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SIBO: síntomas, diagnóstico y qué comer mientras tanto

Llevas tiempo con la tripa revuelta y en internet todo apunta al SIBO. Antes de quitar alimentos por tu cuenta, conviene saber cómo se confirma.

Redactado por elequipo de dietistas-nutricionistas de AlimmentaRevisado porJuana María González, dietista-nutricionista, Col. CAT000921

Actualizado el 26/09/20268 min de lecturaVer fuentes

El SIBO puede producir hinchazón, gases, dolor abdominal y cambios en las heces, síntomas que también aparecen en otros problemas digestivos [1]. El médico interpreta el test de aliento de hidrógeno y metano junto con la historia clínica. Mientras esperas, conserva una alimentación variada y sigue la preparación que te indique el centro.

Intestino delgado en asas con la válvula que lo une al intestino grueso y un detalle ampliado de la pared interna.

Puedes comer

  • Mantén los alimentos que toleras dentro de una alimentación variada
  • Escoge preparaciones y raciones que te resulten cómodas
  • Sigue la pauta de preparación del centro solo cuando corresponda

Qué evitar

  • Evita iniciar una dieta de exclusión antes de la valoración médica
  • No retires el gluten antes de las pruebas de celiaquía
  • No cambies la medicación para preparar el test sin consultarlo

Cambios que ayudan

Hábitos que ayudan

  • Pide al centro las instrucciones de preparación por escrito
  • Anota los medicamentos que tomas para comentarlos con tu médico
  • Lleva los informes previos a la consulta

Te levantas con el vientre plano y a media tarde no te abrochas el pantalón. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en digestivo. Muchas personas llegan ya convencidas de tener SIBO, con una lista de alimentos retirados y algún suplemento comprado por internet.

Sospechar un SIBO no obliga a dejar de comer casi todo. Lo primero es confirmarlo con la prueba adecuada. Mientras llega, se puede comer variado y sin miedo.

¿Qué es el SIBO?

El SIBO (del inglés Small Intestinal Bacterial Overgrowth) es el sobrecrecimiento de bacterias en el intestino delgado: hay más de las que debería [1]. La mayor parte de la microbiota vive en el colon.

En los primeros tramos del intestino delgado, el duodeno y el yeyuno, hay muchas menos, y eso permite digerir y absorber bien los nutrientes.

El intestino tiene defensas que mantienen ese equilibrio. Son el ácido del estómago, las enzimas del páncreas y la válvula ileocecal, la compuerta entre el intestino delgado y el colon. Una defensa importante es el movimiento del intestino delgado [1]. Cuando fallan, las bacterias fermentan los hidratos de carbono antes de tiempo.

La fermentación produce hidrógeno; las arqueas pueden utilizarlo para formar metano. En algunos casos también hay dificultades para absorber grasas y nutrientes [1].

Hay una variante con nombre propio. Cuando lo que sobra son arqueas productoras de metano, la guía del Colegio Americano de Gastroenterología habla de IMO (Intestinal Methanogen Overgrowth) [1]. El microorganismo más implicado, Methanobrevibacter smithii, fabrica metano a partir del hidrógeno. Se asocia a un tránsito más lento y a estreñimiento [1].

¿Cuáles son los síntomas del SIBO y con qué se confunde?

Los síntomas más frecuentes son la hinchazón abdominal que va a más a lo largo del día, los gases y el dolor o la molestia abdominal [1]. También cambia el ritmo intestinal, con diarrea, heces pastosas o estreñimiento [1]. Cuando el cuadro avanza, las bacterias alteran las sales biliares y las grasas se absorben peor.

Aparece entonces la esteatorrea, heces grasientas que flotan, y pueden faltar vitaminas liposolubles (A, D, E) y vitamina B12 [1].

Ninguno de estos síntomas es exclusivo del SIBO. Se solapan con el síndrome del intestino irritable, la celiaquía, la intolerancia a la lactosa o a la fructosa, la dispepsia funcional y la enfermedad inflamatoria intestinal. Las guías médicas no coinciden en cuándo buscar SIBO en alguien con colon irritable, así que esa decisión es de tu médico.

Una lista de síntomas, por tanto, nunca equivale a un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica el SIBO?

El cultivo del aspirado intestinal se ha usado como referencia, pero es invasivo y sus técnicas actuales tienen limitaciones. En la práctica se utiliza a menudo el test de aliento de hidrógeno y metano; el médico interpreta el resultado junto con la historia clínica [1, 2].

Los umbrales del consenso son criterios de interpretación, sujetos a las limitaciones de la prueba [2]. Tu médico los relaciona con tus síntomas. Las cifras que verás a continuación son umbrales habituales; tu laboratorio fija los suyos, así que fíjate en los valores de referencia de tu informe y coméntalos con tu médico.

