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Nutrición para esquiar: qué comer antes, en pistas y después

Un día de esquí suma horas de frío, altura y bajadas. Aquí tienes ideas para desayunar, comer en pistas, beber según el esfuerzo y evitar el alcohol mientras esquías.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20267 min de lecturaVer fuentes

Antes de esquiar, desayuna según el tiempo que falte para salir y lo que toleres: por ejemplo, pan o avena con leche o yogur y fruta. Lleva agua y algo de comer para la jornada; bebe de forma regular según el esfuerzo, sin forzarte a tomar grandes cantidades. Evita el alcohol mientras esquías.

Esquiador de espaldas con mochila contemplando un valle nevado al atardecer

Puedes comer

  • Hidratos en el desayuno: pan, tostadas, avena, cereales o galletas sencillas; son la energía de la mañana.
  • Lácteos: leche, yogur o queso; aportan proteína y se toman calientes o fríos.
  • Proteína magra en el desayuno o la comida: pavo, jamón, huevo o atún.
  • Fruta: una pieza o un zumo en el desayuno, y fruta desecada en el bolsillo.
  • Grasa en poca cantidad: aceite de oliva en la tostada, un puñado de frutos secos.
  • Para el bolsillo: bocadillo pequeño, plátano, orejones, pasas, frutos secos o galletas.
  • Bebidas calientes: leche, caldo o infusión en el termo o en el refugio, si el frío aprieta.
  • Agua o bebida deportiva en una botella pequeña que no se congele, dentro de la chaqueta.
  • Al acabar: pasta, arroz o patata con carne magra, pescado o huevo, y fruta o yogur.

Qué evitar

  • Fritos, rebozados y salsas grasas en la cena de la víspera y en el desayuno: pesan y tardan en salir del estómago.
  • Salir a pistas en ayunas o con solo un café: la primera bajada se hace con las reservas de la cena.
  • Esperar a tener hambre para comer: en la nieve y en altura el apetito puede llegar tarde.
  • Beber por obligación aunque no tengas sed: ajusta la cantidad al esfuerzo y evita tomar grandes volúmenes de golpe.
  • Alcohol en pistas o en la comida del refugio: reduce los reflejos y favorece la pérdida de calor.
  • Comidas copiosas a mediodía si vas a seguir esquiando: mejor algo ligero y seguir comiendo a ratos.
  • Estrenar un alimento o una bebida el primer día de viaje: lo que conoces, mejor.

Cambios que ayudan

  • El desayuno con prisa

    En vez de salir solo con un café, prueba un vaso de leche con cacao y un plátano, porque se toman en cinco minutos y dan hidratos para la primera bajada

  • El tentempié de media mañana

    En vez de esperar a la comida, prueba un bocadillo pequeño de pavo o un puñado de orejones en la silla, porque la energía baja antes de que llegue el hambre

  • La bebida en pistas

    En vez de la botella en la mochila, que se enfría o se congela, prueba llevarla dentro de la chaqueta, porque lo que está a mano y templado se bebe

  • La comida en el refugio

    En vez de una cerveza o un vino, prueba un caldo, una infusión o leche caliente, porque calientan de verdad y además hidratan

  • La cena de después

    En vez de picotear hasta tarde, prueba adelantar una merienda-cena de pasta o arroz con carne magra o pescado, porque repone el glucógeno para el día siguiente

Hábitos que ayudan

  • Lleva la botella o el termo dentro de la chaqueta: el agua fría o congelada no se bebe.
  • Planifica las paradas para comer y beber según el esfuerzo: en la silla o el refugio resulta más fácil hacerlo.
  • Abrígate por capas y cambia la ropa húmeda: el frío también se combate por fuera.
  • Duerme bien la noche antes: el primer día de nieve cansa más de lo que parece.

Esquiar no es un esfuerzo corto: son horas en la nieve con bajadas intensas, remontes, colas y frío, a menudo a más de 2.000 metros. Todo eso suma gasto. Además, en la montaña el apetito puede llegar tarde y la sed se nota menos. El aire frío y seco de la altura también aumenta la pérdida de agua al respirar [2].

Aquí contamos qué trabajamos en consulta con quien va a la nieve un fin de semana o una semana entera. Hablamos del desayuno, la comida en pistas, la bebida, el alcohol y la cena. Y, al final, cuándo eso ya no es cosa de la alimentación.

¿Por qué se gasta más energía esquiando con frío y en altura?

Porque al esfuerzo de esquiar se suman dos más. El frío obliga al cuerpo a trabajar para mantener su temperatura, y cuando aprieta aparece la tiritona, que también consume energía. La altura también influye. Una revisión sobre nutrición y altitud publicada en Sports Medicine recoge más pérdidas de agua por la respiración y la orina, y cambios en la sed y los hábitos de bebida [2].

