Saltar al contenido Se abre en una pestaña nueva
+34 932 18 95 32Sede central: Vía Augusta 29, BarcelonaContacto
Pide tu cita

¿Cómo quieres hacer la primera visita?

Primera visita de 45 min, desde 65 €. Con descuento de mutua, desde 55 €.

¿Tienes mutua o quieres un bono? Ver tarifas

¿Prefieres que te ayudemos?

Te orientamos de lunes a viernes, de 9:00 a 20:00.

Ya soy paciente: reservar con mi profesional
¿Con quién quieres reservar online?

Videollamada, de lunes a viernes. Elige a la profesional y verás sus horas libres.

¿En qué consulta quieres reservar?

Elige consulta y profesional y verás sus horas libres.

Las horas y la confirmación de la cita las gestiona Doctoralia.

Carne roja y procesada: cuánta comer y por qué se recomienda reducirla

Has leído que el embutido está en el mismo grupo que el tabaco, comes carne casi a diario y no sabes si tienes que dejarla o cuánta es razonable.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20267 min de lecturaVer fuentes

Para reducir la carne roja, cuenta toda la carne que comes: hasta tres raciones a la semana, con prioridad para la blanca [3]. La roja y la procesada, lo menos posible [3]. Completa el resto de tus comidas con legumbres, pescado y huevos. Si tienes una enfermedad, consulta tu pauta con tu equipo sanitario.

Filete a la plancha con calabacín, pimiento y tomate asados en un plato sobre mesa de madera

Puedes comer

  • Legumbres como lentejas, garbanzos, alubias, guisantes o soja, en guiso, ensalada o hummus.
  • Pescado blanco y azul, fresco, congelado o en conserva al natural.
  • Huevos, también como plato principal de la comida o la cena.
  • Pollo, pavo y conejo en pieza, como carnes para consumir con más frecuencia.
  • Ternera, cerdo o cordero frescos, lo menos posible dentro del máximo de tres raciones semanales de carne.
  • Tofu, tempeh y soja texturizada.
  • Frutos secos y semillas sin sal.
  • Verduras, hortalizas y cereales integrales para completar el plato.

Qué evitar

  • Embutidos curados como chorizo, salchichón, salami o fuet.
  • Jamón serrano y fiambres magros, como jamón cocido, pavo o pollo. Estos fiambres tienen menos grasa que los embutidos grasos, pero también son procesados.
  • Salchichas tipo frankfurt, beicon y panceta curada o ahumada.
  • Cecina, lacón y otras carnes curadas o ahumadas.
  • Patés, foie gras y carne en lata.
  • Platos preparados con carne procesada, como pizzas de embutido o croquetas de jamón.

Cambios que ayudan

  • Bocadillo

    En lugar de un bocadillo de embutido, uno de tortilla, de hummus con verduras o de atún al natural, porque el embutido es carne procesada y además suma sal.

  • Plato de cuchara

    En lugar del guiso de ternera de cada semana, alterna con lentejas o garbanzos guisados con verdura, porque mantienes el plato de cuchara y reduces el consumo de carne roja.

  • Carne picada

    En lugar de toda carne picada en la boloñesa o las albóndigas, mezcla mitad carne y mitad lenteja cocida, porque el plato sabe casi igual con menos carne.

  • Cena con prisa

    En lugar de salchichas o hamburguesa la noche que llegas tarde, un revuelto o una tortilla de verduras, porque se hace en el mismo tiempo.

Hábitos que ayudan

  • Si tienes entre 50 y 69 años, haz la prueba de sangre en heces cuando te llegue la carta del cribado .
  • Decide el menú de la semana antes de ir a comprar, para que la carne no sea el recurso de los días con prisa.

Desde 2015, la carne roja arrastra una mala fama alimentada por mensajes contradictorios. Unos titulares la pusieron al lado del tabaco, y mucha gente se quedó con la idea de que un filete es casi tan malo como fumar. Otras personas siguieron comiendo carne a diario sin cambiar nada.

El mensaje de las recomendaciones es menos alarmante y bastante más útil. Hablan de cuánta carne, de cuál y de qué poner en el plato en su lugar. Con eso delante, el cambio se hace en la compra de la semana.

