Puedes comer
- Verdura de temporada: tomate, pepino, pimiento, calabacín y berenjena, en ensalada, gazpacho, a la brasa o asada.
- Fruta de verano: sandía, melón, melocotón, albaricoque, ciruela o nísperos, de postre o entre horas.
- Pescado y marisco a la plancha o a la brasa, sobre todo si estás en la costa.
- Carne magra, huevo y legumbres: pollo, pavo, tortilla, garbanzos o lentejas en ensalada.
- Hidratos en la comida y en la cena: pan (mejor integral), arroz, pasta y patata asada o al vapor, algo más los días de mayor actividad.
- Lácteos frescos: yogur, queso fresco y leche, también en un granizado casero con cacao.
- Frutos secos crudos o tostados y fruta desecada para la mochila.
- Agua, infusiones y té frío sin azúcar, con mucho hielo.
- El plato típico del lugar: pruébalo y acompáñalo de algo vegetal.
- El postre de la zona, si es tu momento del día: disfrútalo sin culpa.
Qué evitar
- Refrescos azucarados como bebida de diario: guárdalos para cuando de verdad te apetezcan.
- Alcohol por sistema en cada comida y cada terraza: la OMS recuerda que no hay una cantidad de alcohol segura para la salud [1].
- Patatas fritas y rebozados como guarnición fija: pide ensalada, verdura o patata asada.
- Salsas de nata o de queso a diario: déjalas para algún día suelto.
- Bufet con plato grande a la primera: mejor plato pequeño y volver si te quedas con hambre.
- Comida cocinada que ha pasado más de dos horas fuera del frío, según la OMS [2].
- Picante fuerte si no tienes costumbre: pruébalo poco a poco.
- Comida rápida de la que tienes en casa: en un viaje hay platos del lugar que merecen más la pena.
Cambios que ayudan
La bebida de la terraza
En vez de un refresco azucarado, prueba agua con gas y limón o un té frío sin azúcar, porque te quita la sed igual sin sumar azúcar a cada parada
La guarnición
En vez de patatas fritas, prueba ensalada, verdura a la brasa o patata al horno, porque el plato principal sigue siendo el mismo y reduces la grasa que aporta la guarnición
La pizza
En vez de una cuatro quesos, prueba una margarita con rúcula, verdura o champiñones, porque sigues comiendo pizza y el plato lleva algo vegetal
La pasta
En vez de una salsa de nata, prueba tomate, napolitana o puttanesca, porque tienen el sabor del lugar con mucha menos grasa
El helado de cada tarde
En vez de un helado de heladería a diario, prueba un granizado casero de leche con cacao o un helado de yogur hecho en casa en la merienda, porque refresca igual y lo controlas tú
El bocadillo del pícnic
En vez de embutido, prueba pan integral con atún, tomate y aceitunas, porque suma verdura y proteína en el mismo bocado
Hábitos que ayudan
- Camina: organiza las visitas por zonas y hazlas a pie.
- Lleva siempre una botella de agua y bebe antes de tener sed; con calor, más de lo habitual.
- Si puedes, busca alojamiento con cocina: desayunar y preparar el pícnic en casa da mucho margen.
- Mantén cuatro o cinco comidas con horarios parecidos a los de casa, aunque se retrasen una hora.
- Nada, pasea por la playa o sal a caminar un rato cada día: moverse cuenta aunque no sea entrenar.
Encuesta anónima · 2-3 minutos
¿Cuál es tu relación con los medicamentos GLP‑1?
Las vacaciones cambian todo a la vez: los horarios, la cocina, la compañía y lo que hay en la nevera. Es normal que tu alimentación cambie con ellas, y no hace falta pasar el verano contando nada para volver bien.
Lo que sigue es lo que proponemos en consulta a quien se va unos días. Verás cómo elegir cuando comes fuera, qué meter en la nevera del pícnic y qué beber con calor. También, cómo mantener lo conseguido sin vivir pendiente de la báscula.
¿Cómo comer bien en vacaciones sin estar a dieta?
