Puedes comer
- Verdura y hortalizas: inclúyelas en las comidas principales, en crema, al horno, salteadas o en ensalada.
- Fruta: entera a diario, mejor que en zumo.
- Legumbres: lentejas, garbanzos o alubias varias veces por semana, también en ensalada o en guiso ligero.
- Cereales y tubérculos: acompaña cada comida principal con pan, arroz, pasta, patata u otro hidrato según tus necesidades.
- Proteína en las comidas principales: alterna huevos, pescado, pollo, pavo, legumbres, tofu y lácteos.
- Lácteos: yogur natural, leche y queso fresco.
- Grasa: cocina y aliña con aceite de oliva. Para un tentempié, toma dos o tres nueces o una cantidad equivalente de otros frutos secos naturales o tostados.
- Agua como bebida habitual, y caldo o infusiones si te apetece algo caliente.
Qué evitar
- Zumos, batidos y sopas «de limpieza» durante días: te quitan proteína y fibra, y el peso que pierdes vuelve.
- Saltarte comidas para compensar una cena de fiesta: llegas a la siguiente con mucha más hambre.
- Las sobras de turrón y polvorones a la vista: guárdalas en un armario o repártelas.
- El picoteo de pie mientras cocinas o recoges: siéntate a comer, aunque sea poco.
- Refrescos y alcohol como bebida de diario: vuelven a ser de fin de semana o de celebración.
- Planes de «a partir del lunes»: la siguiente comida sirve igual para empezar.
- Productos que prometen «limpiar» o «depurar»: no necesitas un suplemento para volver a tu rutina. Si está indicado en tu caso, lo pauta tu médico o tu dietista-nutricionista.
Cambios que ayudan
El primer desayuno de enero
En vez de un zumo o un batido «de limpieza», prueba tu desayuno de siempre: pan integral con tomate y aceite, un yogur y una fruta. Así aportas proteína y fibra y no llegas con tanta hambre a media mañana
La cena después de un exceso
En vez de saltarte la cena, prueba una crema de verduras con una tortilla francesa, porque te vas a dormir sin hambre y no llegas con hambre voraz al día siguiente
Las sobras del asado
En vez de otro plato de asado con salsa, prueba a desmigarlo en unas fajitas con mucha verdura o en una ensalada templada con garbanzos, porque aprovechas las sobras y el plato se equilibra solo
Los dulces que sobran
En vez de terminarlos «para que no se pierdan», prueba a guardarlos en un armario o repartirlos, porque lo que no está a la vista se pica mucho menos
El propósito de año nuevo
En vez de «perder peso este año», prueba «caminar después de comer de lunes a viernes», porque depende de ti y se puede comprobar cada día
Hábitos que ayudan
- Vuelve a tu hora de acostarte y de levantarte antes que a cualquier otra cosa: si duermes poco, comes peor.
- Sal a caminar después de comer: es el momento más fácil de encajar y el que más se repite.
- Apaga pantallas un rato cada día y recupera algo de ocio que te guste: el descanso también cuenta.
- Queda con amistades a las que llevas tiempo sin ver, y que no todo gire alrededor de la mesa.
- Haz la lista de la compra del lunes el domingo: lo que no entra en casa no hay que decidir no comerlo.
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Enero llega con la nevera llena de sobras, los horarios desordenados y la sensación de que hay que compensar. Es normal sentirse así después de dos o tres semanas de comidas largas, cenas tardías y menos movimiento. Y es justo esa urgencia la que vende zumos, batidos y planes de limpieza de una semana.
Esto es lo que trabajamos en consulta cada enero: por qué no hace falta ninguna dieta detox y qué pasa con el peso tras las fiestas. También hablamos de cómo recuperar las comidas y el movimiento, y de cómo convertir el propósito de «este año pierdo peso» en objetivos que puedas cumplir. Y, al final, cuándo lo que te pasa ya no tiene que ver con las fiestas.
¿Hace falta una dieta detox después de las fiestas?
No. El hígado y los riñones se encargan de eliminar lo que el cuerpo no necesita todos los días del año, también el 26 de diciembre, y no necesitan un zumo para hacerlo. Una revisión publicada en Current Gastroenterology Reports analiza cuatro estrategias populares para adelgazar [1]. Concluye que los planes de zumos y «desintoxicación» funcionan, cuando lo hacen, porque durante unos días se come muy poco. El peso tiende a volver al retomar la alimentación habitual. También hay pocos estudios sobre sus efectos a largo plazo.
Lo que baja en la báscula en esos días es sobre todo agua y las reservas de hidratos del músculo, y vuelve en cuanto recuperas tus comidas. Por el camino, una semana a base de líquidos deja fuera casi toda la proteína y buena parte de la fibra, y te deja con más hambre justo cuando vuelves al trabajo. Si has probado alguno y te has mareado o has notado el corazón acelerado, mira el apartado sobre cuándo ir al médico.
Estos planes comparten rasgos con muchas otras propuestas de adelgazamiento rápido; si quieres aprender a reconocerlas, tienes la guía sobre dietas milagro y sus riesgos.
