Puedes comer
- Verdura y hortaliza en la comida y en la cena, cruda, cocinada o congelada.
- Fruta entera de temporada, también de postre
- Legumbres como lentejas, garbanzos o alubias, secas o de bote
- Pan, arroz y pasta integrales, y también patata
- Pescado, huevo, pollo, pavo y conejo
- Yogur natural y leche sin azúcar añadido, o bebida de soja con al menos un 3 % de proteína .
- Frutos secos al natural y aceite de oliva virgen extra
- Agua, infusiones y café o té sin azúcar
Qué evitar
- Refrescos, zumos envasados y bebidas energéticas
- Bollería, galletas y cereales azucarados de desayuno
- Aperitivos de bolsa, como patatas fritas o frutos secos fritos y salados.
- Precocinados, frituras y rebozados listos para calentar
- Embutidos y carnes procesadas
- Alcohol, también el de las cenas y el fin de semana
- Batidos sustitutivos, productos «quemagrasas» y planes de choque
Cambios que ayudan
Bebida en la comida
En lugar de refresco o zumo envasado, agua, con gas o con limón, porque el azúcar que se bebe apenas sacia.
Picar entre horas
En lugar de la bolsa de aperitivos, fruta troceada, zanahoria o un puñado de frutos secos al natural, porque sacian más con menos.
Postre
En lugar de galletas o bollería, fruta de temporada o un yogur natural, porque cierras la comida sin sumar azúcar añadido.
Al cocinar
En lugar de freír o rebozar, horno, plancha o vapor con el aceite medido en cuchara, porque el plato conserva el sabor con menos grasa.
Hábitos que ayudan
- Ponte metas de hábito para la semana, como fruta cada día o tres paseos, y no una cifra de kilos.
- Cuéntaselo a una o dos personas de confianza que puedan acompañarte.
- Prepara la comida de mañana mientras haces la cena.
Encuesta anónima · 2-3 minutos
¿Cuál es tu relación con los medicamentos GLP‑1?
Es una frase que oímos casi en cada primera visita en consulta: «Sé lo que tengo que comer, lo que no sé es mantenerlo». Casi nadie llega sin haber probado antes algún plan estricto.
Lo que suele faltar es una forma de comer que quepa en tu semana real, con trabajo, cenas fuera, cansancio y días malos. Eso se construye con hábitos pequeños, y con ellos empezamos.
¿Por qué las dietas restrictivas fallan a largo plazo?
Perder peso se consigue de muchas maneras. Mantener lo perdido cuesta bastante más, y recuperar parte o todo el peso es lo habitual en los años siguientes [1].
Tiene poco que ver con la fuerza de voluntad. Cuando comes mucho menos de lo que necesitas, el cuerpo se defiende. Aumenta el hambre y baja algo el gasto de energía, y esas respuestas duran más que el propio plan [1].
Además, un plan con fecha de fin tiene un día después. Si al terminar vuelves a comer como antes, el peso vuelve con los hábitos que lo trajeron. Por eso el objetivo es cambiar esos hábitos, y la pérdida de peso suele llegar después.
¿Qué hábitos ayudan a adelgazar sin hacer dieta?
Los que se mantienen son pequeños, repetibles y encajan en tu semana. Estos seis son los que más trabajamos.
Comidas con estructura
Come a horas parecidas cada día, con tres comidas principales y, si te hace falta, una o dos tomas pequeñas. La estructura evita llegar a la cena con un hambre que decide por ti.
No hay un número ideal de comidas. Vale el que te permita no picar sin darte cuenta. Si comes fuera, deja el táper de mediodía preparado la noche anterior, y si sabes que la tarde es larga, lleva una fruta o un yogur en la bolsa.
El método del plato
Sin pesar nada, llena medio plato de verdura, un cuarto de proteína y un cuarto de cereal integral o patata. La proteína puede ser legumbre, huevo, pescado o carne. Aliña con aceite de oliva y acompaña con agua.
Es la forma más sencilla de comer bien sin contar calorías, y sirve igual para un plato único que para un primero y un segundo. Tienes ejemplos de platos en nuestra guía del método del plato.