Cómo leer el test de aliento de hidrógeno y metano

La prueba recoge muestras de aire espirado antes y después de beber glucosa o lactulosa. El consenso considera que una subida del hidrógeno de 20 ppm o más sobre el basal en los primeros 90 minutos sugiere SIBO [2].

Un valor de metano de 10 ppm o más en cualquier momento se considera positivo para metano [2]. El metano lo producen arqueas, no bacterias, y el ACG prefiere llamarlo sobrecrecimiento de metanógenos intestinales (IMO), que puede localizarse también en el colon [1].

Ni un valor aislado ni los síntomas confirman por sí solos el diagnóstico. El resultado depende del sustrato, del tránsito, de la preparación y de las limitaciones de la prueba; el médico lo interpreta junto con la historia clínica [1, 2]. Un resultado negativo tampoco cierra todas las causas posibles de hinchazón.

Si el informe no identifica el sustrato o la preparación fue distinta a la indicada por el laboratorio, coméntalo antes de sacar conclusiones.

Cómo prepararte para el test de aliento

La fiabilidad del test depende de la preparación. Un fallo puede dar falsos positivos o falsos negativos. El centro que te haga la prueba te dará sus pautas por escrito, y el consenso norteamericano sobre pruebas de aliento recoge estas [2]:

  • La prueba suele hacerse tras cuatro semanas sin antibióticos. Acuerda la fecha con tu médico [2].
  • Pregunta a tu médico si debes dejar laxantes y procinéticos (fármacos que aceleran el tránsito) al menos una semana antes [2].
  • El día anterior, el centro te indicará si hay que evitar algún alimento. Pide la pauta por escrito; no prepares una dieta distinta por tu cuenta.
  • Mantén el ayuno de 8 a 12 horas indicado por el centro [2].
  • No fumar el día de la prueba y limitar la actividad física durante ella, porque respirar más deprisa baja los valores de hidrógeno [2].

El mismo consenso considera que no hace falta suspender los protectores de estómago antes de la prueba [2]. Aun así, pregunta a tu médico antes de cambiar cualquier medicación.

Qué comer mientras esperas la prueba

Mientras llega la cita o el test, conserva variedad y observa cuándo notas el vientre hinchado. Lleva esas observaciones a la consulta y sigue la preparación del centro solo en los días indicados.

Dos personas revisan un cuaderno junto a una comida y agua.
La alimentación y el registro acompañan la valoración médica; no confirman el diagnóstico.

Monta el plato con arroz blanco, patata cocida o avena, una proteína magra y hortalizas poco fermentables, como calabacín pelado o zanahoria cocida. Por ejemplo, arroz con pollo a la plancha y calabacín, o tortilla francesa con patata al vapor.

Aliña con aceite de oliva virgen extra y reparte la comida en raciones que te resulten cómodas, sin comidas copiosas.

Antes de tener una valoración médica, evita empezar una dieta de exclusión de azúcares fermentables por tu cuenta. Si un alimento parece molestarte, registra la cantidad y el contexto. No retires el gluten antes de que tu médico valore si necesitas pruebas de celiaquía.

¿Hace falta una dieta baja en FODMAP?

La dieta baja en FODMAP (azúcares fermentables de cadena corta) se usa para el colon irritable, no para tratar el SIBO por sí solo.

Si también tienes colon irritable y te la pautan, la restricción debe durar como máximo de 4 a 6 semanas [3]. Fija la fecha de fin desde el primer día. Después vienen la reintroducción guiada por grupos de alimentos y la personalización.

Cada fase la tienes explicada en nuestra guía de la dieta baja en FODMAP.

La guía británica pide que la paute un dietista-nutricionista con formación específica. También, que se vigilen las carencias y los hábitos alimentarios demasiado restrictivos [4]. Una eliminación prolongada necesita revisar la variedad y la suficiencia de lo que comes.

La alimentación acompaña y alivia, pero no elimina el sobrecrecimiento ni sustituye al tratamiento médico. Si hay un SIBO activo con síntomas, tu médico digestivo valorará un antibiótico. La rifaximina es el más estudiado [1].

¿Hacen falta suplementos o probióticos?

No hay datos consistentes para recomendar probióticos en el SIBO, según la guía del Colegio Americano de Gastroenterología [1]. Muchos preparados prometen «limpiar» el intestino o reequilibrar la flora en poco tiempo sin ese respaldo.

Los prebióticos son compuestos que utilizan los microorganismos intestinales. Algunos son fibras fermentables. Revisa cualquier preparado con tu equipo antes de tomarlo [1].

