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Dieta para el reflujo gastroesofágico: qué comer y qué cambiar

Te arde el pecho después de comer, tienes tos seca y duermes a medias. En muchos casos, los síntomas se pueden controlar.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20267 min de lecturaVer fuentes

Si tienes reflujo y sobrepeso u obesidad, perder peso es la medida con más respaldo [1]. Cena al menos dos o tres horas antes de acostarte, eleva el cabecero si hay síntomas nocturnos y observa si el café te sienta mal. Haz cuatro o cinco tomas moderadas. Con otros alimentos no hay lista universal: prueba cuáles te sientan mal [2].

Esófago inferior con el anillo del esfínter, el diafragma y el estómago con sus pliegues internos.

Puedes comer

  • Carnes y pescados: pollo y pavo, pescado blanco y huevo en tortilla francesa poco hecha, escalfado o duro. Carne hasta tres raciones a la semana, priorizando la blanca; roja y procesada, lo menos posible.
  • Fiambres magros: jamón cocido y pechuga de pavo.
  • Lácteos: hasta tres raciones al día, mejor naturales y sin azúcar; leche semidesnatada, yogur natural y queso fresco.
  • Cereales, tubérculos y legumbres: arroz, pasta, pan y patata; las legumbres, en puré o pasadas por el pasapurés.
  • Verduras: cocidas, al horno o en puré.
  • Fruta: madura y pelada —plátano, manzana, pera— o en compota.
  • Grasa: aceite de oliva, para cocinar y para aliñar.
  • Bebidas: agua y caldos desgrasados.
  • Infusiones: manzanilla, melisa o hierba luisa.
  • Cocciones: hervido, vapor, papillote, horno y microondas.

Qué evitar

  • Grasas: fritos, rebozados, alimentos muy tostados a la plancha, salsas grasas, mantequilla, nata, manteca, precocinados y snacks.
  • Carne roja, como la ternera y el buey, y embutidos grasos: chorizo, salchichón, sobrasada y patés.
  • Lácteos enteros: leche entera y condensada y quesos curados.
  • Ácidos y picantes: tomate, cítricos, piña, fruta poco madura, vinagre, encurtidos, pimienta, pimentón, guindilla y salsas picantes.
  • Dulces: chocolate, cacao, bollería y pastelería.
  • Alcohol y bebidas con gas, sin prueba previa.
  • Café: evítalo. Té: prueba tu tolerancia y déjalo si te provoca ardor.
  • Menta y mentolados, caramelos y chicles incluidos.
  • Crudos y flatulentos: ajo y cebolla crudos (pochados, sí), pimiento, coliflor y coles.
  • Temperaturas extremas: nada muy frío ni muy caliente.

Cambios que ayudan

  • Grasas y fritos

    En lugar de freír o rebozar, cocina al vapor, al horno o en papillote con aceite de oliva, porque la grasa retrasa el vaciado del estómago.

  • Lácteos

    En lugar de leche entera, leche semidesnatada o bebida de soja, porque lo que suele molestar es la grasa. Ojo, la soja es un alérgeno.

  • Ácidos en la cena

    En lugar de tomate, cítricos o vinagre en la cena, tómalos al mediodía, porque la cena es la toma que más se nota al tumbarte.

  • Postres

    En lugar de chocolate o bollería de postre, fruta madura o yogur natural, porque el chocolate baja la presión de la válvula [1].

Hábitos que ayudan

  • Cena al menos dos o tres horas antes de acostarte [1], y después de comer no te tumbes, tampoco en el sofá.
  • Eleva el cabecero de la cama unos 10 centímetros si tienes síntomas por la noche, con tacos bajo las patas o una cuña bajo el colchón.
  • Si fumas, déjalo; también cuenta para el reflujo [1].
  • Lleva ropa holgada, sobre todo después de comer.
  • Muévete a diario, pero no justo después de comer.

El reflujo gastroesofágico aparece cuando el contenido del estómago vuelve hacia el esófago. Entre los dos hay una válvula, el esfínter esofágico inferior, que se cierra al terminar de tragar. Cuando se abre a destiempo, el ácido del estómago sube a un tubo que no está preparado para aguantarlo. De ahí el ardor detrás del esternón, la regurgitación, el sabor ácido o amargo en la boca, la tos seca o la afonía de por la mañana.

Es muy frecuente. Un análisis de estudios de todo el mundo calcula que lo tiene el 13,98 % de la población, con mucha diferencia entre países [3]. En consulta suele llegar después de meses de antiácidos y de quitar alimentos sin orden, con el ardor igual que el primer día.

¿Por qué tengo reflujo?

Porque algo hace que esa válvula cierre mal o que el estómago empuje hacia arriba. Casi nunca es una sola cosa. Lo habitual es que se sumen varias, como el exceso de peso, el tabaco, el alcohol, las comidas copiosas o muy grasas, comer con prisa y tumbarse poco después. No hay una cantidad de alcohol segura para la salud (OMS): cuanto menos, mejor; y ninguna en el embarazo, la lactancia, la infancia, si vas a conducir o si tu medicación no lo permite. Puedes consultar «Acidez en el embarazo».

