Puedes comer
- Carnes y aves bien cocinadas: pollo, pavo, ternera o cerdo, sin ninguna zona rosada por dentro.
- Pescados con poco mercurio bien cocinados: merluza, bacalao, salmón, lenguado, dorada, lubina, sardinas y atún claro en lata.
- Lácteos pasteurizados: leche pasteurizada o esterilizada, yogures y quesos con «leche pasteurizada» en la etiqueta.
- Huevos bien cuajados: tortillas hechas, huevos duros y platos con la clara y la yema firmes.
- Verduras y hortalizas: crudas, bien lavadas y desinfectadas, o cocinadas al vapor, al horno o hervidas.
- Fruta fresca: bien lavada, y pelada o desinfectada si la comes con piel.
- Fiambres magros calentados: jamón cocido o pavo. Embutidos curados cocinados en pizza, croquetas o guiso, hasta que humeen.
- Legumbres, cereales y frutos secos: lentejas, garbanzos, alubias, arroz, pan, pasta, avena, nueces y almendras.
- Bebidas: agua como bebida principal, agua con gas y limón, descafeinado e infusiones sin cafeína.
Qué evitar
- Carnes crudas o poco hechas: carpaccio, steak tartar, hamburguesas o filetes al punto, por el toxoplasma.
- Embutidos curados sin cocinar, si no sabes con seguridad que estás inmunizada frente a la toxoplasmosis: jamón serrano o ibérico, chorizo, salchichón, lomo y fuet.
- Lácteos sin pasteurizar: leche cruda y quesos artesanos frescos, de pasta blanda o azules sin «leche pasteurizada» en la etiqueta.
- Quesos loncheados o rallados industriales, patés refrigerados, fiambres loncheados y sándwiches envasados, por la listeria.
- Pescado crudo, marinado o ahumado: sushi, sashimi, carpaccio de pescado, boquerones en vinagre y salmón ahumado.
- Peces grandes con mucho mercurio: pez espada o emperador, atún rojo, tiburón (cazón, tintorera, marrajo) y lucio.
- Huevo crudo o poco cuajado: mayonesa casera, carbonara tradicional, tiramisú, ponches o tortilla babosa, por la salmonela.
- Alcohol, nada en ningún trimestre; cafeína, no más de 200 mg al día sumando todas las fuentes [2].
Cambios que ayudan
Embutidos curados
En lugar de jamón serrano, chorizo o fuet en frío, jamón cocido o pavo calentados, o el curado en una pizza o un guiso, porque el calor elimina el toxoplasma.
Quesos blandos artesanos
En lugar de brie, camembert o azules sin pasteurizar, quesos con «leche pasteurizada» en la etiqueta, como semicurado, gouda o mozzarella, porque la pasteurización elimina la listeria.
Salmón ahumado o sushi
En lugar de salmón ahumado o pescado crudo, salmón fresco o congelado al horno, a la plancha o en papillote, porque el cocinado elimina la listeria.
Varios cafés al día
En lugar de encadenar cafés, descafeinado, achicoria o rooibos, porque así no pasas de 200 mg de cafeína sumando té, cola y chocolate [2].
Hábitos que ayudan
- Lávate las manos con agua y jabón antes de cocinar y después de tocar alimentos crudos, mascotas o tierra.
- Guarda en la nevera los alimentos crudos separados de los cocinados, en recipientes cerrados.
- Usa una tabla y un cuchillo para lo crudo y otros para lo que ya está listo para comer.
- Recalienta las sobras y los platos preparados hasta que toda la comida esté humeante, al menos a 70 °C [1].
Es de las preguntas que más llegan a consulta en las primeras semanas, y es normal que así sea. Durante el embarazo, el sistema inmunitario cambia. Algunas infecciones que en otro momento serían una gastroenteritis leve pueden llegar al bebé.
La lista de lo que conviene evitar es corta, y cada alimento tiene un motivo concreto. Casi siempre hay una versión segura del mismo plato, con el mismo valor nutritivo. Lo que cambia es cómo se cocina, cómo se conserva y qué especies eliges.
