenerlo en el tiempo. Lo que no podemos es averiguar por qué cambia el peso sin motivo aparente: si pierdes o ganas peso sin buscarlo, eso lo mira tu médico antes de tocar la dieta.
Pide ayuda sin esperar a cambiar la dieta si te pasa alguna de estas cosas:
- Te desmayas, te mareas al levantarte o notas palpitaciones mientras sigues una dieta muy baja en calorías
- Pierdes peso sin proponértelo: la ropa te baila y no has cambiado nada de lo que comes
- Tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso a la vez
- Se te retira la regla o se vuelve irregular desde que perdiste peso
- Sientes que pierdes el control con la comida, o compensas lo que comes con vómitos, laxantes o ejercicio
Si te desmayas, notas dolor en el pecho o el corazón se dispara, urgencias hoy. Si pierdes peso sin buscarlo, tienes mucha sed con orina abundante o se te ha retirado la regla, cita con tu médico de cabecera esta semana. Si te mareas al levantarte con una dieta muy baja en calorías, déjala y pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Si se te hinchan las piernas o notas algo nuevo en el cuerpo que te limita el día a día, ve cuanto antes al médico. Si lo que te pasa es con la comida y no con el peso, hay psicología especializada: esa ayuda se busca antes de empezar una dieta, no después.
Adelgazar despacio y sin sustos es lo normal. Estas señales son poco frecuentes; saber reconocerlas es lo que te permite dejar de vigilarlas.

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Fuentes
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for water. EFSA Journal. 2010;8(3):1459. doi:10.2903/j.efsa.2010.1459
- López García E, Bretón Lesmes I, Díaz Perales A, et al. Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre recomendaciones dietéticas sostenibles y recomendaciones de actividad física para la población española. Revista del Comité Científico de la AESAN. 2022;(36):11-70. Ref. AESAN-2022-007. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8783742
- Organización Mundial de la Salud. Healthy diet. Nota descriptiva. 2026. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/healthy-diet
- Organización Mundial de la Salud. Ultraviolet radiation. Nota descriptiva. 2022. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ultraviolet-radiation
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