Las vacaciones no son el momento de empezar un plan de alimentación, y tampoco hace falta dejar lo que haces bien el resto del año. Lo que funciona es quedarte con el esqueleto y soltar lo demás. El esqueleto es el de siempre: en la comida y en la cena, la mayor parte del plato será verdura u hortaliza. Añade una ración de proteína —pescado, carne magra, huevo o legumbre— y un hidrato —pan, arroz, pasta o patata—, con aceite de oliva. Lo que se suelta es todo lo demás: el plato típico que no vas a volver a probar en años, la sobremesa larga, el helado de la tarde.
Ayuda mantener cuatro o cinco comidas al día con horarios parecidos a los de casa, aunque se retrasen una hora. Saltarse la comida porque «ya cenaremos fuerte» suele acabar en un picoteo largo a media tarde. Y si lo que buscas son pautas para perder grasa cuando vuelvas, esta es la dieta para adelgazar que proponemos; en vacaciones, el objetivo razonable es disfrutar y mantener.
¿Qué pedir cuando comes fuera de casa?
En un restaurante, el orden de la carta ayuda. Empieza por la bebida: agua para acompañar la comida, y el refresco o la cerveza cuando de verdad te apetezcan, no por inercia. De primero, algo vegetal: es la forma más fácil de probar la cocina del lugar sin que el plato sea solo harina y grasa. Una ensalada caprese en Italia, una escalivada o un gazpacho aquí, una tarta pascualina en Argentina.
De segundo, si estás en la costa, el pescado a la plancha o a la brasa suele ser la mejor opción de la carta. Pide que te cambien la guarnición cuando se pueda: ensalada, verdura asada o patata al horno en lugar de patatas fritas. Una salsa de nata o de queso no es un problema un día; lo es cuando está en todas las comidas. Si te apetece pizza o pasta, elige las que llevan verdura: una margarita con rúcula o con champiñones, pasta con tomate, a la napolitana o a la puttanesca.
Con el postre, conócete. Si eres de dulce y es el momento que más disfrutas, elige un segundo más ligero y date el postre sin culpa. Si eres más de salado, la fruta de la zona o un café cierran igual de bien.
El bufet libre del hotel tiene su propio truco: da una vuelta para verlo todo antes de servirte. Usa un plato pequeño y vuelve a por más si te quedas con hambre, en lugar de llenar uno grande a la primera. Y si viajas a un país con cocina muy picante y no tienes costumbre, pruébala poco a poco: las especias fuertes pueden dar molestias de estómago.
¿Qué llevar de pícnic a la playa, la piscina o la montaña?
Lo más rápido para pasar el día fuera es un bocadillo y algo para picar, y en ese «algo para picar» es donde suelen faltar la verdura y la fruta. Un pícnic completo se monta igual que un plato: algo vegetal, una proteína y un hidrato.
- De primero, algo frío y vegetal: gazpacho en un termo, sopa fría de sandía y tomate con albahaca, o una ensalada de pasta o de garbanzos con tomate, pepino y pimiento
- De segundo, un bocadillo con relleno de verdad: pan integral con atún, tomate y aceitunas, con tortilla o con pollo y lechuga
- Para picar entre horas: fruta de temporada, palitos de zanahoria o de pepino y un puñado de frutos secos
- Para beber: agua fría y, si quieres algo con sabor, té o infusión fríos sin azúcar
Planificar es lo que más ayuda: si al hacer la compra ya sabes qué días vas a pasar fuera, tendrás en casa lo necesario. Y si quieres dejar hechos varios tápers, lo que cuenta la guía para organizar los tuppers de la semana con batch cooking sirve igual en vacaciones.
¿Cómo evitar que la comida se estropee con el calor?
Con calor, la nevera portátil no es un lujo: es lo que hace que el pícnic sea seguro. La Organización Mundial de la Salud pide no dejar la comida cocinada más de dos horas a temperatura ambiente. En sus cinco claves para la inocuidad de los alimentos, también recomienda guardar en frío lo perecedero, preferiblemente por debajo de 5 °C [2]. En la playa o en un coche al sol, esa temperatura ambiente es mucho más alta que la de una cocina, así que conviene quedarse corto.