¿Qué alimentos conviene evitar en el embarazo y por qué?
Lo que conviene evitar en el embarazo responde a cuatro riesgos concretos. Son la bacteria Listeria monocytogenes, el parásito Toxoplasma gondii y el mercurio que acumulan los grandes peces. El cuarto riesgo procede de sustancias que dañan al bebé en formación, como el alcohol o el exceso de cafeína [1]. La mayoría se evitan eligiendo bien los alimentos y cuidando la higiene en la cocina [1]. Puedes consultar «Listeria en el embarazo».
Evitar estos alimentos no empobrece tu alimentación, porque cada uno tiene un equivalente seguro con el mismo valor nutritivo. Para planificar los nueve meses tienes la dieta para el embarazo. Si estás en las primeras semanas, la guía de alimentación en el primer trimestre te ayuda con las náuseas y el apetito.
¿Por qué la carne cruda y los embutidos pueden transmitir la toxoplasmosis?
El toxoplasma es un parásito que vive en la carne cruda o poco hecha de animales infectados. También está en la tierra y el agua contaminadas por heces de gato. Si te infectas por primera vez durante el embarazo, puede atravesar la placenta. Entonces puede causar un aborto o lesiones en el cerebro, los ojos y otros órganos del bebé [1]. Puedes consultar «Jamón y embutidos en el embarazo».
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia no aconseja hacer el análisis de toxoplasma a todas las embarazadas [3]. Si no sabes con seguridad que estás inmunizada, evita la carne y los huevos crudos o poco hechos, y los embutidos poco curados [3]. Los embutidos curados crudos, como el chorizo, el salchichón o el jamón curado, se pueden tomar cocinados. La referencia es alcanzar los 70 °C en el centro del alimento, como en una pizza bien horneada o unas croquetas [1].
Para la carne y las aves [3], la referencia es alcanzar los 70 °C en el centro del alimento [1]. Compruébalo con un termómetro de cocina.
¿Qué lácteos, fiambres y patés pueden llevar listeria?
La listeria es una bacteria capaz de multiplicarse a la temperatura de la nevera. En la madre puede pasar inadvertida o parecer una gripe leve. La infección es poco frecuente, pero puede causar un aborto, un parto prematuro, la muerte fetal, o una meningitis o una sepsis en el bebé [1].
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, los alimentos con mayor riesgo son los refrigerados listos para comer [1]. Hablamos de la leche cruda y de los quesos de leche sin pasteurizar, como el brie, el camembert, el feta o los azules artesanos. También de los quesos loncheados o rallados industriales, los patés refrigerados, los fiambres loncheados y los sándwiches envasados [1]. El pescado ahumado, como el salmón, también puede llevar listeria [1]. Congelarlo no sirve, porque el frío la frena pero no la mata.
La alternativa es sencilla. Comprueba que la etiqueta del queso diga «elaborado con leche pasteurizada». Los curados y semicurados pasteurizados, la mozzarella y el requesón pasteurizado son aptos. El jamón cocido y el pavo, mejor calentados en un plato caliente que loncheados en frío.
¿Qué pescados tienen demasiado mercurio en el embarazo?
El pescado es un alimento excelente en el embarazo. Aporta proteína, yodo y omega-3, entre ellos el DHA, que interviene en el desarrollo neurológico y visual del bebé [3]. El problema son algunas especies grandes y longevas, que acumulan metilmercurio a lo largo de la cadena alimentaria [4]. Este metal atraviesa la placenta y puede afectar al desarrollo del sistema nervioso del bebé [4].
Por eso, si estás embarazada, das el pecho o buscas un embarazo, conviene evitar cuatro especies [4]. Son el pez espada o emperador, el atún rojo (Thunnus thynnus), el tiburón (cazón, tintorera, marrajo) y el lucio.