¿Cuánto peso se gana de verdad en Navidad?
Bastante menos de lo que parece. Una revisión publicada en el Journal of Obesity recoge en adultos una ganancia media de entre 0,4 y 0,9 kg [2]. El periodo estudiado va de finales de noviembre a mediados de enero. La misma revisión encuentra ganancias parecidas en personas que estaban intentando perder peso en esas fechas [2].
Si el 2 de enero la báscula marca más, parte de esa diferencia es sal, líquido y comida que todavía está en tránsito, y se va sola en unos días de comidas normales. Lo que conviene cuidar no es ese medio kilo, sino que no se sume año tras año. Y eso no se consigue compensando una semana, sino volviendo a tu rutina. Si decides seguir tu peso, pésate como máximo una vez a la semana para evitar obsesionarte. Para valorar cambios, son más útiles los perímetros de cintura y cadera o un cinturón que uses con frecuencia.
¿Cómo retomar la rutina de comidas después de las fiestas?
El primer día de enero no tiene que ser especial. Desayuna, come y cena a tus horas de siempre, aunque la víspera cenaras tarde. Saltarte comidas para compensar es lo que más dispara el picoteo de media tarde y las cenas grandes.
Para los platos, piensa en lo sencillo: verdura en la mitad del plato, una ración de proteína y otra de hidratos. Una crema de calabaza con una tortilla francesa y pan, unas lentejas con verduras, un pescado al horno con patata y ensalada. Son las comidas de cualquier semana normal, y justamente de eso se trata.
Las sobras piden un plan, no fuerza de voluntad. El asado se desmiga para unas fajitas con mucha verdura o una ensalada templada con garbanzos. El marisco o el pescado van a un arroz caldoso. Los dulces se guardan en un armario, se reparten o se congelan los que lo admitan. Cocinar más en casa en estas semanas te devuelve el control de las cantidades sin tener que contar nada.
Con la bebida pasa lo mismo: el agua vuelve a ser la bebida de la mesa, y el vino, la cerveza o el cava, de celebración.
¿Cómo volver a moverte sin caer en el todo o nada?
El propósito de «este año voy al gimnasio cinco días» suele durar hasta febrero. Funciona mejor empezar desde donde estás y subir poco a poco. Para adultos, las directrices de la Organización Mundial de la Salud recomiendan entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada, como caminar a buen paso. Como alternativa, proponen entre 75 y 150 minutos de actividad intensa. También recomiendan ejercicios de fuerza de forma regular [3]. Y dicen algo igual de importante: cualquier cantidad de actividad es mejor que ninguna [3].

Con los pasos, la cifra de los 10.000 no es un umbral mágico. Un metaanálisis de quince cohortes publicado en The Lancet Public Health encontró que el beneficio sobre la mortalidad se estabiliza hacia los 8.000–10.000 pasos diarios en menores de 60 años. A partir de los 60, se estabiliza hacia los 6.000–8.000 pasos [4]. Si ahora andas 3.000, el objetivo no es llegar a 10.000 la semana que viene: es sumar un paseo después de comer y, cuando ya sea costumbre, otro.
La fuerza es la parte que más se olvida y la que más ayuda a conservar músculo mientras se pierde grasa. Las mismas directrices de la OMS piden ejercicios de fuerza que trabajen los grandes grupos musculares dos o más días a la semana [3]. Puedes empezar con tu propio peso o con gomas.
¿Cómo convertir el propósito de perder peso en objetivos pequeños?
El propósito de «perder peso» falla menos por falta de ganas que por cómo se plantea. La guía canadiense de práctica clínica sobre obesidad en adultos propone centrarse en la salud y el bienestar, más allá del número de la báscula [5]. También propone acordar metas realistas y sostenibles de cambio de hábitos. En la práctica, eso se traduce en siete pasos:
- Elige uno o dos objetivos, no diez. Una lista interminable agota antes de empezar
- Haz que sean de hábito, no de kilos. En vez de «perder peso este año», «cenar en casa con verdura cuatro noches por semana» o «caminar veinte minutos después de comer de lunes a viernes» . El peso se mueve como resultado, y a su ritmo
- Divide lo grande en pasos cortos. Primero el desayuno, luego las cenas, luego el movimiento
- Decide qué, cómo, cuándo y dónde. «Caminaré después de comer, por el parque, con calzado cómodo en la oficina» se cumple más que «me moveré más»
- Pon fecha de inicio y fecha de revisión. La de revisión, a las cuatro o seis semanas, sirve para ajustar el objetivo, no para aprobar o suspender
- Celebra los pasos pequeños. Subir por la escalera o pedir un plato con verdura al cenar fuera ya es avanzar
- Cuéntaselo a quien te apoya y apunta tus hábitos. Una marca en el calendario cada día que cumples dice más de tu progreso que la báscula
Si tu objetivo es perder grasa y no recuperarla, en la guía de dieta para adelgazar tienes cómo plantearlo a medio plazo. Si vas a empezar ahora, te ayudarán las 10 claves para empezar una dieta para bajar de peso.