- Pon placas de hielo o botellas de agua congeladas encima y a los lados de la comida
- Deja la nevera a la sombra y ábrela lo justo
- Lleva separado lo crudo de lo cocinado, como pide esa misma guía de la OMS [2]
- Deja en casa lo más delicado con calor: mayonesa casera, salsas con huevo crudo, pescado o marisco sin cocinar
- Lo que haya pasado horas al sol, no lo guardes para la cena
Si viajas a un sitio donde el agua del grifo no es potable, bebe agua embotellada. Fíjate también en el hielo y en la fruta lavada: la guía de la OMS pide usar agua segura para lavar los alimentos [2].
¿Qué beber en vacaciones y qué pasa con el alcohol?
Con calor y más horas en la calle, lo primero es el agua. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sitúa la cantidad adecuada de agua total en 2 litros al día para las mujeres y 2,5 para los hombres [3]. Cuenta también el agua de los alimentos. Estas cifras son para temperatura y actividad moderadas: con calor o ejercicio, hace falta más. Las necesidades también pueden variar en personas mayores y durante el embarazo o la lactancia. La fruta y la verdura de verano también suman.
Los refrescos azucarados suben mucho en verano casi sin darnos cuenta. Alternativas que funcionan: agua con gas y limón, té o infusiones frías sin azúcar con mucho hielo, o agua con rodajas de fruta.
Con el alcohol, la idea de que un poco no hace daño ha cambiado. La Organización Mundial de la Salud recuerda que no hay una cantidad de alcohol segura para la salud [1]. Cuanto menos, mejor. Ninguna durante el embarazo, la lactancia o la infancia, si vas a conducir o si tu medicación no lo permite. No se trata de pasar las vacaciones con culpa por una cerveza en la terraza, sino de que no sea por sistema en cada comida y cada tarde. Si bebes, que sea poco, cuando de verdad te apetezca y con comida y agua al lado; y si no bebes, las vacaciones no son un motivo para empezar.
¿Se gana peso en vacaciones?
A veces algo, y es normal. Una revisión sistemática publicada en Obesity Reviews en 2025 asocia las fiestas y las vacaciones de verano con ganar peso. La evidencia sobre las pocas estrategias estudiadas para evitarlo tiene por ahora una certeza muy baja [4]. Traducido: no hay un método que blinde las vacaciones, y tampoco hace falta.
Lo que marca la diferencia es la vuelta. Recuperar en la primera semana los horarios, la compra y la cocina de siempre suele bastar para que unos días distintos no se conviertan en un cambio de tendencia. No hace falta «compensar» con días de restricción. Si quieres controlar tu peso, pésate como máximo una vez a la semana para no obsesionarte. Los perímetros de cintura y cadera, o un cinturón que uses con frecuencia, pueden orientarte mejor. Si te ayuda tener un plan para la vuelta, el menú semanal para mantener el peso trae los siete días y la lista de la compra.
En vacaciones no hay que estar a dieta: basta con tener claras cuatro cosas. Verdura, proteína e hidrato en el plato; agua como bebida de diario; nevera portátil cuando comes fuera; y volver a la rutina cuando vuelves a casa.
Si llevas tiempo trabajando tu peso y te preocupa perder lo conseguido, o quieres volver con un plan, nuestro equipo de dietistas-nutricionistas para perder peso te acompaña en Barcelona y online.
Cada persona viaja, come y disfruta de una manera distinta. La pauta que funciona es la que encaja en tus vacaciones, no la que te las quita.
Entonces, ¿qué meto en la nevera del pícnic?
Tres cosas que se preparan la noche antes, viajan bien con placas de hielo y resuelven un día entero de playa o de monte.