Un suplemento tiene sentido cuando responde a una necesidad comprobada, como un déficit de vitamina B12 o de hierro visto en una analítica. Tu médico o tu dietista-nutricionista valora si necesitas un suplemento.

¿Qué errores vemos en consulta?

Quitar decenas de alimentos durante meses. En consulta revisamos qué alimentos se han retirado y por qué. Tras leer sobre el SIBO, se van retirando alimentos y ya no se vuelven a probar. La dieta se vuelve cada vez más restrictiva y cada comida acaba siendo una fuente de miedo.

Si te pasa, coméntalo en consulta: ese malestar se trabaja también con el equipo de Psicología.

Dar por hecho que toda hinchazón es SIBO. Lleva a tratamientos equivocados y retrasa la detección de otros problemas digestivos que necesitan atención médica.

Fiarse de los análisis que se venden por internet. Los estudios de «disbiosis» en heces, los test de intolerancia por IgG o por gota de sangre y la biorresonancia no sirven para diagnosticar SIBO. La guía de SIBO no los propone como método diagnóstico [1].

Intentar dejar sin comida a las bacterias. Comer cada vez menos para acabar con el sobrecrecimiento puede dejar una alimentación insuficiente. Comenta en consulta qué restricciones has iniciado.

¿Qué relación tienen la vitamina B12 y los síntomas neurológicos?

En personas de 16 años o más, el hormigueo, las alteraciones del equilibrio y la anemia pueden requerir un estudio de vitamina B12 [5]. No son síntomas exclusivos del SIBO. Tu médico valora las pruebas según los síntomas y los factores de riesgo.

Lleva el informe del test y las indicaciones de tu médico a nuestra consulta de nutrición especializada en SIBO. Revisamos qué puedes trabajar con la alimentación a partir de esa valoración. El enlace explica la atención en Barcelona y online.

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Cuándo hay que ir al médico

La alimentación acompaña el tratamiento y busca conservar variedad. El diagnóstico y las decisiones sobre medicación corresponden al médico.

Busca atención médica sin esperar a cambiar la dieta si notas alguna de estas señales:

  • Ves sangre en las heces, tienes fiebre o un dolor abdominal intenso
  • Pierdes peso sin buscarlo, o haces heces grasientas que flotan y cuesta arrastrar
  • Notas hormigueo en manos y pies, pierdes equilibrio, o te han dicho que tienes anemia

Qué hacer. Sangre, fiebre o dolor intenso: urgencias hoy. Pérdida de peso, grasa en las heces o señales de déficit de B12: digestivo, a través de tu médico de cabecera esta semana. Si la dieta se te está cerrando, dietista-nutricionista, para abrirla de nuevo.

En resumen. El SIBO se trata con el seguimiento de tu médico, sin retirar alimentos por tu cuenta.

El equipo de Alimmenta

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Dinos si tienes prueba de aliento y qué tratamiento llevas. Si todavía no tienes diagnóstico, te decimos a qué médico acudir antes de reservar. Si ya lo tienes, en la primera visita ordenamos qué comer mientras dura el tratamiento.

Cómo podemos ayudarte

Ahora, aplicado a ti

Nutricionista para el SIBO en Barcelona y online

El SIBO lo diagnostica tu digestivo con una prueba de aliento. A partir de ahí, nos encargamos de ayudarte con la alimentación.

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Manos con bata blanca sosteniendo un modelo anatómico de estómago

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Fuentes

  1. Pimentel M, Saad RJ, Long MD, Rao SSC. ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Am J Gastroenterol. 2020;115(2):165-178. doi:10.14309/ajg.0000000000000501
  2. Rezaie A, Buresi M, Lembo A, et al. Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. Am J Gastroenterol. 2017;112(5):775-784. doi:10.1038/ajg.2017.46
  3. Chey WD, Hashash JG, Manning L, et al. AGA Clinical Practice Update on the Role of Diet in Irritable Bowel Syndrome: Expert Review. Gastroenterology. 2022;162(6):1737-1745.e5. doi:10.1053/j.gastro.2021.12.248
  4. Vasant DH, Paine PA, Black CJ, et al. British Society of Gastroenterology guidelines on the management of irritable bowel syndrome. Gut. 2021;70(7):1214-1240. doi:10.1136/gutjnl-2021-324598
  5. National Institute for Health and Care Excellence. Vitamin B12 deficiency in over 16s: diagnosis and management. NICE guideline NG239. London: NICE; 2024. Documento original.

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Escrito y revisado por

Redacción

Equipo de dietistas-nutricionistas de Alimmenta

Dietistas-nutricionistas colegiadas

Juana María González, directora técnica de Alimmenta

Revisión clínica

Juana María González

Dietista-nutricionista · Directora Técnica

Col. CAT000921

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