Comer despacio y sin pantallas
Comer viendo la tele hace que comas algo más, y el efecto se nota sobre todo en la comida siguiente [2]. Parece que eres menos consciente de lo que has comido cuando la atención está en otra cosa [2].
Siéntate a la mesa, sirve el plato en la cocina y deja los cubiertos entre bocado y bocado. Comer despacio te da tiempo a notar que ya estás bien antes de rebañar el plato.
Dormir lo suficiente
El sueño también pesa. En un ensayo con adultos con sobrepeso que dormían poco, alargar el sueño algo más de una hora redujo lo que comían en unas 270 kcal al día [3].
Acuéstate a una hora parecida todos los días, cena un par de horas antes y deja el móvil fuera del dormitorio. Con sueño se come más y peor, y se tiene menos ganas de moverse.
Moverte más cada día
La Organización Mundial de la Salud recomienda entre 150 y 300 minutos a la semana de actividad moderada, como caminar a paso ligero [4]. Añade al menos dos días de ejercicio de fuerza [4]. En consulta insistimos en la fuerza porque ayuda a conservar el músculo .
Fuera del ejercicio, cuenta cualquier rato que pases de pie en lugar de sentado [4]. Sube escaleras, bájate una parada antes o haz las llamadas caminando. Si nunca has entrenado fuerza, empieza con alguien que te enseñe la técnica.
Una casa que te lo ponga fácil
Lo que ves a mano es lo que acabas comiendo. Deja la fruta lavada a la vista y guarda lo de consumo ocasional en un armario alto, o mejor, no lo compres cada semana.
Sirve desde la cocina y no dejes la fuente en la mesa. Ten en la nevera algo listo para comer que no sea un capricho, como hummus, verdura cortada o huevos cocidos. El entorno te ayuda los días en que estás cansado.
¿Hambre de estómago o hambre emocional?
El hambre física llega poco a poco y se calma con casi cualquier comida. El hambre emocional aparece de golpe, pide algo concreto y suele venir con cansancio, estrés o aburrimiento. Si notas que comes para gestionar cómo te sientes, nuestro equipo de Psicología puede valorarlo contigo antes de tocar la alimentación.
¿Qué puedes esperar y a qué ritmo?
En consulta proponemos un ritmo realista de alrededor de medio kilo a la semana, a veces algo más al principio . Perder entre un 5 % y un 10 % de tu peso ya mejora mucho la salud [5]. Y reducir la cintura cuenta incluso más que lo que marca la báscula [5].

La pérdida no es lineal. El peso sube y baja de un día a otro por el agua, el ciclo menstrual, la sal de la cena o el tránsito intestinal. Habrá semanas buenas y semanas peores, y las dos forman parte del proceso.
Lo que cuenta no es la velocidad, es poder seguir comiendo así dentro de un año.
Tampoco vas a contar siempre con el apoyo de todo tu entorno. Habrá quien te anime y quien te ofrezca «solo un poco más». Tener claro para qué lo haces ayuda en esas comidas.
¿Cuándo sí hace falta una pauta con dietista-nutricionista?
Estos hábitos sirven a casi todo el mundo. Conviene una pauta personalizada, hecha con tus datos y tus análisis delante, si te ves en alguno de estos casos.
- Tienes diabetes, tensión alta, colesterol alto o hígado graso.
- Tomas medicación que cambia el apetito o el peso.
- Estás embarazada, en lactancia o en la menopausia .
- Llevas meses con estos cambios y el peso no se mueve.
- Tienes mucho peso que perder y prefieres hacerlo con acompañamiento.
El plan completo para perder grasa sin perder músculo y sin recuperarla está en la dieta para adelgazar.
¿Qué errores vemos en consulta?
- Pesarse cada día. Una subida de agua se vive como un fracaso y se abandona todo. Pésate como máximo una vez a la semana para no obsesionarte con el peso. Es más útil medir la cintura y la cadera o usar un cinturón habitual como referencia.
- Compensar un exceso sin comer. Saltarse la cena tras una comida grande suele acabar en picoteo a medianoche.
- Sudar para perder grasa. La sauna, entrenar muy abrigado o las pastillas para orinar solo quitan agua, que vuelve al beber.