Comer y beber lo suficiente no solo sirve para aguantar la jornada. La guía de la Wilderness Medical Society sobre congelaciones incluye mantener una hidratación y un aporte de energía adecuados entre las medidas que ayudan a prevenir las lesiones por frío en la piel [3]. Por eso, en la nieve, saltarse comidas o ir sin beber tiene más coste que en un entrenamiento en casa.

Las cifras generales de cuánto comer si entrenas con regularidad están en la guía de nutrición deportiva. Aquí nos centramos en lo que cambia en un día de pistas.

¿Qué desayunar antes de un día de esquí?

El desayuno de un día de pistas es la comida de antes del esfuerzo, y se monta igual: con hidratos, algo de proteína y poca grasa. La posición conjunta de nutrición deportiva propone entre 1 y 4 g de hidratos por kilo de peso, de una a cuatro horas antes de esfuerzos prolongados [1]. La cifra busca apoyar el rendimiento y se ajusta a la duración, la intensidad y la tolerancia; no es una pauta fija para esquiar por ocio.

En la práctica, un desayuno completo tiene cuatro partes:

  • Hidratos: pan, tostadas, avena, cereales o galletas sencillas
  • Proteína: leche, yogur, queso, pavo, jamón o huevo
  • Fruta: una pieza o un zumo
  • Grasa en poca cantidad: aceite de oliva o un puñado de frutos secos

Un ejemplo que funciona: zumo de naranja, café con leche y una tostada con aceite de oliva, tomate y dos lonchas de jamón. Si te cuesta comer temprano, empieza por algo líquido —leche con cacao o un yogur— y guarda el bocadillo para la primera parada.

La cena de la víspera también cuenta: si es pesada, con fritos o salsas, el desayuno entra peor. Mejor un plato de pasta, arroz o patata con algo de proteína, y a dormir pronto.

¿Qué llevar en el bolsillo para comer en pistas?

A las dos o tres horas de esquiar las reservas aportadas por el desayuno empiezan a agotarse, y es entonces cuando conviene parar y tomar algo, antes de notar las piernas flojas. No hace falta sentarse a comer: basta con algo que quepa en el bolsillo y no se estropee con el frío.

Para esfuerzos continuos de entre una hora y dos horas y media, la posición conjunta propone 30 a 60 g de hidratos por hora [1]. Esa cifra se individualiza y no se traslada sin más a un día de esquí recreativo. Un día de esquí de ocio tiene remontes, colas y paradas. Según el esfuerzo y el tiempo en pistas, puede bastar un tentempié cada dos o tres horas y una comida ligera a mediodía. Quien hace un día largo de travesía o de competición sí necesita acercarse más a esa cifra.

Lo que mejor funciona en el bolsillo:

  • Un bocadillo pequeño de pavo, jamón o queso
  • Un plátano o fruta desecada: orejones, pasas, dátiles
  • Un puñado de frutos secos
  • Galletas sencillas o pan con chocolate

Es la misma lógica que en la bici, donde también se come a ratos y lo que se lleva encima es lo que hay. En la guía de dieta para ciclistas tienes más ideas para llevar.

Si el frío aprieta, una bebida caliente en el refugio —leche, caldo o infusión— ayuda a entrar en calor y a beber algo más, porque con frío apetece menos lo frío.

¿Cuánto hay que beber mientras esquías?

Con frío y en altura, la sed puede notarse menos mientras aumentan las pérdidas de agua por la respiración y la orina [2]. Además, entre la ropa de abrigo y el viento, el sudor pasa desapercibido.

Esquiador veterano descansa en un banco de un refugio de montaña nevado con un bocadillo y un termo

Empieza la jornada bien hidratado y lleva agua a mano. Bebe con regularidad según el esfuerzo y las pérdidas por sudor, sin forzarte a tomar grandes cantidades.

Durante el día, lo más útil es organizarse: una botella pequeña dentro de la chaqueta para que no se congele, beber según el esfuerzo y aprovechar el refugio. El agua suele bastar; en días largos o si comes poco, una bebida deportiva con azúcares y sodio ayuda a juntar las dos cosas. Si dudas de cuál te conviene, en la guía de bebidas para deportistas lo tienes explicado.

Una pista sencilla al final del día: si la orina es muy oscura y escasa, has bebido poco.

¿Se puede tomar alcohol en la montaña?

Mejor no mientras esquías. La cerveza o el vino en pistas dan sensación de calor, pero es engañosa. El alcohol abre los vasos de la piel y favorece la pérdida de calor. La guía de la Wilderness Medical Society sobre congelaciones recoge el alcohol entre las sustancias que pueden reducir el riego de la piel y aumentar el riesgo de congelación [3].

A eso se suma lo evidente en la nieve: menos reflejos, peor equilibrio y decisiones más arriesgadas en la bajada. Y, al final del día, el alcohol tampoco ayuda a recuperar: la posición conjunta advierte de que interfiere con la recuperación después del ejercicio [1].