Sopa fría de sandía y tomate en un termo
Tritura sandía y tomate maduro con unas hojas de albahaca y un chorro de aceite de oliva; en el termo llega fría y te hidrata desde el primer trago
Bocadillo de pan integral con atún y aceitunas
Añade tomate en rodajas y un poco de lechuga: verdura, proteína e hidratos en un solo bocadillo
Fruta cortada y palitos de zanahoria
En un táper, arriba de todo en la nevera: es lo primero que apetece a media tarde y no se estropea con el calor como un bocadillo de mayonesa

Tu semana de comidas, lista para la nevera
- Menú de 7 días con la lista de la compra
- 8 recetas: cocinas una vez y comes dos
- Qué hacer cuando la semana se tuerce
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Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
Con la alimentación y el cambio de hábitos podemos ayudarte a perder grasa conservando músculo, y a sostenerlo en el tiempo. Lo que no podemos es averiguar por qué cambia el peso sin motivo aparente: si pierdes o ganas peso sin buscarlo, eso lo mira tu médico antes de tocar la dieta.
Pide ayuda sin esperar a cambiar la dieta si te pasa alguna de estas cosas. Las recogen la guía GIRO de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y las guías del NICE británico sobre sospecha de cáncer y trastornos de la conducta alimentaria. También los estándares de la American Diabetes Association:
- Te desmayas, te mareas al levantarte o notas palpitaciones mientras sigues una dieta muy baja en calorías [5]
- Pierdes peso sin proponértelo: la ropa te baila y no has cambiado nada de lo que comes [6]
- Tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso a la vez [7]
- Se te retira la regla o se vuelve irregular desde que perdiste peso [8]
- Sientes que pierdes el control con la comida, o compensas lo que comes con vómitos, laxantes o ejercicio [8]
Si te desmayas, notas dolor en el pecho o el corazón se dispara, urgencias hoy. Si pierdes peso sin buscarlo, tienes mucha sed con orina abundante o se te ha retirado la regla, cita con tu médico de cabecera esta semana. Si te mareas al levantarte con una dieta muy baja en calorías, déjala y pide cita con tu médico de cabecera esta semana. Si se te hinchan las piernas o notas algo nuevo en el cuerpo que te limita el día a día, ve cuanto antes al médico. Si lo que te pasa es con la comida y no con el peso, hay psicología especializada: esa ayuda se busca antes de empezar una dieta, no después.
Adelgazar despacio y sin sustos es lo normal. Estas señales son poco frecuentes; saber reconocerlas es lo que te permite dejar de vigilarlas.

Cuéntanos cómo es tu semana y qué te gustaría cambiar
En la primera visita hablamos de tus horarios, de quién cocina en casa y de lo que has probado antes. En la segunda recibes tu pauta por escrito.
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Nutricionista para comer mejor en Barcelona y onlineAprende a comer mejor, con compra, menús y cocina que encajan en tu semana y sin listas de lo que no puedes comer, en Barcelona y online.
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Fuentes
- Anderson BO, Berdzuli N, Ilbawi A, et al. Health and cancer risks associated with low levels of alcohol consumption. Lancet Public Health. 2023;8(1):e6-e7. doi:10.1016/S2468-2667(22)00317-6
- Organización Mundial de la Salud. Five keys to safer food manual. Ginebra: OMS; 2006. https://www.who.int/publications/i/item/9789241594639
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for water. EFSA J. 2010;8(3):1459. doi:10.2903/j.efsa.2010.1459
- Guerrero-Magaña DE, Urquijo-Ruiz LG, Ruelas-Yanes AL, et al. Interventions for the prevention of weight gain during festive and holiday periods in children and adults: a systematic review. Obes Rev. 2025;26(1):e13836. doi:10.1111/obr.13836
- Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Guía española del manejo integral y multidisciplinar de la obesidad en personas adultas (Guía GIRO). 2.ª ed. 2024. https://www.seedo.es/images/site/giro/GUIA-GIRO-2a-edicin_26NOV2024.pdf
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Suspected cancer: recognition and referral (NG12). 2015, actualizada en 2026. https://www.nice.org.uk/guidance/ng12
- American Diabetes Association. Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026;49(Suppl 1). https://diabetesjournals.org/care/issue/49/Supplement_1
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Eating disorders: recognition and treatment (NG69). 2017. https://www.nice.org.uk/guidance/ng69
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