El resto del pescado sigue en tu menú: al menos tres raciones a la semana, priorizando el azul y variando las especies [1]. La merluza, el bacalao, el lenguado, la dorada, la lubina, el calamar, la sardina o el salmón son buenas opciones. El atún claro en lata procede de especies más pequeñas, como el rabil o el listado. Tiene bastante menos mercurio que el atún rojo y puede tomarse con moderación.
¿Se puede tomar algo de alcohol en el embarazo?
No. El alcohol atraviesa la placenta y llega a la sangre del bebé en concentraciones parecidas a las de la madre. Su hígado todavía no puede eliminarlo, así que la exposición se prolonga mientras sus órganos se están formando.

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomienda evitar las bebidas alcohólicas durante todo el embarazo [3]. No hay una cantidad de alcohol segura para la salud (OMS): cuanto menos, mejor; y ninguna en el embarazo, la lactancia, la infancia, si vas a conducir o si tu medicación no lo permite. Lo ideal es dejarlo ya al buscar el embarazo. El alcohol en el embarazo causa el trastorno del espectro alcohólico fetal. Abarca desde bajo peso y malformaciones hasta problemas de conducta y de aprendizaje que duran toda la vida.
En celebraciones y comidas con amigos, el agua con gas y limón o las infusiones frías son opciones seguras.
¿Cuánta cafeína se puede tomar en el embarazo?
Hasta 200 mg de cafeína al día, sumando todas las fuentes. Es la cifra de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, que concluye que esa cantidad no plantea problemas para el feto [2]. En el embarazo el cuerpo elimina la cafeína más despacio. Además, atraviesa la placenta, y el hígado del bebé no puede procesarla con rapidez. Tomar mucha cafeína se ha asociado a más riesgo de bajo peso al nacer y de retraso del crecimiento [2].
Otras recomendaciones internacionales ponen el listón algo más alto y piden reducirla a quien toma más de 300 mg al día [5]. Nosotros seguimos la cifra más prudente, la europea.
En la práctica, 200 mg dan para unos dos cafés al día . Pero el té, los refrescos de cola, las bebidas energéticas y el chocolate también suman. Si no quieres llevar la cuenta, el descafeinado es lo más cómodo.
Cómo lavar la verdura cruda y evitar la contaminación en la cocina
La fruta y la verdura crudas son imprescindibles por su fibra, sus vitaminas y sus minerales. Su superficie, sin embargo, puede llevar toxoplasma de la tierra o bacterias como Listeria o Escherichia coli. Lávalas bajo el chorro del grifo y frota las de piel firme [1].
La verdura de hoja que comes cruda y la fruta con piel necesitan además una desinfección. Usa una lejía cuya etiqueta diga que es apta para desinfectar agua de bebida. Pon unas cuatro gotas por litro de agua y deja las piezas sumergidas al menos diez minutos [1]. Después, acláralas bien con agua potable.
El resto de la prevención es evitar la contaminación cruzada, es decir, que los gérmenes de un alimento crudo pasen a otro que ya está listo para comer [1].
Si comes fuera de casa
En un restaurante no controlas la cocina, pero sí lo que pides. Pide la carne y el pescado bien hechos y descarta los platos al punto, marinados o en carpaccio. Si no sabes cómo han lavado la ensalada, elige verdura cocinada, asada o al vapor. De postre, la fruta pelada, el yogur o la repostería bien horneada son opciones seguras. Las mousses caseras, el tiramisú o el merengue sin cuajar llevan huevo crudo.
¿Qué dudas vemos más en consulta?
Estas tres salen casi cada semana, a menudo en la primera visita.
«Si lo congelo, puedo comer sushi.» Congelar el pescado protege frente al anisakis, un parásito del pescado crudo. La listeria, en cambio, resiste la congelación [1]. En el embarazo, el pescado crudo se evita aunque haya pasado por el congelador.
«Una cerveza sin alcohol no cuenta.» Las convencionales pueden llevar una pequeña cantidad de alcohol. Si te apetece una, busca las que indican «0,0 %» en la etiqueta.
«Ya lo comí antes de saber que estaba embarazada.» Pasa muy a menudo y no tiene sentido angustiarse ahora . Coméntalo con tu matrona en la próxima visita y sigue estas pautas a partir de hoy.