No hay una cantidad de alcohol segura para la salud (OMS): cuanto menos, mejor. Ninguna en el embarazo, la lactancia o la infancia; tampoco si vas a conducir o si tu medicación no lo permite.

¿Qué comer al acabar la jornada de esquí?

Al acabar, el músculo ha gastado buena parte de sus reservas de glucógeno y conviene reponerlas con hidratos y algo de proteína. Si la cena va a ser tarde, lo más práctico es adelantarla o hacer una merienda-cena al volver al alojamiento, para no alargar el ayuno.

Un ejemplo: ensalada de pasta o arroz con verduras, un filete de carne magra o de pescado, y fruta o yogur. Si al día siguiente vuelves a esquiar, esa cena es la que prepara la primera bajada, así que no la dejes en un picoteo.

Y bebe también por la tarde: el líquido perdido en pistas se repone en las horas siguientes, con agua, leche, caldo o zumo.

En la nieve no hay una dieta especial: hay un día largo con frío y altura. Si te quedas con tres cosas: desayuna con hidratos, lleva algo en el bolsillo y bebe según el esfuerzo, sin forzarte.

Si preparas una temporada de esquí, compites o haces travesía, puede que necesites ajustar cuánto comes. Nuestro equipo de dietistas-nutricionistas deportivos lo calcula contigo según tu peso, tus horarios y el tipo de esquí que haces, en Barcelona y online.

Cada persona esquía a un ritmo, come a unas horas y aguanta el frío de una manera. Lo que sirve es la pauta que encaja en la tuya.

Entonces, ¿qué meto en la chaqueta?

Tres cosas que caben en un bolsillo, no se estropean con el frío y resuelven la parada de media mañana.

  • Bocadillo pequeño de pavo o de queso

    Para la parada de media mañana o de primera hora de la tarde. Envuelto, aguanta el día entero

  • Un puñado de orejones y frutos secos

    Para comer en la silla sin quitarte los guantes más de un minuto

  • Botella pequeña de agua dentro de la chaqueta

    Para beber según el esfuerzo sin que el agua se congele

Cuándo hay que ir al médico

Ajustamos energía, hidratación, horarios y recuperación para mejorar el rendimiento y reducir el riesgo de lesión. No diagnosticamos una lesión, no valoramos tu corazón y no tratamos un trastorno de la conducta alimentaria, que en deporte se disfraza de disciplina.

Pide ayuda sin esperar a cambiar la dieta si te pasa alguna de estas cosas. Las recogen el consenso del American College of Sports Medicine sobre problemas de salud por calor en el ejercicio y el consenso del Comité Olímpico Internacional sobre déficit energético relativo en el deporte:

  • Notas dolor u opresión en el pecho, te mareas mucho, te desmayas o el corazón se te dispara durante el ejercicio [4].
  • Se te ha retirado la regla, o has tenido varias fracturas de estrés, o llevas meses con el rendimiento en descenso y mucho cansancio [5].
  • Entrenas en ayunas por obligación, te da miedo comer ciertos alimentos o la dieta manda sobre tu vida social [5].

Dolor en el pecho o desmayo: urgencias hoy, o 112 si estás compitiendo. Regla ausente, fracturas de estrés o rendimiento en caída: médico de cabecera o médico del deporte esta semana, antes de retocar la dieta. Si la relación con la comida es el problema, psicología especializada.

Entrenar fuerte y comer suficiente van juntos. Estas señales aparecen casi siempre cuando lo segundo se queda atrás.

El equipo de Alimmenta

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Fuentes

  1. Thomas DT, Erdman KA, Burke LM. Position of the Academy of Nutrition and Dietetics, Dietitians of Canada, and the American College of Sports Medicine: Nutrition and Athletic Performance. J Acad Nutr Diet. 2016;116(3):501-528. doi:10.1016/j.jand.2015.12.006
  2. Stellingwerff T, Peeling P, Garvican-Lewis LA, et al. Nutrition and Altitude: Strategies to Enhance Adaptation, Improve Performance and Maintain Health: A Narrative Review. Sports Med. 2019;49(Suppl 2):169-184. doi:10.1007/s40279-019-01159-w
  3. McIntosh SE, Freer L, Grissom CK, et al. Wilderness Medical Society Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Treatment of Frostbite: 2024 Update. Wilderness Environ Med. 2024;35(2):183-197. doi:10.1177/10806032231222359
  4. Roberts WO, Armstrong LE, Sawka MN, et al. ACSM Expert Consensus Statement on Exertional Heat Illness: Recognition, Management, and Return to Activity. Curr Sports Med Rep. 2023;22(4):134-149. doi:10.1249/JSR.0000000000001058
  5. Mountjoy M, Ackerman KE, Bailey DM, et al. 2023 International Olympic Committee’s (IOC) consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (REDs). Br J Sports Med. 2023;57(17):1073-1098. doi:10.1136/bjsports-2023-106994

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Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

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