El embarazo también sube la presión dentro del abdomen y da reflujo sin que haya nada roto. Y está la hernia de hiato, cuando parte del estómago pasa al tórax a través del diafragma. Favorece el reflujo, pero ni es su única causa ni todas las personas con hernia lo tienen.

¿El reflujo se cura?

Con la alimentación no se cura, pero sí se controla. Los cambios de dieta y de hábitos reducen los síntomas y evitan lo que los dispara, y a mucha gente le basta con eso. Cuando hace falta medicación, la pauta la lleva tu médico.

Antes de dar más vueltas a la comida, conviene revisar lo que tomas. Las guías clínicas británicas aconsejan repasar los fármacos que pueden estar detrás de estas molestias, como los antagonistas del calcio, los nitratos, las teofilinas, los bifosfonatos, los corticoides y los antiinflamatorios [4]. Eso no significa dejar ninguno por tu cuenta. Se lleva la lista a tu médico y se pregunta.

¿Qué alivia el reflujo?

Las medidas no pesan todas lo mismo. La guía de reflujo del Colegio Americano de Gastroenterología solo da recomendación fuerte a una, perder peso si hay sobrepeso u obesidad [1]. Si es tu caso, la dieta para adelgazar es un buen punto de partida. Si no lo es, el resto de medidas te sirve igual.

Las demás van con una recomendación más débil y con evidencia de calidad baja [1]. Son cenar al menos dos o tres horas antes de acostarte, dejar el tabaco, elevar el cabecero si tienes síntomas nocturnos y evitar los alimentos que a ti te sientan mal. Por eso se prueban y se ajustan a cada persona.

Con la comida pasa lo mismo. Un análisis de veintiún estudios concluyó que la evidencia para manejar el reflujo con la dieta es limitada. También, que la pauta tiene que ser individual y mantenida en el tiempo, quitando o añadiendo alimentos según el caso [2].

El movimiento también cuenta. Las personas activas tienen menos reflujo, y el riesgo baja claramente a partir de unos 150 minutos de actividad a la semana [5]. Mejor lejos de las comidas y sin ejercicios que te provoquen ardor.

¿Qué alimentos empeoran el reflujo?

Hay dos grupos, y no funcionan igual. El alcohol, el tabaco, el chocolate, la menta y la comida grasa bajan la presión de la válvula, al menos en las mediciones de laboratorio [1]. El café, los cítricos y el picante apenas la mueven, aunque a algunas personas les molesten por otra vía [1]. Aun así, pocos estudios demuestran que retirar los del primer grupo mejore los síntomas [1].

No hay una lista universal. Las guías británicas aconsejan evitar lo que tú notes que te sienta mal [4]. En consulta lo hacemos así. Se retiran los sospechosos una o dos semanas, se vuelven a probar de uno en uno y se quedan fuera solo los que te sientan mal. Quitarlos todos por si acaso empobrece la dieta y no mejora el ardor. No limites tu dieta más de lo necesario.

¿Hay que dejar el café?

Si notas ardor al tomarlo, déjalo; si no, no hace falta retirarlo. Un análisis de cuarenta estudios encontró algo más de reflujo entre quienes toman café, un 34,9 % frente a un 30,7 % [6]. Es una diferencia pequeña y los propios autores piden más estudios para aclarar esa asociación [6].

Dos mujeres revisan un cuaderno junto a una comida y agua.

Con el té, prueba tu tolerancia: si te provoca ardor, déjalo. Ese análisis dejó fuera, a propósito, los estudios que mezclaban el café con otras bebidas, el té entre ellas [6].

Cómo repartir las comidas y la cena

En tomas más pequeñas y sin prisa. Proponemos cuatro o cinco tomas moderadas, comiendo despacio y masticando bien. Incluye el desayuno a la hora que puedas, salvo que te siente mal o no encaje con tu estilo de vida. Con menos volumen cada vez, el estómago hace menos presión contra la unión con el esófago.

La cena es la comida que más se nota, porque después te tumbas. Que sea poca cantidad, porque una cena copiosa mantiene el estómago lleno durante horas. Y no bebas mucho justo antes de meterte en la cama.

Si además tienes gastritis o hernia de hiato

Se parecen y se confunden, pero conviene saber cuál es cuál. Si lo que arde es la boca del estómago, por debajo del esternón, y no el pecho, mira la dieta para la gastritis. Las pautas se solapan bastante, pero la causa y lo que hace el médico con ella cambian.

Si ya te han visto una hernia de hiato, estas pautas te sirven igual, porque los síntomas los produce el reflujo. Y si notas más hinchazón y gases que ardor, empieza por el vientre hinchado y la distensión abdominal.

¿Qué errores vemos en consulta?