¿Qué hacer si en febrero ya has abandonado?
Lo normal es tener semanas mejores y peores; eso no es abandonar. Los errores que más vemos en consulta en estas fechas son tres. El primero es compensar una cena copiosa con un día casi sin comer, que suele acabar en más hambre y más picoteo. El segundo es volver al todo o nada después de un fallo. El tercero es esperar al lunes, al mes siguiente o al próximo año para empezar de nuevo.
La salida es la misma en los tres casos: retomar en la siguiente comida, sin compensar, y revisar si el objetivo era demasiado grande. Si lo era, se hace más pequeño. No tienes por qué esperar a un Año Nuevo: cualquier día sirve para empezar.
Si lo que pesa es tu relación con la comida, eso merece una ayuda distinta. Puede que comas a escondidas, sientas que pierdes el control o compenses de maneras que te preocupan. Lo explicamos en el apartado siguiente.
Después de las fiestas no hay que limpiar nada: hay que volver. A tus horarios, a tus platos de siempre, a moverte un poco más cada semana y a uno o dos objetivos que dependan de ti.
Si llevas varios eneros empezando de cero, o quieres un plan que encaje con tu trabajo, tu familia y tus gustos, nuestro equipo de nutricionistas para perder peso lo diseña contigo, en Barcelona y online.
Cada persona llega a enero desde un punto distinto. Lo que sirve es la pauta que encaja en tu vida.
Entonces, ¿qué hago el lunes?
Tres cosas para la primera semana de enero. Ninguna pide comprar nada especial.
La lista de la compra, el domingo
Verdura, fruta, legumbre, huevos, pescado y pan integral para cinco días. Lo que entra en casa decide lo que comes
Un plato completo al día, como mínimo
Verdura en la mitad, proteína y un hidrato. Crema, tortilla y pan ya lo es
Un paseo después de comer
Corto al principio. Cuando se convierta en una costumbre, alárgalo o añade otro

Tu semana de comidas, lista para la nevera
- Menú de 7 días con la lista de la compra
- 8 recetas: cocinas una vez y comes dos
- Qué hacer cuando la semana se tuerce
¿A qué correo te la enviamos?
PDF gratis, en tu bandeja en un momento.
Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
Con la alimentación y el cambio de hábitos podemos ayudarte a perder grasa conservando músculo, y a sostenerlo en el tiempo. Lo que no podemos es averiguar por qué cambia el peso sin motivo aparente: si pierdes o ganas peso sin buscarlo, eso lo mira tu médico antes de tocar la dieta.
Pide ayuda sin esperar a cambiar la dieta si te pasa alguna de estas cosas:
- Te desmayas, te mareas al levantarte o notas palpitaciones mientras sigues una dieta muy baja en calorías
- Pierdes peso sin proponértelo: la ropa te baila y no has cambiado nada de lo que comes
- Tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso a la vez
- Se te retira la regla o se vuelve irregular desde que perdiste peso
- Sientes que pierdes el control con la comida, o compensas lo que comes con vómitos, laxantes o ejercicio
Si te desmayas, notas dolor en el pecho o el corazón se dispara, urgencias hoy. Si pierdes peso sin buscarlo, tienes mucha sed con orina abundante o se te ha retirado la regla, cita con tu médico de cabecera esta semana. Si te mareas al levantarte con una dieta muy baja en calorías, déjala y pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Si se te hinchan las piernas o notas algo nuevo en el cuerpo que te limita el día a día, ve cuanto antes al médico. Si lo que te pasa es con la comida y no con el peso, hay psicología especializada: esa ayuda se busca antes de empezar una dieta, no después.
Adelgazar despacio y sin sustos es lo normal. Estas señales son poco frecuentes; saber reconocerlas es lo que te permite dejar de vigilarlas.

Cuéntanos cómo es tu semana y qué te gustaría cambiar
En la primera visita hablamos de tus horarios, de quién cocina en casa y de lo que has probado antes. En la segunda recibes tu pauta por escrito.
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Fuentes
- Obert J, Pearlman M, Obert L, et al. Popular Weight Loss Strategies: a Review of Four Weight Loss Techniques. Curr Gastroenterol Rep. 2017;19(12):61. doi:10.1007/s11894-017-0603-8
- Díaz-Zavala RG, Castro-Cantú MF, Valencia ME, et al. Effect of the Holiday Season on Weight Gain: A Narrative Review. J Obes. 2017;2017:2085136. doi:10.1155/2017/2085136
- Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S, et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med. 2020;54(24):1451-1462. doi:10.1136/bjsports-2020-102955
- Paluch AE, Bajpai S, Bassett DR, et al. Daily steps and all-cause mortality: a meta-analysis of 15 international cohorts. Lancet Public Health. 2022;7(3):e219-e228. doi:10.1016/S2468-2667(21)00302-9
- Wharton S, Lau DCW, Vallis M, et al. Obesity in adults: a clinical practice guideline. CMAJ. 2020;192(31):E875-E891. doi:10.1503/cmaj.191707
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