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Dieta para el hígado graso: qué comer y qué cambiar

Te han dicho que tienes hígado graso y quizá no notes nada. Quieres saber qué poner en el plato sin vivir pendiente de una lista interminable.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20267 min de lecturaVer fuentes

La dieta para el hígado graso se basa en un patrón mediterráneo. [1][2] Verduras, legumbres, fruta entera, integrales, frutos secos y aceite de oliva ocupan más sitio; las bebidas azucaradas y los ultraprocesados, menos. En MASLD se desaconseja el alcohol y se aconseja actividad física [1].

El diagnóstico y el grado los establece tu médico.

Bandeja de merluza al horno con patata y tomate cherry sobre una mesa de madera

Puedes comer

  • Verduras y hortalizas variadas, frescas o congeladas
  • Fruta entera, con su pulpa, como postre o tentempié.
  • Legumbres como lentejas, garbanzos y alubias
  • Pan, avena, arroz y pasta integrales
  • Aceite de oliva virgen extra para cocinar y aliñar.
  • Frutos secos naturales o tostados, sin azúcar ni sal añadidos.
  • Pescado, huevos y otras fuentes de proteína que encajen en tu pauta.
  • Yogur natural sin azúcar añadido, si lo tomas habitualmente.
  • Agua como bebida cotidiana

Qué evitar

  • Refrescos y otras bebidas azucaradas
  • Zumos y batidos azucarados, aunque se anuncien como naturales.
  • Bollería y postres de consumo habitual con mucho azúcar añadido.
  • Cereales de desayuno muy azucarados
  • Productos ultraprocesados ricos en grasas saturadas
  • Embutidos y carnes procesadas como opción diaria
  • Alcohol: se desaconseja consumirlo con MASLD; en fibrosis avanzada o cirrosis, abstinencia completa [1].
  • Preparados que prometen limpiar el hígado.

Cambios que ayudan

  • Bebidas

    En lugar de un refresco con la comida, agua fría con limón, porque así retiras el azúcar líquido sin cambiar el plato.

  • Desayuno

    En lugar de cereales azucarados, avena con yogur natural y fruta, porque conservas una opción rápida con más fibra.

  • Cena

    En lugar de un plato precocinado, garbanzos con verdura y aceite de oliva, porque puedes montarlo con alimentos de despensa.

Hábitos que ayudan

  • Protege un horario de sueño que te permita descansar y sostener el movimiento.
  • Si fumas, pide ayuda para dejar el tabaco [3].

La palabra «graso» puede hacerte pensar que debes quitar toda la grasa de la comida. No hace falta. Importa más el conjunto de lo que comes, lo que bebes y cuánto te mueves. En consulta podemos revisar tus dudas sobre el pan o la fruta. Antes conviene mirar las bebidas y la compra de toda la semana.

¿Qué es el hígado graso y por qué ha cambiado de nombre?

El hígado graso significa que se ha acumulado grasa en el hígado. El consenso internacional de 2023 sustituyó «hígado graso no alcohólico» por un nombre centrado en la disfunción metabólica [3]. La guía española usa «esteatosis hepática metabólica» [2].

Ese nombre recuerda que también hay que mirar la glucosa, la tensión y los lípidos. No te permite saber por sí solo si existe inflamación o cicatrización del hígado. El médico establece el diagnóstico y valora la fibrosis, que es esa cicatrización, con las pruebas adecuadas [2]. Una analítica aparentemente normal tampoco basta para descartarla [2].

¿Puede haber hígado graso sin sobrepeso?

La resistencia a la insulina dificulta que el cuerpo utilice bien la glucosa. Suele acompañarse de una mayor cantidad de grasa abdominal, alteraciones de glucosa o triglicéridos y acumulación de grasa en el hígado [1]. El peso puede influir, pero no hace falta tener obesidad para tener hígado graso [1].

El alcohol también importa. La denominación actual exige que el médico valore cuánto bebes y si hay otras causas de lesión hepática [3]. En MASLD, la guía europea desaconseja consumir alcohol, especialmente si el consumo es moderado o alto [1]. En fibrosis avanzada o cirrosis indica abstinencia completa y permanente [1].

El tabaco y la falta de movimiento añaden riesgos que conviene abordar [2].

Si te preocupa el peso, la guía sobre obesidad y alimentación explica cómo plantear cambios sin convertir cada comida en un examen.

¿Qué comer para mejorar el hígado graso?

Un patrón mediterráneo reúne verduras, fruta entera, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva [1]. Se puede adaptar a tus horarios y preferencias. La guía de dieta mediterránea desarrolla el patrón completo.