¿Qué es carne roja y qué es carne procesada?

La carne roja es la carne de músculo de los mamíferos, sin procesar, también picada o congelada [2]. Son la ternera, el buey, el cerdo, el cordero, la cabra y el caballo [2]. El cerdo entra aquí, aunque a veces se hable de él como carne blanca. El pollo y el pavo son aves y quedan fuera. El conejo es un caso aparte, y las recomendaciones españolas lo agrupan con las aves [3].

La carne procesada es la que se ha transformado con sal, curado, fermentación, ahumado u otros procesos para darle sabor o hacer que dure más [2]. Son el jamón serrano y el cocido, el chorizo, el salchichón, el fuet, las salchichas, el beicon, la cecina, los patés y la carne en lata. Casi toda es de cerdo o de ternera, pero también cuenta el fiambre de pavo o de pollo.

La diferencia importa porque las dos no pesan igual en las recomendaciones. Un filete de ternera a la plancha y un plato de embutido no se cuentan de la misma manera.

¿Qué dijo la IARC en 2015 sobre la carne y el cáncer?

En octubre de 2015, la agencia del cáncer de la Organización Mundial de la Salud, la IARC, revisó más de 800 estudios [2]. Clasificó la carne procesada en el grupo 1, «cancerígena para las personas», y la carne roja en el grupo 2A, «probablemente cancerígena» [2].

La relación más clara es con el cáncer colorrectal [2]. Comer cada día 50 g de carne procesada, unas tres lonchas de jamón cocido, se asocia a un riesgo de cáncer colorrectal un 18 % mayor [4]. Con la carne roja las pruebas son más limitadas, y apuntan también al cáncer de páncreas y de próstata [4].

Lo que más confunde es el grupo. La carne procesada comparte el grupo 1 con el tabaco, y eso se leyó como si fueran igual de peligrosos. El grupo indica cuánta seguridad hay en que algo puede causar cáncer, y no dice cuánto riesgo supone ni a partir de qué cantidad [4]. Estar en el mismo grupo no los hace igual de peligrosos [4].

El grupo mide la solidez de la prueba. El tamaño del riesgo se mide aparte.

Un 18 % más es un aumento relativo. Se aplica sobre un riesgo de partida que también depende de la edad, de la familia y del resto de hábitos.

¿Cuánta carne roja es razonable a la semana?

El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer fija para la carne roja un máximo de 350 a 500 g ya cocinados por semana [1]. Para la carne procesada recomienda muy poca o ninguna [1].

Esa cifra se refiere solo a la carne roja. Para organizar la semana en España, cuenta también las raciones de pollo, pavo y conejo dentro del total de carne [3].

Las recomendaciones españolas proponen como mucho tres raciones de carne a la semana, priorizando las aves y el conejo [3]. La carne roja y la procesada, lo menos posible [3]. Es el punto de partida que solemos proponer en consulta, y luego se ajusta a cada persona.

¿Hay otros motivos para comer menos carne roja?

Sí, y no todos tienen que ver con el cáncer. Las recomendaciones de alimentación limitan la carne roja y la procesada también por su relación con las enfermedades del corazón y la diabetes tipo 2 [4]. La guía europea de prevención cardiovascular da el mismo tope de 350 a 500 g de carne roja a la semana, y pide reducir al mínimo la procesada [5].

La carne procesada suma además mucha sal. Y en las piezas más grasas, la grasa es sobre todo saturada, la que más conviene moderar para cuidar el colesterol.

El otro motivo es la sostenibilidad. Producir carne, sobre todo de vacuno y de cordero, tiene un impacto ambiental alto, y las legumbres, de los más bajos [3]. Por eso las recomendaciones españolas de 2022 aconsejaron comer menos carne y más legumbres en la misma revisión [3]. En este caso, lo que cuida tu salud y lo que cuida el planeta van en la misma dirección.

¿Puedo comer carne roja si tengo gastritis?

En general, sí. La respuesta depende más de la pieza y de cómo se cocina que de la carne en sí . Con gastritis, suelen molestar la grasa, las frituras, las salsas fuertes y los embutidos grasos o picantes, como el chorizo. Los fiambres magros, como el jamón cocido o el pavo, suelen tolerarse mejor.