- Todo o nada. Un fin de semana de excesos no echa a perder tus avances; retoma tus hábitos en la comida siguiente.
- Decir «estoy a dieta». La frase ya anuncia un final. «Estoy aprendiendo a comer mejor» se sostiene más.
Si llevas tiempo haciéndolo todo bien y no bajas, repasamos otras causas en por qué no adelgazo: errores frecuentes.
Si prefieres un plan a tu medida, con seguimiento y sin volver a empezar cada lunes, nuestro equipo de nutricionistas para perder peso trabaja contigo en Barcelona y online, y con Psicología cuando hace falta.
Las recomendaciones de actividad física para cada edad están en la ficha de actividad física de la Organización Mundial de la Salud.
Tu primer paso esta semana
Compra con las cenas decididas
Antes de ir al súper, escribe las cenas de lunes a jueves y compra solo lo que necesitas para ellas.

Tu semana de comidas, lista para la nevera
- Menú de 7 días con la lista de la compra
- 8 recetas: cocinas una vez y comes dos
- Qué hacer cuando la semana se tuerce
¿A qué correo te la enviamos?
PDF gratis, en tu bandeja en un momento.
Responsable: Alimmenta Tu Vida, S.L. Finalidad: enviarte la guía y, solo si marcas la segunda casilla, consejos por correo sobre el tema. Puedes retirar tu consentimiento y ejercer tus derechos en [email protected]. Base legal, destinatarios y plazos, en la política de privacidad.
Cuándo hay que ir al médico
Con la alimentación y el cambio de hábitos podemos ayudarte a perder grasa conservando músculo, y a sostenerlo en el tiempo. Lo que no podemos es averiguar por qué cambia el peso sin motivo aparente: si pierdes o ganas peso sin buscarlo, eso lo mira tu médico antes de tocar la dieta.
Pide cita médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:
- Pierdes peso sin proponértelo: la ropa te baila y no has cambiado nada de lo que comes.
- Tienes mucha sed, orinas mucho y pierdes peso a la vez.
- Se te retira la regla o se vuelve irregular desde que perdiste peso.
- Sientes que pierdes el control con la comida, o compensas lo que comes con vómitos, laxantes o ejercicio.
Si pierdes peso sin buscarlo o tienes mucha sed con orina abundante, cita con tu médico de cabecera esta semana. Lo mismo si se te ha retirado la regla. Si lo que te pasa es con la comida y no con el peso, hay psicología especializada: esa ayuda se busca antes de empezar una dieta, no después.
Adelgazar despacio y sin sustos es lo normal. Estas señales son poco frecuentes; conocerlas te ayuda a saber cuándo consultar.

Cuéntanos qué has probado y lo vemos en la primera visita
Repasamos tu historia de peso, tus horarios y lo que te ha fallado otras veces, y sales con tus primeras recomendaciones. Si tienes una analítica de menos de un año, tráela. A la semana te damos tu pauta, en consulta o por videollamada.
Cómo podemos ayudarte
Ahora, aplicado a ti
Nutricionista para perder peso en Barcelona y onlineMás de 17 años diciendo adiós a las dietas
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Recetas para este objetivo
Fuentes
- Hall KD, Kahan S. Maintenance of lost weight and long-term management of obesity. Med Clin North Am. 2018;102(1):183-197. doi:10.1016/j.mcna.2017.08.012
- Garg D, Smith E, Attuquayefio T. Watching television while eating increases food intake: a systematic review and meta-analysis of experimental studies. Nutrients. 2025;17(1):166. doi:10.3390/nu17010166
- Tasali E, Wroblewski K, Kahn E, et al. Effect of sleep extension on objectively assessed energy intake among adults with overweight in real-life settings: a randomized clinical trial. JAMA Intern Med. 2022;182(4):365-374. doi:10.1001/jamainternmed.2021.8098
- World Health Organization. WHO guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Geneva: World Health Organization; 2020. ISBN 978-92-4-001512-8. https://www.who.int/publications/i/item/9789240015128
- Durrer Schutz D, Busetto L, Dicker D, et al. European practical and patient-centred guidelines for adult obesity management in primary care. Obes Facts. 2019;12(1):40-66. doi:10.1159/000496183
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