Si también tienes el colesterol alto, la guía para bajar el colesterol explica cómo organizar la alimentación para ese objetivo.

Piensa en una comida corriente. Un plato de lentejas con verdura y aceite de oliva es una forma sencilla de empezar. Para la cena, puedes combinar tortilla, ensalada y pan integral. Ninguno de esos platos requiere un producto especial.

Conviene reducir los azúcares libres, sobre todo los de refrescos y bebidas con fructosa añadida. La guía europea relaciona su consumo con más grasa hepática y recomienda evitar las bebidas azucaradas [1]. La fruta entera pertenece a otro contexto alimentario: aporta fibra y se come, no se bebe como un refresco.

También interesa que los ultraprocesados ricos en azúcares y grasas saturadas dejen de ser la solución habitual [1]. Mira la rutina real. Si llegas tarde, tener legumbres cocidas, verduras congeladas y huevos puede resolver una cena antes que pedir comida rápida.

El cambio útil es el que puedes repetir cuando la semana se complica.

¿Cuánto peso hace falta perder para notarlo?

En adultos con MASLD y sobrepeso, la guía europea propone una pérdida mantenida de al menos el 5 % del peso inicial para reducir la grasa hepática [1]. Sitúa el 7–10 % como objetivo para mejorar la inflamación, y al menos el 10 % para mejorar la fibrosis [1]. Son objetivos clínicos, no una promesa individual.

No se trata de conseguirlo deprisa. Conviene acordar cambios que puedas sostener sin encadenar restricciones severas. La valoración del peso debe incorporar tu historia, tu relación con la comida y la posible pérdida de músculo.

Si estás en un peso habitual, ajustamos la alimentación y el movimiento a tu caso [1]. La guía recomienda ambas intervenciones para reducir la grasa hepática, pero no dispone de evidencia sobre su beneficio en fibrosis o desenlaces clínicos hepáticos en esta población [1].

El médico puede proponer otros objetivos según el grado de enfermedad y las condiciones que la acompañen. En consulta trabajamos la pauta nutricional junto a ese seguimiento, sin fijar el grado de lesión por nuestra cuenta.

¿Ayuda el ejercicio aunque el peso no cambie?

Sí. El ejercicio puede reducir la grasa del hígado incluso sin una pérdida de peso importante [1]. Caminar a paso vivo, montar en bicicleta o nadar son formas posibles de empezar. El trabajo de fuerza ayuda a conservar músculo mientras cambian los hábitos.

Esquema del hígado visto de frente, con sus lóbulos, la vesícula biliar y el estómago; el lóbulo derecho resaltado.

La guía europea propone adaptar el movimiento a la capacidad de cada persona. Como referencia adaptada a cada persona, y no como meta universal, propone llegar a más de 150 minutos por semana de actividad moderada o 75 minutos por semana de actividad intensa [1]. Si partes de poco, comienza por un paseo que puedas repetir. Después, sube el tiempo o la intensidad de forma gradual.

Un día sin entrenamiento formal también cuenta. Puedes caminar para hacer un recado, subir escaleras si te resulta cómodo o levantarte a menudo si trabajas sentado. Lo que buscamos es una rutina, no una semana perfecta.

¿Qué conviene saber sobre café, alcohol e hígado graso?

El café se ha asociado con menos daño hepático en estudios observacionales [1]. Esa asociación no demuestra que tomarlo trate el hígado graso. Si ya lo tomas y te sienta bien, no hace falta retirarlo por este diagnóstico. Tampoco te pedimos que empieces a beberlo ni que aumentes las tazas como si fuera una dosis terapéutica.

Si te altera el sueño o te produce palpitaciones, ten en cuenta cómo te sienta; si tu médico te ha dado otra indicación, síguela. Evita convertir el café en una bebida azucarada mediante siropes o grandes cantidades de azúcar.

¿Qué evitar con hígado graso y qué ocurre con los preparados que prometen limpiar el hígado?

Los productos que prometen limpiar el hígado no sustituyen los cambios de alimentación ni la valoración médica. La guía europea no recomienda los suplementos para tratar esta enfermedad porque faltan pruebas suficientes de eficacia y seguridad [1].

Una revisión Cochrane examinó un extracto vegetal concreto y concluyó que sus beneficios y daños siguen sin estar claros [4]. Ese resultado no se puede extender sin más a todos los preparados, y esta guía no recomienda ningún extracto.