  • Cenar tarde y confiar en que cenar poco lo compensa. Cenar ligero ayuda, pero no sustituye a esperar antes de acostarte.
  • Vivir a base de arroz hervido y pechuga durante meses. La dieta se queda pobre, el ardor sigue y ya no hay forma de saber qué sienta mal.
  • Poner dos almohadas en lugar de elevar el cabecero. Doblan el cuello y no elevan el tórax.
  • Beber mucho durante la comida. El estómago se llena más de la cuenta.
  • Dejar lo que tomas para el ardor en cuanto estás mejor, sin decírselo a nadie. Esa pauta la lleva tu médico.
  • Quedarse con la lista de alimentos y olvidar los horarios, el cabecero y el peso, que tienen tanto respaldo o más [1].

Si haces todo esto y el ardor sigue

Puede pasar, y no significa que lo estés haciendo mal. Hay reflujos que responden muy bien a los cambios de hábitos y otros que necesitan además medicación o una prueba que aclare qué ocurre. Esa parte la decide tu médico.

Si llevas semanas cenando pronto, durmiendo con el cabecero elevado y cuidando lo que comes, y sigues con ardor casi todos los días, revísalo con tu médico. Pregunta si algún medicamento que tomas puede estar detrás [4], si procede alguna prueba y si lo que tomas para el ardor está bien ajustado.

En paralelo, la alimentación se ajusta caso a caso. La misma cena a las diez y media de la noche no sienta igual que a las ocho, y con turnos de noche o en el embarazo la pauta cambia bastante. Eso lo trabajamos contigo en la consulta de nutricionista digestivo.

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Cuándo hay que ir al médico

Con la alimentación y los hábitos aliviamos los síntomas del reflujo y evitamos lo que los dispara. Lo que no podemos es averiguar qué hay detrás del ardor, pedir una endoscopia ni ajustar la medicación. Eso lo hace tu médico, con la prueba que corresponda.

Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • Vomitas sangre, o un vómito oscuro como posos de café [7].
  • Haces heces negras como el alquitrán, o con sangre [7].
  • Te cuesta tragar, te duele al tragar o notas que la comida se queda parada [7].
  • Pierdes peso sin buscarlo, con dolor de estómago o vómitos que se repiten [1].
  • Notas palidez y más cansancio de lo normal, sin motivo [7].
  • El dolor te despierta por la noche, o no cede en dos semanas aunque estés en tratamiento [4].

Si vomitas sangre, haces heces negras o el dolor aparece de golpe y es intenso, ve hoy a urgencias. Si te cuesta tragar, pierdes peso sin buscarlo o notas palidez y más cansancio de lo normal sin motivo, pide cita con tu médico de cabecera esta semana [7]. Si el dolor te despierta por la noche o no cede en dos semanas, coméntalo con tu médico esta semana.

La mayoría de las personas con reflujo no llegan a esto. Saber cuándo consultar es parte de cuidarte.

El equipo de Alimmenta

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En la primera visita hablamos de tus síntomas, de tu diagnóstico si lo tienes y de cómo son tus comidas y tus cenas. A la semana tienes tu pauta por escrito.

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Manos con bata blanca sosteniendo un modelo anatómico de estómago

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Recetas para este objetivo

Fuentes

  1. Katz PO, Dunbar KB, Schnoll-Sussman FH, et al. ACG Clinical Guideline: Guidelines for the Diagnosis and Management of Gastroesophageal Reflux Disease. Am J Gastroenterol. 2022;117(1):27-56. doi:10.14309/ajg.0000000000001538
  2. Martin Z, Spry G, Hoult J, et al. What is the efficacy of dietary, nutraceutical, and probiotic interventions for the management of gastroesophageal reflux disease symptoms? A systematic literature review and meta-analysis. Clin Nutr ESPEN. 2022;52:340-352. doi:10.1016/j.clnesp.2022.09.015
  3. Nirwan JS, Hasan SS, Babar ZU, et al. Global Prevalence and Risk Factors of Gastro-oesophageal Reflux Disease (GORD): Systematic Review with Meta-analysis. Sci Rep. 2020;10(1):5814. doi:10.1038/s41598-020-62795-1
  4. National Institute for Health and Care Excellence. Gastro-oesophageal reflux disease and dyspepsia in adults: investigation and management (CG184). NICE; 2014, actualizada en 2019. https://www.nice.org.uk/guidance/cg184
  5. Yu C, Wang T, Gao Y, et al. Association between physical activity and risk of gastroesophageal reflux disease: a systematic review and meta-analysis. J Sport Health Sci. 2024;13(5):687-698. doi:10.1016/j.jshs.2024.03.007
  6. Muftah M, McCarty TR, Hartnett D, et al. Association of Coffee Intake With Risk of Gastroesophageal Reflux Disease and Complications: A Systematic Review and Meta-Analysis. Clin Transl Gastroenterol. 2026;17(4):e00996. doi:10.14309/ctg.0000000000000996
  7. National Institute for Health and Care Excellence. Suspected cancer: recognition and referral (NG12). NICE; 2015, actualizada en 2026. https://www.nice.org.uk/guidance/ng12

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.7 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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