Carne y una salchicha cocinadas en un plato con verduras.

Suele sentar mejor la carne magra, como el lomo o el solomillo de cerdo o la ternera limpia de grasa, a la plancha, al horno o guisada suave . Ayuda comer raciones moderadas, despacio y masticando bien.

La tolerancia es personal y cambia con cada fase. La pauta completa, con lo que conviene evitar un tiempo, está en la dieta para la gastritis. Allí están también las señales digestivas por las que hay que ir al médico.

¿Con qué sustituir la carne roja?

Lo que importa es que el plato no pierda proteína al quitar la carne. Las recomendaciones españolas proponen legumbres al menos cuatro veces por semana, pescado al menos tres, sobre todo azul, y hasta cuatro huevos [3]. Con eso, la carne deja de ser el centro de casi todas las comidas.

Quien más nota el cambio es quien usaba la carne roja como principal fuente de hierro. El de las legumbres se absorbe peor. Se aprovecha mejor si en la misma comida hay pimiento, tomate, brócoli o un cítrico de postre .

Si tienes anemia, consulta al médico. Si se debe a falta de hierro, necesitas hierro pautado: la dieta sola no la corrige. Si estás embarazada, planifica el cambio con una dietista-nutricionista.

¿Hay que dejar la carne roja del todo?

No. La carne aporta nutrientes valiosos y puede formar parte de una alimentación saludable [4]. Da proteína completa, hierro que se absorbe bien, zinc y vitamina B12. Lo que se recomienda es moderarla y elegir bien la pieza.

Si prefieres dejar de comer carne por convicción, es una opción válida. Se planifica para que no falte nada. Si eliges una alimentación vegana, el suplemento de vitamina B12 es imprescindible y un profesional pauta la dosis.

Y hay momentos en los que reducir no es la prioridad. Si estás en tratamiento de cáncer, te cuesta comer y pierdes peso, lo urgente es llegar a la proteína que necesitas. La carne puede ayudar. Lo explicamos en la dieta para personas con cáncer.

¿Qué errores vemos en consulta?

  • Cambiar el jamón por pavo en lonchas. Es más magro, pero sigue siendo carne procesada.
  • Pensar que el cerdo es carne blanca. En las recomendaciones cuenta como roja.
  • Quitar la carne sin poner nada en su lugar. El plato se queda en pasta con tomate y a media tarde vuelve el hambre.

Y una duda que se oye casi todas las semanas en consulta es si un bocadillo de jamón de vez en cuando es un problema. Lo que pesa es la costumbre diaria, y un día suelto apenas cuenta .

Si quieres leer las recomendaciones en su origen, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer las explica en su página sobre carne roja y procesada, en inglés.

Si estás en tratamiento de cáncer, o te han pedido cambiar tu alimentación después de uno, lo que comes se ajusta a tu situación y a lo que pauta tu oncólogo. Nuestro equipo de nutricionistas oncológicos trabaja contigo en Barcelona y online.

Tu primer paso esta semana

  • Cuenta tus raciones

    Apunta esta semana cuántas veces comes carne roja y cuántas veces carne procesada, bocadillos incluidos. Con ese número sabrás por dónde empezar.

Portada de la guía en PDF: Menú semanal para personas en tratamiento de cáncer

Tu menú semanal durante el tratamiento

  • Menú de 7 días con la lista de la compra
  • 18 recetas, con alternativas para los días difíciles
  • Escrito por dietistas-nutricionistas

¿A qué correo te la enviamos?

PDF gratis, en tu bandeja en un momento.

Quiero la guía
Consejos por correo

Cuándo hay que ir al médico

Durante el tratamiento de cáncer, la nutrición tiene un papel claro: conservar peso y masa muscular, tolerar mejor el tratamiento y llegar en mejores condiciones a cada ciclo. Lo que la alimentación no hace es tratar el tumor. Ninguna dieta, ningún ayuno y ningún suplemento curan un cáncer, y algunos interfieren con el tratamiento. Antes de cualquier cambio importante en tu dieta durante el tratamiento, consúltalo con tu oncólogo.

Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • Llevas más de un día sin poder comer ni beber por vómitos, llagas o dolor al tragar [6].
  • Has perdido más del 5 % de tu peso en los últimos tres meses, o sigues bajando [6].
  • Diarrea o vómitos que no paran, con la boca seca, orina oscura o mareo al levantarte [6].

Con diarrea o vómitos que no paran y señales de deshidratación, ve hoy a urgencias. Si llevas más de un día sin poder comer ni beber, llama hoy a tu médico o a tu hospital de día. Si pierdes peso, contacta con tu médico esta semana.

Comer durante el tratamiento es difícil, y hay mucho que se puede hacer para que lo sea menos. Estas señales son para que tu médico pueda valorarlas cuanto antes, no para que te asustes.

El equipo de Alimmenta

Trae tus informes y buscamos qué te sienta mejor en esta fase

En la primera visita repasamos tu tratamiento, tus síntomas y lo que consigues comer, y sales con tus primeras recomendaciones. La pauta llega en la segunda visita. Si ya usas nuestro menú semanal en PDF, tráelo y lo adaptamos a lo que te pasa.

Cómo podemos ayudarte

Ahora, aplicado a ti

Nutricionista oncológico en Barcelona y online

Cuando el tratamiento te quita el hambre o te cambia los sabores, comer cuesta. No tienes que resolverlo a solas.

4,9 en Google · 5,0 en Doctoralia · 2.072 opiniones

Mujer mayor leyendo un libro con un café en una terraza

Sigue leyendo

Recetas para este objetivo

Fuentes

  1. World Cancer Research Fund, American Institute for Cancer Research. Diet, Nutrition, Physical Activity and Cancer: a Global Perspective. Continuous Update Project Expert Report 2018. Recomendación «Limit red and processed meat». https://www.wcrf.org/research-policy/evidence-for-our-recommendations/limit-red-processed-meat/
  2. IARC Working Group on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. Red Meat and Processed Meat. IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans, vol. 114. Lyon: International Agency for Research on Cancer; 2018. https://publications.iarc.who.int/564
  3. López García E, Bretón Lesmes I, Díaz Perales A, et al. Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre recomendaciones dietéticas sostenibles y recomendaciones de actividad física para la población española. Revista del Comité Científico de la AESAN. 2022;36:11-70. https://www.aesan.gob.es/dam/jcr:3abe8c98-559f-4cac-8b10-506b89590229/INFORME_RECOMENDACIONES_DIETETICAS.pdf
  4. World Health Organization. Cancer: carcinogenicity of the consumption of red meat and processed meat (preguntas y respuestas). Consultado el 24/09/2026. https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/cancer-carcinogenicity-of-the-consumption-of-red-meat-and-processed-meat
  5. Visseren FLJ, Mach F, Smulders YM, et al. 2021 ESC Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice. Eur Heart J. 2021;42(34):3227-3337. doi:10.1093/eurheartj/ehab484
  6. Muscaritoli M, Arends J, Bachmann P, et al. ESPEN practical guideline: Clinical Nutrition in cancer. Clin Nutr. 2021;40(5):2898-2913. doi:10.1016/j.clnu.2021.02.005

Encuesta Alimmenta sobre los GLP‑1

¿Qué opinas de Ozempic, Mounjaro y otros GLP‑1?

Tanto si los tomas o los has tomado como si no te lo plantearías nunca. Anónima, 2-3 minutos.

129 opiniones de 500

Con 500 respuestas publicamos el informe.

Dar mi opinión

Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

Actualizado el 26 de septiembre de 2026.7 min de lecturaVer las fuentes de esta página

¿Con quién quieres reservar?

Elige a la profesional y verás sus horas libres. Es siempre la misma de la primera visita al alta.

¿No sabes con quién? Te asignamos la más adecuada.Llamar al +34 932 18 95 32Escríbenos
Alimmenta, dietistas-nutricionistas
Resumen de privacidad

Aquí puedes elegir qué cookies aceptas. Las necesarias están siempre activas; las de análisis solo se guardan si las activas. Puedes cambiar tu elección cuando quieras desde la política de cookies.