Comer bien en el embarazo se resume en unas pocas medidas de higiene y de elección de alimentos. Saber qué comprar, cómo cocinarlo y qué pedir fuera te devuelve la tranquilidad en la mesa.
Si quieres organizar tus menús, adaptar la alimentación a las náuseas o al ardor, o asegurarte de cubrir lo que necesitas en cada trimestre, podemos ayudarte. El equipo de dietistas-nutricionistas que acompañan el embarazo en Alimmenta te atiende en consulta presencial u online.
Cada embarazo tiene sus ritmos. La pauta adecuada es la que cuida de los dos y se adapta a tu día a día.
Te lo contamos en vídeo
Tu primer paso esta semana
Pregunta por tu inmunidad frente a la toxoplasmosis
En tu próxima visita, pregunta a tu matrona o a tu médico si tienes confirmada la inmunidad frente al toxoplasma. Mientras no lo sepas con seguridad, evita los embutidos curados sin cocinar.
Cuándo hay que ir al médico
En el embarazo, los cambios en la alimentación requieren cuidado: no hacemos dietas de adelgazamiento, no recomendamos suplementos por nuestra cuenta y no valoramos cómo va el embarazo. Eso es cosa de tu matrona y tu ginecólogo, que te ven cada pocas semanas justamente para esto.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o con destellos, dolor bajo las costillas del lado derecho, o hinchazón repentina de cara y manos [6]
- Notas que el bebé se mueve menos o distinto a como se mueve siempre [7]
- Sangrado vaginal, pérdida de líquido, dolor abdominal intenso o fiebre [7]
- Vomitas tanto que no retienes ni líquidos, y estás perdiendo peso [7]
Las cuatro requieren atención obstétrica urgente, sin esperar a la próxima visita. Los síntomas de preeclampsia y la disminución de movimientos fetales no se consultan por teléfono al día siguiente.
La mayoría de los embarazos van bien y sin sustos. Conocer estas señales es lo que permite vivir el resto tranquila.

Cuéntanos cómo vives tu embarazo
En la primera visita hablamos de tu semana de embarazo, de cómo te sientan las comidas y de lo que te preocupa. A la semana tienes tu pauta por escrito. Si ya estás dando el pecho, tenemos una página propia de lactancia y posparto.
Cómo podemos ayudarte
Ahora, aplicado a ti
Nutricionista para el embarazo en Barcelona y onlineComer bien durante el embarazo, con náuseas, antojos, miedo a los alimentos de riesgo o diabetes gestacional, en Barcelona y online.
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Fuentes
- Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Alimentación segura durante el embarazo: recomendaciones de consumo y alimentos que deben evitarse. Madrid: AESAN [consultado el 22/09/2026]. Disponible en: aesan.gob.es
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on the safety of caffeine. EFSA Journal. 2015;13(5):4102. doi:10.2903/j.efsa.2015.4102
- Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Control prenatal del embarazo normal. Guía de asistencia práctica. Prog Obstet Ginecol. 2018;61(5):510-527. Disponible en: sego.es
- Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Recomendaciones de consumo de pescado (pez espada, tiburón, atún rojo y lucio) debido a la presencia de mercurio. Madrid: AESAN; 2019. Disponible en: aesan.gob.es
- Organización Mundial de la Salud. Recomendaciones de la OMS sobre atención prenatal para una experiencia positiva del embarazo. Ginebra: OMS; 2016. Disponible en: who.int
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Hypertension in pregnancy: diagnosis and management. NICE guideline NG133. Londres: NICE; 2019 (actualizada en 2023). Disponible en: nice.org.uk
- Grupo de trabajo de la Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio. Guía de práctica clínica de atención en el embarazo y puerperio. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; 2014. Guías de Práctica Clínica en el SNS: AETSA 2011/10.
Encuesta Alimmenta sobre los GLP‑1
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Tanto si los tomas o los has tomado como si no te lo plantearías nunca. Anónima, 2-3 minutos.
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