Antes de tomar cualquier preparado, enséñale la etiqueta a quien lleve tu seguimiento. Pregunta a tu médico si necesitas ese preparado. Es especialmente relevante si tomas medicación o ya tienes una enfermedad hepática avanzada. No añadas productos por tu cuenta.

Lo que vemos en consulta

En consulta podemos aclarar estas dudas. La primera es quitar el pan y mantener los refrescos. La segunda es buscar una pauta muy estricta que no encaja con la vida diaria. La tercera es interpretar unas transaminasas normales como señal de que ya no hace falta seguimiento [2].

Para la primera, revisamos qué bebes durante la semana. Para la segunda, organizamos comidas corrientes que puedas repetir. Para la tercera, pedimos que el médico confirme qué pruebas y controles necesitas. Nadie puede deducir el grado de fibrosis por cómo se siente después de comer.

¿Qué seguimiento médico necesitas?

Tu médico decide cómo confirmar el diagnóstico y estimar el riesgo de fibrosis. Las sociedades españolas proponen una evaluación escalonada con pruebas no invasivas y derivación cuando el riesgo lo requiere [2]. La frecuencia del seguimiento depende de esos resultados y de problemas como diabetes o enfermedad cardiovascular.

Lleva a la visita el informe de la ecografía, tus análisis y una lista actualizada de fármacos. Cuenta cuánto alcohol bebes con franqueza. Así se pueden valorar otras causas de daño hepático y acordar objetivos útiles. Nosotros podemos adaptar la alimentación a ese plan y revisar contigo qué cambios caben en tu rutina.

Con un diagnóstico de hígado graso, puedes llevar a consulta tus horarios, preferencias y las indicaciones de tu médico. Nuestro equipo adapta la alimentación a ese seguimiento. La página de nutricionistas para la salud metabólica en Barcelona y online explica cómo es la consulta y las modalidades disponibles.

Tu primer paso esta semana

  • Mira las bebidas de la semana

    Anota lo que bebes durante unos días y elige una ocasión habitual para cambiar la bebida azucarada por agua.

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Cuándo hay que ir al médico

La alimentación forma parte del cuidado de la esteatosis hepática metabólica (MASLD), pero no permite saber si existe fibrosis o cirrosis. Tu médico decide las pruebas y el seguimiento [1]. Las urgencias siguientes se describen en personas con cirrosis diagnosticada; si tienes cirrosis y aparecen, no esperes a una revisión ordinaria [5].

  • Si vomitas sangre, llama al 112 o acude a urgencias de inmediato [5].
  • Si las heces son negras como el alquitrán, llama al 112 o acude a urgencias de inmediato [5].
  • Si aparece confusión repentina o dificultad para hablar, llama al 112 [5].
  • Si aparecen piel u ojos amarillos, pide valoración médica urgente [5].
  • Si el abdomen, las piernas o los tobillos se hinchan, pide valoración médica urgente [5].

Si no aparecen estas señales, sigue las revisiones acordadas para valorar el riesgo de fibrosis y otros problemas de salud [1]. Si tienes esteatosis sin cirrosis, consulta con tu médico en el plazo que te indique. No intentes resolver una alarma cambiando por tu cuenta la dieta, el alcohol o los suplementos.

El equipo de Alimmenta

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Una ecografía o unas transaminasas alteradas y poca información, con ayuda para saber qué cambiar y por dónde empezar, en Barcelona y online.

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Recetas para este objetivo

Fuentes

  1. European Association for the Study of the Liver (EASL), European Association for the Study of Diabetes (EASD), European Association for the Study of Obesity (EASO). 2024. EASL–EASD–EASO Clinical Practice Guidelines on the management of metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease (MASLD). Journal of Hepatology. https://doi.org/10.1016/j.jhep.2024.04.031
  2. Romero-Gómez M, Escalada J, Noguerol M, et al. 2025. Guía de práctica clínica multidisciplinar de manejo de la esteatosis hepática metabólica. Gastroenterología y Hepatología. https://doi.org/10.1016/j.gastrohep.2025.502442
  3. Rinella ME, Lazarus JV, Ratziu V, et al. 2023. A multisociety Delphi consensus statement on new fatty liver disease nomenclature. Journal of Hepatology. https://doi.org/10.1016/j.jhep.2023.06.003
  4. Wang C, Shang Y, Kanaan G, Chai L, Li H, Qi X. 2025. Silymarin for adults with metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease. Cochrane Database of Systematic Reviews. https://doi.org/10.1002/14651858.CD015524.pub2
  5. NHS. 2025. Cirrhosis: symptoms and when to seek urgent or emergency care. Fuente original.

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.7 min de lecturaVer las fuentes de esta página

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